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carlosmartinez

El quinto poder

La película El quinto poder tiene numerosos problemas, me parece fallida, aunque tenga algún punto de interés que no hace que sea el desastre que han dicho muchos, y me parece una buena muestra de que quizás esperábamos demasiado de Bill Condon tras su extraordinario debut en Dioses y monstruos, sus siguientes películas siempre han ido a la baja hasta el desastre de Crepúsculo.

¿Qué problemas tiene? El principal desde el punto de vista cinematográfico, que es un ladrillo como una casa, que es muy aburrida a pesar del apasionante tema que trata, la manipulación del poder tanto por un lado como por el otro. Hay otros dos problemas: a pesar del buen tino final de ironizar sobre ello, el filme no es todo lo imparcial que debiera (ningún filme lo es, pero aquí se nota demasiado), está basado en un libro de un antiguo colaborador de Wikileaks cuya relación con Julian Assange acabó como el rosario de la aurora, y el filme acaba siendo un halago hacia dicho colaborador en detrimento de Assange; también noto que siendo una producción Dreamworks en algunos momentos se muestra un tanto benevolente hacia los miembros de la CIA interpretados por Laura Linney y Stanley Tucci. Y en mi opinión, el filme llega demasiado pronto, todavía colea el tema de Assange y su acusación de violación y el asunto Edward Snowden como para hacer una película completa, lo primero se lo menciona casi de pasada y lo segundo ni eso, y son temas claves en el asunto de que se ocupa la película.

¿Qué por qué no la considero un desastre? Porque está un excelente actor como Benedict Cumberbatch, que hace más que creible un personaje ambiguo y no del todo claro, gracias al actor británico se sostiene una película fallida que se la está pegando en taquilla.

Necrológica

Parece que este año las muertes en el cine español nunca vienen solas, vienen de dos en dos o más. Tras la muerte ayer de Manolo Escobar, hoy ha fallecido una grandísima actriz de cine y teatro, descanse en paz:

Amparo Soler Leal:

Descendiente de dos grandes sagas de actores, exesposa de Adolfo Marsillach y viuda del productor y distribuidor Alfredo Matas, fue una grandísima intérprete tanto en drama como en comedia. Su papel más destacado yo diría que es el de la inquietante madre de Mi hija Hildegart, aunque también son muy destacados los de La gran familia (aunque en ese momento era muy joven para tener tanto niño), la trilogía nacional de Berlanga (era actriz habitual de Berlanga y siempre estaba bien en su cine, pero es que borda el papel de la trilogía) y El crimen de Cuenca. Otro gran nombre de nuestro cine que se va este aciago año.

Necrológica

Antes de hacer la necrológica del actor y cantante español que ha fallecido hoy, me gustaría aclarar una cosa por si hay algún despistado: No solo hago necrológicas de gente del mundo del cine que me guste, sino también porque sea representante de una filmografía en un momento dado, bien por calidad, bien o por cantidad o bien por éxito entre el público. Nunca fui fan de este hombre, pero he de reconocer que representa un tipo de cine muy popular en España en los años 60 y 70 y que tuvo mucho éxito entre la gente de su época, demostrado en las audiencias que consigue en Cine de barrio:

Manolo Escobar:

Lo dicho, con todos mis respetos al fallecido, su cine no me ha gustado nunca, pero el cine folklórico y de canción española fue una tradición en nuestro país desde los albores del sonoro hasta bien entrados los ochenta, y Escobar fue uno de sus  más prolíficos y exitosos representantes con filmes como El padre Manolo y Juicio de faldas (la canción de la que sale La chica yeyé de Concha Velasco). Como cantante, lo mismo, no es mi estilo de música, pero fue uno de los cantantes con más tirón popular en España en muchas décadas. Descanse en paz.

Phenomena: Con la muerte en los talones

Dentro de su ciclo dedicado al cine de aventuras, el domingo 27 Phenomena proyecta una de las obras cumbres de un genio del cine, por añadidura una de las mejores películas de la historia del cine y modelo de muchas películas posteriores:

Con la muerte en los talones:

En su libro-entrevista a Hitchcock, Truffaut definió este filme como un resumen de la etapa americana del maestro británico, como lo fue 39 escalones de su etapa británica; no seré yo quien le lleve la contraria a uno de los mejores directores y críticos de la historia del cine europeo, pero yo añadiría algo más: es un resumen y un punto de partida, sin ella no sería posible entender buena parte del cine comercial posterior.

