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carlosmartinez

Necrológica

En las últimas horas nos ha dejado un director y guionista italiano poco conocido para el público, pero presente como guionista en dos filmes claves del neorealismo y autor de varios documentales sobre dicho movimiento, descanse en paz:

Carlo Lizzani:

Como he dicho, estaba considerado una figura menor del cine italiano, pero no hay que desdeñar precisamente a alguien que colaboró en los guiones de dos obras claves como Alemania, año cero y Arroz amargo. De sus filmes como director, destacaría Crónica de los pobres amantes y el documental L'addio a Enrico Berlinguer. Fue director del Festival de Venecia y también autor de documentales sobre Visconti y Rossellini.

Nos quedan 28

Pensaba que esta sección solo la iba a dedicar al cierre de cines, pero afortunadamente ha abierto uno nuevo, con lo que seguiré haciendo la cuenta; extrañamente, en el último artículo sobre cierre de cines también conté 28 en Barcelona tras el cierre del Lauren Gracia, no sé si conté mal o es que ha cerrado alguno más y no me he dado cuenta. Contando los que hay en cartelera hoy domingo me salen 28, bienvenido el nuevo:

Zumzeig:

Nuevo cine de la zona de Sants (calle Béjar 53) dedicado al cine de autor. Arranca con dos documentales (Dragonslayer y L’encerclement) y una película francesa de ficción (L’age atomique). Mucha suerte al cine y a sus responsables.

Necrológica retrasada

Con el comienzo del mes toca repaso de aquellos posibles fallecimientos que se me hayan pasado por alto en las últimas semanas. Es el caso de un prestigioso guionista español, poco conocido quizás para las nuevas generaciones, descanse en paz:

Carlos Blanco:

Era el decano de los guionistas españoles, conocido especialmente por sus libretos de dos muy estimables muestras de cine policíaco español como Los peces rojos y Los ojos dejan huellas. Su mayor éxito seguramente fue Locura de amor, de la que recuerdo la anécdota que creo que contaba el propio Blanco, en la que dada la obligación de hacer más larga la escena de la entrada de Juana la Loca a la Catedral de Burgos le pidieron que empezase a inventarse títulos nobiliarios de Juana la Loca que no existían; desde luego la fidelidad histórica no era mucha en los filmes franquistas de la época.

Phenomena aventuras: Planeta prohibido

El próximo día 6 Phenomena comienza un ciclo dedicado al cine de aventuras y al fantástico que se podrá ver todos los domingos de octubre y noviembre, con ocho grandes películas de ambos géneros. Arranca con un mítico filme de ciencia-ficción de 1956:

Planeta prohibido:

Que además sirve para rebatir un dato de la historia de la moda que nadie se ha molestado en cambiar: oficialmente la minifalda es inventada por la británica Mary Quant en 1965. Pues no, basta con ver la foto de arriba para ver que en esta película de 1956 lo que la actriz Anne Francis era una minifalda en toda la regla, con lo que salvo que alguien conozca algún ejemplo anterior (no me sirven los bikinis, je, je) el invento debería atribuirse al creador del vestuario del filme en vez de a Quant... (por cierto, el modelito provocó la prohibición del filme en unos cuantos países, incluido el nuestro).

Pasando al filme, está dirigido por un hoy olvidado director llamado Fred M. Wilcox, antiguo ayudante de dirección de King Vidor y conocido en USA como director de películas infantiles, especialmente la saga de Lassie. En Planeta prohibido Wilcox hizo de lejos su mejor película, una memorable revisión en clave fantástica de La tempestad de Shakespeare, que cuenta la historia de un grupo de astronautas que intenta averiguar qué ha pasado en un planeta con el que se ha perdido la señal durante 20 años, y en que solo han quedado vivos un científico y su hija tras el ataque de unos misteriosos monstruos (hasta aquí puedo contar para quien no haya visto la película, hay una sopresa considerable en la trama que no conviene desvelar). Es una película de gran originalidad en su momento, con unos efectos especiales muy notables para su tiempo y recordada sobretodo por el modelito de Francis y por un robot que se convertiría con el paso del tiempo en uno de los iconos de la ciencia-ficción. Supone también el primer papel importante de un actor canadiense que más tarde se especializaría en papeles de duro y villano hasta que alguien notó su tremenda vis cómica en Aterriza como puedas, me refiero evidentemente a Leslie Nielsen. Una obra maestra del fantástico y un gran arranque del ciclo.

