Blogia

carlosmartinez

Philomena

Con ser un filme que no es desdeñable, quizás la nominación de Philomena le venga grande. Se agradece al casi siempre notable Stephen Frears (solo le conozco una película mala, Mary Reilly) y al guionista y coprotagonista Steve Coogan que no se hayan excedido en la lágrima fácil al contar la tremenda historia de Philomena Lee (se las trae de cabo a rabo, no la cuento evidentemente por los spoilers) y que tenga notas de humor, la película es sumamente entretenida y no aburre en ningún momento, apoyada en una duración cortita. Como siempre, la gran Judi Dench hace una interpretación memorable (y eso que está ciega, tiene mucha más vista para hacer un personaje que muchas otras actrices con toda la vista), sin excesos ni aspavientos y dotando de mucha ternura a su personaje. Pero el filme en conjunto parece muy pequeñito, casi un telefilme de sobremesa de los "basados en hechos reales", que se haya metido en los premios gordos me parece excesivo, solo lo merecen Dench y el compositor Alexandre Desplat con una banda sonora estupenda. Le doy un aprobado medio-alto, pero dudo que esta noche pille premio.

Mi quiniela de los Oscars

Como es habitual en este blog, aqui tenéis mi quiniela de los Oscars que se entregan en la madrugada del lunes:

-Mejor película: 12 años de esclavitud.

-Mejor director: Alfonso Cuarón.

-Mejor actor: Matthew McConaughey

-Mejor actriz: Cate Blanchett

-Mejor actor secundario: Jared Leto

-Mejor actriz secundaria: Lupita Nyong’o

-Mejor guión adaptado: Doce años de esclavitud.

-Mejor guión original: Her.

-Mejor película de habla no inglesa: La gran belleza.

Mucha suerte al corto español Aquel no era yo. Entre el lunes y el martes comentaré los premios y lo que dé de sí la gala.

Necrológica

Acabo de enterarme del fallecimiento de una directora canaria que codirigió varias comedias muy conocidas de los años 90 y este milenio. Descanse en paz:

Dunia  Ayaso:

Aunque las comedias petardas que codirigió con Félix Sabroso no me convencen demasiado, Perdona bonita, pero Lucas  me quería a mí, El grito en el cielo, Descongélate y Los años desnudos fueron bastante conocidas y algunas tuvieron bastante éxito en su momento. El tandem también había participado en algunos episodios de La que se avecina.

Phenomena: Uno de los nuestros

El ciclo que Phenomena ha dedicado a Robert de Niro se cierra con una de las obras maestras en que le dirigió el que fue durante muchos años su director fetiche, otro gran retrato de la mafia americana aunque más contemporáneo que los de Coppola y Leone:

Uno de los nuestros:

Aunque puede sorprender, dado que siempre se le ha asociado con las películas de mafiosos esta su decimotercera película es solo la segunda que le dedicó a la mafia (la primera era Malas calles). Scorsese descubrió el libro de Nicolas Pileggi mientras rodaba El color del dinero y se enamoró de él (parece ser que le dijo al autor "he estado esperando este libro toda mi vida" a lo que el escritor respondió "He estado esperando este teléfono llamar toda la vida"), aunque hizo antes La última tentación de Cristo, proyecto que tenía previsto hacer años atrás.

Scorsese narra con mano maestra en primera persona y a través de varias décadasel día a día de un matón de la mafia de tres al cuarto, que acabó delatando a sus componches, y que debía tener algún problema de identidad religiosa (esto es broma mía), puesto que a veces lleva en el filme un crucifijo y a veces una estrella de David (menudo gazapo), acompañado por dos peligrosos sicarios más. Encontró al actor perfecto para el papel, el entonces prometedor Ray Liotta, y le rodeó de dos de sus actores preferidos, Robert de Niro y Joe Pesci. Y le dio un ritmo tremendo a la película, histérico, frenético, lleno de tacos (se cuentan como unos 300 fucks durante la película, apoyado en el montaje de la gran Thelma Schoonmaker (viuda de otro genio, Michael Powell), cuya intención era mostrar la vida desquiciada y sin tregua de esta pandilla. Tuvo un gran recibimiento de crítica y público (hasta ese momento, quizás la película más taquillera de su director), aunque fue dada de lado en los premios, tanto de Venecia (solo recibió el de director, cuando era favorita para el primer premio), como en los Globos de Oro (cero patatero) y un solo y merecidísimo Oscar para un genial y escalofriante Joe Pesci. De todas maneras, se convirtió en seguida en un clásico y una película sumamente influyente, su sombra se deja ver en series como Los Soprano, con la que comparte una actriz, Lorraine Bracco.

