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carlosmartinez

eva

   Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. Como he hecho en otras campañas electorales, no me apetece hablar demasiado de la campaña, salvo que a alguno de los políticos se le ocurra soltar alguna salvajada destacable. Cuando lleguen los resultados, ya los comentaré.

   Como es normal, uno no suele enterarse de todos los fallecimientos en el mundo del cine, especialmente si son actores secundarios u olvidados actualmente, y que acabe haciendo sus necrológicas con unas semanas de retraso. Es el caso de la actriz australiana Diane Cilento, nominada en su momento al Oscar como actriz secundaria por Tom Jones y más conocida por ser la primera mujer de Sean Connery, también destacan sus papeles en filmes como El tormento y el éxtasis o el clásico de terror The wicker man (la primera versión, no el desastre que perpetró Neil Labute con Nicolas Cage como protagonista).

   Y es el caso del veterano actor secundario Charles Napier. Empezó en algunos filmes de Russ Meyer (aunque allí no era especialmente lo más destacado, ya me entendéis), y sus papeles más conocidos son los que ha hecho con Jonathan Demme, el policía guardián de Anthony Hopkins en El silencio de los corderos o el juez de Philadelphia, así como papeles en films muy conocidos como Granujas a todo ritmo o Rambo. Descansen los dos en paz.

   Pasando a comentar los filmes estrenados estos días, el más destacado es el film español Eva, debut en el largometraje del director Kike Maíllo. Insólito y muy bien hecho filme español de ciencia-ficción, aunque con muy claro ambiente melodramático (se puede considerar drama más que ciencia-ficción), con unos estupendos efectos especiales y una conseguida, original y muy gélida atmósfera, que le aleja de otros filmes fantásticos (está rodado entre Suiza y el pirineo oscense). Le puedo criticar que empieze por el final en parte y que a mi parecer el nombre de uno de los personajes hace que el final sorpresa pueda resultar un tanto obvio, pero su arriesgada propuesta me hace darle un notable, destacando especialmente las interpretaciones de Daniel Brühl y la niña Claudia Vega, que desgraciadamente será una de las víctimas de la delirante decisión de no nominar al Goya a los menores de 16 años, pues creo que de lo que he visto este año entre actrices revelación era la que más se lo merecía. Muy recomendable filme. 

el chico de la bicicleta

   El chico de la bicicleta es para mí la mayor de las decepciones de los filmes que he visto de los hermanos belgas Dardenne. De unos directores especializados en melodramas sobre el mundo obrero de su país, siempre muy críticos con su sociedad, no esperaba un filme blandito que, a pesar de algunos momentos truculentos, acaba pareciendo un cuento de hadas con niño abandonado por su padre y con una peluquera convertida en su hada madrina. Tiene un buen reparto y no aburre, pero se queda muy, muy lejos de su más que evidente referente, la magistral Ladrón de bicicletas y de otros filmes de sus autores como Rosetta o la promesa, el premio de Cannes le viene muy grande.

un golpe de altura

   Un golpe de altura es una típica comedia de atracos perfectos, en este caso a un rascacielos de Nueva York habitado por un tiburón de las finanzas que ha estafado a los empleados del edificio que planean vengarse. Está dirigida por un discreto director típicamente hollywoodiense como es Brett Ratner (autor de la saga Hora punta) y eso se nota, con un reparto estupendo (Ben Stiller, Eddie Murphy, Alan Alda, Judd Hirsch, Casey Affleck, entre otros) y con un escenario resultón como un rascacielos (con piscina con billete de dólar en el fondo), solo es capaz de hacer un filme apañadito, que no molesta, pero que no pasa de la discreción. Tiene momentos divertidos y espectaculares (especialmente los del Ferrari en medio de la pared) y sus actores están bien (los mejores, Alda y un Murphy en su salsa, especialmente en el muy incorrecto diálogo sobre las lesbianas), y tiene mucha gracia dónde está escondido el dinero, pero el tema podría haber dado más de sí, el filme se queda simplemente en correcto.

detrás de las paredes

   Queda por comentar Detrás de las paredes, penosa prueba de la extraña decadencia que acarrea el director irlandés Jim Sheridan en los últimos años.

   Sheridan era un prestigioso director de filmes dramáticos, generalmente de ambiente irlandés como Mi pie izquierdo, En el nombre del padre o The boxer. Extrañamente le dio en 2005 por hacer una película al servicio del rapero 50cent (Get rich or die tryin) y no ha vuelto a levantar cabeza (el remake de Hermanos de Susanne Bier era para olvidar), cayendo en el más profundo pozo con su último filme.

