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carlosmartinez

misión imposible 4

   Tenía mucha curiosidad ante el estreno de la nueva entrega de Misión imposible, era más que extraño que se hubiese elegido para la misma a un gran realizador de cine de animación sin experiencia en imagen real como es Brad Bird, realizador de Los increibles y Rataouille.

   Viendo el resultado, me parece claro qué les llevó a los responsables del filme a tal elección. Brad Bird había hecho una desmitificación y una parodia del mundo de los superhéroes en Los increibles, dotándolos de humanidad, fallos y llevándolos al terreno humorístico-cartoonesco. Es lo mismo que ha hecho con Misión imposible. Empieza con una escena de acción al ritmo socarrón de una canción de Dean Martin y sigue el resto de la película en la misma línea, con un Tom Cruise y el resto del equipo equivocándose, dándose de trompazos (ojo a cómo acaba la ascensión de Tom Cruise al rascacielos de Dubai), con unas escenas más propias de una peli del Coyote que de una de acción (ojo al ataque del misil a San Francisco, el final es un gag digno de una película de animación) y con unos malos absolutamente disparatados, el plan del villano es absolutamente demencial (digno del Dr. Maligno de Austin Powers) y al actor indio de Slumdog millionaire lo han convertido en un perfecto cartoon. El tono evidentemente es mucho más humorístico que las anteriores entregas y lo aleja de otros blockbusters al uso. Lástima que se equivoquen en la última escena, el productor de esta y director de la tercera, J. J. Abrams, parece no haberse dado cuenta de en qué se equivocó en la anterior entrega y vuelve a cometer el mismo error, en el caso del personaje de Ethan Hunt en mi opinión no necesitamos saber saber nada de su vida privada (ya lo dije en este blog con motivo de la tercera entrega, la única hasta el momento que ha pinchado en taquilla )y se incide de nuevo en ello sin ninguna necesidad, aunque sirva para saber algo del personaje de Jeremy Renner. El filme no llega al nivel de la primera entrega (Brian de Palma puso el listón muy alto), pero es una más que digna entrega.

   Antes de acabar, no querría pasar por alto dos meteduras de pata en la crónica de El Periódico sobre la película a cargo de Quim Casas. Salvo que la memoria me haga una mala pasada, Ethan Hunt no es un personaje de la serie original de televisión, allí el protagonista era el personaje que interpretaba en la primera entrega Jon Voight. Pero el más gordo error es decir que el actor americano Jeremy Renner es belga y ha trabajado a las órdenes de los hermanos Dardenne, ese error sí que es incomprensible.

la fuente de las mujeres

   Finalmente, La fuente de las mujeres. Su director, el franco-rumano Radu Mihaileanu, es especialista en hacer películas amables sobre temas que no lo son, bien sean el nazismo (El tren de la vida, aunque el final no lo era), la dictadura soviética (El concierto) o la situación de las mujeres árabes. Al filme estrenado estos días le sobra amabilidad (por mucho que lo diga, el principal problema de las mujeres en el mundo árabe no es el problema de la traída de agua, ni tiene tan fácil solución como la película) y le sobran demasiados minutos que la hacen demasiado aburrida. La salvan sus desconocidas actrices, el resto del filme es discreto tirando a mediocre.

attack the block

   Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. Hay noticias que hablan por si mismas como para hacer un comentario aparte. El delirante caso del asesino de su mujer que cobraba una pensión de viudedad, y el increible desliz por parte de la administración de no enterarse en cinco años, hace que cualquier observación añadida por parte mía resulte obvia. Espero que algunos hombres de este planeta (no es un tema solo español, desgraciadamente, aunque a veces lo parezca) cambien alguna vez, aunque lo dudo, afortunadamente no todos los hombres somos igual.

