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carlosmartinez

Phenomena: To be or not to be

La película que nos ofrece Phenomena este martes en sus Summer nights es una de las mayores sátiras de la historia del cine, una de las obras cumbres de un genial director alemán de comedia y desgraciadamente la última película de una de las mejores actrices cómicas que ha dado Hollywood:

Ser o no ser (To be or not to be):

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Es difícil de definir el toque Lubistch, tanto como decir qué es el Macguffin de Hitchcock. Podría decirse que es darle distinción a un género habitualmente de brocha gorda como el vodevil (en mayor o menor medida todas sus grandes comedias lo son) o utilizar las elipsis y los dobles sentidos para hablar de situaciones que en su momento no pasarían censura. Nadie le ha igualado al director alemán judio askenazi, su discípulo Billy Wilder es otra cosa, mucho menos sutil que el maestro aunque esté casi a su altura.

To be or not to be es para mí una de sus obras mayores, y la más polémica en su momento junto a Ninotchka. Si el filme de Greta Garbo fue tildado en su momento de anticomunista (cuando se ve claramente que Lubistch hace también sutilmente una muy corrosiva sátira del capitalismo, el gag final lo dice todo), muchos se llevaron las manos a la cabeza de que Lubistch se riera a mandíbula batiente de los nazis, con el punto de mira más afilado incluso que el otro judío pionero en hacerlo dos años antes, Chaplin en El gran dictador.

Si Chaplin era pesimista y aprovechaba para pedir la paz en el discurso final, Lubistch coge el relato original  de Melchior Lengyel y convierte a los nazis en una panda de fantoches imbéciles, que hacen con Polonia lo que el protagonista Jack Benny con Shakespeare (visto cómo interpreta histriónicamente Hamlet, destrozarla, el doble sentido siempre presente del maestro), pagados de sí mismos (Heil, yo mismo) y gritones (¡Schultz!...), literalmente los dejan a los pies de los caballos ridiculizándolos, es más efectivo en mi opinión que mostrándolos solo como los monstruos que fueron. Y lo hace con una trama de vodevil endiablada, con agentes dobles, actores polacos haciéndose pasar por nazis, esposas que echan una cana al aire y maridos cornudos... Las carcajadas están aseguradas hasta la escena final, donde Lubistch vuelve a jugar con el doble sentido, nunca sabremos si alguien ha dado su merecido a Jack Benny por mal actor o si vuelve a lucir cornamenta.

Y lo hace con un reparto sensacional: Benny (cómico muy famoso en USA, aunque fuera solo se le recuerda por este filme) borda su papel, Sig Ruman como el jefe de los nazis está genial, y Robert Stack muestra una vis cómica que pocas veces se le vio. Pero la palma se la lleva la que es probablemente la gran reina de la comedia americana con permiso de Katherine Hepburn, la extraordinaria Carole Lombard; desgraciadamente fue su papel póstumo, no llegó a ver estrenada la película al morir en un accidente aéreo mientras viajaba por EEUU vendiendo bonos de guerra, el cine y su marido Clark Gable sufrieron una pérdida terrible. El filme tuvo un remake fallido en los 80 creo que por un error de apreciación: si Lubistch es la sutileza en persona, Mel Brooks es todo lo contrario, toneladas de brocha gorda, casaba mal con el filme y me parece una de sus peores películas, solo están bien Charles Durning y la señora Brooks, la siempre excelente Anne Bancroft.

Open windows

Tengo debilidad por Nacho Vigalondo, me parece uno de los directores más originales del cine actual, capaz de montar un número musical "explosivo" en 7.35 de la mañana, de montar un viaje en el tiempo en el jardín de la casa del protagonista de Los cronocrímernes o de hacer una invasión extraterrestre sin salir de un piso en Extraterrestre. Su nuevo filme, Open windows, es una muy divertida aproximación al thriller en formato Internet con diferentes pantallas y ventanas que se van abriendo y cerrando conforme avanza la trama. Se le nota la influencia de Hitchcock (especialmente La ventana indiscreta por el tema del voyeurismo, pero a mí me recuerda La soga, por el tema del falso plano secuencia al que obliga su arriesgada puesta en escena, apoyada en un prodigioso montaje) y tiene un estupendo Elijah Wood como protagonista. El único pero que le puedo poner es el final, no me molesta del todo (a más de uno seguro que le parecerá una tomadura de pelo), pero creo que no está a la altura del resto del filme. Muy recomendable película.