Resumen, porque este portentoso, divertidísimo y endiablado filme contiene prácticamente casi todas las obsesiones del genial director: los falsos culpables, las confusiones de identidades, las rubias, los trenes, las madres posesivas (aunque la de aquí es casi una aficionada comparada con las que la precedieron y las que vendrían después), los besos (a Hitchcock algunos solo le recuerdan como el maestro del suspense, pero nadie ha hecho besos tan memorables como los del británico, y el del tren es de antología, aunque merece mención aparte por la censura española), los elegantes malos (Hitchcock se suele saltar la norma no escrita de que el malo debe ser un ser repugnante y deforme, tiene una galería de malos "encantadores" que hacen las delicias de cualquier aficionado), sus cameos habituales (luego hablaré también de ellos aparte), los macguffins (la excusa leve para que la historia arranque y avance), su odio a la autoridad (los polis suelen ser desastrosos en las películas de Hitchcock, y aquí la CIA no queda muy bien parada)... Hitchcock estaba en el mejor momento de su carrera, el más maduro y a la vez innovador, e hizo una película de espías genial, una comedia exquisita, un filme de acción como yo creo que no se había visto hasta el momento de su estreno, aunque como era habitual en la época la crítica americana la saludó como un mero entretenimiento (lo que dijeron de Vértigo es para echarse a llorar) y el festival de San Sebastián le ninguneó por segundo año consecutivo dándole la Concha de Oro a una buena película como Historia de una monja, pero que era muy inferior a Con la muerte en los talones. A ello ayudó un reparto perfecto, un Cary Grant que con James Stewart hizo las páginas más gloriosas de la filmografía de Hitchcock, una Eva Marie Saint perfecta como rubia gélida y con unas cuantas cosas que esconder, un James Mason inquietante como malo obsesionado con cazar a un inexistente George Kaplan y un más inquietante Martin Landau como su ayudante en su debut en el cine. Lo dicho, un genial resumen de la carrera de Hichcock, como dijo Truffaut el crítico que probablemente hizo más por ensalzar al maestro con sus críticas y un libro memorable. Pero quizás se quedó algo corto.

Pero he dicho que Con la muerte en los talones es un punto de partida, y eso quizás lo tenga que explicar. Siempre se ha dicho con razón que Hitchcock es un maestro del suspense, aunque muchos consideramos que eso casi es un insulto, puesto que es mucho más, uno de los directores más innovadores, revolucionarios y experimentales de la historia del cine. Viene de hacer una película como Vértigo llena de inventiva, pasión y momentos memorables, mal recibida e incomprendida en su momento, probablemente su obra maestra, y el hombre no se duerme en los laureles, en sus tres películas siguientes el maestro va a poner patas arriba el cine de acción y el de terror, y va a crear el cine moderno americano, aunque pocos de sus seguidores se acercarán a su altura. No voy a hablar de Psicosis y Los pájaros, porque aquí no toca, pero desde luego Con la muerte en los talones es la fuente de inspiración de todo el cine moderno de acción, empezando por James Bond y siguiendo por Indiana Jones, y si me apuráis del videojuego con su estilo de montaña rusa y sucesión de pruebas a superar por el protagonista. El filme, desde que mete a Cary Grant borracho en un coche hasta que acaba en una prodigiosa elipsis final en un tren no da apenas tregua al espectador, que atónito ve pasar una escena trepidante tras otra como nadie había hecho hasta la fecha, con una impresionante e inolvidable con una avioneta y con un climax final en el Monte Rushmore lleno de fuerza y sentido del ritmo. A ello ayuda una banda sonora maravillosa de Bernard Herrmann, también insólita para la época por su uso de la percusión y su obsesivo tema principal. Los imitadores fueron después muchos, pero yo creo que nadie lo ha hecho como el maestro, su sentido de la maravilla, el ritmo y el entretenimiento no tienen parangón, y yo creo que es una de sus películas más perfectas con Encadenados, La ventana indiscreta, Vértigo y Psicosis.

Me quedan dos cosas por comentar. Como he dicho, el beso en el tren es una maravilla, larguísimo (como suele ser habitual en Hitchcock), lleno de erotismo y maravillosamente interpretado por Grant y Marie Saint. Demasiado para la censura española, se lo escamotearon a los espectadores de la época dejando algo cojo el filme sin una de sus mejores escenas. Cuando llegó la democracia, se recuperó la escena, pero sucedió probablemente la mayor chapuza de la historia de la distribución española tras la muerte de Franco: dejaron la escena muda, sin diálogos, cuando los actores no paran de hablar entre morreo y morreo, una decisión delirante e incomprensible, subsanada afortunadamente en la VO que no sé si se ha visto alguna vez en una sala de cine española antes de Phenomena y fuera de una filmoteca.