 

Phenomena: Maxinger X contra los monstruos + Invasión extraterrestre

Este viernes Phenomena organiza en su sección Grindhouse un homenaje al cine japonés más popular. Si este verano Guillermo del Toro hizo un homenaje fallido al cine de monstruos (keiju) y de robots (mecha), Nacho Cerdà ha optado directamente por ofrecernos dos genuinas muestras de ambos géneros fantásticos nipones:

Maxinger X contra los monstruos:

Aquí conviene aclarar una cosa: esto es un mecha, de acuerdo, pero no se puede considerar una película al uso y este robot tiene poco que ver con el mecha más conocido en España, Mazinger Z. Groyzer X es una serie de animación japonesa creada en 1976 por otro equipo diferente al de Mazinger Z que fue un fracaso en Japón y de la que solo se emitieron 36 capítulos, pero que tuvo bastante aceptación en otros países, especialmente de Hispanoamérica. Creo que nunca se emitió en televisión en nuestro país, pero en 1978 un espabilado distribuidor montó un habitual "recorta y pega" de la época, consistente en coger varios episodios de una serie inédita en nuestro país y hacerlos pasar por una película (hay unos cuantos películas más del mismo tipo, como El increible Hulk, Galáctica, el Spiderman de los 70 o Buck Rogers; a pesar de que tienen sus adeptos, esta táctica me parece un timo, afortunadamente desaparecido en la actualidad), y para atraer a los niños de la época, lo tradujo con un título parecido al de la serie que triunfó en España. Reconozco que no la he visto y que no la puedo juzgar, así que le doy el beneficio de la duda a pesar de la tomadura de pelo que hicieron en España con ella.

Invasión extraterrestre (Destroy all monsters):

Junto con el primer filme de Godzila de 1954 (aunque remontado para su estreno occidental en 1956 con escenas añadidas protagonizadas por Raymond Burr), seguramente el filme más conocido en Occidente del kaiju japonés, género fantástico en su versión monstruos cuyo representante más conocido es el ya mencionado Godzila, nacido del miedo a la radiación nuclear en el país nipón, y elevado a categoría de mito por su éxito en todo el mundo, provocando una serie larguísima de secuelas que acabaron convirtiéndolo con el tiempo casi en lo contrario de lo que era al principio, de símbolo de la destrucción del fin de la 2ª Guerra Mundial a una especie de defensor de los valores del imperio nipón y salvador de la patria (no es broma, al menos entre los que conocen toda la saga), y posteriormente destrozado en 1998 por una lamentable versión yanqui dirigida por el inefable Roland Emmerich (se anuncia una nueva versión estadounidense, espero que salga bastante mejor). Invasión extraterrestre creo que es la novena en orden cronológico y para muchos la mejor con la primera, la última dirigida por su creador Ishiro Honda para la productora Toho (la misma que produjo los mejores filmes de Akira Kurosawa). Y no solo aparece el gorila ballena (traducción más o menos literal de Godzila), viene acompañado de otros cuantos monstruos célebres del cine japonés como Mohtra, Roda o Manda, en una delirante trama con extraterrestres que los dejan sueltos para poder invadir la tierra y destruir sus principales ciudades. Sus efectos especiales están claramente superados, pero es una excelente muestra del kaiju japonés.

 

Las brujas de Zugarramurdi

Leo por ahí que Alex de la Iglesia ya no es el que era, que se ha pasado tres pueblos con Las brujas de Zugarramerdi, que tiene altibajos de ritmo (que me los expliquen con pelos y señales porque yo no los veo) y que la película es puro exceso... Pues muy bien, allá ellos, porque yo me lo he vuelto a pasar en grande con esta nueva gamberrada del director, que cuanto más cafre y más salvaje se pone más me gusta (cuando me deja frío es cuando hace cosas más tranquilitas como La chispa de la vida), y sigo diciendo que es único en mezclar el esperpento, el grand guignol y la españolada para hacer algo completamente diferente a los demás cineastas.

Las brujas de Zugarramerdi es un derroche de talento, de un de la Iglesia en estado puro, toma a dos (solo por destrozar a dos sex symbols como Hugo Silva y Mario Casas hasta lo indecible la película ya vale la pena, ambos hacen las mejores interpretaciones de su carrera) huyendo de un atraco con un niño, un taxista y un señor de Badajoz y los mete en la localidad navarra de Zugarramerdi famosa por los casos de brujería, para enfrentarlos a tres brujas de aquí te espero (genialmente histriónicas como siempre Terele Pávez y Carmen Maura, mucho menos Carolina Bang), y un aquelarre con un monstruo muy original y muy icónico. La película es salvaje, gamberra, desmadrada, divertidísima y sin un minuto de respiro, una gozada para los que amamos a su director, con un reparto estupendo (añadir a Enrique Villén, Manuel Tafallé, Pepón Nieto, Secun de la Rosa, ese camaleón que responde al nombre de Javier Botet conocido como la Niña Medeiros de REC y unos Santiago Segura y Carlos Areces que hay que verlos para creérselos, todos los bordan) y una dirección artística formidable. Incluso el habitualmente fallido epílogo de los filmes de su director me parece entrañable. De momento, para mí la mejor película española de este año.