   Pasando a los filmes vistos estos días, el más interesante ha sido sin duda el filme británico Attack in the block. Tuvo mucha suerte Super 8 de estrenarse unos meses antes que este (¿casualidad que el director y el productor sean los guionistas del Tintín de Spielberg? Lo dudo, Spielberg, a pesar de algunos reproches, sabe mucho de cine, y los ha fichado rápido), porque Attack resulta mucho más conseguido. A medio camino entre la gamberrada de Zombies party y Arma fatal y el homenaje cinéfilo, el filme tiene la osadía de proponer una chusca invasión extraterrestre (la razón de la invasión se las trae) en un barrio del extrarradio londinense, donde los héroes resultan ser la versión inglesa del Vaquilla y similares. El filme es salvaje, divertidísimo, muy entretenido, y todo un homenaje a La guerra de los mundos, Critters y los filmes de Spielberg sobre extraterrestres. Y si funciona es por el acierto en el casting de sus jóvenes protagonistas, empezando por el protagonista, John Boyega (¿o debería decir Denzel Washington?; el parecido físico es sorprendente) y siguiendo por todos los secundarios, todos están estupendos. La más grata sorpresa de la cartelera actual, los premios que se llevó en Sitges son más que merecidos.

la conspiración

   Nos llega con bastante retraso el último trabajo como director de Robert Redford, La conspiración, retraso en parte debido a su fiasco comercial en USA y en parte a que ha caído en manos de De A Planeta, distribuidora habituada a estrenar cuando le da la gana sus películas.

   Viendo el resultado, es más que lógico el rechazo del público estadounidense al filme. No son muy dados los americanos a que les recuerden sus venganzas personales y menos si están recientes. Porque de lo que habla el progresista Redford no es en realidad del juicio que siguió al asesinato de Abraham Lincoln, sino de su paralelismo con los recientes sucesos del 11S, los paralelismos entre una situación y otra son más que notables como para pensar que son casualidad. El filme es más que notable, no redondo (a Redford le pierde como director siempre su excesivo clasicismo, le falta originalidad y una pizca de atrevimiento), pero lo que cuenta es lo suficientemente interesante por sí mismo para que el filme no aburra en ningún momento, aunque a alguna revista como Fotogramas se le haya escapado el final de la historia. Lo mejor del filme son unos actores espléndidos, James Macavoy, Robin Wright Penn y Kevin Kline como más destacados.

jane eyre

   He perdido la cuenta de cuántas veces se han adaptado las novelas de las hermanas Brönte al cine y a la televisión, Cumbres borrascosas lleva unas cuantas (la última, de próximo estreno) y Jane Eyre ídem de lo mismo.

   La nueva versión de Jane Eyre se queda a medio camino en calidad entre la de Robert Stevenson (Orson Welles era mucho Welles como protagonista) y la mediocre de Franco Zeffirelli. Destaca por el gran trabajo interpretativo de Mia Warsowska, Michael Fassbinder y Judi Dench, por la estupenda fotografía de Adriano Goldman y la banda sonora de Darío Marianelli, pero le pierde su estilo en exceso preciosista y su ritmo exasperadamente lento. El trabajo del aquí casi desconocido Cary Fukunaka (su primer largo, Sin nombre, pasó sin pena ni gloria por nuestra cartelera) es aceptable, pero no pasa del aprobado alto. Entretenida y poco más.

fuga de cerebros 2

   Por último, la segunda entrega de la inefable Fuga de cerebros. Ya califiqué la primera de peor película española del año (la segunda no llegará a tanto, hay dos filmes peores que se han ganado el premio con todos los deshonores), y de donde no hay no se puede sacar. Cutre (si hay alguien que se crea que está rodada realmente en Harvard, que se lo haga mirar, canta mucho, aunque no tanto como la primera), absurdamente escatológica, con unos chistes penosos y con un David Hasselhoff que debía pasar por allí (el temible protagonista de El coche fantástico y Los vigilantes de la playa debía de tener ganas de vacaciones pagadas), porque apenas sale. Ha ganado ligeramente con Adrián Lastra en vez del temible Mario Casas, pero sigue siendo un engendro de mucho cuidado, no entiendo ni remotamente su éxito en taquila.

el gato con botas

   Perdonad, por un despiste mío he apretado la tecla de publicar antes de acabar el artículo anterior, como comprobaréis no había escrito todavía mi comentario sobre El gato con botas, cosa que hago a continuación y que irá antes que el editorial. Perdonad por el pequeño fallo.