   Espero que Sheridan no crea de verdad lo que dice de que el problema de Detrás de las paredes es la manipulación en la sala de montaje por parte de sus productores, porque ese es probablemente el menor de sus problemas (qué esperaba, estando por allí Ehren Kruger, uno de los peores guionistas actuales y aficionado a sacarse de la manga delirantes finales sorpresa desde Arlington road). El guión es ridículo, absurdo, caótico, confuso (la película todavía más), la resolución te la hueles en cuanto ves al personaje que finalmente será el malo, en buena parte debido a que la elección de actor es equivocada, si quieres dar una sorpresa final no puedes sacar a un actor con aspecto de malo malísimo. El filme ha sido un fracaso estrepitoso en USA, donde lo han querido vender como un filme de terror al estilo de El resplandor, cuando en realidad lo más cerca que está es de Ghost o de un trhiller con elementos sobrenaturales, donde no se sabe qué hacen por allí estupendos actores como Daniel Craig, Rachel Weisz o Naomi Watts. Una de las peores películas del año.

tintin y el secreto del unicornio

   Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. Los hay que no aprenden, lo digo por la delirante polémica que ha suscitado la falsa decapitación en directo del programa El hormiguero. Todavía no comprendo que alguien pudiera picar con un truco tan viejo de magia, dijese en Internet que era real y se lo creyese tanta gente. Mira que os lo digo siempre, no os fiéis de la tele ni de los bulos de Internet.

   Por cierto, lo de que quieren quitar la edad de los famosos en Internet parece un mal chiste, podía colar hace tiempo lo de quitarse años, pero ahora que en cualquier lado y en cualquier base de datos puedes encontrar los datos de cualquier celebridad es penoso. Como a mí no me duelen prendas, no tengo ningún problema en reconocer mi edad, 45, lo podéis poner donde queráis.

   Pasando a los filmes estrenados esta semana, el más interesante es la versión del célebre personaje de cómic Tintín dirigido por Spielberg y Peter Jackson (por mucho que solo la firme el primero, es obra de los dos). Es más que discutible la elección del sistema motion capture de animación, no han logrado en personajes no fantásticos hacer que sea realista (los personajes parece que sean de plástico barato, y los ojos no tienen vida), era más lógico dejar una animación más cercana al cómic original (como se hace en los estupendos títulos de crédito iniciales) o utilizar los métodos de Pixar, no realistas pero muy efectivos. Ese es el único defecto del filme. Spielberg y Jackson siguen siendo maestros en contar una historia comercial y lo hacen muy bien, las escenas de acción son espectaculares (el plano secuencia de la moto y el halcón es un portento) y John Williams sigue componiendo con maestría sus bandas sonoras (aún en sus obras menores sigue estando a años luz de la mayoría de músicos actuales, con la excepción quizás en el cine americano de Michael Giacchino). Más que recomendable aunque no guste a los puristas del cómic original (más de uno echará de menos a Tornasol, o dirá que se han tomado demasiadas licencias respeto al cómic)

criadas y señoras

   En la cartelera actual coinciden dos filmes con muchos puntos en común, su desarrollo en unos tiempos particularmente terribles, su tendencia a la lágrima fácil y su completo maniqueismo.

   El primero es el americano Criadas y señoras, falsamente vendido como una comedia, cuando es uno de los melodramones más lacrimógenos de los últimos años (el final se han pasado tres pueblos, especialmente con la niña más repelente que recuerdo desde los tiempos de Shirley Temple), y falsamente vendido como la sorpresa comercial en USA del verano, cuando está basado en un best-seller muy famoso en su país y además está producida por dos directores tan comerciales como Steven Spielberg y Chris Columbus, el director de Solo en casa y los dos primeros Harry Potter (encima de que su nombre suena como el descubridor de América, tiene el cachondeo de llamar a su productora 1492).