Gran cierre de ciclo, y la semana que viene empieza el próximo de Phenomena, por aquí empieza a aparecer el director que lo protagonizará:

 

Necrológica

Hoy nos ha dejado un excelente director, actor y guionista de comedia, muy irregular en su calidad pero con varios grandes éxitos en su carrera y un par de estupendas comedias dirigidas por él. Descanse en paz:

Harold Ramis:

 

 

No estaba mal el grupo de colaboradores de la revista en que dio sus primeros pasos Ramis: Él, Bill Murray, John Belushi, Christopher Guest y Gilda Radner, de lo mejorcito de la comedia de las últimas décadas. Ramis está como actor, director o guionista en unas cuantas comedias de gran popularidad de las últimas décadas: Desmadre a la americana,  El pelotón chiflado, Los cazafantasmas 1 y 2 y como director dos grandes películas como Atrapado en el tiempo y Una terapia peligrosa. Su última película, Año cero, no lo he hace honor, pero Ramis es con todos los honores un nombre clave en el difícil arte de hacer reir.

Her

Se nos ha vendido Her como una película de ciencia-ficción sobre un hombre que se enamora del sistema operativo de su ordenador. No estoy de acuerdo: esto no es un filme de ciencia-ficción, es una realidad, hay más de alguno por ahí que esté enamorado de su ordenador, aunque no tenga la voz de Scarlett Johanson, y la película parece rodada en la actualidad.

En su cuarto filme como director (segundo sin el guionista Charlie Kauffman), Spike Jonze continúa con el tono melancólico de su anterior película y logra un excelente relato sobre la soledad y el avance de la tecnología, y una bella historia de amor imposible entre un hombre y una máquina, aunque en mi opinión le habría ido bien podar algunos minutos (en algunos momentos se hace lenta y reiterativa) y tiene un final poco convincente. Excelente guión del propio director y estupenda interpretación de Joaquin Phoenix. Está nominada a varios Oscars, es muy probable que se lleve el de guión original.

Monuments men

Monuments men no está teniendo muy buena consideración crítica en general y no acabo de entendrerlo. De acuerdo, no es perfecta, tiene lagunas (no me extrañaría que haya sufrido tijera, algunos momentos están un poco inconnexos), y es bastante inferior a la obra maestra que ya trató el mismo tema (El tren, también me sorprende que ningún crítico de los que he leido la haya mencionado, hay claros homenajes especialmente en el personaje de Cate Blanchett y el primer nazi) pero a mí me resultó simpática y muy atípica.

Ya en principio una película de guerra en que haya un comando que no mata una sola persona en toda la película ya resulta raro, cosa lógica teniendo en cuenta que no son soldados y que actúan en la retaguardia, solo hay una escena de batalla y no es muy normal que digamos. Se le ha achacado su frivolidad, que no se ve en exceso el horror nazi (que a mí al contrario me parece que hace un buen uso de la elipsis, el barril lleno de dientes de oro lo dice todo, no hace falta decir más), su dispersión (ahí si que le resta un poco de fuerza) y que concentre solo en ocho personajes lo que en realidad fueron más de 300 (si llegan a ponerlos todos ahí sí que hubiese habido dispersión).

Personalmente, creo que George Clooney ha hecho una buena comedia, bastante más crítica de lo que parece (alguno le ha achacado de patriótica por la broma de la bandera; que le eche un vistazo a lo que dice de Montecassino y el diálogo sobre los políticos y el oro), con un buen uso de la elipsis y del macguffin (las tres obras de arte en que se centra lo son) y un estupendo plantel de actores, destacando Bill Murray, Bob Ballahan y John Goodman. Por cierto, en una era en que todo se resuelve a tiro limpio en las pelis, se agradece una escena como la captura del primer nazi basada en el ingenio y en la perspicacia detectivesca. No es redonda, pero a mí me parece un filme notable, no el desastre que han visto algunos

Cuento de invierno

(Advertencia: el artículo contiene algún spoiler de la película; quien no lo quiera leer, que no siga).

Después de ver Cuento de invierno, el pésimo primer largometraje de Akiva Goldsman, me quedo perplejo, estafado y cabreado. No esperaba mucho del guionista de Una mente maravillosa, algo más del de mi admirada Fringe, con la que tiene algún parecido (tanto que mosquea ya lo de los villanos sobrenaturales con sombrerito, tras Destino oculto y esta). Lo que no esperaba es que la supuesta película romántica para San Valentín era en realidad un estomacante y ridículo panfleto religioso, digno de ser pasado en Semana Santa.