   El nuevo filme de animación de Dreamworks es lo que en el mundo del cine y sobretodo en la televisión se denomina un spin off, coger un personaje secundario de un filme o serie y convertirlo en protagonista de otro trabajo. No es nada novedoso, y hay multitud de ejemplos, los mejores las series Lou Grant y Frasier. El gato con botas parte del personaje aparecido en la segunda entrega de Schreck doblado por Antonio Banderas, claramente paródico de su Zorro, y sigue en la misma línea de las aventuras del ogro verde. Coge los personajes y los cuentos del famoso minino, Jack y las judías mágicas  y la gallina de los huevos de oro (creo que el personaje del huevo parlanchín y con cara viene de otro cuento, pero aquí ya no estoy tan seguro) para parodiarlos y darles un toque más moderno. La novedad que supuso en su momento Schreck hace tiempo que se ha perdido, y el filme nuevo resulta entretenido, pero le falla el guión y algún personaje. El filme funciona muy bien en su primera parte mientras se dedica en exclusiva a parodiar el Zorro y el mito del macho hispánico (Don Juan también anda por ahí), pero empieza a flaquear cuando se olvida de dicha vertiente y se mete en los terrenos del ogro verde, la parte de las habichuelas, la oca de los huevos de oro y el ataque final al pueblo resultan mil veces vistos en la saga anterior. Tampoco me resulta demasiado logrado el villano principal, es demasiado tontorrón y previsible. El filme gustará a los más pequeños y entretiene, pero se queda a medio gas.

editorial/el gato con botas

   Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. Ante todo, felicitar al gran actor y director de teatro José Luis Gómez por su ingreso en la RAE. Creo que es la primera vez (el caso de Fernando Fernán-Gómez es diferente, era escritor) que se reconoce la labor de un actor o director en el uso del lenguaje, aunque no haya escrito nada. Espero que no sea la última.

   No puedo decir lo mismo de ese expresentador de la BBC (evidentemente le han despedido tras la que se ha armado) que no tuvo otra ocurrencia que decir que a los funcionarios en huelga de su país había que colgarlos. No creo que haya necesidad de recordar aquí que todos los trabajadores tienen derecho a la huelga, lo que ha dicho dicho sujeto es impresentable, se ha ganado con toda justeza el premio de hijo de puta de la semana.

  Pasando a recordar los fallecimientos en las últimas fechas hay dos que quiero mencionar, uno con bastante retraso (no puedo estar al tanto de todas las noticias del mundo del espectáculo, sorry).

  Es curioso cómo el tiempo hace olvidar a personajes que en su momento fueron muy conocidos y muy polémicos. Es el caso del director británico Ken Russell, se le había olvidado tanto que algunos medios han escrito mal su apellido (le han quitado una s) e incluso le han añadido películas a su filmografía como director en las que solo aparecía como actor (La casa Rusia de Fred Schepisi) o de las que no consta que tengan relación con él (Quadrophenia). Autor de una filmografía polémica (tiene un filme prohibido por la justicia, una biografía para televisión del compositor Richard Strauss ante la que los herederos pusieron el grito en el cielo y ganaron el pleito en los tribunales, no se puede exhibir ni siquiera en festivales), envejecida actualmente y muy de su época, dominada por delirantes biografías de músicos clásicos (especialmente Lizst y Tchaikovski), operas rock que han influido mucho en el videoclip (Tommy) y films provocativos en su momento por el uso del sexo (Mujeres enamoradas, La pasión de China Blue). Nunca fue un director bien considerado por la crítica, pero su éxito comercial en su momento de muchos de sus filmes y la influencia de su estilo no le merecía el ninguneo y el olvido hasta su muerte. Como curiosidad, mencionar que era el director inicialmente previsto para rodar La naranja mecánica, hubiese sido curioso ver qué habría hecho con el polémico filme de Kubrick.