Y finalmente, el tema del habitual cameo de Hitchcock. Solo él sabrá por qué era tan aficionado a salir brevemente en sus películas desde su época muda, si era como él decía porque al principio le faltaban extras (su versión es tan disparatada que no hay quien se la crea), si tenía un ego como un piano o si solo era una broma del mismo director que como gustaba al público se acabó convirtiendo en una imagen icónica del maestro (lo que creo más probable). Pero de vez en cuando le gustaba hacer cosas raras, salir dos veces en El enemigo de las rubias (creo también que en Sospecha, pero aquí no estoy seguro del todo), salir en fotos como Náufragos y Crimen perfecto o engañar en Rebeca mostrando una imagen de promoción delante de una cabina que no está en el filme cuando en realidad hace una tan fugaz y en segundo plano que muchos se piensan que no sale. Lo de Con la muerte en los talones es el caso más raro, tanto que todavía hay discusión si es cierto o no. Oficialmente, aparece en los formidables títulos de crédito del gran Saul Bass perdiendo el autobús, se le ve claramente y nadie puede decir lo contrario. Pero hacia 2008 alguien comentó que había otro cameo más divertido que nadie había visto: durante la escena del tren y tras Cary Grant aparece una señora gorda "sospechosamente" parecida a Hitchcock. Nadie se pone de acuerdo, unos dicen que sí y otros que no, yo estoy entre los primeros, para mí la cara de la señora tiene la inconfundible silueta del maestro y es muy propio del gran gamberro que siempre fue, pero la foto es un tanto borrosa, no está clara. La he colgado arriba en el comienzo del artículo, que cada uno la juzgue como crea oportuno. Con o sin cameo extra, la película es genial. 

 

 

Capitán Phillips

Desde luego la carrera del estupendo director británico Paul Greengrass es la más extraña que recuerdo en los últimos años, de ser un prestigioso y muy comprometido documentalista televisivo a realizar varios de los mejores filmes comerciales americanos de los últimos años. Capitán Phillips es otra excelente muestra de su estilo, aunque quizás un poquito inferior a la segunda de Jason Bourne (me sigue pareciendo la mejor de la saga, digan lo que digan los partidarios de la tercera) y a United 93, su filme al que más se parece. Greengrass elimina cualquier atisbo triunfalista o sentimental habitual en otros blockbusters (con este material, otro director hubiese mostrado el regreso a casa del héroe o le hubiese dado más importancia al comando que lo rescata) e intenta humanizar al otro, al villano, cosa que tampoco es habitual en el cine actual hollywoodiense. Y hace un filme vibrante, intenso, que no aburre en ningún momento, que aprovecha muy bien el espacio limitado en que se desarrolla el filme y con excelentes interpretaciones por parte de Tom Hanks y el cuarteto de desconocidos actores de origen somalí que le dan la réplica. Un excelente ejemplo de cine comercial, esperemos que Greengrass siga por el buen camino, con ese documental que parece ser que prepara sobre el Barça y con otros filmes de acción  que tiene en cartera.

The bling ring

A pesar de sus detractores (que los hay, y muchos, aunque no esté yo entre ellos), Sofia Coppola sigue con paso firme su carrera como directora, con sus historias sobre la adolescencia, la soledad y la fama. No siendo mi título preferido de la directora, The bling ring sí que me parece una notable película muy en su estilo sobre la historia (inspirada en hechos reales) de adolescentes pijos metidos a ladrones de personajes célebres. Se sigue con interés, aunque su ritmo pausado y su historia minimalista pueden  irritar a algunos, y tiene un excelente reparto joven encabezado por una Emma Watson que poco a poco empieza a hacer olvidar su pasado de la saga Harry Potter y Taissa Farmiga, hermana pequeña de Vera. Los Coppola siguen al pie del cañón, y al parecer con nuevo miembro, Giancarla coppola la nieta de Francis e hija del fallecido GianCarlo también se ha estrenado en la dirección, al parecer con un estilo muy parecido al de su tía Sofia.

Turbo

Ha sido el mayor fracaso comercial del verano USA en el cine de animación, y viendo el resultado no me extraña. A medio camino entre el refrito y el plagio, los guionistas no se han tomado el menor reparo en plagiar la historia de Ratatouille (donde allí era rata, aquí es caracol), meterle cualquier argumento sobado de filme de superhéroes, añadir Cars y la saga A todo gas (el cartel americano no lleva a engaño, no se molesta ni en quitar la mención a The fast and the furious) y finalmente hacer un final que resulta ser una nueva versión muy torpe de la fábula de la liebre y la tortuga. El resultado, un filme solo recomendado para niños y un sopor para los adultos, segundo desastre en taquilla de Dreamworks tras El origen de los guardianes (les ha salvado los muebles en los últimos meses The Croods, y todavía no me explico cómo, a mí tampoco me gustó) y lo que viene de ellos próximamente tampoco me atrae demasiado al menos por el trailer, una mezcla con perro de Phineas y Ferb y El laboratorio de Dexter con homenajes a Indiana Jones, promete ser terrible.

