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carlosmartinez

Phenomena: Los tres mosqueteros

 

 

Este domingo dentro de su ciclo de aventuras, Phenomena programa una obra maestra del cine de capa y espada, la versión que hizo George Sidney para Metro Goldwyn Mayer de la novela de Alexandre Dumas padre Los tres mosqueteros.

Pero voy a intentar no caer en el tópico, aunque tengo que mencionarlo. Siempre se ha dicho que la película  tiene un aire de película musical, probablemente debido a que tanto Sidney como Gene Kelly venían de ese género. El problema es que decir solo eso es primero, minimizar la valía del resto de la película (es mucho más que una película con aire de musical), y segundo, que teniendo en cuenta que para hacer un duelo a espada en cine y teatro es necesaria una coreografía, y es lógico que un duelo tenga un aspecto de número musical, no es ninguna novedad, ya algunas películas de Errol Flynn en la década de los 30 lo parecen.

Los tres mosqueteros en esta versión es más cosas. Una deliciosa película de aventuras con el mejor D'Artagnan que se ha visto en cine (con permiso de Douglas Fairbanks), un Gene Kelly que le daba el perfecto aspecto juguetón, despreocupado y saltarín del gascón en la primera entrega de Dumas, antes de que en las dos siguientes de la trilogía (Veinte años después y El vizconde de Bragelonne; hay quien considera El hombre de la máscara de hierro aparte, pero es solo una parte de la tercera y larguísima novela) el tiempo y el desencanto quitasen la locura juvenil del personaje. Dos malvados antológicos, una Lana Turner deslumbrante como la temible Milady con un terrible secreto en su pasado (el mejor papel de la  a menudo menospreciada  actriz, con permiso de El cartero siempre llama dos veces) y un Richelieu (MGM decidió no mencionar que era cardenal por si se enfadaban los católicos) sibilina e irónicamente interpretado por un grande del cine como Vincent Price. Un gran diseño de producción y unas coreografías memorables, y un gran reparto de secundarios como Van Heflin y Angela Lansbury. El filme se toma muchas libertades respecto a la novela (la parte final en Inglaterra es muy diferente de la que narra Dumas), pero es una estupenda película perteneciente a la mejor época de su productora. Sidney haría otra película posteriormente de capa y espada, la también genial Scaramouche con un duelo inolvidable y larguísimo en un teatro, demasiado a menudo ha sido menospreciado como mero artesano siendo director de unas cuantas películas memorables como estas, Magnolia, Levando anclas, Pal Joey, Viva Las Vegas o Bésame Kate.

Phenomena: ¿Dónde te escondes hermano? + XTRO

La sesión Grindhouse del viernes 15 de Phenomena consta de dos clásicos del cine de terror ochentero serie B-Z muy divertidos, al menos por lo que recuerdo de ellos, que no es mucho, por eso el artículo es más pequeño que otros días.

¿Dónde te escondes hermano?:

La obra más conocida del director Frank Henenlotter es probablemente una de las más bizarras, desmadradas y divertidas cintas terroríficas de ínfimo presupuesto del cine fantástico de la década ochentera, un tipo de cine que actualmente no suele llegar a nuestras salas, probablemente solo se atreven a programarlo en Sitges o llega directamente en vídeo. La historia de la particular pareja de hermanos siameses (uno de ellos un ser completamente deforme y asesino en serie escondido en una cesta) da lugar a un conjunto de situaciones gore a cuál más cafre, y el monstruo ha pasado a la historia del cine, hecho por stop motion con cuatro duros, tanto que en las imágenes en primer plano lo hacía el propio director con un guante en su mano. El reparto parece una panda de aficionados que no se sabe si conocen la palabra interpretación, como solía ser habitual en la época, y mejor no buscarle lógica a la historia que cuenta. Considerado filme de culto por muchos aficionados al fantástico (incluido yo), conocería dos secuelas menos interesantes y marcaría la carrera de Henenlotter, que no volvería a hacer un filme tan popular.

XTRO:

Uno realmente no sabe qué se pudo fumar o meter en vena el director británico Harry Bromley Davenport mientras escribía el guión de esta película, porque lo que cuenta no es normal: tipo secuestrado por extraterrestres que vuelve a su ciudad transformado en extraterrestre violador de damas (ojo a las escenas de partos) y que quiere volver a su casa con fines no muy pacíficos. El resultado, un cruce dantesco y descacharrante entre Alien y ET, con juguetes que crecen y cobran vida y un bicho asquerosísimo. Divertidísima e idónea para un Grindhouse poco apto para estómagos delicados y críticos sesudos.

 

Phenomena: Atrapado en el tiempo + Cuenta conmigo

Esta semana Phenomena tira la casa de la ventana y programa tres sesiones muy distintas entre sí. La primera, del jueves 14, la conforman dos clásicos del cine moderno estadounidense que tienen que ver con dos vigésimos aniversarios: la primera se estrenó en 1993 y uno de los actores protagonistas de la segunda murió hace la noche de Halloween del mismo año víctima de una sobredosis.