Bajo la misma estrella

 

El argumento de Bajo la misma estrella tiraba para atrás, historia de amor entre dos adolescentes enfermos de cáncer terminal, basado en un bestseller.Sin embargo, sin ser una maravilla ni de lejos, el resultado es bastante más digno de lo que me temía. Un melodramón (con ese argumento lo tiene que ser, pero una buena ración de llorar también es una buena tradición en la historia del cine) con más sentido del humor del que se podía preveer, con un reparto muy convincente, escpecialmente en los dos protagonistas y en el que se está quedando ciego y que en ningún momento aburre, aunque se pase de la raya quizás en una escena en la casa de Anna Frank que aunque esté en el libro en la película se pueden ahorrar tanto sufrimiento de la protagonista subiendo escaleras, y en el que parece fuera de lugar y demasiado desagradable Willem Dafoe aunque sea clave en el final. Película más que aceptable.

 

Mi otro yo

 

A priori, el estilo de anuncio de compresas de Isabel Coixet ligaba mal con una película como Mi otro yo sobre personaje del que no sabemos si tiene un doble o una enfermedad mental paranoica. En la práctica, además de ligar mal, el resultado final es un desastre. Tostón que no hay por donde pillarlo donde Coixet tira del tópico (lo de los espejos ya huele) y huye como la peste del suspense y en ningún momento logra emocionar, más bien aburrir al respetable, no dura ni hora y media y parecen cuatro. Y el mayor naufragio es la actriz Sophie Turner; ya es de lo menos interesante de Juego de tronos (su sosito papel tampoco ayuda), pero es que aquí no da el pego ni como paranoica protagonista ni como su presunto sosias. Solo se salva de la quema la casi siempre estimulante e inquietante presencia de Geraldine Chaplin, lo demás es serio aspirante a estar entre lo peor del cine español del año.

Nos quedan 26

Era una noticia larga y tristemente esperada por los que conocíamos este cine y sabíamos los problemas de Lauren (lo que queda de la distribuidora, que me temo no es mucho), y hoy se ha confirmado: el domingo echa el cierre un histórico de los cines de barrio, quizás el único que quedaba en pie:

 

Lauren Horta (antiguo cine Dante):

 

 

 

 

Lauren le dio una segunda vida como multisalas en 1998, y la agonía de la distribuidora catalana (hace mucho, mucho que no oímos en una sala de cine el Perpetuum mobile de Strauss que acompañaba a su logotipo) se lo ha llevado por delante. No es una cuestión de la crisis actual, Lauren llevaba cinematográficamente muerta desde que expiró su contrato en Miramax en 2004 y entrar en concurso de acreedores la distribuidora y propietaria del cine del Paseo Maragall. Nacido en febrero de 1966, y antes de la reconversión de 1998, el cine Dante fue uno de los últimos cines que programaba programas dobles, a partir del domingo vete a saber qué harán con él, no creo que tarde mucho en acompañarle el último cine que le queda ya a Lauren films, el Lauren Universitat de la calle Pelai.

Necrológica

Éste lunes nos ha dejado un director, guionista y actor muy olvidado actualmente, pero que tuvo cierto prestigio en los 70 y 80 y que estuvo varias veces nominado al Oscar. Descanse en paz:

Paul Mazursky:

 

Para mí en su mejor momento con Bob, Carol, Ted y Alice, Harry y Tonto y Una mujer descasada siempre me pareció un director un pelín sobrevalorado, cosa que demostró más adelante con tonterías del calibre de Presidente por accidente, Un loco suelto en Hollywood,  Escenas de una galería o El pepinillo. El tiempo le ha jugado una mala pasada a Mazursky y su muerte ha quedado casi olvidada por muchos medios, ha sido una pura casualidad que me haya enterado esta noche.