Ahí es nada: niño salvado de las aguas hijo de una pareja inmigrante a la que no dejan entrar en el país, perseguido por el diablo (interpretado por Will Smith; de ser una comedia, hasta habría tenido gracia, el problema es que el filme va en serio), inmortal o resurrecto (hay un lapso de varias decenas de años en que no se sabe si está muerto o dormido, debe ser la travesía del desierto), obrador de milagros, capaz de resucitar muertos y finalmente elevado al cielo a lomos de un caballo blanco. Si esto no es el Mesías (judío o cristiano, tanto da), que venga Dios y lo vea, además San Colin Farrell aparece en alguna escena con una barba y melena que parece Jesucristo...

Si hubiese tenido algún atisbo de ironía hubiese tenido un pase, pero es que no lo tiene. Filme aburrido, ridículo, plúmbeo, con unos Colin Farrell y Russell Crowe que hacen dos de las peores interpretaciones de sus carreras. Serio candidato a peor filme del año que empieza, gustará a fanáticos religiosos y a Rouco Varela, el resto se recomienda abstenerse de verlo.

Phenomena: Érase una vez en Ámerica

 

La segunda película del ciclo que Phenomena dedica a Robert de Niro es la última película de un grande del cine europeo injustamente maltratado durante mucho tiempo. Este filme recibió en principio una acogida fría y fue destrozado por los estudios y las distribuidoras. Hoy está considerado una obra maestra y el testamento de su director:

Érase una vez en América:

 

 

 

Mayo de 1984. Tras trece años sin dirigir, Sergio Leone presenta en Cannes Érase en América, filme al que ha dedicado buena parte de ese tiempo en preparar, y que constituye la segunda parte de su prevista trilogía sobre la historia americana (el primero es Hasta que llegó su hora; erróneamente algunos consideran el segundo Agáchate, maldito, filme que en principio no iba a dirigir). Por mucho que algunos digan que hubo quince minutos de aplausos, el recibimiento crítico es más bien tibio, algunos siguen considerando a Leone un director menor y otros echan en cara su larga duración de 229 minutos (mucho menor del guión previsto por Leone, de unas 310 páginas, más de cinco horas) y la comparan con El padrino en favor del filme de Coppola.

Y lo peor está por llegar. El estudio americano que la coproduce se asusta ante la duración de casi cuatro horas escaldado por el reciente caso de La puerta del cielo, y contrata al montador de Loca academia de policía para que la "arregle". El resultado: un desastre de 139 minutos que altera la narración no lineal de Leone para hacerla en orden cronológico. Lógicamente, el filme no tiene buenas críticas y además pincha en taquilla en casi todo el mundo, a lo que ayuda que en algunos países como España se distribuya en dos partes. Leone queda muy tocado, y muere repentinamente cinco años después, mientras preparaba un  filme sobre la Segunda Guerra Mundial en Rusia, algunos dicen que sobre Stalingrado y otros sobre Leningrado, nunca lo he acabado de aclarar.

Ha pasado el tiempo, y las nuevas generaciones de críticos han puesto a Sergio Leone en el lugar que merece, un director que da un giro revolucionario al western, un gran director de actores, y probablemente uno de los directores que mejores primeros planos ha hecho en la historia del cine. Y su obra magna Érase en América ya no se rebate, es una obra a la altura de El padrino I y II (hay quien piensa que incluso por encima; yo creo que las tres son grandísimas y no puedo poner una por encima de otras) y una de las mejores películas sobre la mafia de todos los tiempos.

Leone narra con maestría una hermosa historia de amor, traición, pérdida de la inocencia  y el nacimiento de una nación, y lo hace casi en un estilo onírico, como si fuesen los recuerdos de ese gangster metido en un fumadero de opio (algunos consideran que el final implica que la parte de la historia que transcurre en los años 60 es un sueño del protagonista; a mí no me lo parece, es desmerecer un final en los 60vmuy hermoso, pero que cada uno piense lo que quiera). Y logra un impresionante retrato de la América de la ley seca y del gangsterismo, apoyado en un Robert de Niro colosal, un James Woods que no le va a la zaga, una Elizabeth Macgovern bellísima y un gran reparto de secundarios como Tuesday Weld, William Forsythe, Treat Williams, Danny Aiello, Joe Pesci, Burt Young, James Russo y una niña llamada Jennifer Connelly que debutaba en el cine con esta película e inolvidable al ritmo de Amapola (según algunas fuentes, también aparece Louise Fletcher en la versión restaurada que no hemos visto en España).