   Poco hay que destacar de un filme mediocre, previsible, repetitivo (le sobran minutos y flashbacks a las dos horas y media que dura) e irritante por momentos, con unos personajes villanos que resultan meras caricaturas y con unos buenos que son meros estereotipos, el del blanco bueno que quiere salvar al pobre negro sufridor. Solo salva el conjunto una estupenda Sissy Spacek que borda el único papel cómico de la función (lo de la tarta, mejor que no os lo cuente, tiene mucha gracia) y la historia entre Jessica Chastain y Olivia Spencer, la única historia que se sale del tópico. Lo demás es hastío y aburrimiento, quiere parecerse a Matar a un ruiseñor o Imitación a la vida y acaba por ser un vulgar telefilme de sobremesa con buenas interpretaciones del reparto. Lo grave es que ya empieza a sonar para los Oscars, claro que después de lo de El discurso del rey cualquier cosa es posible.

la voz dormida

   La voz dormida acentúa mucho más los defectos de Criadas y señoras, ya que los malos resultan igual de caricaturescos o más (Berta Ojea parece sacada literalmente de sus interpretaciones en los filmes de Mortadelo, y tampoco colabora que la llamen La zapatones) y carece del más mínimo sentido del humor, al menos voluntario (la supuesta escena dramática del niño Jesús acaba siendo ridícula por puro exceso). Creo que he dicho multitud de veces que odio lo que llamo películas de santos y mártires, con personajes muy buenos sin aristas y sin evolución (y que suelen acabar como acaban) y con malos de una pieza y sin coartadas ni humanización (en este caso el personaje de Ana Wagener es el único con un poco de credibilidad y de explicación de sus actos, no por ejemplo el patético de Antonio Dechent, con un peinado y un maquillaje de juzgado de guardia; además, el personaje del médico, testigo de las atrocidades de ambos bandos, debería haber dado más juego). Por las razones que expongo, ni puedo aplaudir ni quiero como han hecho la mayoría las interpretaciones de María León e Inma Cuesta, no me interesan un pito sus personajes, no evolucionan, ya sabes desde el minuto uno del filme cómo va a acabar el filme y lo único que intentan es provocar la lágrima más fácil. Y con todos esos defectos, lo que podría haber sido una buena aproximación a los primeros tiempos de la posguerra acaba siendo un melodramón  excesivo, lacrimógeno hasta el delirio y un panfleto de tomo y lomo, cosa que por lo que se dice no ocurría en la novela (que desconozco) y que deja al filme a años luz de Pa negre.

margin call

   Siendo una obra menor, Margin call consigue más lo que no han hecho Criadas y señoras o La voz dormida, dar una imagen más realista y menos maniquea del villano, en este caso los tiburones de los bancos y Wall Street. Puede que alguien confunda humanizar con simpatizar con el personaje (como algún despistado hizo con el Hitler de El hundimiento, para mí era más monstruoso cuanto más real y afectivo aparecía), pero es la única manera de que el malo del filme no suene a ridículo o a una mera caricatura, algo especialmente grave si haces un filme basado en sucesos reales. Margin call no es redondo, para mi gusto el final y algunos subrayados sobran (es mucho mejor la comida de Jeremy Irons como final que esa escena en el jardín), pero tiene un reparto sobresaliente (Jeremy Irons y Kevin Spacey hace tiempo que no estaban tan bien, y Demi Moore demuestra ser mejor actriz que en la mayoría del resto de su carrera) y da una imagen especialmente inquietante de los comienzos de la crisis que tenemos.

editorial

   Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. La semana ha venido marcada por dos noticias sucedidas el mismo día, no por esperadas menos importantes.

   La historia de ETA y de cualquier grupo de carácter integrista y totalitario (todos los grupos terroristas lo son, vengan de la ideología que vengan) me hace ser precavido en su noticia de dejar definitivamente las armas. No en el sentido oportunista y electoralista que le da el PP (como sabéis, estoy en las antípodas del partido de Mariano Rajoy), sino en el de que no me fío de las intenciones de un grupo terrorista al que se le han dado ya demasiadas oportunidades en su larga historia y que siempre ha vuelto a las andadas tarde o temprano. Ojalá esta vez sea la definitiva y que su sangriento historial quede para siempre en los libros de historia, pero precisamente la historia me hace ser prudente por si acaso.

   Lo de la muerte de Gadafi era de preveer, estaba claro que si no había huido del país y lo pillaban no lo iban a dejar vivo, había mucho odio hacia el entre sus paisanos con toda la razón del mundo. Estaba claro que era cuestión de tiempo, aunque lamento y condeno que alguien se tome la justicia por su mano, por muy sanguinario que haya sido el terrible coronel libio. El futuro de Libia es incierto como cualquier país que sale de una dictadura, solo espero que los gobiernos de Occidente no vuelvan a caer en errores del pasado, que se ocupen del petróleo y dejen el país en manos de un gobierno todavía peor, como el caso de Irán, Zimbabue, Guinea Ecuatorial y otros países africanos y asiáticos.

mientras duermes

   Los sin nombre, primer filme de Jaume Balagueró, fue para mí una gran sorpresa, venía de una productora (Filmax) que por entonces destacaba por sus productos fantásticos de una cutrez extrema, y el cine fantástico español no atravesaba su mejor momento. Quizás por ello, los posteriores e interesantes filmes fantásticos de Balagueró acababan decepcionándome un tanto, incluido un REC que tenía un arranque y una parte central estupendos, pero que fallaba calamitosamente en una resolución burda, mal explicada y muy previsible, que encima era el punto de partida de una segunda parte mucho menos inspirada (veremos lo que da de sí la tercera, la idea de hacer una peli de zombies en una boda tiene mucha guasa, y el téaser-tráiler que ya se puede ver en algunos cines es muy original y divertido, os lo recomiendo si no lo habéis visto todavía).