    El caso del actor uruguayo afincado en España Walter  Vidarte es probablemente el más delirante de la historia de los premios Goya, tras una larga y estupenda carrera en teatro, cine y televisión, no se les ocurrió otra cosa que nominarlo como mejor actor revelación por el que finalmente ha sido su último trabajo en cine, La noche de los girasoles. Gran actor de reparto en multitud de trabajos en los medios anteriormente citados.

   Descansen los dos en paz.

in time

   Hacía mucho tiempo que no sabía nada del guionista y director especialista en distopías Andrew Niccol, que yo recuerde desde su único guión no fantástico, La terminal. El autor del guión de El show de Truman (sigue siendo su mejor trabajo), y director de Gattaca y Simone vuelve con un filme llamado In time, que sigue por un camino similar a trabajos anteriores, aunque con resultados fallidos por una equivocación al enfocar el guión.

   Resulta más que interesante una primera parte que muestra una sociedad futurista (la sombra de 1984 sigue siendo alargada) en que el tiempo es oro literalmente hablando, donde nadie envejece más de 25 años y puede vivir todo el tiempo que quiera si se lo puede costear o puede robarlo. El problema del filme es que la buena idea solo le da para la primera parte del filme, después en mi opinión Niccol comete dos errores de bulto. El primero, transformar la interesante premisa inicial en una burdo relato a lo Robin Hood o Bonnie & Clyde que no tiene demasiado interés, aunque intente criticar la crisis actual. Y el segundo, poner como protagonista a un actor más que discutible como es el cantante Justin Timberlake (su interpretación como héroe de la función es muy poco convincente), y en menor medida cascarle a la habitualmente estupenda Amanda Seyfried un pelucón imposible y ridículo; coñas aparte, la química entre los dos es nula, lo mejor del reparto es ese policía del tiempo interpretado por Cillian Murphy. El filme no es del todo despreciable, si me permitís el chiste fácil no es una pérdida de tiempo, pero la premisa daba mucho más de sí, se queda simplemente en un aprobado raspado, muy lejos de El show de Truman y Gattaca, aunque un poco por encima de Simone.

acero puro

   Hay ocasiones en que un filme se parece tanto a uno anterior, sin ser remake, que uno se plantea dónde acaba el homenaje y dónde empieza el plagio. Es el caso del filme que nos ocupa, Acero puro, sus parecidos con Rocky son más que alarmantes.

   Sus responsables aseguran que se inspira en un relato del maestro del fantástico Richard Matheson, del que no tengo ninguna información, pero conociendo al creador de El increible hombre menguante, Soy leyenda y La leyenda de la mansión del infierno, dudo mucho que los responsables del engendro hayan mantenido mucho del relato original. Porque el filme empieza con un surtido amplio de clichés mil veces vistos en cualquier filme familiar sobre padres que abandonan a sus hijos (si puede ser, con mascota por en medio, aunque sea una mascota de acero), con redención del padre y reconciliación entre ambos. Pero es que el filme no se queda ahí. Podemos coger al robot, ponerle la cara de Sylvester Stallone (en registro dramático y en expresividad van a la par) y tenemos exactamente la misma historia que hizo Sly para el primer Rocky, ni siquiera se han molestado en cambiar el final del filme. A esto le llamo puro y burdo plagio, el filme no hay por donde cogerlo, y hace hasta buena la saga de Transformers, que ya es decir, por lo menos, entre comillas, los guionistas allí se calentaron un poco la cabeza. Para salir corriendo, salvo que seas muy fan de Hugh Jackman.