Por supuesto, no hay que olvidarse del compañero de colegio de Sergio Leone. Pocas veces Ennio Morricone defrauda y siempre que le llamó Leone nos brindó obras mayúsculas, pero aquí es todavía más prodigioso y hace una de sus bandas sonoras más bellas y celestiales, digna de una obra maestra como esta. Sergio Leone dejó como colofón a su filmografía una película hermosísima y uno de los filmes más brillantes de los 80.

Phenomena: El padrino II

 

Este viernes Phenomena comienza un ciclo de tres películas a Robert de Niro, uno de los mejores norteamericanos del siglo XX, paradójicamente venido a menos con el cambio de siglo; si hasta 1999 tiene un buen puñado de grandes películas y memorables interpretaciones, desde 2000 cuesta encontrarle una película decente y sus interpretaciones tienden cada vez más al cliché y a los peores tics que se le recuerdan. El ciclo está dedicado a sus más famosas películas sobre la mafia (aunque falta una, Casino) y empieza con la película que lo lanzó al gran público y le supuso su primer Oscar:

El padrino II:

¿Caigo o no caigo en el tópico? De acuerdo, El padrino II es la mejor secuela de la historia del cine, pero no puedo quedarme en eso si he de comentarla

 

Sigo pensando desde la primera vez cómo a Coppola se le pudo ocurrir contar a la vez el ascenso de Vito Andolini de Corleone, desde el asesinato de su familia en Sicilia hasta su venganza en la misma isla, y a la vez la destrucción de la familia por parte de su hijo Michael (nunca  un triunfo de un personaje ha sabido más a derrota, el plano final solo y aislado es tremendo) y solo encuentro una explicación: Plutarco y sus Vidas paralelas. Esta segunda parte tiene mucho de esas biografías clasicas, en que el escritor clásico contaba en paralelo la historia de un personaje griego y uno romano. Coppola siente atracción por Vito y repulsión por Michael y en lo que se ha convertido, nos lo va mostrando como si uno fuese el reverso y el espejo del otro y nos lo va contando a través de tres horas con dos actores de excepción.

Si para mí la trilogía de El padrino es la cumbre interpretativa de Al Pacino, es especialmente en la segunda donde alcanza el máximo nivel. Los años que han transcurrido desde que intentaran asesinar a su padre y le dejasen tempranamente viudo hasta la fiesta en el lago Tahoe han acabado con la posible humanidad de Michael, le han convertido en un ser frío y distante, al que solo le falta el canto de un duro para convertirse en un completo monstruo. Un nuevo intento de asesinato con naranja de por medio y el descubrimiento de una traición en La Habana con beso de Judas de por medio encienden la mecha, hasta desembocar en una nueva y terrible visita al lago Tahoe Pacino se muestra más contenido que nunca y logra grandes momentos. Injustamente se quedó sin Oscar frente a un Art Carney que no lo hacía mal en Harry y Tonto pero que no estaba en mi opinión  a su nivel.

Pero todavía está mejor de Niro como Vito Andolini de Corleone, rebautizado como Vito Corleone por un guardia en la Isla de Ellis tras huir del terrible destino de su familia en el pueblo siciliano de Corleone De Niro era casi un desconocido para el gran público a pesar de haber trabajado antes para de Palma y Scorsese. Hace olvidar a Marlon Brando en el mismo papel y hace una interpretación memorable con grandes momentos como el de la procesión.  Fue el justo ganador del Oscar, aunque con cierta sorpresa puesto que se daba  como seguro ganador a Fred Astaire por El coloso en llamas. Junto con Novecento y Taxi driver fue en dos años el lanzamiento fulgurante de su carrera como estrella.

Falta por comentar el que es el tercer lado del triángulo de la película. Aunque se nominase al actor secundario a dos actores como el padre del método Lee Strasberg y al escritor Michael V. Gazzo, el tercer personaje clave de la película es el débil, poco inteligente, envidioso y traicionero Fredo Corleone, interpretado por un gran actor llamado John Cazale fallecido prematuramente y que es el único actor de la historia en que todas sus películas (cinco: los dos padrinos, La conversación, Tarde de perros y El cazador) han sido como mínimo nominadas al Oscar a la mejor película, aunque él nunca estuvo nominado. Su duelo con Pacino es memorable, especialmente en el beso en La Habana y en la escena en que le explica por qué le ha traicionado.