   Pues con su nuevo filme, Mientras duermes, Balagueró da lo mejor de sí y para mí hace su mejor película hasta el momento. Partiendo de la más absoluta cotidianedad (para alguien como yo que ha trabajado como conserje, ese conjunto de vecinos que puebla esa casa es más que creible, por cierto, creo que ha utilizado más de una casa, la vista de la terraza no coincide con la vista del portal), Balagueró construye uno de los personajes más perversos que recuerdo haber visto en los últimos años en una sala de cine, el de un conserje-fisgón-mirón-hijo de puta-psicópata (y bastante más, sin entrar en detalles para no hacer spoilers) magistralmente interpretado por un Luis Tosar en estado de gracia (parecía difícil superar su malamadre de Celda 211, pero lo ha conseguido, entre él y José Coronado, va a estar muy complicado dar el Goya al mejor actor este año) que hace auténticas perrerías a una deliciosa Marta Etura (por cierto, y tiene mucho cachondeo la cosa, su pareja en la vida real). El resultado es perturbador, aunque tenga un sentido del humor negrísimo, y de una fuerza enorme, con un reparto de secundarios que no le va a la zaga a los protagonistas (especialmente una Petra Martínez con sus dos perritos para la que pido desde ya el Goya, no sé si como actriz de reparto o como actriz revelación). Para mí, la mejor película española del año.

one day

   Debo ser un bicho raro, pero he de reconocer que me gustan más los filmes de las directoras danesas procedientes del Dogma Susanne Bier y Lone Scherlig que los de los mucho más famosos elementos masculinos del movimiento como Thomas Virtenberg (Celebración y poco más puedo destacar en su carrera) y el petardete enfant terrible que para mí es Lars von Trier. Bier sigue la noble tradición del melodrama que hizo famoso a su medio paisano Douglas Sirk (alemán, pero de origen danés), y Scherlig es responsable de dos estupendas comedias como Italiano para principiantes y Una educación, cosa atípica en el movimiento Dogma.

   El último filme de Scherlig, One day, está siendo un fiasco comercial allá donde se ha estrenado, para mí absolutamente inmerecido, y quizás sea debido a lo atípico de su desarrollo (intentaré no hacer spoiler hasta lo que pueda). En principio, la idea de que el filme se desarrolle en el mismo día del año suena a boutade o a ganas de llamar la atención de los responsables, pero lo cierto es que acaba dando al filme una capacidad de síntesis y sentido de la elipsis bastante insólito en el cine actual (en manos de otro la historia habría durado probablemente como dos horas y media lo menos). También es desconcertante el modo de contarlo no lineal, comenzar la película con una escena banal (luego veremos que no lo es) en 2006, para luego volver al principio de la historia. Finalmente, el filme tiene un tono extraño, oscila entre la pura comedia y los aspectos más dramáticos de una Patricia Clarkson estupenda como siempre, así como el tema del alcoholismo y la depresión en el protagonista. He hablado del desconcierto que pruduce ese extraño comienzo, y finalmente acaba teniendo sentido, nos anticipa el final sorpresa muy hábilmente. Si recordamos la fecha en que sucede, hay algo que no nos cuadra en ese beso tan final feliz que sucede antes de tiempo, y Scherlig prepara con sumo tacto y pocas explicaciones (las hay, pero son apenas dos frases) el cambio brusco que va a suceder cuando llegue esa escena aparentemente banal. Para hacer eso hay que ser muy bueno, y Scherlig lo es, además de contar con un estupendo guión. Para mí, una de las grandes películas de la cartelera actual, aunque muchos la confundan con una comedieta del montón, no lo es ni mucho menos. 

la cosa

   La versión que hizo John Carpenter del pequeño clásico de Howard Hawks y Christian Niby El enigma de otro mundo (firmada por el segundo, pero Hawks intervino al parecer decisivamente) era un perfecto ejemplo de cómo hacer un buen remake, respetando el original, pero incluyendo brillantes elementos nuevos que no lo convertían en una simpre copia (desgraciadamente muchos olvidan que hay remakes muy buenos, como Los siete magníficos, Ben-hur o El zorro de Rouben Mamoulian). Convirtió su versión en un clásico del cine de terror de los años ochenta y en una de sus mejores películas.