Atrapado en el tiempo:

 

Sin duda, una de las mejores y más originales comedias norteamericanas de las dos últimas décadas, un punto de inflexión en la carrera de su actor y el descubrimiento de un director desgraciadamente marcado por la irregularidad.

Su punto de partida es de sobras conocido, un reportero malhumorado (la película podría verse también como una puesta al día del Cuento de Navidad de Dickens, ya protagonizado por Bill Murray pocos años antes) condenado por causas que no sabemos (el guión parece ser que decía que por despecho de una antigua amante, pero finalmente se eliminó de la película, creo que afortunadamente, le da un aire todavía más surealista) a vivir una y otra vez el mismo Día de la marmota en la localidad de Punxsutawney. Tan original premisa es perfectamente llevada a cabo por el actor Bill Murray y por el director Harold Ramis en una sucesión de desacharrantes escenas que aprovechan cada una de las posibilidades cómicas de la situación mientras Murray va cambiando de carácter, y consigue una comedia perfecta y una alegoría con muy mala leche de la vida moderna (alguno dijo en su estreno que eso le pasaba a él cada día y sin necesidad de quedarse atrapado en el tiempo, de eso se trataba la broma). Más que cambiar la carrera de Murray, lo que hizo es que empezasen a tomárselo en serio los más escépticos que solo veían al graciosete de Los cazafantasmas, ignorando su descomunal talento cómico mostrado en las películas que había dirigido Ivan Reitman, a partir de ahí se convertiría en actor de culto y en fetiche de grandes como Wes Anderson, Sofia Coppola y Jim Jarmusch. En varias de ellas ya estaba como actor y director Harold Ramis (para quien no lo conozca, es el miembro con gafas de los tres Cazafantasmas), que aquí hizo sin duda su mejor película como director, aunque salvo la también estupenda Una terapia peligrosa el resto de películas que le conozco (Al diablo con el diablo, Año uno, la segunda parte de Una terapia peligrosa) no han estado al mismo nivel ni mucho menos, una pena porque Ramis prometía mucho.

Anécdotas sobre la película: Como he dicho, la acción se localiza en el Día de la marmota de Punxsutawey (Pensilvania), localidad que con la película ha hecho célebre su celebración del día 2 de febrero, pero curiosamente el filme no se rodó allí, sino en  Woodstock (Illinois), que a pesar del nombre no tiene nada que ver con el mítico concierto; además, no es el único Día de la marmota que se celebra, es una celebración bastante extendida en EEUU. No se sabe cuánto tiempo dura la maldición de Murray, en el filme se ven exactamente 38 días, pero el director afirma que es mucho más tiempo, incluso unos 30-40 años para que al personaje le cambie su carácter. Finalmente, el edificio desde el que se intenta suicidar Bill Murray tiene su curiosa maldición: desde allí se dice que una chica se suicidó realmente y que el fantasma vaga por allí, aunque en la película no consta que apareciese. Gran comedia, con un excelente reparto completado con Andie  Macdowell, Stephen Tobolowski y Chris Elliot.

Cuenta conmigo:

 

El caso de Rob Reiner es probablemente el más extraño de los directores norteamericanos en activo, todavía no entiendo cómo el que fuera director de varias de las mejores películas de los 80 y principios de los 90 (This is spinal tap, Cuenta conmigo, La princesa prometida, Misery o Cuandro Harry encontró a Sally) se ha llegado a convertir en un mediocre realizador de tonterías como Dicen por ahí o la aquí creo que inédita en salas Flipped. Probablemente sea signo del declive del Hollywood actual.

El caso es que Cuenta conmigo es probablemente su mejor película. Partiendo de un relato corto de Stephen King incluido en el libro Las cuatro estaciones (que ha dado lugar a Cadena perpetua, Verano de corrupción y esta, el cuarto relato no se ha adaptado al cine), Reiner hace un excelente filme iniciático de cuatro amigos de 12 años con problemas emocionales y físicos que se lanzan a la aventura de encontrar el cuerpo de un chico desaparecido. Aunque era muy común en los 80 este tipo de películas de chicos aventureros (ET, Exploradores, Los Goonies), Reiner consiguió un excelente trabajo, creo que superior a muchos parecidos de la época, y consiguió un muy buen trabajo de su cuarteto protagonista. Cuarteto maldito por cierto: Will Wheaton tuvo un breve papel destacado en Star trek nueva generación, pero el éxito le duro poco y alguna vez se le ve como invitado en alguna serie; la carrera de Jerry O’Connell mejor olvidarla, lleva años de mal en peor con tonterías horribles, generalmente comedias; Corey Feldman fue durante un tiempo una estrella juvenil con el desaparecido Corey Haim, pero salvo casos aislados actualmente es más conocido por sus peripecias fuera de la pantalla. El caso de River Phoenix es de sobras conocido, tenía todo el futuro por delante y llevaba camino de convertirse en rutilante estrella, con una nominación al Oscar incluida y habiendo interpretado al joven Indiana Jones, pero su adicción a las drogas acabó con él el 31 de octubre de 1993, el mismo triste día que en Italia nos dejaba un genio llamado Federico Fellini. Aparte del cuarteto, tienen papeles destacados Richard Dreyfuss (el narrador), John Cusack y un jovencito hijo de actor que empezaba también llamado Kiefer Sutherland. Como curiosidad, el pueblo ficticio donde se desarrolla la acción, Castle Rock, dio nombre a la productora que fundó Reiner. Cuenta conmigo es una muy buena muestra del talento que una vez tuvo Reiner y que actualmente parece haberle abandonado.