Y este trío sigue muy bien arropado. El resto del reparto està magnífico, aparte de los ya comentados hay que destacar a Robert Duvall, Diane Keaton y Talia Shire. Fugazmente se pueden ver también a dos excelentes actores como Harry Dean Stanton y Danny Aiello. Y Nino Rota ganó por fin el Oscar que se le negó por la primera, su banda sonora vuelve a ser portentosa.Es también el único Oscar al mejor director que ha recibido Francis Ford Coppola. Sin duda, una gran continuación de la primera película y una de las mejores películas de la historia del cine. Y como siempre, mucho ojito con las naranjas, como los amantes de la trilogía ya saben, cada vez que aparezca una, toca asesinato o intento de asesinato.

Phenomena: Twin Peaks fuego camina conmigo + Carretera perdida

Este jueves Phenomena dedica una sesión a uno de los más polémicos, persomales e inclasificables directores vivos, el director David Lynch, para muchos un genio y también para muchos otros un bluff digno de "lynchar". Se proyectarán dos películas, una de ellas inédita en salas de cine españolas:

Twin Peaks, fuego camina conmigo:

No deja de ser una paradoja muy de su director que su mayor éxito en su carrera profesional se convirtiera poco después en el mayor fiasco comercial de su filmografía. Ya la segunda temporada de Twin Peaks´serie no había funcionado igual que la primera, para mucha gente aquello ya no tenía tanto interés después de descubrirse la identidad del asesino de Laura Palmer y la serie se iba haciendo cada vez más extraña con cada vez más presencia del enano, escenas oníricas y un final en un espejo desconcertante (muy Lynch y que a mí me gusta mucho).

Pero nada hacía presagiar la que se le venía encima a Lynch decide hacer la precuela con una productora francesa y presentarla en el Festival de Cannes. La legión de detractores del director lo machacó vivo en la ciudad de la Costa Azul. Le dijeron de todo, los abucheos fueron de órdago y la película no levantó cabeza. Solo tuvo éxito en Japón y en muchos sitios no llegó a estrenarse en cines, incluido España.

He de reconocer que la ví en una televisión de pago, y una vez vista me pasó en menor medida como con La puerta del cielo. No entiendo el odio hacia Twin Peaks película. De acuerdo, no tiene la brillantez de Cabeza borradora, Terciopelo azul, Mulholland Drive o la otra que se proyecta en Phenomena en esta sesión. Quizás también se note mucho de que la película había sufrido bastantes recortes en la sala de montaje. Pero es puro Lynch, y para los que nos gusta el director americano, es el perfecto colofón para la serie que probablemente marcó la historia de la televisión, sin ella y sin Los Soprano seguramente no estaríamos hablando actualmente de edad de oro de la televisión, y no creo que las cadenas hubiesen arriesgado con ciertas series posteriores, a veces claramente influidas por ella (a falta de ver cómo acaba, True detective tiene bastante de Twin Peaks. Cambia muy poco lo que sabemos sobre Laura Palmer y su asesinato, pero tiene momentos oníricos muy bien logrados y un gran reparto al que se añaden al de la serie el gran Harry Dean Stanton y David Bowie. Y no fue la última aparición de Laura Palmer, si uno se fija bien en Mullholland Drive, la volvemos a ver en algunas de las escenas; no creo que sea casualidad en otra obra maestra que no es fácil de entender. Tras el fiasco de Twin Peaks, y después de continuar haciendo televisión, Lynch tardó cinco años en hacer cine. No se arredró con las críticas: su siguiente película era todavía más lynchiana y casi más rara:

Carretera perdida:

 

Y Lynch siguió haciendo de las suyas en esta onírica, extrañísima, hipnótica y desconcertante maravilla. Yo diría que en sus películas personales es muy difícil de saber qué pretende Lynch contarnos, dado el surrealismo de sus propuestas, probablemente es el más puro descendiente de Buñuel. Así que lo mejor es dejarse llevar por la historia de este posible asesino que ve seres extraños que parecen un actor kabuki, que puede llamarse a sí mismo a su casa y que encima a media película cambia de actor, los amantes de las películas convencionales mejor abstenerse. Es desde luego el mejor trabajo del habitualmente blandito Bill Pullman, muy bien acompañado por Patricia Arquette, y con la inquietante y memorable presencia de Robert Blake (cuya vida personal ya da más miedo que su personaje). Supuso la última actuación de Richard Pryor y el debut en cine de Marilyn Manson. Sin duda, una de las mejores películas de David Lynch, que de momento no hace películas desde 2005, sus admiradores le echamos de menos, sus detractores seguramente estén deseando que no vuelva a pisar un plató de cine o televisión.