   Ahora nos llega una nueva versión de la misma historia mucho más torpe y floja, supuestamente vendida como reboot o precuela (como no sea por la escena-homenaje en los títulos de crédito finales...). El para mí desconocido director Matthjis van Heijningen no tiene reparo en hacer un filme desagradable, tosco, aburrido, confuso, con un reparto de medio pelo (aunque por allí aparezca uno de los actores daneses de En un mundo mejor). Pero lo peor quizá es que encima nos sale copión el hombre: en la película hay infinidad de homenajes-copias-plagios a famosos filmes fantásticos, entre los que recuerdo haber observado evidentemente el filme de John Carpenter, Alien, La invasión de los ladrones de cuerpos e Invasores de Marte. Lo peor no es que no aporte nada nuevo, es que lo hace rematadamente mal, el fiasco comercial en USA está más que justificado.

sin salida

   Peor todavía es Sin salida. John Singleton alcanzó muy pronto una fama vista ahora muy sobrevalorada con Los chicos del barrio y Semillas de rencor (en menor medida la fallida Rosewood), para después integrarse perfectamente en la industria hollywodiense; desde entonces sus filmes oscilan entre la discreción-mediocridad (Shaft) y la simple y llana estupidez (A todo gas 2).

   El filme estrenado esta semana es de juzgado de guardia, no solo porque tenga como protagonista a alguien tan incompetente como Taylor Lautner, sino porque el guión es impresentable, no hay quien se crea de que a un niño supuestamente desaparecido y en una lista de personas buscadas, todo el mundo en el filme acabe conociendo su paradero. Evidentemente, si el punto de partida es tan malo, lo que viene después tiene que ser peor todavía. Lo más inexplicable es qué hacen allí estupendos actores como Alfred Molina, Sigourney Weaver o Jason Isaacs. Para salir corriendo.

 

contagio

   Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. Hoy dispongo de poco tiempo para escribir mis comentarios, no hay ninguna noticia esta semana que me apetezca comentar ni ningún fallecimiento destacable en el mundo del cine que yo conozca, así que paso a comentar las escasas películas que he visto estos días (si ya tenía poco tiempo para ver cine, encima se ha complicado la cosa con un inoportuno resfriado con algo de fiebre).

   Tengo que reconocer que estos días estoy muy atareado, entre otras cosas con la creación del guión  para un corto en un taller de cortometraje en el que participo de vez en cuando. Fui a ver Contagio en parte para poder opinar sobre el filme y en parte para olvidarme durante un poco de tiempo sobre mi guión.

   Lo que no preveía es que el filme se asemejaba a lo que estaba yo trabajando en mi guión en más cosas de las que preveía (no en argumento, tienen algunas cosas comunes, pero no se parecen en nada en la mayoría), y me hace que comente el nuevo filme de Soderbegh, irregular en algunas cosas, pero más que notable, centrado sobretodo en su guión. No diré los aspectos que me han llamado más la atención hacia mi guión, los dejo como secreto de sumario.

   Parte de un guión brillante, aunque cometa algunos pequeños errores especialmente en su escena final. Soderbergh y su guionista Scott Z. Burns tienen la osadía por un lado de plantear el filme como si fuese un filme de intriga donde el asesino es un virus invisible (casi, lo vemos en algunas fotografías microscópicas) al que hay que localizar, destruir y especialmente hallar su origen. Por otro, tratan el filme como si fuera un documental o un reportaje especial para televisión posterior a los hechos, algunos le han criticado que en algunos momentos tiene aspecto de telefilme, cuando creo que es una de sus mayores virtudes. Y como reportaje, el filme es muy didáctico, expone perfectamente cómo un virus se propaga en cuestión de poco tiempo, qué es lo que a los científicos les interesa para hacer averiguaciones, qué hay que hacer para conseguir una vacuna, cómo se expande el miedo que casi es peor que el virus... y no tiene miramientos en cargarse a alguna de las estrellas del filme a las primeras de cambio (como Psicosis o Scream). En su contra, juega el forzar un final más o menos feliz que resulta poco creible y que tanto didactismo acaba provocando que el espectador se pueda perder en algunas cuestiones técnicas que puede desconocer.