asesinos de élite

   Queda por comentar Asesinos de élite, enésima ración de mamporros al servicio de Jason Statham, a la que algún despistado le ha visto hasta argumento. Nada nuevo que no hayamos visto infinidad de ocasiones, el que esto escribe se aburrió como una ostra y todavía le busca explicación a qué hace por allí un actor como Clive Owen que suele escoger mejor sus proyectos. De Robert de Niro hace tiempo que no espero nada, parece como si a uno de los mejores actores de la historia del cine lo hubiesen abducido unos extraterrestres y hubiesen mandado un clon que no hace una buena película en el nuevo milenio ni por equivocación. Muy mediocre film.

editorial/un método peligroso

   Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. Aquí estoy de nuevo con las mismas ganas de tocar las narices de siempre, y con gobierno nuevo con el que meterme, je, je. De los resultados de las elecciones del pasado domingo poco puedo decir, el resultado era completamente previsible tras el caótico segundo mandato de Zapatero y la galopante crisis económica (ojo, no solo en España, y no solo en gobiernos de izquierda, recordad a Berlusconi). Ni de Mariano "Dos caras" Rajoy (muy buena la portada de esta semana de El jueves, os la recomiendo si no la habéis visto) ni del PP no espero nada bueno, pero he de aceptar los resultados electorales y felicitarle por los mismos, qué remedio. Pero que alguien explique a algunos muy despistados que el bipartidismo no se rompe precisamente con la mayoría absoluta de un partido, lo que hace es precisamente reforzar al partido que ha ganado y dejar en ridículo al resto. Que Dios nos pille confesados los cuatro próximos años.

   Dejemos el tema en paz de momento, me temo que hablaré del mismo largo y tendido durante bastante tiempo, y pasemos a comentar los filmes vistos en los próximos días, marcados por una saga de cuyo nombre preferiría no acordarme (pero tengo que hacerlo) y por dos estupendas adaptaciones de textos teatrales.

   En apariencia, el nuevo trabajo de David Cronenberg, Un método peligroso, se aleja de sus temáticas habituales (el sexo, la carne y la tecnología, casi todos sus filmes tratan sobre ello), pero para mí es solo una apariencia, el filme es puro Cronenberg. No es la primera vez que el gran director canadiense trata el tema de la locura, ni de la medicina, el filme está mucho más cerca de lo que parece de títulos como Spider e Inseparables (el título al que más me recuerda), y algo tiene de extraño y perturbador esa relación casi sadomasoquista entre los personajes de los doctores Carl Jung y Sabina Spelrein. La más evidente diferencia con otros filmes de Cronenberg es su evidente origen teatral (el filme es muy dialogado y transcurre en muchos momentos en espacios muy reducidos) y su carácter de filme de época. Cronenberg hace un filme inquietante, muy frío y muy bien interpretado por su trío protagonista (aunque Viggo Mortensen hace un papel algo menos importante como Sigmund Freud, está igual de bien que Michael Fassbender y Keira Knightley) y con una gran banda sonora de su habitual Howard Shore. Gran película.

  

un dios salvaje

   Tiene su cachondeo que el primer trabajo del magistral director franco-polaco Roman Polanski tras sus cuitas con la justicia suiza haya sido Un dios salvaje. Digo lo de cachondeo porque no se le ha ocurrido otra cosa tras permanecer en la cárcel que adaptar una obra de teatro que transcurre entre cuatro claustrofóbicas paredes, salvo un prólogo y un epílogo. Sin llegar a sus mejores trabajos, Polanski hace una muy buena adaptación de una estupenda obra de teatro con muy mala leche, donde muestra unos padres de unos críos que se han peleado que acaban siendo peores que sus hijos, y lo hace con cuatro actores en estado de gracia, una Kate Winslet desatada en vómitos e histeria, una Jodie Foster muy educada que acaba perdiendo las formas, un John C. Reilly con muy mala uva con los hámsters y un Christoph Waltz pegado a un móvil casi literalmente. Probablemente muchos le achacarán al filme su evidente origen teatral, pero a mí sinceramente me parece una virtud, si algo ya funciona muy bien es mejor no tocarlo. Más allá de lo que podamos pensar del personaje privado y de sus problemas con la justicia, Polanski es quizás el más grande de los directores en activo, espero que pueda seguir haciendo filmes durante mucho tiempo.