Phenomena: Tiempos modernos

 

Este mes de julio vuelven las Summer nights de Phenomena dedicadas a la comedia y lo hacen con una de las obras maestras de un genio del humor, considerado su primer filme sonoro, aunque solo parcialmente:

Tiempos modernos:

 

 

 Un obrero que pierde la razón en una cadena de montaje por exceso de trabajo y es detenido por encabezar (accidentalmente) una manifestación de protesta. No es el titular de cualquier periódico de esta semana, es la película más corrosiva (con permiso de El gran dictador) de Charles Chaplin, realizada en 1936.

Chaplin ya empezaba a ser un grano en el culo de Hollywood por su empeño en no querer hacer cine sonoro y lo sería a partir de este filme para la derecha estadounidense, que no le dejaría entrar a USA tras el estreno en Europa de Candilejas en 1952 (su esposa Oona tuvo que recoger y vender sus cosas como pudo). Tiempos modernos es una brutal sátira contra el capitalismo y los peligros del mismo en una sociedad "moderna" que desprecia a sus obreros. El memorable principio lo dice todo.

Y es su primer filme sonoro... más o menos. Chaplin tuvo finalmente que sonorizar sus filmes y hablar, pero solo incluyendo música, efectos sonoros y voces en altavoces en radios, Tiempos modernos no se puede considerar un filme enteramente sonoro como sí lo serán ya los posteriores. Y Chaplin decidió que Charlot cantase por primera vez, concretamente el tema Je cherche après Titine. Pero le cambió la letra, en una genialidad muy suya hizo un refrito de varios idiomas completamente ininteligible (francés, italiano, inglés y yo diría que hasta cosas que se sacó de la manga). Obra maestra y toda una incitación a no ponerse a trabajar en una fábrica.

El sueño de Ellis

 

James Gray es un caso curioso. Presentan casi todos sus filmes en Cannes a concurso, le deja a la crítica frios en general... y la misma crítica le ensalza cuando se estrena en cines... Lo he dicho muchas veces, un festival a veces no es el mejor sitio para juzgar una película, que se lo digan a La gran belleza, que pasó de puntillas en el pasado Cannes y luego arrasó en los premios posteriores.

Con todo, el último filme de Gray, El sueño de Ellis, y siendo notable, es inferior a sus tres películas anteriores. Creo que al director que mejores películas polícíacas ha hecho en USA en las últimas tres décadas y uno de los que mejor ha tratado las relaciones actuales de pareja, el cambio de época no le ha ido del todo bien. El sueño adolece de un estilo excesivamente preciosista (aunque la fotografía del gran Darius Khondji es espectacular, lo mejor del filme junto con los actores), de una duración excesivamente larga (le sobran minutos) y su tono claramente deudor de Griffith acaba pareciendo un tanto rancio (a Gray no le sale tan bien como al genio, su revisión de Las dos huerfanitas no acaba de cuajar). No es un desastre, tiene un excelente trabajo de recreación de época y dos grandes interpretaciones de Marion Cotillard y Joaquin PHoenix (siempre está muy bien en los filmes de Gray), no tanto en el caso de un Jeremy Renner con un papel menos lucido, pero me parece una película un tanto fallida.