Phenomena: La reina de África

En su ciclo de aventuras de los domingos, el día 20 Phenomena proyecta un clásico del cine de aventuras africanas (todo un subgénero del cine de aventuras hecho en Hollywood con muchos filmes destacados) dirigido por un maestro del cine, con una pareja protagonista de excepción y el único Oscar en la carrera de un mito:

La reina de África:

Y dentro del subgénero de aventuras africanas pasa por ser la primera que Hollywood rodó en el continente, aunque no toda la película, puesto que las escenas más peligrosas se rodaron en  estudios británicos. Esta maravilla es una gran muestra del mejor cine de John Huston, director amado por muchos cinéfilos (entre ellos yo), pero que tiene también una parte de la crítica que lo consideran muy sobrevalorado, quizás debido a que aceptó muchos trabajos alimenticios, especialmente en la última etapa de su carrera. Como muchas de sus mejores películas, es la historia de dos perdedores metidos en una aventura que les sobrepasa, un borrachón y una misionera a los que solo les queda un barco de mala muerte (La reina de África), con el que deciden la suicida misión de hundir un barco alemán en plena Primera Guerra Mundial, adentrándose en tierra peligrosa de rápidos y fango. Bogart y Hepburn están espléndidos y hacen muy creibles los dos perdedores. Supuso el único Oscar de la carrera de Bogart, aunque él no estaba muy de acuerdo con los premios, decía que para juzgar a un actor tenían que ponerse los cinco nominados a hacer Hamlet y ver quién lo hacía mejor. Se dice que el rodaje en África fue un calvario, que la mayor parte del equipo acabó acribillado por los mosquitos y sufriendo disentería... menos los dos borrachos de Bogart y Huston, parece ser que en este caso el alcohol ahuyentaba las enfermedades tropicales. Sobre el rodaje, Clint Eastwood rodó una película un tanto menor para mí en su filmografía aunque bastante interesante, Cazador blanco, corazón negro, donde el sosias de Huston no salía muy bien parado, solo lo mostraba obsesionado por cazar elefantes (debía tener algún parentesco con nuestro rey, je, je). La reina de África siendo una gran película y una obra maestra del género de aventuras.

Necrológica

Ayer nos dejó un excelente actor secundario estadounidense famoso por sus papeles de duro y villano. Descanse en paz:

Ed Lauter:

 

 

Su inquietante aspecto de tipo duro estaba presente en muchos filmes y series de televisión de las últimas décadas. Me vienen a la memoria en este momento sus interpretaciones en Family plot, Rompehuesos, el King Kong de 1976, Death wish 3 y las recientes The artist y Golpe de efecto, seguramente me dejo alguna interpretación importante suya, pero es muy difícil acordarse de todas. Un estupendo actor secundario.

 

Phenomena: Desayuno con diamantes + Cantando bajo la lluvia

Este jueves Phenomena proyecta dos grandes clásicos de la historia del cine, convertidos con el paso del tiempo en míticos y en iconos del mejor Hollywood:

Desayuno con diamantes:

Sinceramente no sé si calificar esta obra maestra de Blake Edwards (la primera de su carrera para mí, los anteriores filmes que conozco suyos están bien y son simpáticos, pero no tienen todavía la calidad de sus trabajos posteriores) como la comedia romántica más triste de la historia o el melodrama más divertido de la historia, el calificativo de agridulce le viene al pelo. De ella se ha dicho que la primera opción para la protagonista era Marilyn Monroe (que se autodescartó para hacer Vidas rebeldes) y que Truman Capote la odiaba por haber edulcorado su historia entre una prostituta de lujo y un gigoló (pues por una vez, prefiero la película a la novela, me parece claramente una obra muy menor de Truman Capote que probablemente habría quedado olvidada de no ser por la versión cinematográfica). Está claro que con Monroe el resultado hubiese sido diferente, dada mi adoración hacia Marilyn no puedo preveer si mejor o peor, pero el caso es que cayó en manos de un gran director, una actriz en estado de gracia y un grandísimo músico. Audrey lleva a su terreno a esta cabeza loca obsesionada por los diamantes y los hombres ricos y aficionada a visitar la joyería Tiffany’s por las mañanas con un croissant en la mano, y le da un glamour y a la vez una fragilidad no prevista por Capote, pero que en manos de Hepburn es uno de los personajes más adorables de la historia del cine y un icono del mismo con su boquilla de fumar y su traje negro, para mí es la mejor interpretación de la actriz belga. Edwards le da un toque de elegancia al filme que lo hace exquisito y por otra parte mezcla perfectamente el tono de comedia y el tono triste sin caer en el excesivo azúcar que ha destrozado la actual comedia romántica de Hollywood, y en ello le ayuda otro genio, un compositor como Henry Mancini que convirtió su Moon river en una de las bandas sonoras originales más famosas de la historia del cine. ¿Algún pero? Dos menores: George Peppard no está mal en la película, pero nunca fue un actor del todo convincente, no acaba de dar la réplica correcta a Hepburn y otro actor hubiese sido mejor, aunque no se me ocurre ninguno en concreto. Más me chirría la presencia caricaturesca de Mickey Rooney como vecino japonés (¿no había actores asiáticos en ese momento en Hollywood?), me parece lo más flojo del filme, aunque al ser un papel secundario no desluce el conjunto. A pesar de estos pequeños peros, una película mítica y una obra maestra.