Vivir es fácil con los ojos cerrados

Otro año quizás este filme hubiese pasado más desapercibido en el cine español, pero en vista de que poco de lo estrenado es realmente brillante, Vivir es fácil con los ojos cerrados es de lo mejorcito. Película de carretera muy de su director, David Trueba, llena de buenos sentimientos, aunque con tendencia a irse por los cerros de Úbeda por su tendencia al exceso de diálogo, y con dos grandes actores que deberían estar en la lista de nominados al Goya sí o sí, un estupendo Javier Cámara entrañable como profesor fan de John Lennon y un todavía mejor Ramón Fontseré como dueño del bar almeriense. Ellos son lo mejor de una película simpática, menor, pero francamente muy agradable.

El juego de Ender

No voy a entrar en la polémica sobre Orson Scott Card y en valorar si sus novelas son pacifistas o fascistas (juro que he leido las dos cosas, en serio, y como no las he leido, veo imposible que puedan ser las dos cosas a la vez, me parece una incongruencia). Tengo que valorar El juego de Ender como película, y me ha dejado completamente frío.

Principalmente porque me da la impresión de que su director Gavin Hood se ha inspirado mucho en los demás y no se ha esforzado en ser original, lo que me hace la película mortalmente aburrida. Porque el entrenamiento de Ender apesta a La chaqueta metálica, la nave primera a 2001 (segunda vez este año, me parece que los de dirección artística no se esmeran demasiado en Hollywood), los combates serán espectaculares para algunos (para mí no tanto) pero no aportan nada nuevo a la ciencia-ficción, la sombra de Harry Potter es muy alargada (por mucho que digan que es Rowling la que cogió de Scott Card, la película se acerca a veces peligrosamente al mago), el extraterrestre se parece demasiado a muchos otros vistos en la historia del cine... Quizás pida mucho a una película, pero me aburri en muchos momentos, a pesar de que los actores estén convincentes y me guste la ciencia-ficción, el filme no pasa de discreto.

Séptimo

Por favor, lo ruego encarecidamente y con mayúsculas: INTENTAD NO COMENTAR JAMÁS EL FINAL DE UNA PELÍCULA EN PÚBLICO. Ayer tuve un momento de tener ganas de asesinar en una sala de cine, que no era donde proyectaban Séptimo, al que estaba en la butaca de al lado, que estaba contando a sus amigos el final de la película protagonizada por Ricardo Darín, justo unas horas antes de verla yo. Imaginad la gracia que me hizo, le llamé la atención, pero el daño era irreversible, ya no podía ver con los mismos ojos la película hispanoargentina.

No cometeré el mismo error por supuesto, pero sabiendo el final por anticipado, el guión de Séptimo, por lo demás muy entretenida película de intriga, tiene un error de principiante: si quieres sorprender, tienes que tener cuidado con dar demasiadas pistas. El filme insiste tanto en el tema clave de la intriga (hasta tres veces se menciona antes de la resolución) que por fuerza acabas cayendo en la cuenta de quién es el responsable de la desaparición de los hijos de Darín, creo que es un fallo de guión, aunque los que odian las supuestas trampas (ocultar datos no lo considero una trampa, es el abc de la novela policíaca) deben de estar encantados con tanta pista. Por lo demás, es un filme competentemente realizado, que maneja bien la intriga y el espacio cerrado donde se desarrolla y soberbiamente interpretado por Ricardo Darín, muy creible como desesperado padre en busca de sus hijos, y por el resto del reparto argentino, aunque creo que Belén Rueda está bastante por debajo en su papel de madre. En mi opinión, el filme merece un aprobado alto, a pesar de los problemas de guión. En cuanto a lo sucedido en la sala, la próxima vez llevaré un esparadrapo para tapar la boca a algunos, je, je.

La cabaña en el bosque

Cuanto más gorda es la expectación a veces la decepción y el cabreo son mayores. Tras dos años de oir que La cabaña en el bosque era una película de culto y que ponía patas arriba los tópicos del cine de terror, tras verla lo único que he visto es una tontería mayúscula, que cae en todos los tópicos que se suponía que quería evitar, con un final estirado lo indecible, y cuyos homenajes-parodias caen en el exceso por sobreabundancia. Si alguien quiere compararla por su metalenguaje o supuesta mala leche con Scream o  El último gran héroe, allá él, pero allí sí que había mala uva y a la vez ganas de homenajear con cariño al cine comercial, lo de Cabin  simplemente son ganas de epatar, ni de lejos me parece una obra maestra y ni siquiera mis admirados Richard Jenkins y Sigourney Weaver están bien. Una completa decepción 