Necrológica

Hoy ha llegado la noticia del fallecimiento de un prestigioso director de animación norteamericano de origen japonés, y que también realizó un par de películas de imagen real de serie B muy conocidas. Descanse en paz:

James (o Jimmy, se le conoce de las dos maneras) T. Murakami:

Murakami fue víctima en su niñez de una de las mayores salvajadas que ha ordenado el gobierno estadounidense en su país, mandar a campos de concentración tras el ataque a Pearl Harbor a familias de origen japonés que jamás habían pisado suelo nipón y que no tenían nada que ver con el ataque. Murakami tenía solo 8 años cuando lo encerraron (ya me diréis qué puede tener que ver un niño de esa edad con Pearl Harbor) y parece ser que perdió una hermana en el campo de concentración.

De ese horror y del miedo al Holocausto nuclear proviene su obra más famosa, Cuando el viento sopla, maravilloso alegato pacifista sobre dos ancianos que sufren la guerra atómica. De sus trabajos de animación hay que destacar su versión de 2001 de Cuento de Navidad y su corto nominado al Oscar The Snowman. Colaborador en ocasiones de Roger Corman, dirigió para el la muy divertida Los siete magníficos del espacio y, sin acreditar, Humanoides del abismo. Considerado un grande del cine de animación, aunque de filmografía muy corta.

Cuando todo está perdido

Curioso que hayan coincidido en el tiempo dos filmes muy parecidos en el tiempo como Gravity y Cuando todo está perdido. Ambos son más parecidos argumentalmente de lo que parece, cuentan el instinto de supervivencia de alguien que tiene que luchar por su vida en solitario tras un grave accidente (en este caso marítimo) y se basan casi en su totalidad en la interpretación de su protagonista.

Cuando todo está perdido es más radical que Gravity, puesto que carece prácticamente de diálogos y no hay más actores que un estupendo Robert Redford (cuyo personaje carece incluso de nombre), pero creo que está por debajo en resultados. Creo que le sobran minutos y que tanto sufrimiento del protagonista acaba por ser agotador, además de que el final no me convence. Pero Redford es mucho Redford y su excelente interpretación hace que el filme no aburra y que convenza, consiguiendo una buena película. Sorprendentemente ganó el Globo de Oro a la mejor banda sonora, no acabo de entender cómo se lo dieron por una banda sonora no demasiado lograda y con muy poco peso en la película. Filme notable.

La Lego película

 

De verdad que no entiendo que esta tontería animada llamada La Lego película pueda tener buenas críticas. Intentaré no hacer spoiler demasiado evidente ya que tiene una cierta sorpresa en su parte final, aunque me veo obligado a dejar alguna pista.

Dividida en dos partes, la primera carece de sentido y parece una mala parodia de las película de superhéroes, de El señor de los anillos y hasta de Matrix, hecha por un crío de diez años o por alguien al que se le haya ido la olla, tremendamente fea en su animación y completamente previsible...

Hasta que llega la segunda parte en un giro sorpresa. Entonces se entiende lo que pretendían los autores, pero ello no me hace parecer mejor la película. Lo que cuenta y cómo lo cuenta se ha visto mucho mejor en otras películas  de tinte fantástico o no, y encima acaba pareciendo lo que uno sospechaba, que es un tremendo spot de la marca que da nombre a la película, y de lo que siempre ha representado en el mundo del juguete, muy loable, pero spot al fin y al cabo. Película de animación bastante floja en mi opinión, a pesar del éxito que está teniendo, la escena final supongo que anuncia secuela. 

 

Robocop

Más allá de que sea un remake, mal asunto para una película como Robocop que su única escena decente sea antes de los títulos de crédito. La escena en Teherán con los robots controlando la capital iraní es muy potente, pero es que el resto de la película es completamente mediocre. Carece de la ironía del filme de Verhoeven, especialmente en el uso de la fascista televisión (al holandés no le hacía falta Samuel L. Jackson emulando a Pedro Piqueras, sus imágenes hablaban por sí solas). Carece de buenas escenas de acción, torpes y poco logradas. El actor escogido Joel Kinnaman hace añorar en todo momento a Peter Weller y no hace una buena interpretación, y los actores que hacen de villanos no tienen buenos papeles, al contrario que sí tenían Ronny Cox y Kurtwood Smith. Y ya se venía venir, el traje nuevo de Robocop es tremendamente. Poco esperaba del brasileño Jose Padilha tras el bluff de Tropa de élite (la dos ya ni la he visto), y poco bueno hay en una película muy mediocre y sobretodo mortalmente aburrida.