cinco metros cuadrados

   Nos llega con bastante retraso el filme que ganó la pasada primavera el Festival de Málaga, el segundo filme de Max Lemcke 5 metros cuadrados. Sin ser un mal filme ni mucho menos, me parece excesivo el primer premio de dicho festival, el filme intenta con buenas intenciones hacer una crítica a la burbuja inmobiliaria, pero se queda a medio camino, es demasiado previsible y llega a aburrir en algunos momentos, intenta homenajear a la genial El pisito de Marco Ferreri, pero le falta la mala leche de su guionista, el gran Rafael Azona. También me parece bastante sobrevalorada la interpretación de un Fernando Tejero que se esfuerza por alejarse del tipo de trabajos cómicos que le han dado fama, pero que simplemente hace un correcto trabajo, y lo mismo puedo decir de Malena Alterio. Con ello, lo mejor son las interpretaciones de dos grandes secundarios de nuestro cine como Emilio Gutiérrez Caba y Manuel Morón, el resto del filme me decepciona bastante, Lemcke hizo un trabajo mucho mejor en su primer filme, Casual day.

amanecer

   Con un engendro del calibre de Amanecer deberían sobrar las palabras, es tal el nivel de mediocridad que alcanza el filme que no tendría que merecer un mínimo comentario. El problema es que está arrasando en la taquilla mundial, y tengo que hacer el comentario.

   Sinceramente, no comprendo cómo este canto al conservadurismo y a la virginidad (sí, no me he equivocado, a pesar del "embarazo" y de las escenas de sexo del nuevo filme, Kirsten Stewart por momentos parece un sosias de la Virgen María) que es la saga Crepúsculo haya alcanzado tal éxito, y no entiendo el fenómeno fan ante un señor como Robert Pattinson al que no le encuentro el más mínimo atractivo (diría más, a mí me parece rematadamente feo con ese peazo frente que tiene). La nueva entrega Amanecer es vulgar, mediocre, con un argumento tan mínimo que no me explico por qué la han dividido en dos partes si la historia no da ni para un corto. El reparto está bajo mínimos, al ya mencionado Pattinson se le añaden una Kirsten Stewart completamente inexpresiva (cuando mejor interpreta, por decir algo, es en las últimas escenas del filme, y los que lo hayan visto ya saben lo que hace en las mismas) y un Taylor Lautner que muestra palmito (tarda menos de un minuto en quitarse la camiseta, para regocijo de sus fans y estupefacción de los que no lo aguantan), pero que no tiene ni idea de interpretar. Y lo que algunos han confundido con un homenaje a La semilla del diablo, a mí me parece una nueva versión de aquel flojo filme de Francis Ford Coppola que se tituló Jack, donde las escenas de sexo son repugnantemente mojigatas (bien tapados los protagonistas, para que no se vea demasiado). Lo único destacable del filme es la escena final en los títulos de crédito, que la mayoría de gente se habrá perdido porque abandona la sala en masa sin pararse a mirar si ocurre algo más, una escena irónica con Michael Sheen (lo único bueno de la saga) que curiosamente ha aparecido en el tráiler de la película y en las fotos de algunos reportajes sobre el filme. Desgraciadamente, queda la segunda parte para dentro de un año, por las referencias que me llegan del libro no espero nada bueno.  