Casino Jack

 

Tarde, mal y con un título español horroroso. Casino Jack (mejor obviar el terrible Corrupción en el poder que le han soltado en España, premio Don Erre que Erre por vulgar y repetitivo), filme póstumo de 2010 del documentalista George Hickenlooper (falleció repentinamente antes de su estreno) tuvo una nominación al Globo de Oro para su protagonista, pero nadie se molestó en estrenarlo en España en su debido momento, solo ahora por la escasez de estrenos debido al Mundial ha encontrado un hueco en la cartelera en unos pocos cines españoles. Distando mucho de ser perfecto, creo que no merecía tal desprecio. Es irregular,  un tanto repetitivo y algo carente de chispa y mala leche para ser la mordaz comedia que pretendía, pero tiene un gran actor experto en papeles turbios como Kevin Spacey, que borda a este trepa republicano corrupto basado en un personaje real, bien acompañado por Barry Pepper. Spacey es lo mejor de un filme simplemente correcto y que tendría que haberse estrenado mucho antes.

Tokarev

 

Tokarev, el debut en Hollywood del director español Paco Cabezas, se salda con una película muy discreta. Por mucho que intente salirse de la típica historia de venganza con un giro sorprendente, la sorpresa no lo es, se ve venir desde el momento del secuestro de la hija. Tampoco ayuda un Nicolas Cage al que hace tiempo se le pasó el arroz, y que precisa olvidarse de una vez de los líos con el fisco americano y cambiar de agente y de peluquero (esas patillas y ese tupé...). Si el filme no cae en el desastre es porque Cabezas no es mal director y le da a esta serie B tirando a Z una dirección ágil que hace que el espectador no se aburra, y por dos secundarios que son lo mejor del filme, el excelente histrión sueco que es Peter Stormare y el inquietante mafioso ruso que interpreta el desconocido para mí Pasha D. Lynchnikov. Película flojita, si Cabezas sigue haciendo carrera en Hollywood esperemos que le caigan mejores proyectos.

Necrologica

Hoy se ha anunciado el fallecimiento de un grandísimo actor estadounidense y uno de los últimos representantes que quedaban vivos del Hollywood clásico. Descanse en paz:

Eli Wallach:

 

 

Desde Baby doll a Wall Street 2 54 años de longeva carrera y eso que este enorme actor procedente del Método empezó en el cine muy tarde con 41 años. Trabajó con lo mejor de Hollywood y en grandísimas películas como La conquista del oeste, Vidas rebeldes, Lord Jim, El padrino 3, Mystic river o El escritor. Pero para el público seguramente será recordado con los dos westerns que lo consagraron y le hicieron más popular: Los siete magníficos (siendo el filme de Kurosawa Los siete samurais superior al de John Sturgess, le falta un villano de la talla de Calvera) y el feísimo, pícaro bandido mexicano y gran pareja de Clint Eastwood ´Tuco en la cumbre de la trilogía del dólar de Sergio Leone El bueno, el feo y el malo. Echaremos mucho de menos su diminuta figura y su gran histrionismo (para nada en este caso un defecto

Solo los amantes sobreviven

 

Lo siento por sus fans, pero no puedo con Solo los amantes sobreviven. Debe ser que me he criado con Nosferatu o con los Drácula de la Hammer, donde un buen mordisco valía su peso en oro, porque para mí un filme de vampiros sin unas buenas dentelladas (solo hay una en todo el filme de Jim Jarmusch) es como un porno sin polvos, un asquito.

Solo los amantes sobreviven es un truño pedante, aburrido y al que le sobran minutos de mirarse el ombligo con dos vampiros tirados en el sofá hablando de música, científicos y zombis (así llaman a los humanos los dos vampiros). Por muy bien que esté Tilda Swinton (a Tom Hiddleston lo prefiero como Loki) y la crítica la ponga por las nubes esto no hay quien lo aguante, hace añorar a Christopher Lee y Peter Cushing. Para mí la película más sobrevalorada de las que se han estrenado en lo que va de año.

Las dos caras de enero

 

Es curioso que al guionista Hossein Amini solo se le mencione estos días en las crónicas de Las dos caras de enero como guionista de Drive, habiendo sido nominado al Oscar por Las alas de la paloma y teniendo una filmografía bastante amplia y conocida a sus espaldas (Las cuatro plumas, Jude, la Blancanieves de Charlize Theron), aunque en general en mi opinión bastante discreta, incluido Drive, filme que va perdiendo adeptos tras los últimos trabajos de director y protagonista.