Necrológica

Hoy nos ha dejado un mito de nuestro cine, una de nuestras actrices más veteranas y para mí algo más, aunque de esto no estoy seguro, descanse en paz:

Amparo Rivelles:

No sé si realmente era familiar lejano mío, como dice mi madre, dado el lío familiar de mis antepasados, pero dado que madre no hay más que una, tengo que hacerle caso. Ciñéndonos a lo que nos ocupa en este blog, fue una de las grandes estrellas del cine español de los 40, con títulos como El clavo, La leona de Castilla y Alba de América, y en su madurez tras un tiempo un tanto olvidada (estuvo mucho tiempo en Hispanoamérica) una gran actriz de cine, televisión y teatro con Los gozos y las sombras y Hay que deshacer la casa, por la que obtuvo el primer Goya a la mejor actriz que se concedió. Como he dicho, todo un mito del cine español.

Phenomena: Viaje alucinante

Phenomena sigue dándome más faena en este blog que las películas de estreno (y la semana que viene viene fuerte: cinco títulos, haré todo lo posible por comentarlos todos, lo prometo). Esta semana toca todo un clásico de la ciencia-ficción del año de mi nacimiento, aunque discutido en su momento por su "rigor científico" por parte incluso de uno de sus creadores. No voy a volver a repetir lo que dije la semana pasada respecto a Hace un millón de años, revisadlo allá, pero si quiero rigor científico me busco un libro de medicina, no una película de género fantástico.

Porque si hablamos de aventura, Richard Fleischer es uno de los grandes, injustamente olvidado por muchos para alguien que ha hecho Los vikingos, 20000 lenguas de viaje submarino y este Viaje alucinante, amén de otras joyas en otros géneros como The narrow margin, Cuando el destino nos alcance, El estrangulador de Boston o El estrangulador de Rillington Place. Fleisher consigue que, a pesar de que Isaac Asimov lo pusiese verde por las meteduras de pata y que hiciese por su cuenta una novela corrigiéndolas (editándola antes de estrenarse la película, lo de los spoilers no es de ahora, je, je), nos creamos la peripecia de estos cinco personajes metidos en el cuerpo de un científico a punto de morir (con un traidor entre ellos), sin que nos planteemos durante el filme por qué no les atacan los glóbulos blancos desde el principio o por qué la capsula no vuelve a su tamaño natural y mata al científico una vez acabado el viaje. Sus efectos especiales fueron revolucionarios en su momento, aunque evidentemente han envejecido mucho, y tiene una atípica banda sonora atonal de Leonard Roseman, quien optó por no incluir música en la primera mitad de la película hasta que el equipo no entra en el cuerpo. Supuso el lanzamiento al estrellato de Raquel Welch con Hace un millón de años (ambas del mismo año) y la última película importante del británico Sthepen Boyd antes de su rápido declive y su pronta muerte a los 45 años. Completan el reparto tres excelentes secundarios como Donald Pleasence, Arthur O’Connell y Arthur Kennedy, y en un breve papel un jovencito James Brolin unos cuantos años antes de convertirse en estrella televisiva y en pareja de Barbra Streisand. Una estupenda película fantástica y una muy buena manera de reivindicar a Fleischer.

Thor 2

Mal que le pese a sus detractores, tenemos nueva película de superhéroes, concretamente de la Marvel, cosa lógica  teniendo en cuenta que en los dos últimos años los dos filmes más taquilleros del año en USA vienen de ellos, no van a parar mientras funcionen. En este caso, nos llega la segunda entrega del dios nórdico metido a superhéroe Thor. No siendo de las mejores adaptaciones Marvel, sí que está por encima de la anterior entrega. Se ha ganado bastante cambiando al plasta de Kenneth Branagh (no acabó de entender que el entretenimiento del mundo de los superhéroes casa mal con Shakespeare, sobretodo si se lo toma demasiado en serio) por el director procedente de la televisión por cable Alan Taylor (Los Soprano, Juego de Tronos), y el filme gana en espectacularidad, entretenimiento y donde Tom Hiddleston está cada vez más ambiguo, inquietante y juguetón como Loki, uno de los más memorables villanos de la casa, aunque el pero que le pongo es que la trama del éter está demasiado supeditada a posteriores entregas (es una de las seis gemas que busca un célebre villano, o dos), no acabando de entenderse muy bien. Muy recomendable para los fans de Marvel, tiene varias sorpresas finales, concretamente tres: la primera, previsible antes de los títulos de crédito conociendo a los personajes, la segunda en medio de los mismos, nos presenta a un conocido villano de Marvel inédito hasta ahora en los filmes, que es seguro que saldrá en la primera entrega de Los guardianes de la galaxia y seguramente en la segunda de Los vengadores (hacia allá va el final y el tema del éter) y que está interpretado por un famoso actor ganador de Oscar, y una tercera al final de los títulos de crédito que no deja de ser una broma. Dado su previsible éxito, continuará, tanto Thor en solitario como en compañía, por mí ningún problema, siempre que no bajen el nivel.