tiburón, la presa

   Amanecer podría haber sido la peor película de la cartelera, pero aún hay otra que la supera, Tiburón, la presa. Su director David R. Ellis ya había dado suficientes muestras de ineptitud en títulos como Serpientes en el avión o Cellular, pero aquí se supera a sí mismo. El argumento es rematadamente idiota, si no es suficiente con proponer llenar un lago de tiburones, las explicaciones de cómo han llegado allí son lo más risible que uno ha visto en años. El reparto, por llamarlo de algún modo, lo habría echado Ed Wood de cualquiera de sus filmes por impresentable, y los efectos especiales (que la hayan estrenado en 3D es de risa) son de juzgado de guardia. Por si a alguien le queda duda con lo que he dicho, es el peor filme del 2011 hasta la fecha, y dudo que aparezca alguno que le haga sombra en el mes escaso que nos queda.

editorial/verbo

   Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. El año está siendo movidito en cuanto a la caída de diversos dirigentes, tanto democráticos como dictatoriales. Los últimos, Papandreu y el inefable Berlusconi. Del primero me llama poderosamente la atención que le sustituya uno de los máximos responsables de maquillar las cuentas griegas para la entrada en el euro (¿no tendría que haber caído con Papandreu, digo yo?) como responsable del Banco Central griego. De Berlusconi ya he hablado aquí largo y tendido, me alegro de que al final Italia se lo quite de encima, había razones más que de sobra en su historial para ello, y muchas de carácter delictivo.

   Por otro lado, también ha sido noticia ese candidato a la presidencia de los EEUU que se olvidó en un debate de los departamentos que iba a eliminar si llegaba a la Casa Blanca, Comercio, Educación e Industria (el que provocó el lapsus). A mí lo que me causa escalofríos no es que se los olvide en un debate, es que alguien pueda votar a semejante energúmeno capaz de eliminar algo tan básico para un país como es un departamento de educación y algo fundamental para la recuperación económica como es Industria y Comercio. Lo que seguro que no eliminará es el departamento de prisiones y de penas de muerte, es gobernador de Texas, el estado de EEUU con más ejecuciones.

   Pasemos a comentar los filmes vistos esta semana, y dejaré para el final una noticia que quiero daros que afectará durante unos días a este blog. El más interesante para mí (y el más polémico, hay partidarios y detractores del filme a partes iguales) es el primer largometraje de Eduardo Chapero-Jackson, Verbo. Es una versión extrañísima de Alicia en el país de las Maravillas (más que de Matrix o El viaje de Chihiro, como han dicho muchos), a ritmo de rap y con muchos diálogos en verso. No es un filme precisamente al gusto de todos (en la sala donde estaba viéndolo hubo gente que se fue al cuarto de hora; sigo pensando que, además de una falta de respeto al resto de espectadores, no se puede juzgar un filme con tan poco tiempo de visión) y es un filme rarísimo, pero tiene un extraño tono poético e hipnótico que lo separa del resto del filmes de la cartelera, aunque no acabe de ser redondo (la historia es mínima, casi parece un corto alargado). Destaca sobretodo por la interpretación de su joven protagonista que no tenía experiencia previa en interpretación, Alba García. Como he dicho, no es apto para todos los espectadores y no es redondo, pero no merece el desprecio que le han mostrado muchos críticos.

melancolía

   Del último filme del enfant terrible del cine europeo Lars von Trier, Melancolía, se ha comentado más sobre la polémica en Cannes sobre sus declaraciones en favor de los nazis (matizadas después cuando ya no había remedio, aunque era evidente que su intención era provocar y hacer una boutade) que sobre el filme en sí.