  He dejado para el final evidentemente su resolución (evidentemente, no contaré cómo acaba, aunque tengo que contar algunas cosas). Guionista y director lo plantean primero de una manera absolutamente genial y original, pero terminan de una manera tremendamente torpe y explícita, por si algún espectador no ha acabado de entender lo que ha pasado. Comienza con una escena banal, el marido de la primera víctima ve las fotos que ha hecho su esposa fallecida en su último y fatal viaje a Hongkong. Con los datos que ya tenemos sobre el origen del virus y cómo se propaga, en esas fotos está todo, son la última pieza que le falta al puzzle, no hace falta explicar nada más si el espectador ha seguido con atención el desarrollo del filme. Desgraciadamente, los responsables del filme no lo han creido así, cometen la torpeza de incluir un flashback para mí innecesario en el que explican explícitamente lo que ha pasado. Y hacen un borrón de última hora a un filme en su conjunto magnífico, con un reparto estupendo, no solo en sus seis estrellas principales, sino también en actores secundarios como el veterano Elliot Gould o las para mí desconocidas actrices que interpretan a la hija de Mat Damon o la doctora que investiga la vacuna.

crazy, stupid, love

   Crazy, stupid, love coincide con contagio en su estructura coral y en el estudio que la produce, Warner, pero aunque no es un filme menospreciable ni mucho menos, es bastante inferior. Para mi gusto, en este caso tantas historias cruzadas son excesivas, se debería centrar más en la historia de Steve Carrell y Julianne Moore y en menor medida en la de Ryan Gosling y la chica del bar, pero acaba liándose la trama con los vecinos, con la canguro, con el hijo menor, con el personaje de Kevin Bacon y con el de Marisa Tomei, y yo acabo literalmente liado (y no incluyo evidentemente algunas sorpresillas en los personajes, alguna bastante previsible, para no hacer spoilers). Con todo, el filme es mucho más que digno y superior a la media habitual en comedias románticas, confirma que, tras Philip Morris, te quiero, sus dos directores tienen ideas más que interesantes, aunque deben limar algunos fallos de construcción en sus guiones y ser más breves, al filme le sobran algunos minutos. Y desde luego, el magnífico reparto es lo mejor del filme.

editorial/intruders

   Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. Aviso a mi querido Sacerdote por si está leyendo esto: ignoro la razón, pero me ha sido completamente imposible esta semana incluir un comentario sobre el último artículo de tu blog, cuando lo tengo escrito y le doy al publicar, se borra automáticamente. Espero que puedas solucionar el problema (referente al tema, no te preocupes de esconderte en la mediocridad, tú no eres mediocre ni queriendo, y de esconderte lo tienes complicado con ese cuerpo que tienes, je, je), porque siempre me apetece dejar algún comentario sobre tus artículos. Un saludo.

   Pasando a otros temas, respecto al de la boda de la Duquesa de Alba, paso olímpicamente de ella. No tengo la más mínima gana de comentar la boda privada de una señora millonaria, que todos los medios de comunicación se hayan ocupado profusamente de ella da una excelente y triste idea de cómo esta desgraciadamente presente en nuestra sociedad la prensa del corazón.

   Sí me gustaría hacer un comentario sobre la muerte del máximo responsable de Apple, Steve Jobs, ya que se ha pasado bastante por alto estos días su carrera cinematográfica, desconocida para algunos, y esto sí que entra de lleno en los temas que trato en este blog. Jobs fue quien compró en los años 80 la incipiente sección de animación por ordenador de Lucasfilms cuando pocos confiaban en ella, y la convirtió en lo que actualmente es Pixar (seguía detrás de ella, cuando Pixar se unió definitivamente a Disney, Jobs pasó a ser el máximo accionista de la compañía del ratón Mickey). No hace falta que comente la profunda importancia en el cine actual de los estudios Pixar, sin Jobs apoyándolos seguramente no habrían llegado a donde están actualmente. Más allá de que se le pueda recriminar su más que evidente tendencia al mesianismo (a veces parecía más un cura dando un sermón que un empresario), nadie puede discutir que Jobs es uno de los empresarios más importantes e innovadores en el campo de las nuevas tecnologías. Descanse en paz.