Justin y la espada del valor

Me parece bien que Antonio Banderas financie un estudio de animación español, que haga una película de aventuras y que intente hacerla bien con un presupuesto menor al de Hollywood (que se nota y mucho, los fondos y algunas cosas como unas patatas fritas que salen son francamente mejorables). Pero poco se puede hacer sin un buen guión y unos personajes convincentes, y Justin y la espada del valor no tiene ni una cosa ni la otra. La historia, otra de jovencitos aspirantes a caballeros andantes nos la sabemos de memoria, ya la hemos visto en filmes de todo tipo, desde El príncipe valiente a Merlín el encantador pasando por Tarón y el caldero mágico. Y ningún personaje me parece especialmente remarcable, todos son estereotipos, pero lo que se lleva la palma es volver a resucitar en un personaje a un freaki como Carlos Jesús completa y justamente olvidado hace tiempo, a esto le llamo yo falta de ideas. Con todo no aburre (lo mejor, el cocodrilo volador), pero los que vimos del mismo equipo el estupendo corto La dama y la muerte esperábamos algo mejor y con mayor fuerza

Jobs

Quería parecerse a La red social y les salió un zurullo como una casa. Más que un biopic, Jobs es lo que la iglesia católica llama una hagiografía, un compendio de las bondades de San Steve Jobs del Inmaculado Apple, convertido por incopetencia del personal casi en un publireportaje de la marca de la manzana y con las aristas del personaje bien limaditas para que se vea lo bueno que era, aunque alguna se le escape de vez en cuando. Encima, al contar solo una parte de su historia, el tono santificador se acentúa al contar la tópica historia de ascenso, caída y redención, y curiosamente ni una mención a Pixar (que no debía pagar o formar parte de la producción del filme), la otra revolución que puso en marcha Jobs. Un tostón del que solo se salva la breve presencia de James Woods (casi un cameo) y una Lesley Ann Warren a la que le teniamos perdida la pista hace tiempo.

Phenomena: Quien engañó a Roger Rabbit + En busca del arca perdida

Este viernes Phenomena proyecta en programa doble dos grandes taquillazos de los años 80. En ambos participa Steven Spielberg, y ambos en su género son títulos claves en la historia del reciente cine estadounidense:

Quién engañó a Roger Rabbit:

Cuando Steven Spielberg decide producir Quién engañó a Roger Rabbit (sin interrogante, los responsables eran supersticiosos, pensaban que el interrogante en un título traía mala suerte a la taquilla), el cine de animación estadounidense atravesaba el peor momento de su historia. Disney estaba decidida a dejar de producir largometrajes porque no funcionabam en taquilla, Don Bluth se forraba con ñoños filmes de animación muy inferiores al estudio de animación del ratón donde creció como director, los cartoons de Warner era cosa del pasado y pasto de revisiones en televisión, y algunas promesas como Tim Burton se habían pasado al cine de imagen real. Se intuía un cambio con promesas incipientes como John Musker y Ron Clements (a mí Basil, el ratón superdetective ya me parece un filme notable, aunque pinchase en taquilla relativamente), un animador llamado Matt Groening que comenzaba a sacar una familia en la televisión llamada Los Simpson y un pequeño estudio de animación procedente de Lucasfilms llamado Pixar y comandado por Steve Jobs y John Lasseter comenzaba a hacer revolucionarios cortos con ordenador, pero faltaba una película que llamase la atención del público y que devolviese la fe a los estudios. Ese fue Roger Rabbit, y con el empieza la nueva edad de oro mucho más que con La sirenita como muchos han dicho y que es un año posterior.