   Sin ser exagerados, el filme es probablemente el más raro que le ha salido a su director y a mi parecer uno de sus más conseguidos, aunque no llegue a la excelencia por ser bastante irregular (y lo dice alguien que no le gusta excesivamente el cine del director danés). Empieza casi como el filme de Terrence Malick El árbol de la vida (bueno, en este caso sería El árbol de la muerte, teniendo en cuenta que trata sobre el Apocalipsis), con bellas y surrealistas imágenes sobre el fin del mundo (que luego poco tienen que ver con el final), continúa con una escena de boda para mi gusto excesivamente larga (dura la mitad del filme, una hora aproximadamente), deriva en una buena parte del filme sobre un tratado sobre la depresión (para mí el tema principal del filme, más que el fin del mundo, no es ninguna casualidad el título del filme, aunque aluda al planeta que va a chocar con la Tierra) y acaba con el Apocalipsis. El filme como he dicho es bastante original, difiere mucho al tratamiento de los americanos del tema del Apocalipsis (los efectos especiales son artesanales en su mayoría, acercando poco a poco el planeta Melancolía hasta el desastre final) y muy brillante en el modo en que trata la depresión (se nota que el director la padece), para culminar en un hipnótico y terrible final. Además de todo lo dicho, brillan con luz propia sus actores, Charlotte Gainsbourg (infinitamente mejor que en la siniestra Anticristo), John Hurt, Charlotte Rampling, Alexander Skaargard y especialmente una Kirsten Dunst en estado de gracia. Como he dicho, le sobran minutos en su primera parte, pero es un filme más que notable.

la guerra de los botones

   La guerra de los botones, versión del director y músico francés Christophe Barratier, es el primer remake que nos llega (hay otro reciente que ignoro si se estrenará en nuestro país) de un clásico del cine y la literatura infantil franceses. No recuerdo la versión más famosa, dirigida por Yves Robert en 1962 (creo que la he visto, pero la he olvidado), pero parece ser que la versión de Barratier es muy libre, empezando porque el relato original transcurría a finales del siglo XIX y este filme transcurre durante la ocupación alemana. El filme tiene el estilo de los anteriores filmes del director, Los chicos del coro y París, París, y se queda en calidad entre medias de los dos, inferior al primero y superior al fallido segundo. Es muy entretenido, aunque busca demasiado forzosamente el final feliz (que no es necesariamente malo en un filme infantil). Destaca por la interpretación de su reparto, especialmente de los niños, de Guillaume Caunet y de Gerard Jugnot, no tanto de una actriz muy limitada como es Laetitia Casta. Filme aceptable, sin más.

anonymous

   Por último, lo último del inefable director alemán afincado en USA Roland Emmerich, Anonymous. En esta ocasión, el hombre que ha perpetrado engendros del calibre de Independence day o 2012 ha intentado un "serio filme de época" sobre la presunta falsa autoría de las obras de Shakespeare, asunto nada novedoso del que se habla desde siempre. A Emmerich se le podría poner el refrán aquel de "aunque la mona se vista de seda, mona se queda". El resultado es tan risible como sus filmes fantásticos (los líos amorosos entre algunos de los personajes causan vergüenza ajena) y fatalmente documentado: se puede discutir la autoría de Shakespeare, pero no decir alegremente que su carrera teatral acaba con la muerte de Isabel I, cuando en los años posteriores hace algunas "obras menores" como Otelo, Macbeth o El rey Lear (algunas las adelanta en el tiempo, para más inri, y encima pone antes en la función de Hamlet la muerte de Polonio que el monólogo de ser o no ser, eso se llama chapuza). Del desastre se salvan en parte Rhys Ifans y Vanessa Redgrave (lo mejor del filme, la escena en que se chupa el dedo) y la ambientación, el resto es francamente malo.

   Para acabar los comentarios de esta semana, me despido de vosotros por unos días, ya que me tomo una semanita de vacaciones y dejaré de hacer los comentarios semanales el próximo fin de semana. Vuelvo dentro de un par de semanas con los comentarios de los filmes que vea y lo que den de sí los resultados electorales del 20N.