   Pasando a comentar los filmes vistos estos días (pocos, me he dedicado más a ver algunas obras de teatro que no había podido ver por el trabajo). Empezaré por el filme español Intruders, de Juan Carlos Fresnadillo. Aún siendo un filme más que notable en su atmósfera y sus situaciones de suspense (no me parece tan claro que sea un filme de terror, lo englobo más en el cine de misterio sobrenatural), en mi opinión al filme le falla parcialmente el guión. Creo que el filme abusa de intentar explicar demasiado profusamente en un largo flashback un misterio que tampoco necesita tantas explicaciones (yo que vosotros estaría atento a los nombres de los personajes, hay dos que dan la clave de la resolución, y no cuento más para no caer en el spoiler), y visto el filme en su totalidad me da la impresión de que le sobran algunos personajes,  (juega demasiado al despiste con los dos curas, no son necesarios). Tampoco juega a su favor el flojo trabajo de maquillaje en una escena de uno de los personajes protagonistas. El filme entretiene y no aburre, pero Fresnadillo ha demostrado muchas más dotes para el fantástico en su anterior filme, 28 semanas después, aunque sigue siendo un estupendo director de actores, todos están muy bien en el filme. Filme interesante, aunque parcialmente fallido.

somewhere

   El último filme de Sofia Coppola, Somewhere, nos llega con un evidente retraso de más de un año, ya que ganó el León de oro en el Festival de Venecia de septiembre de 2010 (voy a tener que proponer crear un grupo de cinéfilos indignados y hacer protesta en las sedes de algunas de las distribuidoras responsables de los retrasos, a ver si se dan por enteradas, el tema de los retrasos injustificados en estrenar filmes ya pasa de castaño oscuro).

   Somwhere sigue las directrices habituales en la filmografía de la directora: tratamiento minimalista e intímo de la historia (aunque sea una superproducción como Maria Antonieta), reflexión sobre la soledad, la incomunicación y la fama (no está muy lejos de Antonioni, aunque yo prefiero a Coppola), ritmo lento, estupendo uso de la música, gran dirección de actores... Aún prefiriendo sus dos primeros trabajos (Las vírgenes suicidas y Lost in traslation, filme con el que Somewhere tiene más parecidos de sus películas), el filme está muy bien hecho y muy bien interpretado por su pareja protagonista, un recuperado Stephen Dorff y la joven Elle Fanning, pero por momentos abusa de su ritmo lento, la historia es demasiado mínima y en ocasiones se repite demasiado (aunque tiene su gracia las dos gemelas stripers). El filme está bien, pero no es lo mejor de su directora, quizás el primer premio en Venecia le quede un poco grande.

 

editorial/los amos de Brooklyn

   Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. Tras mis últimas ajetreadas semanas, vuelvo a la rutina de siempre, espero que sin más fallos. Advierto por adelantado que dentro de unas semanas me tomaré una merecida semana de descanso, incluido este blog, ya os avisaré.

   Gracias por el comentario a mi amigo Josep María, aunque yo no acostumbro a dar paz a  lo que no me gusta, je, je. Por cierto, te comenté por e-mail hace unos meses que había perdido tu número de teléfono y que no podía ponerme en contacto contigo. No he recibido respuesta tuya, así que no sé si es que no lo recibiste, a ver si me llamas algún día y quedamos para tomar algo. Un saludo.

   En otro orden de cuentas, estamos en precampaña electoral, y como siempre, ya están por ahí las lenguas viperinas de algunos políticos intentando cazar votos. El que ha abierto la veda, y de qué manera, es el presidente de la Generalitat Artur Más. Su indescriptible declaración sobre el castellano y de lo mal que dice que lo pronuncian en Andalucía y Galicia es impresentable se tenga la ideología que se tenga (la lengua se la podría haber recortado también como está haciendo con la sanidad). Se ha ganado con todo merecimiento el título de hijo de puta de la semana.

   Pasando a los estrenos de estos días nos llega con bastante retraso (uno o dos años según las fuentes, otro filme que estaba en cuarentena) el filme policíaco de Antoine Fuqua Los amos de Brooklyn. Notable filme al que le encuentro sin embargo dos inconvenientes. Uno, abusa del tópico, sus tres personajes principales son estereotipos de policías mil veces vistos en el cine y la televisión americanos (el policía putero a punto de jubilarse, el policía corrupto y el policía infiltrado en una organización criminal), lo que hace que su desarrollo (demasiado largo, por otra parte) se vuelva demasiado previsible, quien conozca un poco el cine americano ya se huele cómo va a acabar el filme. Por otro, la estructura de vidas cruzadas del filme hace mucho ya que me cansa, creo que no ayuda, que hay demasiadas historias, que hay personajes que desaparecen demasiados minutos y que el filme está demasiado alargado. El filme se ve con interés y no aburre, pero no es ni mucho menos una obra maestra, es la perfecta muestra de que por qué el muy irregular Fuqua se ha quedado muy por debajo de lo que prometió en su estupenda Día de entrenamiento (mejor no recordar la lamentable Lágrimas del sol o la discreta Rey Arturo). El filme no ha funcionado en ningún sitio y de ahí su tardío estreno.

los tres mosqueteros

   Antes de analizar la nueva versión de Los tres mosqueteros, me gustaría aclarar algo que le pasado por alto a muchos: no es para nada un blockbuster yanqui (allí está pendiente de estreno), sino una superproducción europea entre Reino Unido, Francia y Alemania.