Cantando bajo la lluvia:

Para mí y para muchos cinéfilos el mejor musical de la historia del cine, un prodigio de ritmo, de gracia y de números musicales memorables. Tengo entendido que partió de la idea del productor Arthur Freed, máximo responsable de los musicales dorados de Metro Goldwyn Mayer, de hacer un musical a partir de unas viejas canciones de los años 20 (algún despistado no se explica que la canción Cantando bajo la lluvia no ganase el Oscar a la mejor canción de ese año, no podía por no ser original, de hecho conozco algunas películas de los años 30 en que aparece; es el mismo caso que el célebre Strangers in the night de Frank Sinatra) de las que tenía los derechos. El proyecto cayó en las mejores manos, un actor-director como Gene Kelly en el mejor momento de su carrera y un jovencísimo director y coreógrafo llamado Stanley Donen (siempre se dice que Orson Welles hizo el mejor debut de la historia a los 25 años, pero es que Donen debutó a la misma edad con otra genialidad, Un día en Nueva York, casi prefiero el debut de Donen, con ser estupendo el de Welles, siempre pienso que se ha sobrevalorado Ciudadano Kane en detrimento de Sed de mal que me gusta mucho más). Con la ayuda de un guión perfecto que homenajeaba cariñosamente y con mucho sentido de la autoparodia el paso del cine mudo al sonoro, Kelly y Donen lograron el musical más perfecto que se ha visto en una pantalla de cine, lleno de gracia, salero y al menos cuatro números musicales perfectos: Singin in the rain el más memorable, sorprendentemente interpretado por un Kelly con 39 grados de fiebre; Make’m laugh, el mejor número musical bufo de la historia con un sensacional Donald O’Connor que dicen que acabó en el hospital tras terminarlo; Good morning, con una coreografía perfecta con los tres protagonistas; y un momento memorable dentro de un número musical más largo entre Gene Kelly y la gran bailarina Cyd Charysse de un erotismo insólito en su momento. Como curiosidad, hay un intercambio de papeles femeninos: en la ficción, Debbie Reynolds dobla en la voz y en las canciones del filme que están rodando a una inepta Jean Hagen; curiosamente en la realidad fue completamente al revés, Hagen es quien realmente canta cuando lo hace Reynolds. Maravillosa película, no hay palabras suficientes para definirla.

Gravity

He de reconocer que siento debilidad por el mexicano Alfonso Cuarón desde que lo descubrí en Y tu mamá también, mérito tiene que por una vez aguantase sin aburrirme con la película que hizo de Harry Potter, teniendo en cuenta el sopor que casi siempre me provocaron las aventuras del mago. Tras varios años preparando la que ahora se estrena, Gravity, ha vuelto y lo ha hecho por la puerta grande.

Respeto a los que la han acusado de tener poco guión, cosa que no comparto (hacer una historia mínima no significa tener pobre guión), y si es verdad que el 3D lo han hecho en posproducción desde luego no han hecho la chapuza habitual en estos casos. Este filme de aventuras espaciales (que no de ciencia-ficción, puesto que el argumento no es fantástico) es un prodigio visual, Cuarón nos hace parecer que realmente hemos viajado al espacio y nos mete de lleno en el accidente, espectacularmente filmado, y consigue la mejor interpretación de la carrera de Sandra Bullock, en esta suerte de cruce entre Apolo 13 (no es nada casual la presencia como voz en off de Ed Harris en la VO en algunos momentos) y Robinsón Crusoe, con unos efectos especiales impresionantes y una gran banda sonora. Una formidable película, para mí la mejor del año, solo espero que Cuarón tarde algo menos en rodar su próxima película.

Prisioneros

De ser casi un desconocido fuera de Canadá (sus dos primeros largos permanece inéditos en España) a hacer dos películas en el extranjero casi al mismo tiempo gracias a una nominación al Oscar, que le digan a Denis Villeneuve si no le cambia la carrera a un director por los premios. Con todo, Incendies no me pareció tan redonda como algunos dijeron, probablemente porque por una vez faltaban minutos respecto a la obra teatral en que se basaba que se presentó en el Romea, esa falta de metraje la hacía un poco confusa.