Solo Dios perdona

La propuesta que hace Nicolas Winding Refn Solo Dios perdona se puede calificar de suicida, y no me extraña que se abuchease en Cannes, donde seguramente esperaban otra parecida al pastiche indigesto que para mí era Drive. Pero para variar, a mí esta película me parece mucho más interesante que la anterior, eso sí, más rara que un perro verde.

Solo he visto tres películas de su director, la marciana y muy divertida Bronson (inexplicablemente inédita en España en salas, como sus filmes anteriores  a Drive), la falsamente indie Drive (en realidad distribuida por Disney, y mucho más convencional, hollywoodiense y aburrida de lo que sus fans quieren ver) y Solo Dios perdona, y desde luego esta es la más rara, la describiría como un filme de David Lynch de acción rodado a cámara lenta (lentísima, los actores se mueven como caracoles hasta en las escenas de acción, parece una representación teatral). El resultado, completamente alucinado, disparatado, marciano y fuera de toda norma, pero tan hipnótico como el cine de Lynch, con una estupenda música de Cliff Martinez, con un Ryan Gosling completamente ido (aunque me gusta mucho más que en Drive, donde el presunto icono a mí me pareció una pose forzada y torpe), una Kristin Scott-Thomas maquiavélica y casi irreconocible como vengativa sosias de Lady Macbeth y un actor asiático llamado Vithaya Pansringarm que para mí es el descubrimiento de la película y lo mejor de la misma como policía-asesino aficionado al karaoke. Notable filme, algo inferior para mí a Bronson, pero que probablemente alcance categoría de película de culto, aunque más de uno seguro que se va a acordar de la madre del director.

Insidious 2

De verdad que dan ganas de dejar de ir a ver películas de terror, a la que una destaca por encima de la media y tiene éxito, le salen secuelas que son como un grano en el culo por malas y repetitivas. La primera de Insidious no era una obra maestra, pero resultaba simpática y tenía momentos muy logrados. La segunda ni por asomo, es una aburrida continuación en que abundan los tópicos, se repiten las situaciones de la primera y por eso mismo es completamente predecible, e intenta explicar lo que no debería a mi juicio ser explicado, no hace falta dar pormernores explícitos del origen de los fantasmas. Ni siquiera la presencia de Rose Byrne y Barbara Hershey salva el desaguisado, patinazo en toda regla de James Wan que parece que se va a otra saga muy diferente, A todo gas. Desgraciadamente, dado su final y el éxito que ha tenido en USA, tendrá continuación.

Phenomena: Hace un millón de años

Este domingo 3, Phenomena continúa su ciclo de aventuras, con un homenaje a una mítica productora,  a un genio del cine fantástico y a un mito erótico de los 60 (los dos últimos volverán también al ciclo en dos de las películas que quedan):

Hace un millón de años:

Y como el tópico obliga, dejemos las cosas claras desde un principio. Me importa un rábano la falta de credibilidad histórica del filme de la Hammer (una de sus escasas incursiones fuera del cine de terror, y sin duda la más lograda), sé perfectamente que los dinosaurios no convivieron con los humanos. Pero esto es cine fantástico, y al fantástico lo he dicho miles de veces, no se le puede pedir verosimilitud, se le puede y se le debe pedir romper las reglas y los esquemas, ser imaginativo y experimentador.

Porque aquí lo que importa es la aventura y el trabajo de un genio del cine. Ray Harryhausen hizo aquí probablemente uno de sus trabajos más famosos y exitosos, un prodigio del stop motion a la altura de sus dos primeros Simbad y Jasón y los argonautas, con un gran uso del paisaje lunar y volcánico de las islas Canarias y unas criaturas maravillosas; aunque los filmes los firmasen directores de serie B o poco conocidos, hay que considerar como creador a Harryhausen, aquí con la colaboración en el guión de uno de los grandes de la Hammer, el extraordinario Michael Carreras (aunque aquí no se tuvo que esforzar con los diálogos, solo se oyen gruñidos). Me he dejado para el final a quien se convirtió en icono del filme. Siempre se ha considerado a la actriz norteamericana de ascendencia hispana Raquel Welch como una actriz muy limitada (no tanto, en Los tres mosqueteros de Richard Lester está estupenda como mala), pero estamos en lo mismo que en el tema de los dinosaurios y la verosimilitud científica, aqui da el pego y de qué manera, su imagen con bikini prehistórico se convirtió en símbolo sexual de los años 60 y ayudó de manera decisiva al éxito de un filme tremendamente divertido, lleno de imaginación y muy influyente en el fantástico posterior, por mucho que digan que es un remake de un filme de los 40 completamente olvidado, sin este filme no es posible pensar en Parque jurásico por ejemplo.

 

 

Y la película sorpresa de Phenomena era...