Phenomena: Drácula + Moulin Rouge

 

Este viernes, Phenomena celebra San Valentín con dos clásicos románticos "atípicos", sobretodo el primero:

Drácula (versión de 1992 dirigida por Francis Ford Coppola):

Y dos aclaraciones para empezar con esta excelente película. No he puesto Drácula de Bram Stoker como se la conoce con toda la intención. Por mucho que se empeñen los responsables del filme y muchos de sus fans, el filme no es nada fiel a la novela, de hecho la cantidad de licencias que se toma es muy grande, empezando con el prólogo (siempre he dicho que el inicio y el final de una película deben marcar la intención de su creador, pero  aquí es muy evidente), siguiendo por la personalidad del vampiro (que al fin y al cabo es incluso un personaje secundario en la novela, no aparece tanto como se puede pensar la gente) y acabando por una relación amorosa entre Drácula y Mina solo insinuada en la novela. Tampoco es cierto que sea la primera versión romántica, de hecho toma muchas ideas de otro Drácula estupendo, el que dirigió John Badham en 1979.

El filme surge de la intención de Coppola y de Winona Ryder de hacer una película juntos tras el fallido intento nunca del todo aclarado de El padrino III. Ambos estaban interesados en la novela de Stoker y se realizó este filme de 1992, el último de gran presupuesto del director tras los problemas con Apocalypse now y el desastre económico de Corazonada. Coppola como es habitual en él logra un filme visualmente brillante, apoyado en el delirio de la diseñadora de vestuario Eiko Eishioka, en el tono arrebatadoramente romántico que le imprime y en un gran reparto: Ryder hace uno de sus mejores papeles antes de echar a perder su carrera por entre otras cosas su cleptomanía; Gary Oldman fue para muchos el gran descubrimiento del filme, visto hoy cuesta pensar que se barajasen otros nombre como el de Antonio Banderas (que lo vean en Entrevista con el vampiro, no hay color), Anthony Hopkins borda su desquiciado Abrahan Helsing, casi convertido en un fundamentalista religioso, y del resto del reparto hay que destacar a Sadie Frost, el gran Tom Waits como el enloquecido discípulo de Drácula y una actriz italiana que empezaba a despuntar con este filme, Monica Belucci. La esupenda banda sonora corrió a cargo del gran músico polaco Wocjciech Kilar y la canción de los títulos de crédito es de Annie Lennox Para algunos la mejor versión de la novela de Bram Stoker; yo no diría tanto, me siguen gustando mucho más el de Murnau, varios de los que dirigió Terence Fisher para Hammer e incluso el de Badham, pero el de Coppola sí es una muy buena versión de uno de los personajes más adaptados en la historia del cine.

Moulin Rouge (2001):

Pese lo que pese a sus detractores, el musical más influyente y brillante del nuevo milenio, y de momento la apoteosis del estilo del australiano Baz Luhrmann, quien aún no ha superado los logros de este musical.

Entiendo que sus detractores la acusen de parecer un videoclip, de que está llena de anacronismos por usar música rock para una película que transcurre en el siglo XIX, que no usa música original o que la historia pueda parecer leve, pero no lo comparto. Al fin y al cabo, creo que el musical no se acaba con el musical clásico de Hollywood y que el actual tiene que estar influido por el videoclip. También creo que pensar en anacronismos por usar un tipo de música determinado es cargarse buena parte de la historia del cine musical, puesto que en Camelot, La leyenda de la ciudad sin nombre, Golfus de Roma o El rey y yo no se usa música de la Edad Media, el Imperio Romano, el oeste americano o la Tailandia del siglo XIX; también hay grandiosos musicales que usan música previamente escrita, para empezar por el mejor, Cantando bajo la lluvia. Y que la historia pueda padecer leve afecta a buena parte de la historia del musical.

Esta suerte de homenaje a La traviata o La dama de las camelias (que no adaptación, como alguno ha dicho también) es un grandioso espectáculo y una maravillosa historia de amor, con números espectaculares como la entrada de Nicole Kidman al Moulin Rouge o el medley de canciones rock en el elefante y un reparto en estado de gracia, con una Nicole Kidman en su mejor momento y en el mejor papel de su carrera antes de que el botox la acabase de dejar en la sombra de lo que fue, con un Ewan Macgregor que le da la perfecta réplica como trágico enamorado y un Jim Broadbent mucho más inspirado y divertido que en el soporífero biopic llamado Iris que le dio creo que inmerecidamente el Oscar el mismo año. El director Baz Luhrman llevó hasta el paroxismo el estilo operístico pasado de vueltas, en ocasiones trágico y muy logrado de su trilogia de la cortina roja que comenzó con la no muy conocida El amor está en el aire, continúo en Romeo y Julieta y acaba en esta. Luhrman de momento no ha vuelto a hacer algo tan bueno, Australia es fallida y no parece de él y su versión de El gran Gatsby no es tan lograda como esta trilogía. Moulin Rouge por otra parte volvió a poner de moda el género musical que parecía muerto a principios del milenio, aunque de momento ninguna posterior ha llegado al nivel de este gran musical.