A la espera de ver lo que ha hecho en coproducción con España en Enemy (recibida por lo que he oido con división de opiniones en San Sebastián), Prisioneros, su primer filme Hollywoodiense, no es redondo, pero sí muy interesante. En principio un tradicional thriller sobre un doble secuestro y sobre la búsqueda del culpable, destaca por su atmósfera retorcida, por algunos giros inesperados de guión (lamentablemente desvelados en parte por un horroroso trailer) y por las interpretaciones de su amplio reparto. Quizás por ponerle un pero la identidad culpable se ve venir con mucho adelanto (aunque tal como está planteado el relato es la más lógica posible) y su duración (dos horas y media) me parece excesiva para lo que cuenta, pero es un más que notable filme comercial muy por encima de la media del Hollywood actual.

El mayordomo

Pues esta vez el mayordomo no era el asesino de la película, aunque faltó poco para que a mí me matara de aburrimiento. No esperaba mucho de los cazaoscars hermanos Weinstein (más temibles cuando se acerca el invierno que las familias de Juego de Tronos) ni del inefable Lee Daniels, y desde luego poco bueno he visto en el filme, salvo la interpretación de un gran actor como Forest Whitaker, intérprete mayúsculo al que solo le he visto realmente mal una vez en toda su carrera (la cumbre del trash Campo de batalla: la tierra). El filme es un torpe intento de acaparar nominaciones a los Oscars, con una dirección de telefilme de lujo, tan sutil en sus intenciones como la escena del filme en que un presidente de los EEUU aparece cagando (a Daniels parece que le va la escatología, después de lo de El chico del periódico y la falsa lluvia dorada que armó tanto revuelto). Demasiado ambigua en sus intenciones  o torpemente explicada, porque por un lado pretende criticar la carrera de Sidney Poitier y el significado del Tío Tom y por otro lado parece ensalzar en la figura del mayordomo eso precisamente. Risible en la presentación de los presidentes, los que se llevan la palma Lyndon B. Johnson (el de la escenita de la cagalera antes comentada) y un Ronald Reagan en el que Alan Rickman demuestra que se puede ser también histriónico sin mover un músculo, aunque quizás sea consecuencia de un nefasto maquillaje se le ha ido la mano en el acartonamiento, parece una mala parodia. Tópica en los personajes principales, de cada uno de la familia del mayordomo está cantado desde el primer minuto lo que le va a pasar a cada uno (Oprah Winfrey, dedícate a la tele, que lo tuyo no es la interpretación). Soporífera, me sobran todos los 132 minutos que dura y mediocrem muy mediocre. A mí me parece un horror, uno más en la historia de los Weinstein cuando se ponen a hacer churros para ganar Oscars (y lo malo es que se lo han llevado inmerecidamente varias veces), espero que esta vez les salga el tiro por la culata.

Zipi y Zape y el club de la canica

No es una mala película, de hecho está mucho mejor que la horrible versión que se hizo en los 80, no aburre en ningún momento, tiene un excelente malvado, un buen diseño de producción y una estupenda banda sonora del gran Fernando Velázquez, pero... Quizás sea mi cariño por los personajes de Bruguera, pero estos no son mis Zipi y Zape, y no es porque el director diga que no quería hacer un homenaje retro, que lo admitiría, tampoco hay que ser más papistas que el papa. Tengo problemas con el reparto infantil, no me los creo, me parecen una mala copia de los filmes americanos de los 80 a los que quiere homenajear, y los protagonistas me parecen demasiado lights para los Zipi y Zape de los tebeos (y no me extrañaría que alguno estuviese doblado, las voces me suenan demasiado). Tampoco ayuda un guión previsible, con bromas referentes a otra época que dudo que un niño actual pille (explícale quién era Falconetti a un niño de 8 o 10 años; le sonaría a chino), con demasiadas referencias a Harry Potter, y con un tesoro escondido que el espectador por poco atento que esté ya se puede imaginar dónde están las pistas. Solo puedo darle un aprobado justillo y siendo generosos, el legado de Bruguera sigue sin tener la gran película que merece, veremos si tiene mejor suerte Anacleto.

Runner runner

Ben Affleck sigue en sus trece, el prestigio que se gana como director sigue perdiéndolo cuando solo actua. Runner, runner es la enésima tontería de su carrera, una mala, soporífera y tontorrona copia de Wall Street ambientada en el mundo de las apuestas on line, donde nada tiene el menor interés, donde Affleck está más pata de palo que nunca (tampoco está mucho mejor su protagonista, el cantante Justin Timberlake, que al paso que lleva en cine va a emular a Elvis en la "calidad" de la mayoría de sus películas) y donde el que esto escribe se ha aburrido como una ostra. Película mediocre hasta decir basta, se la ha pegado con toda justicia en USA.