Pasó Halloween y se descubrió la película sorpresa de Phenomena. No fue demasiado sorprendente, con las pistas que se habían dado con el paso de los días era la principal sospechosa, aunque de terror tiene muy poco, es una gran comedia negra muy gore:

Terroríficamente muertos:

¿Comedia, cine de terror, cartoon, gamberrada? Todo ello y mucho más. El cuarteto formado por el director Sam Raimi, el productor Robert Tarpert, el actor Bruce Campbell y el compositor Joseph LoDuca habían logrado con Posesión infernal una obra maestra del cine de terror con cuatro duros y una película que logró muchos beneficios. Dado su escaso presupuesto, era lógico que hiciesen una segunda parte, apoyados por Dino de Laurentiis. Querían hacer una película ambientada en la Edad Media con un Campbell trasladado allí tras la primera entrega, pero el presupuesto no les llegaba, y volvieron a la cabaña original, eso sí, con un tono algo distinto, ya habían probado con la comedia negra con la anterior Ola de crímenes, ola de risas (con la ayuda de los hermanos Coen, algunos dicen que también ayudaron de manera no acreditada en Posesión infernal), y hacia allí llevaron Terroríficamente muertos. El resultado: un tremendo bromazo gore, yo creo que no he visto a nadie de carne y hueso como Campbell más cercano a Tex Avery y el espíritu de los cartoons de la época clásica, con una parte inicial memorable con el actor enfrentado a sí mismo dándose de hostias, cortándose la mano y disparándole a la misma dotada de vida propia (con escenas que recuerdan a Tom y Jerry y al Pájaro Loco, los agujeros en la pared y las risas macabras lo dejan muy claro). En comparación, la segunda mitad de la película con más actores es un poquito más floja, aún teniendo escenas divertidísimas. En un principio tuvo una acogida algo más tibia que en la primera (recuerdo que algunas crónicas del Festival de Sitges que inauguró recordaban más la tremenda tromba de agua que caía fuera de la sala que la película en sí), pero con el tiempo se ha convertido en un clásico casi a la misma altura que la primera y a Campbell en figura icónica con su motosierra y su escopeta. El final, con el traslado a la Edad Media, prometía tercera entrega, y así fue, que mantenía el mismo espíritu gamberro, que ya no ha vuelto a hacer Raimi en sus posteriores trabajos; aún estando muy bien Darkman, los dos primeros Spider-man y Arrástrame al infierno, su espíritu gamberro, destroyer, serie B y gore lo ha dejado para sus trabajos televisivos, Hércules, Xena y Spartacus, aunque bien mirado ahora el final de Terroríficamente muertos casi avanza su última y fallida película, parece una versión gamberra de El mago de Oz. Una estupenda película, lástima que Bruce Campbell haya hecho mucho menos cine del que merecía.

Necrológicas atrasadas

Como es tradicional en este blog a principios de mes, toca revisar algunos fallecimientos recientes que el que esto escribe le parecen interesantes y que le han pasado desapercibidos o que no se ha enterado antes de los mismos. En este caso destaco dos, descansen en paz:

Giuliano Gemma:

Con Franco Nero, Terence Hill y Bud Spencer el actor italiano más conocido del spaguetti western, destacando especialmente sus trabajos con el director Duccio Tessari, para el que hizo filmes como Una pistola para Ringo, El retorno de Ringo y Vivos o preferiblemente muertos. También trabajó para otros grandes directores italianos como Luchino Visconti (El gatopardo), Valerio Zurlini El desierto de los tártaros) y Dario Argento (Tenebre).

Richard C. Sarafian:

 

 

Excelente y muy prolífico director de series de televisión en los años 60 y 70, su carrera en cine es conocida sobretodo por una obra maestra de 1971 llamada Vanishing point (Punto límite: cero en su traducción española), para mí una de las mejores road movies y películas sobre coches de la historia, homenajeada claramente por ejemplo por Quentin Tarantino en Death proof. Sin llegar al nivel de esta, no son en absoluto despreciables otros titulos suyos como El hombre que amó a Cat dancing o El árabe.

Phenomena: maratón Halloween

Llegó Halloween, Todos los Santos, el día de la castañada o como le queráis llamar a la festividad de estos días. A lo que íbamos, como no iba a ser menos, Phenomena organiza una maratón de películas de cine de terror o relacionadas con el género (la primera es una comedia), compuesta de tres películas, una de ellas sorpresa:

Noche de miedo:

 

Tengo curiosidad por ver este filme de nuevo, en su momento no acabó de convencerme esta versión cómicoterrorífica de La ventana indiscreta, salvo en dos de sus actores, personalmente prefería a mediados de los 80 otros filmes del género como Reanimator, Pesadilla en Elm Street, Aliens, Jóvenes ocultos o La mosca, y de su director Tom Holland me gustó mucho más entonces la posterior Muñeco diabólico. El caso es que muchos dicen que ha ganado con los años y que es una de las mejores películas de vampiros que conocen, veremos, pero yo no creo que la pueda comparar con los filmes de Terence Fisher, con el Nosferatu de Murnau o el infravalorado en su momento Drácula de John Badham que sí creo que ha ganado mucho con los años. Lo que sí siempre me ha parecido muy destacado es la interpretación de Chris Sarandon como el vampiro villano y especialmente de un gran Roddy MacDowall como pseudoVan Helsing televisivo de tres al cuarto metido a cazavampiros a la fuerza llamado Peter Vincent en homenaje a Peter Cushing y Vincent Price. Conoció poco después una discreta segunda parte con vampira en vez de vampiro y un horrible remake hace un par de años.