Su primera película como director parte de una novela bastante olvidada de la gran Patricia Highsmith, y sin ser una excelente película sí tiene interés, aunque su desarrollo sea bastante previsible (Highsmith tuvo momentos mucho mejores que esta novela), especialmente por su trío protagonista, destacando un Viggo Mortensen que hace una excelente interpretación. Aprobado alto.

Trascendence

 

Trascendence, el primer largometraje de Wally Pfiffer, director de fotografía habitual en la filmografía de Christopher Nolan, ha sido un chasco tanto en taquilla como en resultados. Esta enésima vuelta de tuerca a la historia de máquina inteligente que se rebela contra sus creadores quiere parecerse a Origen, pero se queda a medio camino y acaba resultando confusa y tremendamente aburrida. Ni siquiera el estupendo reparto (Johnny Depp, Rebeca Hall, Paul Bettany. Cillian Murphy y Morgan Freeman) puede salvar el desaguisado, Depp poco puede hacer con su doble papel de máquina y creador y la única que está bien es Hall. Si quiere seguir dirigiendo, más vale que Pfiffer se esmere, esta no le ha salido bien.

Yo frankestein

 

A falta de que los distribuidores se enteren de que el Mundial ya interesa menos en España y que pueden estrenar los blockbusters llegan engendros como Yo, Frankestein, que ya se estrenó en USA hace unos meses y fue un fiasco. No hay por donde pillar el segundo filme como director del guionista australiano Stuart Beattie (Collateral es el único guión bueno que le recuerdo), un delirio que mezcla a Frankestein aliado con gárgolas vivientes contra demonios. En manos de un director de serie Z tendría gracia, esta aburre hasta a las ostras y tiene unos efectos especiales de saldo. Muy mala.

Phenomena: Batman + Batman vuelve

 

Este viernes, Phenomena dedica su sesión a la celebración de los 75 años de vida de uno de los superhéroes más famosos de la historia, El caballero oscuro o Batman, como le queráis llamar,creado por Bob Kane y Bill Finger (aunque oficialmente se reconozca solo a Kane, que despreciaba a Finger como un simple dibujante, cuando sus aportaciones a la creación del personaje son más que relevantes), con la proyección de las dos películas que dirigió Tim Burton en 1989 y 1992.

He de aclarar que yo no soy un gran especialista en Batman, lo es mucho más mi amigo Daviz Sáiz y espero que no me tire los trastos a la cabeza por el artículo que estoy haciendo, escribo lo que puedo, que ya es bastante. Me ceñiré a lo que opino de los dos filmes de Burton, así que empecemos con el primero.

Batman (1989)

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Muy loco debía estar el peluquero de Barbra Streisand para confiar el filme creado en el cincuenta aniversario del personaje a un director casi novato, de aspecto raro, proveniente del departamento de animación de Disney y con una marcianada al servicio de Peewee Herman y una comedia fantástica como único curriculum, y encima darle el papel de supérheroe al protagonista de Bitelchús. Dice la leyenda (o las lenguas viperinas de la crítica española de 1989, nunca se sabe) que el peluquero-productor Jon Peters dijo de Batman que se había forrado con la peor película que había hecho en su vida; teniendo en cuenta que estaba detrás de esa "obra maestra" al servicio de Madonna que es ¿Quién es esa chica? quizás nuestro hombre no sabía demasiado de cine o la frase es mentira...