Quién engañó a Roger Rabbit es una perfecta mezcla de varias cosas, del estilo cartoonesco que tiene todo el cine de su director Robert Zemeckis anterior a Forrest Gump, de la imagen real combinada con la animada y de la experiencia de Disney en el terreno clásico combinada con las nuevas tecnologías que empiezan a aflorar en la animación durante los 80. También por supuesto es un homenaje al cine de animación clásico, están la mayoría de iconos del mismo, Mickey Mouse, Donald, Bugs Bunny, El Correcaminos, El Coyote, Porky (como es de preveer, el filme acaba con él y su famosa frase That’s all folks, Eso es todo amigos en castellano)... y añade tres personajes nuevos como protagonistas. Uno discutible, Roger Rabbit, quizás lo más irritante de la película aunque no tanto como para hundirla y por momentos también muy tierno, y dos que ya forman parte de la historia de la animación, un "adorable y encantador" bebé llamado Baby Herrman que se transforma a lo Hulk cuando se acaba de rodar convirtiéndose en un deslenguado, un obseso sexual (hasta donde permite Disney, que esto no es el gato Fritz) y un adicto a los puros y a la bebida y que hace que  el inicio del filme sea memorable, y una bomba sexual, Jessica, la mujer de Roger enamorada de él porque le hace reir, que no es mala (solo la han pintado así, grandísima frase) y que es una combinación de grandes símbolos eróticos del cine clásico. Y en la parte real, dos grandes actores convertidos en cartoons, un Bob Hoskins en el papel más divertido y famoso de su carrera (actualmente retirado por sus problemas con el Parkinson) y un Christopher LLoyd completamente desmelenado como inquietante juez Doom con unos cuantos terribles secretos en su pasado (los guionistas querían que fuese el asesino de la madre de Bambi, pero el equipo lo consideró un poco fuerte). El resultado del filme: una frenética gamberrada con escenas divertidísimas y la mejor película de su director junto al primer Regreso al futuro, aunque algunos le echaron en cara algunos anacronismos en el sentido de poner dibujos y situaciones posteriores a la época en que se desarrolla (1947), cosa que no entiendo porque creo que no se le puede pedir tanta verosimilitud a un filme fantástico y menos si es de animación. Para mí una obra maestra y una película clave en la historia de la animación.

En busca del arca perdida:

Dicen que En busca del arca perdida surge de una conversación entre Steven Spielberg y George Lucas en el rodaje de Encuentros en la tercera fase en el que Spielberg le habla de que está pensando en rodar una película de James Bond y Lucas le habla de un viejo proyecto mejor, la historia de un aventurero arqueólogo llamado Indiana Jones enfrentado a los nazis en 1936 por la búsqueda del Arca del alianza, donde los judíos guardaban los diez mandamientos. El hecho es que En busca del arca perdida se rueda en un momento complicado para Spielberg, ha tenido un rotundo fracaso comercial con 1941 y se duda algo de su valía. Tampoco ayuda que la mayoría de estudios encuentren que el nuevo filme no parezca ser de un tema muy taquillero a priori y siendo de época y con efectos especiales una película bastante cara. Finalmente, Paramount acepta producir la película.

Y comienza el primer escollo, encontrar al protagonista. Spielberg quiere a Harrison Ford tras su aparición estelar en La guerra de las galaxias, pero Lucas no acaba de verlo como protagonista de sus dos películas estrella, quiere a alguien más desconocido, pensando en nombres como el hoy olvidado Tim Matheson, Peter Coyote y principalmente la opción prioritaria de Lucas, un Tom Selleck estrella de la televisión entonces con la serie Magnum, que finalmente no puede hacerla por que los responsables de la serie no le dejan, es estonces cuando se deciden por Ford. No es que tenga nada contra Selleck, pero creo que no lo hubiese hecho tan bien, especialmente pensando en su posterior papel en La gran ruta hacia China, bastante decente copia de En busca, pero que mostraba que no tenía el nivel suficiente para hacer de Indiana Jones.

A pesar de un rodaje relativamente tormentoso (con disentería de buena parte del equipo en el rodaje de un Túnez que simulaba ser Egipto) pero rápido y con un presupuesto más ajustado del que temían los ejecutivos de los estudios, el filme se estrena en USA en el verano de 1981 y es un bombazo. No era para menos. Spielberg había tomado la idea de rapidez de los seriales de los años 30 y 40 para hacer una película muy moderna a pesar de su clasicismo, tan moderna que muchos la consideran una precursora del lenguaje visual y narrativo de los actuales videojuegos. Aparte de los seriales, tenía como influencia más clara las aventuras de Alan Quatermain llevadas al cine en Las minas del Rey Salomón y un curioso filme de aventuras de los 50 protagonizado por Charlton Heston titulado El secreto de los incas. El resultado: una espectacular montaña rusa de aventuras a todo trapo; desde su comienzo en una cueva amazónica con ídolo protegido por todo tipo de trampas (la más famosa, la de la roca) hasta la impresionante apertura en el final del filme del arca perdida, cuyo terrible secreto en su interior (aunque no explicado en la película, parece conocido por Ford en el guión inicial en una escena eliminada en el montaje, la prueba es que en ningún momento intenta tocarla con las manos) seguramente nos produjo en su momento más de alguna pesadilla a los que la vimos en el momento de su estreno), pasando por la memorables escenas en en Egipto, el filme apenas da tregua y siempre se ve en un suspiro, con un excelente guión del casi debutante Lawrence Kasdan (llamado a última hora por Lucas en El imperio contraataca, tras el fallecimiento de la guionista habitual Leight Brackett) y una banda sonora genial del maestro John Williams. El filme sería el comienzo definitivo de Ford como estrella, aunque el resto del reparto comenzaría a sufrir lo que denomino maldición de Jones, no sé por qué, pero muchos de los actores descubiertos en las aventuras de Indiana Jones no han tenido una carrera recordable fuera de la saga, a excepción de dos: el excelente John Rhys-Davies (irreconocible posteriormente como enano en la trilogía de Peter Jackson de El señor de los anillos) y un debutante jovencísimo de origen español llamado Alfred Molina que protagoniza con Jones el prólogo en la cueva amazónica y que después se convertiría en un extraordinario actor de carácter. Y eso que Paul Freeman, Ronald Lacey (el más inolvidable, como sádico oficial de la Gestapo) y Karen Allen están francamente bien en la película.