La noche de Halloween:

Aunque tiene sus antecedentes en Psicosis, en el giallo italiano, en La matanza de Texas y en algunos otros títulos de los años 60, y 70, esta obra maestra de John Carpenter se considera con todo merecimiento la madre del slasher, variante del cine de terror donde un psicópata habitualmente enmascarado asesina a todo el que se le pone por delante, preferentemente adolescentes ávidos de sexo y si puede ser en fecha del calendario señalada. Partiendo de un encargo de unos productores de cine de bajo presupuesto a los que les gustó mucho su anterior filme, Asalto a la comisaría del distrito 13, Carpenter se la planteó como el inicio de una serie de películas de terror distintas entre sí que se desarrollarían en la noche de Halloween, aunque el éxito inesperado del filme cambió el planteamiento como después diré. El director pensó en un psicópata perfecto, carente del más mínimo sentimiento y poniéndole una máscara sin un solo asomo de gesto facial dicen que inspirada en el Capitán Kirk de un episodio de la serie Star trek, y de ahí nació un Michael Myers convertido desde entonces en una perfecta máquina de matar tras su huida de un manicomio después de matar a casi toda su familia años atrás. Para enfrentarse a él necesitaba a la víctima perfecta, que la encontraría en Jamie Lee Curtis, entonces una desconocida actriz hija de Tony Curtis y Janet Leight, que en posteriores películas se convertiría en reina del grito, hasta que sus tremendas dotes para la comedia dieron un giro en su carrera. Para el doctor Loomis, el psiquiatra que ha tratado a Myers y que lo persigue, Carpenter tuvo más problemas, no pudo hacerse con los servicios de Peter Cushing y Christopher Lee, los actores que él quería, porque siendo un filme de muy bajo presupuesto, no podía pagarles, pero encontró un excelente recambio, el casi siempre inquietante Donald Pleasence. El filme es uno de los grandes filmes de terror de la historia, en muchas de sus imágenes rodado con cámara subjetiva que acentúa la sensación de terror, tuvo una legión de imitadores, entre los más destacados por calidad o por éxito El tren del terror, Prom night, Viernes 13 o San Valentín sangriento, más una muy conseguida parodia como Scream y algún homenaje de éxito tardio como Sé lo que hicisteis el último verano. E inició una saga, pero no en sentido que pretendía Carpenter. La segunda, Sanguinario, está francamente bien, desarrollada en el hospital donde van a parar Lee Curtis y Myers; la tercera no tiene nada que ver con Myers, como quería el director, pero es un estrepitoso fracaso comercial que ha ganado adeptos con el paso del tiempo, pero en su momento los fans solo querían ver filmes de Michael Myers; de ahí en adelante una serie de películas calco unas de otras que eran malas copias de la original, con la excepción, interesante aunque inferior del remake de Rob Zombie de hace pocos años (seguido de una nueva entrega solo vista en vídeo en nuestro país. Gran película.

Filme sorpresa:

Evidentemente, una incógnita, aunque hay algunas pistas por parte de Phenomena. Se sabe que es una película de entre 1979 y 1987, divertida, no muy vista últimamente, en la que hay una noche y un resplandor en el cielo (no sé si de luna llena, de un cometa o de otra cosa) y un casco para la cabeza. Con esos datos las más sospechosas para mí son La noche del cometa, Buenas noches señor monstruo (seguirían la tónica de la maratón de filmes con la palabra noche en el título) y Terroríficamente muertos, pero no son las únicas y me puedo equivocar. Dentro de unos días comentaré cuál ha sido y haré un artículo sobre ella.

Necrologica

Acabo de enterarme por la prensa del fallecimiento de una directora británica de cine y televisión no muy conocida en España, pero autora de una película que en los 90 armó un gran revuelo por su polémica temática:

Antonia Bird:

Cimentó su prestigio en televisión, donde ganó varios premios BAFTA, aunque su carrera cinematográfica es más discreta, con filmes olvidados como El rostro, Mad love o Ravenous, aunque la lío parda en su momento con Priest, filme de 1994 que organizó un gran revuelo por mostrar en aquel momento a un sacerdote claramente homosexual. Hace tiempo que no veo el filme, pero cuando lo ví en su momento de estreno no me pareció para tanto el follón, era más bien un filme muy discretito.

La vida de Adele

Un crítico se cubrió las espaldas este viernes sobre el tema de si La vida de Adèle era una obra maestra tras las alabanzas y la Palma de Oro recibidas en Cannes, diciendo que para dilucidar si un filme es una obra maestra se necesita tiempo para valorarlo en su justa medida. Yo no he necesitado ese tiempo, para mí el filme es una excelente película, pero no es una obra maestra, en mi opinión para ello requiere ser perfecto, y el filme no lo es, tiene unas lagunas y unos fallos de guión y dirección ocultados por dos maravillosas actrices en estado de gracia.