Porque Batman no es perfecta, pero el tiempo y los destrozos que le hizo a la saga Joel Schumacher han jugado a su favor. Burton está todavía un poco verde, Michael Keaton es un error de casting como Bruce Wayne aunque su inquetante mirada es perfecta para Batman, y el guión sigue teniendo errores de bulto como la poca presencia de Gordon y Harvey Dent (aunque no sea todavía Dos Caras, Billy Dee Williams aparece muy poco en el filme, es casi un extra) y sobretodo en hacer de el Joker el asesino de los padres de Bruce Wayne. También le falta algo de presupuesto para un filme de superhéroes. Pero a pesar de todo ello, es un muy buen espéctaculo y un comienzo de saga francamente recomendable, Burton lo empieza a llevar a su terreno en la creación de una sombría y gótica Gotham, y logra excelentes escenas como la primera aparición de Batman, la del museo y el duelo final en la catedral. Y tiene a un memorable Joker, para uno de los grandes histriones de la historia del comic, qué mejor que al más grande de los histriones de la historia del cine, un Jack Nicholson en estado de gracia, que hacía olvidar al sandunguero Cesar Romero de la serie televisiva y que está casi al mismo nivelque Heath Ledger en la de 2008. Kim Basinger cumple, aunque el papel es bastante limitadito, y destacar la presencia de un grande que en ese momento estaba casi olvidado, un Jack Palance del que eran notorios sus problemas con el alcoholismo y que a partir de aquí renació hasta conseguir el Oscar poco después (de la leyenda urbana con el sobre y el nombre de Marisa Tomei en la edición de 1993 de los Oscars mejor pasar un tupido velo). Cuenta también con una portentosa banda sonora de Danny Elfman, compositor habitual en la filmografía de Burton, aunque en 1989 se publicitó mucho más la discutible aportación de Prince, sus canciones no me parecen de lo más destacado de su filmografía, y encima tienen poca presencia en la película. Batman obtuvo un grandísimo éxito, a pesar de no ser bien recibida por la crítica y parte de los fans del personaje, y dio pie a que Burton hiciese un filme más personal sobre el personaje.

Batman vuelve (1992)

 

A falta de Joker, nada mejor que una linda gatita, un pinguino bajito y Nosferatu, la fauna de villanos de Gothan City siempre ha sido peculiar, sin duda.

Aunque los productores seguían teniendo algunas dudas sobre él, e incluso parece ser que se plantearon cambiar de director, Burton continuó en la segunda entrega tras el éxito de la primera y de empezar a ganarse el respeto de la crítica con Eduardo Manostijeras. Y llevó el filme más a su terreno. Batman vuelve es por un lado el homenaje de un gran cinéfilo al expresionismo alemán (las imágenes y los decorados parecen dignos de El gabinete de el Dr. Caligari, y no en vano se saca de la manga un nuevo villano que no existe en los comics, llamado igual que el misterioso actor que interpretó a Nosferatu, según algunos, un poco conocido actor alemán de teatro, según otros, el mismo Murnau, y según las leyendas urbanas, el Conde Drácula en persona), una peculiar versión superheroica de La parada de los monstruos, y según el que esto escribe, la precuela de la siguiente película de Tim Burton: no anda muy lejos el Pingüino que interpreta Danny de Vito y que "anima" a su manera la Navidad de Gotham City del Jack Skellington de Pesadilla antes de Navidad que "animaba" a su manera la Navidad...

Pero estando muy bien De Vito como la vengativa criatura abandonada en las cloacas de Gotham City por sus padres, quien se lleva la palma es una gatita, incluso por momentos más protagonista en la película que el propio Batman, que no acaba de tener el tono adecuado porque Keaton sigue sin ser el actor adecuado. Michelle Pfeiffer hace una Catwoman memorable, es el alma del filme en su busca de venganza hacia su terrible jefe espléndidamente interpretado como casi siempre por otro gran histrión como es Christopher Walken. 

Para mí el resultado es mejor que la primera, aunque hay controversia entre los fans del personaje que seguían pensando que no era el Batman ideal y los que lo consideraron demasiado lúgubreel filme. Tiene grandes escenas, como los títulos de crédito, la muerte de Selena Kyle y nacimiento de Catwoman y la entrada de Batman a la cueva de los pingüinos, La banda sonora de Elfman, espléndida y ya sin el lastre de Prince. Volvió a ser un taquillazo, aunque menor que el primero, y la confirmación del status de director estrella de Burton.