Para acabar, gazapos y anécdotas. Sabido es que la escena del espadachín eliminado de un solo disparo de Ford fue debido a que se encontraba mal y pidió que la escena (mucho más larga en el guión) se recortara, convirtiendo la "indisposición" en un gag memorable. También que el actor forzudo que se enfrenta a Jones en el avión a punto de despegar era un conocido especialista con el que Ford se volvería a dar de hostias en la secuela (vestido con turbante para que no fuese reconocible). No tan conocido, que Lucas se "autohomenajeaba" poniendo a C3PO y R2D2 en un jeroglífico que hace compañía al Arca de la Alianza, broma habitual entre los dos, puesto que en La amenaza fantasma podemos a ver a unos cuantos ET entre los miembros del senado galáctico. Y dos gazapos: uno claro, un puente de San Francisco enterito y totalmente construido cuando todavía no se había acabado en el año en que transcurre la película, y un muerto nazi de más inexplicable en la salida del pozo de almas, la razón, que la escena donde moría se quedó en la sala de montaje. Tras su estreno y el de ET, ya nadie volvió a dudar de Spielberg aunque de vez en cuando tropiece en taquilla, era el director estrella de Hollywood por excelencia hasta nuestros días. Indiana Jones volvería en tres películas más, la segunda y la tercera también estupendas, y aunque muchos odian la cuarta de 2008, a mí también me divierte aunque esté por debajo de las primeras. Le saldrían imitadores por doquier, alguno más que bueno (Tras el corazón verde), alguno pasable (la antes mencionada La gran ruta hacia China), mucho mediocre (la versión de Cannon Group de Las minas del Rey Salomón no hay por donde pillarla, por mucho que adore a Sharon Stone) y unos cuantos plagios infames dirigidos en Italia y España por gente como Antonio Margueritti-Anthony M. Dawson (Los aventureros del tesoro perdido) o protagonizados por nuestra bióloga "favorita", Ana Obregón (El tesoro de las cuatro coronas). Para mí, además de un estupendo filme de aventuras, En busca del arca perdida es seguramente una de las películas de mi vida, tanto que creo que es la que más veces he visto, hace tiempo que he perdido la cuenta del número de ocasiones.

La gran familia española

Quizás sigue sin llegar al nivel que demostró en su primer largo Azuloscurocasinegro, pero Daniel Sánchez Arévalo se confirma con cada nueva película como un firme director de comedias agridulces (no confundir con mezcladas con drama como ha dicho alguno) y como el mejor director de películas con boda de la actualidad (aunque suelen acabar como el rosario de la aurora). La gran familia española no es redonda, tiene lagunas y altibajos, pero tiene grandes momentos de comedia (brillantes los encuentros en paralelo de los novios explicándoles a sus familias la decisión que han tomado), un cariñoso homenaje inicial y final a Siete novias para siete hermanos, una buena sorpresa final y un excelente reparto. No es poco para tal como esta el género cómico estos días y el cine español este año, le doy un notable bajo-medio.

Rush

Ron Howard es el director hollywoodiense arquetípico actual, competente (pocos horrores hay en su filmografía), aceptable director de actores y en líneas generales autor de un cine comercial entretenido. Pero le falta algo, no sé si maestría solo, su cine es poco más que un producto comercial bien hecho al que le falta alma y voluntad de riesgo.

Y Rush es un buen ejemplo, con la salvedad de que en esta ocasión no es americana, sino germanobritánica. A pesar de conocer su desenlace, el filme no aburre y tiene una excelente interpretación de Daniel Brühl, y sus escenas de carreras son espectaculares (aunque el accidente clave me da la impresión de ser imagen de archivo). Pero le falta alma, es previsible, no pasa de ser otra historia más de superación personal y de personajes opuestos que acaban entendiéndose. Howard tiene un material bueno pero lo trata como un producto hecho en serie, notándose más en comparación con el documental de hace pocos años Senna, mucho más convincente en el tratamiento del circo de la Fórmula 1 y la tragedia que lo envolvía en la época. Le doy un aprobado, especialmente por Brühl, pero nada más.