Phenomena: Viento en las velas

 

En su segunda sesión del ciclo de aventuras, Phenomena proyecta Viento en las velas, una de las obras maestras de Alexander Mackendrick, director norteamericano afincado en Reino Unido injustamente olvidado por muchos, y también vilipendiado por algunos cegatos como autor de comedias "ligeras". Desde luego, la mala uva negra de El hombre vestido de blanco y El quinteto de la muerte, el cinismo de No hagan olas o la demoledora visión del periodismo sensacionalista de Chantaje en Broadway tienen poco de ligero.

Y si alguien piensa que Viento en las velas es una amable película infantil de piratas va muy equivocado. La mejor definición que ha escrito alguien sobre el filme la hizo un crítico diciendo que era como ver a Shirley Temple descuartizar a un cachorrillo mientras cantaba una alegre cancioncilla. Ya en El quinteto y El hombre Mackendrick demostró que la inocencia y los buenos propósitos no eran  tan inocentes y que podían causar estragos, pero lo hacía con adultos. Aquí va mucho más allá, dentro de lo que le dejo el estudio Fox, que asustado ante el resultado le obligó a recortar algunas partes del guión. Mackendrick en principio parte del rol habitual entre pirata y rehén, pero lo pervierte, y partiendo de la reacción infantil e inocente convierte a los niños en los amos y dueños del barco (con reacciones poco recomendables) y a los piratas en meros corderitos temerosos de los nuevos amos. El resultado, una de las mejores películas de aventuras de todos los tiempos, de un enorme pesimismo y un final nada complaciente, con un excelente reparto con Anthony Quinn y James Coburn a la cabeza, sin olvidar a los niños, entre los cuales uno se acabaría convirtiendo en un afamado escritor, Martin Amis. Mackendrick acabó sus días como profesor (su último filme data de 1967 y murió en 1993), buena muestra de que sus coetáneos no acabaron de entenderle y de que Hollywood y el cine inglés no ha tratado bien a sus directores más extraños, ni siquiera en la época clásica.

Premio Liebster

Antes de hacer el artículo sobre el premio Liebster (premio honorífico que se entrega entre blogueros), he de pedir perdón a mi querido Sacerdote por hacerlo tarde (con la consiguiente reprimenda que me ha pegado). Puedo jurar, y que se lo crea o no, allá él, que lo tenía listo para publicar el sábado, pero este blog es muy jodido y cuando le da la gana se borra antes de que pueda guardar el artículo. Espero que comprenda que antes de responderle haga mi faena bloguera, o sea, informar de mi opinión sobre los últimos filmes vistos (desgraciadamente ninguno nuevo este finde, Phenomena y una obra de teatro en el TNC me han comido el tiempo libre, cosa que subsanaré entre mañana y el jueves) de dos fallecimientos en el mundo del cine, y de la apertura de una nueva sala de cine en Barcelona. Tras hacer lo que era mi obligación, ahora sí te atiendo y espero que no se me vuelva a borrar.

Las bases dicen que tengo que hacer varias cosas, primero, nombrar a quien me ha concedido el galardón; como se autodenomina Sacerdote, aunque lo conozco de sobras al sujeto, respetaré su pseudónimo. Segundo, contestar a una serie de preguntas que me hace, que haré inmediatamente. Tercero, visitar los blogs que él ha premiado, cosa que iré haciendo poco a poco, aunque hay alguno que conozco perfectamente, puesto que soy uno de los que escriben en él. Y cuarto y lo más peliagudo, premiar once blogs, cosa bastante más peliaguda.

Ahí van mis once respuestas a las preguntas del Sacerdote:

 1. ¿Por qué empecé este blog? Porque me lo mandaron, je, je. Estaba haciendo un taller de informática en abril de 2005, y una de las tareas fue crear un blog, cosa que hice sin saber apenas cómo hacerlo y cómo hacerlo medianamente atractivo, cometí algunos errores que he intentado corregir con el tiempo (no poner imágnes o escribir con un modelo de letra bastante horrible). Ocho años y pico ahí sigo al pie del cañón, creo que cumplí con creces el proyecto propuesto por mi profesor, ¿no?

2. ¿Qué considero como un éxito del blog? Mantenerme en la red ocho años seguidos publicando casi continuamente (lo que creo que no es poco) y tener algunos lectores, no muchos, pero bastante fieles (o eso espero, je, je).

3. Si el blog tuviera 0 seguidores, ¿lo seguiría realizando? Creo que sí, a mí personalmente casi es como una terapia para evitar el muermo. Eso sí tendría que cambiarle el nombre y ponerle robinsoncrusoe.blogia.com, si no está cogido, ja, ja.

4. ¿Pienso en las repercusiones que tendrá una entrada? Por si acaso y me pilla el PP por lo que digo de él, tengo la maleta y la reserva en tren para Perpignan... Coñas aparte, no creo que tenga mucha repercusión, je, je.

5. ¿Qué es lo más satisfactorio de mi blog para mí? Tener un espacio para despacharme a gusto sobre lo que me gusta y no me gusta y encima poder la brasa a los demás sin el menor rubor, je, je.