Desgraciadamente, el personaje cambió de manos. Joel Schumacher tiene filmes interesantes en su filmografía como Jóvenes ocultos o Un día de furia, pero metió la pata hasta el tuétano en su aproximación a Batman, lo suyo parece más bien un desfile del día del orgullo gay (con todos mis respetos a la comunidad homosexual, me meto con los resultados de Schumacher, no con las inclinaciones sexuales) o la gala de elección de la mejor dragqueen con pezones que dos filmes serios sobre superhéroes. Mucho mejor es la serie animada de los 90. Tendría que venir un director británico como Christopher Nolan para volver a darle todo el lustre que merecía el personaje en una gran trilogía. ¿El futuro en cine de Batman? Incógnita, algunos no tememos lo peor al ser elegido para interpretarlo alguien como Ben Affleck, todavía falta bastante tiempo para comprobarlo.

No hay dos sin tres

 

El director hijo de John Cassavettes y Gena Rowlands Nick Cassavettes arrancó bien su carrera con Atrapada entre dos hombres, pero hace tiempo que no demuestra tener el talento de sus progenitores, sus carrera no pasa de ser una sucesión de filmes comerciales de factura correcta pero que no aportan nada demasiado interesante. Su último estreno, No hay dos sin tres, sigue en la misma línea. Comedieta del montón al servicio de Cameron Diaz, Leslie Mann y el emergente Matarreyes de Juego de tronos Nicolaj Coster-Waldau, simplemente para pasar el rato y con algún gag aceptable, pero mil veces vista y previsible. 

X-Men Días del futuro pasado

 

Quizás encumbramos demasiado pronto a Bryan Singer tras Sospechosos habituales y los dos primeros X-Men, quizás no daba más de sí o quizás el actual Hollywood da todavía menos libertad de lo que pensábamos, el caso es que el hombre no da una a derechas desde 2003. X-Men es algo mejor que otras suyas últimas, pero se queda muy lejos de los mejores títulos de la saga. La película necesitaba una buena mano de tijera, esta suerte de Regreso al futuro mutante peca especialmente de exceso de minutos y de confusión en algunos momentos de la trama, y desperdicia a un gran actor como Peter Dinklage con un papel que se le queda pequeño (y no es un chiste), es un villano muy mal escrito en el guión. Se salvan las escenas de acción, especialmente la inicial y el ataque a la Casa Blanca, Michael Fassbender y Hugh Jackman, pero no hace olvidar ni de lejos las excelentes X-Men 2 y Primera generación. Singer prepara nueva entrega, con trama anunciada en la sorpresa final tras los títulos de crédito para los que conozcan los comics, espero que Singer vuelva a ser el prometedor director de sus comienzos y no el mediocre director al servicio del Hollywood comercial de productos recientes.

La mujer invisible

La mujer invisible, el segundo filme como director de Ralph Fiennes no llega a las dos horas de duración. Parecen cinco o seis. Filme pesado, lento, aburrido de solemnidad que duerme hasta las ovejas sobre una relación extramatrimonial de Charles Dickens que podría interesar en un Sálvame del siglo XIX, pero que al espectador del siglo XXI le importa un pimiento (salvo que se hubiese hecho estilo Sálvame, seguro que hubiese sido cuando menos más entretenida). Siendo imperfecta, Coriolanus era bastante mejor, esto es un ladrillo de época indigesto.

Dos madres perfectas

 

Segundo patinazo consecutivo de Naomi Watts. Dos madres perfectas adolece de lo que necesitaba, la locura propia de un argumento delirante sobre la relación peculiar de dos amigas y sus hijos. Es aburrida, monótona y pesada, lo peor que le puede pasar a un melodramón de estas características, ni siquiera Watts y Robin Wrght salvan el engendro. Espero que lo de Diana y esta solo sea un lapsus pasajero y la carrera de Watts no empiece a correr el peligroso camino de su amiga Nicole Kidman.