Percy Jackson y el mar de los monstruos

No lo entiendo, hacen tres años una película juvenil llamada Percy Jackson y el ladrón del rayo, su éxito no pasa de discreto (por no decir algo peor, los 200 millones de dólares de recaudación no venían de USA, donde se la pegó, sino de fuera), le llueven las críticas negativas, y en vez de dejarlo repiten, no sé si es que tenían que hacerla por contrato para justificar el gasto de la compra de las novelas, porque si no no me lo explico.

Percy Jackson y el mar de los monstruos sigue siendo igual de mala que su predecesora, si acaso añadir una trama delirante (¿el vellocino de oro en el Triángulo de las Bermudas? Si Ray Harryhausen y los clásicos levantasen la cabeza...), unos efectos especiales mediocres y un monstruo villano que es una pésima copia del de Ira de titanes (¿no hay más monstruos en la mitología que Cronos? encima es la tercera junto con Immnortals). No hay por dónde pillarla, y es el enésimo blockbuster que se la ha pegado este verano, consecuencia de unos ejecutivos y unos guionistas que en general no tienen ni puñetera idea de cine salvo contadas excepciones, no es agotamiento o crisis del género, es simplemente no esforzarse en lograr un entretenimiento digno.

RIPD

Ha sido uno de los grandes fracasos comerciales del verano, una película de más de 100 millones de dólares de presupuesto (que no lo parecen viéndola, incluso he leido a algún crítico que decía que era una copia "barata" de Hombres de negro, cuando casi es más cara que su referente) que ha recaudado muy poco y ha recibido palos por todos lados.

Viéndola, lo que me extraña es que alguien en su sano juicio pensase que iba a funcionar, claro que pensar que los ejecutivos del actual Hollywood están en su sano juicio es mucho pensar... No conozco el comic en que se basa, e ignoro si ha sido fiel al mismo. Lo que sí sé es que la película es una monumental chorrada, que parece escrita por alguien que hubiese visto en programa doble Hombres de negro y Ghost (los parecidos con ambas son más que notables, rayanos en el plagio) bajo los efectos de la marihuana o el LSD. El resultado, caótico, absurdo, carente del menor sentido y aburridísimo, ni siquiera Jeff Bridges o Kevin Bacon se salvan de la quema, probablemente si no hubiese sido por el elevado presupuesto hubiese pasado en España directamente al vídeo. Afortunadamente no tendrá secuela, espero.

Tú eres el siguiente

¿Película de terror o comedia negra? Tú eres el siguiente es las dos cosas y ambas muy bien. Planteada en dos partes diferenciadas por un giro de guión que es mejor no comentar, la primera funciona como un estupendo slasher sobre una familia atacada por tres misteriosos encapuchados. Pero es a partir de ese giro en que se descubren las razones que impulsan a esos encapuchados en que el filme crece todavía más como comedia negrísima, con situaciones completamente surrealistas (ahí una de un particular menage a trois absolutamente delirante) y un reparto desconocido en estado de gracia. Una sorpresa para los que conocíamos la trayectoria anterior de su director, Adam Wingard, cuyo filme anterior V/H/S (creo que inédito en España en salas comerciales salvo en festivales) es muy apreciado entre aficionados al género. Muy estimulante película para los aficionados al terror y a la comedia cafre.

Penthouse north

Nuevo premio Don erre que erre. Como a los distribuidores lo de Penthouse north (no sé a qué se refiere el título, pero suena como a barrio o distrito) les debía sonar a revista guarra, pues nada, Atrapada en la oscuridad (anda que no hay películas con ciegos o ciegas que usan el término oscuridad, la mayoría de veces por mala traducción, aunque con excepciones como Bailar en la oscuridad) y no nos calentamos la cabeza. No tienen remedio...

El nuevo filme del discreto pero habitualmente efectivo Joseph Ruben no es más que un filme pasable de serie B, algo por encima del tono telefilmesco por la dirección hábil de Ruben, por el buen trabajo de Michelle Monaghan a pesar de su tópico personaje, y especialmente por el excelente trabajo como villano de un envejecido Michael Keaton al que prefiero más en papeles turbios que en sus habituales papeles cómicos. No es gran cosa, pero tal como está la cartelera, es más entretenido que muchos filmes mayores y sus ajustados 85 minutos se pasan volando.

Asalto al poder

Lo avisé en mayo y no me equivoqué, tras el petardazo de Objetivo: la Casa Blanca, no esperaba otra cosa de Asalto al poder que otro engendro idéntico y sin ninguna calidad, viniendo del director alemán Roland Emmerich era más que previsible.