   Lo primero que desconcierta del por otro lado divertidísimo filme es su casi completo alejamiento del realismo y de la novela de Dumas . Por un lado conviene recordar que lo que hizo Dumas no era precisamente hacer una novela histórica, sino tomar un personaje que existió en realidad (D'artagnan fue un alto militar francés del siglo XVII) e inventarse algo que no tenía que ver con la realidad, amén de convertir a uno de los personajes intocables y más famosos de la historia francesa en un memorable villano (el cardenal Richelieu). Por otro, tampoco ninguna de las adaptaciones que conozco de la novela son fieles a ella, ni el pseudomusical (la mejor de todas, para mí) de George Sidney, ni la de Richard Lester ni la muy lamentable de Disney de los años 90 (existe una muy famosa de Allan Dwan en los años 30 con Don Ameche que no recuerdo haber visto), por no hablar de la célebre versión animada para televisión o de la parodia de Cantinflas.

   Pues bien, lo que ha hecho el especialista en versiones cinematográficas de videojuegos Paul W. S. Anderson es un puro cachondeo. Se toma por el pito del sereno (me recuerda al Tarantino de Malditos bastardos, aunque es inferior, evidentemente, y al Sherlock Holmes de Guy Ritchie) la verosimilitud histórica (hasta en detalles de rodar en Versalles, palacio posterior a los hechos que cuenta Dumas), la fidelidad a Dumas y lo que haga falta, ofreciendo un vistoso espectáculo fantástico con mosqueteros en plan James Bond, tesoros escondidos con trampas imposibles a lo Indiana Jones, barcos voladores en plan dirigible creados por Leonardo da Vinci, y malvados (Orlando Bloom) con tupés delirantes. El resultado es francamente divertido en su delirio y cuenta con un estupendo reparto, con un sibilino Chistoph Waltz, un actor joven como D'artagnan que da el tipo aunque no sea buen actor, unos paródicos Milla Jovovich y Orlando Bloom (no les conocía el sentido de la parodia) y unos tres mosqueteros interpretados por actores ingleses francamente divertidos. El resultado es un delirio que probablemente irritará a los amantes de Dumas y de la fidelidad histórica, pero que hará disfrutar a los amantes del cine palomitero. Y como es tradicional en los actuales blockbusters, el final anuncia secuela, supongo que dependerá de su funcionamiento en taquilla.

johnny english returns

   Con motivo del estreno hace unos años del filme Las vacaciones de Mr. Bean, creo recordar que ya comenté el principal problema que le encuentro a los largometrajes protagonizados por Rowan Atkinson. Es un extraordinario actor cómico (su Mr. Bean ya forma parte de la historia de la televisión, igual que la memorable La víbora negra), pero lo suyo son los formatos cortos (o quizás es que no ha tenido suerte con los directores de los largos, no lo sé), sus largometrajes siempre da la impresión de estar demasiado alargados y supeditados a su talento cómico, salvo cuando hace pequeños papeles como el de Cuatro bodas y un funeral.

   Johnny English returns, secuela de la parodia de James Bond que protagonizó hace algunos años, es una buena muestra de lo que digo. Tiene momentos divertidos (el mejor, la coña cuando llega al edificio central de inteligencia, muy buena burla hacia todos los productos que patrocinan los filmes de James Bond), pero demasiado alargados en un filme que no tiene un guión bueno, y que no cuenta con un director apropiado, un Oliver Parker especializado hasta ahora en fallidas adaptaciones de Oscar Wilde y que demuestra que la comedia loca y la parodia no son lo suyo. El filme divierte por momentos, y probablemente gustará a los fans del actor, pero no es convincente. Para acabar, recomiendo esperar al final de los títulos de crédito, para ver la pericia cómica como cocinero de Atkinson, un perfecto sosias de Arguiñano, es uno de los momentos más divertidos del filme (al ser concebido como escena independiente, es una perfecta muestra de todo lo que he dicho, Atkinson es mucho mejor cuanto más corta es la duración).