6. ¿Alguna curiosidad que contar de mi blog? Hombre, lo más raro que me he encontrado es ver mi nombre puesto a la vez en una web cubana y una web anticastrista, debe ser ecuanimidad, ¿no? 

7. ¿Si permito cualquier comentario en mi blog? Nunca me ha gustado la censura, o sea que siendo consecuente no he eliminado jamás un comentario, aunque me insultase, me pusiese a parir o me enzarzase en discusiones con él. No los modero, me gusta dejarles libres y que se expresen como quieran, lo único que hago es contestarles de alguna manera si creo conveniente.

8. ¿Qué a quién prefiero de presidente entre Torrente, Falete, Sandro Rey y Grant Morrison? Sacerdote, me parece que Rajoy es Torrente pasado por el cirujano plástico  y unos cuantos kilos menos de mugre... Y has olvidado un quinto, tú mismo, tienes más labia que yo y eres mejor candidato que los cinco nombrados, ja, ja.

9. ¿Por qué once Liebster y no cinco? Yo qué sé, preguntáselo al que creó el

premio.

10. ¿Por qué el Coyote nunca atrapa al Correcaminos? Nunca te fíes de una marca llamada ACME, proveedora también de Roger Rabbit y Supersonic man, suele fabricar productos bastante defectuosos...

11. Por experiencia propia, con y sin mantequilla, un gato que se cae desde una cierta altura se pega la misma costalada que un humano (que conste que al gato no lo tiré yo). Lo de que caen sobre sus patas me parece que forma parte de las leyendas urbanas.

Finalmente, con tu permiso, Sacerdote, yo lo de premiar otros blogs lo hago (más que nada recomendarlos), pero lo de mandarles el mensaje y las preguntas me da corte, más que nada porque muchos son públicos y pertenecen a la web de Fotogramas, los que más leo aparte del tuyo, que no incluyo al estar premiado, al igual que el del Club:

Cinecutre.com: impagable blog o web (no sé qué es exactamente) que analiza con todo lujo de detalles las pelis más casposas y horrorosas de la historia del cine. Lógicamente, les da mierdas en vez de estrellitas

Boxoffice.es: El mejor blog que conozco sobre el mundo de la taquilla y el negocio del cine. Lo lleva Pau Brunet, todo un experto en la materia

Viva la banda sonora (forma parte de Fotogramas). A cargo del especialista Conrado Xalavarder, analiza las bandas sonoras y sus autores, incluyendo música de películas.

Blog de Mr Belvedere (forma parte de Fotogramas): Todo un clásico, aunque no siempre esté de acuerdo con él, me sigue pareciendo el crítico más fiable de nuestro país.

El emperador de los helados (forma parte de Fotogramas): No sé como definirlo, habla de cine, comic y otras cosas, me gustan especialmente sus artículos veraniegos sobre los blockbusters, suele calificarlos por Indianas (Jones) en vez de estrellitas.

 Y hasta aquí el artículo, espero que le satisfaga al Sacerdote, y si no, que se joda, más no sé hacer.

Necrológica

Hoy nos ha dejado un excelente director francés de cine y teatro, ganador de varios premios en diversos festivales de cine y premios Cesar, descanse en paz:

Patrice Cherau:

Prestigioso director teatral y operístico, Cherau tiene una carrera más corta en cine, donde destacan tres grandes filmes, El hombre herido, La reina Margot e Intimidad. Sus últimos filmes habían pasado más desapercibidos, pero por los tres nombrados creo que hay que considerarlo un grande del cine europeo de las últimas décadas.

Kon-tiki

He de reconocer que no conozco el documental de los años 40 sobre la historia en que se basa esta película y que ganó el Oscar, por lo que no puedo comparar. Kon-tiki tiene interés, pero no acaba de aprovechar una situación de ambiente único (está muy lejos del Náufragos de Hitchcock) y le pierde un tanto la falta de argumento, las casi dos horas de duración se antojan excesivamente largas. Con todo, tiene una bella fotografía, buenas interpretaciones y no acaba de aburrir del todo, le doy un aprobado, pero la nominación que tuvo al Oscar me parece excesiva.

2 guns

Hollywood no tiene remedio, está visto que algunos filmes se distinguen por los actores que salen, porque por lo demás parecen gotas de agua unos de otros, sin contar pésimos remakes y secuelas. 2 guns es la enésima tontería basada en un comic (una de dos, o el comic actual está por los suelos o los guionistas de Hollywood no tienen ni zorra idea de trasladarlo al cine) con pareja de polis antagonistas y con mucha explosión y tiros sin venir a cuento. Se salvan los actores, principalmente porque es casi imposible ver actuar mal a gente como Denzel Washington y Edward James Olmos, pero el resto del filme es completamente olvidable.