Y me quedé incluso hasta corto, no me podía esperar nada bueno viniendo de uno de los directores más negados de la actualidad, pero es que se ha superado a sí mismo en estupidez y chapuza, que ya es decir. Como pasó ya con Objetivo, el guión es un burdo plagio de Jungla de cristal, al que se le han añadido unos diálogos de besugo y unas situaciones completamente previsibles (al malo del filme se le ve venir desde que aparece por primera vez en escena, por mucho que lo escondan hasta el final, y no por el actor, sino por el guión). Añádase un Chaning Tatum que hace el ridículo más espantoso como héroe de acción, un Jamie Foxx risible como presidente de los EEUU "pacifista" que no sabe ni usar un arma, un grupo de terroristas armados de opereta que encima se distraen antes del ataque viendo Lawrence de Arabia en una pantalla gigante en la Casa Blanca (como si no hubiese otra cosa que hacer que poner una peli en horario de oficina y con el presidente ocupado en ese momento, que juraría que es el único que dispone de sala de cine en el edificio), la niña más repelente que se recuerda en Hollywood desde que a Shirley Temple le dieron la jubilación anticipada cuando creció, y para rematar, un gazapo gordísimo: como se ve en la foto de arriba, el Capitolio queda completamente destruido en los primeros minutos del filme; pues bien, posteriormente en una escena con helicópteros sobrevolando Washington, se le puede ver fugazmente intacto, ¿nadie se dio cuenta en la sala de montaje del desaguisado? (el plano es tan breve y tan innecesario que un simple corte con el ordenador hubiese bastado). Del desastre solo se salvan la espectacular reconstrucción de la Casa Blanca (ahí si que  ganan por goleada a Objetivo, que cantaba como una almeja en los interiores) y el buen quehacer habitual de James Woods y Richard Jenkins, dos grandes que jamás están mal aunque les hagan leer la guía telefónica, lo demás para olvidar, el desastre comercial que ha tenido en USA está más que justificado, de lo peor de un verano muy flojo.

Phenomena: Piraña 2 + Demons

Phenomena arranca este viernes un ciclo de programas dobles Grindhouse de cuatro meses de duración (un programa doble por mes) con la proyección de dos clásicos del cine de terror italiano serie B-Z calificado por muchos de casposo, aunque tiene su público y para los que hemos crecido con él le tenemos mucho cariño. Curiosamente uno de esos títulos oficialmente fue dirigido por un director canadiense que llegaría muy alto, era su primer largometraje, aunque reniega de él públicamente:

Piraña 2:

Para hablar de este filme, habria que referirse primero a su  productor, el inefable cineasta egipcio (casi todos dicen que es italiano, pero en realidad nació en Alejandría) Ovidio G. Assonitis, especialista en chapuceras copias de los filmes que triunfaban en EEUU (Tentáculos es probablemente su filme más famoso). Decidido a hacer una secuela del filme de Joe Dante Piraña, convenció a Columbia para tener parte de financiación norteamericana, pero el estudio le obligó a contratar un director de habla anglosajona. Y es ahí donde entra James Cameron, hasta entonces técnico de efectos especiales de la factoría Corman que empezaba a despuntar en este medio con un revolucionario en su momento efecto de unos gusanos que se movían dentro de un brazo amputado (tan desconocido era Cameron que más de un crítico pensó en el estreno de Piraña que James Cameron era el pseudónimo anglosajón de un director italiano, cosa habitual en la época en este tipo de filmes). Parece ser, y es la razón de que Cameron reniegue del filme, que Assonitis lo llamó para cubrir el expediente y lo despidió al poco tiempo, por lo que muchos lo consideran una obra del cineasta egipcio, pero algo debió de quedar de Cameron, empezando por la presencia de un habitual en su cine posterior como Lance Henriksen, su querencia por los ambientes marinos, y unas pirañas que pueden recordar en algunos momentos remotamente a los aliens de su filme de 1986. El resultado, delirante (ahí es nada, pirañas voladoras, mucha chica en bikini y mucha caspa) pero francamente divertido. Assonitis siguió a la suya con posteriores subproductos serie Z (aunque algunas fuentes le ponen en Esencia de mujer, el filme de Al Pacino), de Cameron poco hay que comentar, el primer Terminator lo mandaría al estrellato, puesto del que no se ha movido, sigue siendo el "rey del mundo" en el cine comercial de entretenimiento junto con Spielberg.