No es cuestión de la polémica que ha surgido de si se puede considerar pornográfico o no o si se ha maltratado psíquicamente a las dos actrices para conseguir una buena interpretación como alguno ha dicho, en lo primero no me considero precisamente un puritano para rechazar una escena de sexo y lo segundo no hay quien lo demuestre. Pero si a mí no me molesta para nada una escena de siete u ocho minutos de sexo lésbico explícito (el más explícito  que haya visto en una sala de cine fuera del cine porno), sí me molesta una escena de una fiesta (sin sexo) gratuitamente alargada y tremendamente soporífera y que me parece el perfecto ejemplo de lo que no me gusta del filme, por cierto pésimamente rematado en un final que deja mucho que desear.

Porque el filme funciona a las mil maravillas cuando se centra en la historia de amor de las dos actrices, en sus miradas (el flechazo en plena calle es maravilloso), en sus carnes y en sus voces, es un auténtico prodigio. Y si Lea Seydoux, la que se lleva la palma es una desconocida para mí Adèle Exarchapoulos, el personaje principal de la película y que logra una interpretación memorable, la mejor que he visto en una pantalla de cine en mucho tiempo. Si por ellas fuera sí consideraría el filme una obra maestra.

El problema es el resto del filme, al que le sobran ínfulas, pretensiones y minutos, y que falla estrepitosamente en cuándo es adecuado acabarlo. Primero, tarda en arrancar, yo creo que lo que sucede antes de surgir la pasión amorosa se puede contar en menos minutos (yo conté más de una hora), le da demasiada importancia a unos personajes secundarios que finalmente no la tienen. He comentado la escena de la fiesta, clave en el desarrollo del filme, pero donde al director le pierde el principal defecto del filme: se pierde en escenas que no conducen a ningún lado (¿hace falta realmente mostrar tanto el colegio donde trabaja como maestra la protagonista?; yo creo que no), en diálogos chorras y con pretensión de cultos sobre entre otros Sartre, Tiresias, Bob Marley y hasta cómo escribir la palabra cebolla, que ocupan minutos que se podían haber ahorrado y que no conducen a ninguna parte, y que culminan de mala manera con una equivocación gordísima. Hay una escena maravillosa (la mejor del filme para mí) entre las dos actrices en un  bar cuando el filme está acabando; tras ella, está todo dicho, no hay nada más que añadir, si hubiese terminado con el rostro de Exarchopoulos hubiese sido un final perfecto. Pues no, le añade una escena del todo innecesaria en el colegio y una escena completamente repetitiva en una sala de exposiciones que no añade nada nuevo a lo ya visto, a mí no me gusta nada este final, me parece soso y carente de fuerza.

Por todo lo dicho, yo no puedo considerar este filme una obra maestra, no sé si merecía la Palma de Oro o no, puesto que yo recuerde no he visto todavía ninguno de los otros filmes que fueron a concurso, pero no puedo ponerlo al nivel de otras obras maestras que han narrado la pasión amorosa y las relaciones de pareja del calibre de Vértigo, Te querré siempre, Gertrud, Jennie, Dos en la carretera, El último tango en París o Los puentes de Madison, y dentro del amor homosexual prefiero El hombre herido, La ley del deseo o la injustamente olvidada Lianna. La vida de Adéle me parece excelente por sus dos actrices, pero no puedo con el resto del filme, me parece claramente sobrevalorado y muy cargante por momentos.

Grand piano

Quizás la alabanza que le dedicó un crítico americano (la mejor película que jamás ha filmado Brian de Palma, o algo así) sea excesiva, pero este juguetón, desmadrado y tremendamente divertido trhiller de Eugeni Mira llamado Grand Piano es una propuesta muy atractiva, no apta para amantes de lo verosímil (el trhiller no entiende de verosimilitudes, no es neorealismo, empezando por el maestro Hitchcock y siguiendo por el propio de Palma), con un ritmo vertiginoso apoyado por las interpretaciones de sus dos protagonistas, la música de Victor Reyes (estupenda, aunque tengo mis dudas de que sea completamente original) y el endiablado ritmo que le dan su director Mira y el montador J. L. Romeu, al que conocí en una reciente sesión de Phenomena, y al que oí algunas curiosas anécdotas como que el teatro en que se desarrolla la acción en realidad no existe, está creado por ordenador. Muy divertida y muy recomendable, aunque para mi le sobra el final.

Una cuestión de tiempo

No deja de ser curioso que el prestigioso guionista británico Richard Curtis pasase de la mala uva de La víbora negra y de crear un icono del humor como Mr. Bean a ser uno de los reyes de la comedia romántica con títulos como Cuatro bodas y un funeral, Notthing Hill o Bridget Jones, donde sobretodo en las dos primeras mantenía un buen nivel del que sus seguidores posteriores parecen haberse olvidado. Su tercer largometraje como director, Una cuestión de tiempo, está algo por debajo de otros filmes suyos, en ocasiones se le va la mano con el azúcar y abusa de la repetición de la idea propuesta, pero resulta simpático y tiene dos actores muy buenos, un Domnhall Gleeson (hijo del gran Brendan Gleeson) encantador y muy dotado para la comedia, todo un descubrimiento a seguir, y un Bill Nighy que borda su papel de padre. Sin ser redonda, no aburre y está bastante por encima del nivel de la actual comedia romántica.