Demons:

Sin duda la película de terror más famosa de Lamberto Bava, hijo del padre del cine de terror italiano en general y del giallo en particular, el maestro Mario Bava y producida por el discípulo de Mario, el gran Dario Argento. Desmadre gore de serie B ambientado en un cine donde una máscara demoníaca hace de las suyas entre los espectadores que acuden a la sesión. Tuvo un gran éxito entre los aficionados al cine de terror en los años 80, y tuvo una secuela posterior donde incluso repitieron alguno de los actores que morían en la primera haciendo papeles distintos. Junto con Aquella casa al lado del cementerio, Nueva York bajo el terror de los zombies y la coproducción con España No profanar el sueño de los muertos ý con las obras mayores de Argento y Mario Bava, un excelente ejemplo de un cine de terror en que Italia sobresalió en los años 60, 70 y 80 y que actualmente ha desaparecido o no llega a nuestras pantallas. Muy recomendable, aunque estómagos delicados abstenerse.

Por cierto, me acaba de llamar este amigo que no encuentra pareja para ir a Phenomena. No es mal tipo, así que si alguien está interesado en ir con él, que me avise:

Foto

 

 

Como cada año...

Cada año, cuando llega el día de la presentación de las películas españolas propuestas a los Oscars me temo lo peor, sé con una seguridad del 100 % que nos van a colocar por todo el morro alguna que no toca, que no se va a estrenar cuando se debe (antes del 30 de septiembre) sino después porque alguien muy espabilado (que responde a las siglas de J. L. G., si no os suena es director, y muy conocido) descubrió hace tiempo que con estrenar una semana en una sala de vete a saber dónde bastaba, y que le daba réditos en taquilla, y como corderitos los demás le han seguido y nadie dice ni pío.

Ha llegado el día y no me he equivocado. No puedo decir nada sobre Canibal porque como se estrena el 11 de octubre no la he visto, pero desde luego no debería estar en la terna de películas seleccionadas (este año cuatro porque hay un empate entre las dos menos votadas) porque está fuera de plazo. En fin, ahí queda mi protesta, pero como siempre es clamar en el desierto, no creo que aprendan ni que alguien decida poner orden en el desaguisado.

¿Tenía sentido?

La noticia de ayer fue evidentemente la no elección de Madrid como ciudad olímpica. Que conste que no tengo nada contra Madrid y sus habitantes, pero creo que no era el momento, y aprovechando el lema, creo que no tenía sentido presentarse.

Que me explique alguien de manera coherente cómo puede pretender una ciudad abelgar una cita olímpica con unos 7000 millones de euros de deuda, con hospitales públicos a la venta por falta de dinero y con la retirada de ayudas a deportes minoritarios, porque no lo entiendo. Tampoco debe ayudar la falta de seguridad de sus instalaciones (¿alguien ha olvidado lo del Madrid Arena?; yo no, y juraría que era sede olímpica), la crisis galopante (los que justifican la candidatura dicen que hubiese ayudado a salir de ella, yo creo más bien lo contrario, que se lo digan a los de Atenas, que organizaron la olimpiada hace nueve años) y unos políticos que siguen creyéndose el ombligo del mundo que deberían haber tomado nota de Roma, que con unos problemas económicos ligeramente inferiores a los nuestros decidieron abandonar y que han echado más leña al fuego (la candidatura cuesta una pasta gansa en presentaciones y viajes, veremos de dónde la sacan), la votación ha demostrado que no tenía ninguna oportunidad. Si tuvieran vergüenza los responsables no se volverían a presentar, pero me temo que dados sus delirios de grandeza son capaces de volverlo a intentar, ni era el momento ni tenía sentido.

Mud

Debo ser más raro de lo que pensaba o no entiendo los festivales, al menos el de Cannes 2012. Anoche volví a ver Amour y sigo pensando lo mismo que en su estreno, no soporto la segunda mitad de la película, Haneke se ha pasado tres pueblos en dar todo lujo de detalles de una agonía (¿algún director actual conoce las palabras síntesis y elipsis?) y el final me parece todavía más discutible ética y moralmente, ni de casualidad me parece la obra maestra que se ha dicho.

Sin embargo en el festival, una película que a mí me parece mucho más interesante como es Mud pasó completamente desapercibida, quizás porque les pareció demasiado clásica, demasiado norteamericana o no debían soportar a Mattew MacConaughey, vete a saber. El caso es que esta película es un notable filme de inicio a la edad adulta, con dos jóvenes actores en estado de gracia, un Matthew MacConaughey que desde que se encontró con William Friedkin y un muslo de pollo (quien no ha visto Killer Joe, que intente recuperarla si sale en vídeo, no tiene desperdicio, sobretodo lo del pollo) parece haber dejado las chorradas y se ha convertido en un muy buen actor y un excelente grupo de secundarios (empezando por el gran Sam Shepard y un Joe Don Baker que hacía tiempo que no veía en una sala de cine). ¿Que no es original y se inspira demasiado en MarkTwain? Probablemente, pero pedir originalidad a estas alturas es pedir peras al olmo, el director Jeff Nichols demuestra que lo de Take shelter no fue casualidad ni flor de un día, el filme está francamente bien y no aburre en ningún momento.