Necrologicas

Esta mañana me ha llegado la noticia del fallecimiento en las últimas horas de un director europeo cuya película más famosa ganó el Oscar y de la más célebre niña prodigio de la historia. Al ser más de uno, como casi siempre los pongo en orden alfabético,  descansen en paz:

Gabriel Axel:

A pesar de su larga trayectoria como director de cine y televisión y actor, y de haber recibido premios en Cannes y Berlín por otras películas que no he visto, a este cineasta danés se le recuerda principalmente por El festín de Babette, película que ganó sorprendentemente el Oscar en 1987 (la favorita era la para mí superior Adiós muchachos de Louis Malle, aunque el filme de Axel es una buena película), película que puso de moda hasta nuestros días el subgénero gastronómico. No muy conocido director danés, pero con bastante prestigio.

Shirley Temple:

Aunque existen precedentes a esta actriz, la filmografía infantil de Temple pone las bases del cine de niños prodigios, siendo ella la de más éxito y para mí la más estomacante. Sus monerías y numeritos musicales se me atragantan cosa mala, puede que La mascota del regimiento sea la única película que no soporto de John Ford, también son conocidas de su infancia Pobre niña rica, La pequeña coronela y su versión de Heidi. Le pasó como a muchos niños prodigios, no dio la talla interpretativa cuando creció, a pesar de intentarlo en un filme notable como El solterón y la menor y en una obra maestra como Fort Apache, un año después de esta se retiró y se dedicó a la diplomacia.

Goyas 2013

Visto el palmarés de los Goya entregados ayer, queda claro que estábamos equivocados los que pensábamos que iba a ser una edición muy igualada sin claro favorito. Desde el momento en que se entregaron los premios al mejor guión (aunque a veces hay excepciones, el Goya u Oscar a uno de los dos mejores guiones suele coincidir con el ganador a mejor película, y en caso de duda, es el claro referente de quién puede ganar el premio gordo), quedó claro que no había otra favorita que el filme de David Trueba Vivir con los ojos cerrados. Nada que reprochar al premio, me parece una buena película, y a la mayoría del resto de premiados, salvo una excepción: con mis respetos a un buen actor como Roberto Álamo, su interpretación en La gran familia española como discapacitado intelectual no me convenció y me parecía la más floja de las cuatro y la menos arriesgada, el premio me pareció tan discutible como cuando la Academia de Hollywood premia interpretaciones del mismo típo. También sirvió la ceremonia para arreglar algunas lagunas en la historia de los premios antes de que se hiciesen insalvables en algún caso: David Trueba, Javier Cámara y especialmente una grandísima veterana como Terele Pávez hacía tiempo que merecían el premio, más en algunos casos que los que se llevaron en su momento el premio en vez de ellos. 

En cuanto a la ceremonia, con algunas excepciones, soporífera. Hace años que tengo la teoría de que cuando un presentador empieza a apoyarse demasiado en anteriores presentadores es sinónimo de que no lo va a hacer bien, fue el caso de Antonia San Juan en 2000 y vuelve a ser el caso de Manuel Fuentes. Fuentes estuvo soso, aburrido, sin chispa, en parte por un mal guión y en parte porque se empeñó en hacer las mismas gracietas suyas de siempre. Y por favor, que paren de hacer números musicales en los Goyas o que cambien de equipo en este apartado, los dos que hubo fueron tan bochornosos como siempre. De la quema se salvan con nota la escena de Fuentes con Chicote parodiando los programas de cocina con el "análisis" de la cocina de Canibal, el Tejerator Transformer y la "reivindicación" de Joaquín Reyes (ver foto arriba).

Y finalmente los discursos y el caso Wert. No hay manera de recortarlos, es pedir peras al olmo, aunque alguno estuvo más breve. El mejor, Mariano Barroso y su "si un ministro de defensa no se presentase en el desfile de las fuerzas armadas, su jefe lo despediría". Lo de Wert es un  escándalo de proporciones mayúsculas, que el ministro de Cultura diga que no puede ir porque tenía una reunión en Londres programada antes de saber la fecha de los Goya, y que luego se descubra que la pidió a Londres la semana pasada, es para cagarse en todos sus muertos y cesarlo antes de empezar la ceremonia. Claro que pedir un cese en este país, más que pedir peras al olmo, es pedir un milagro. 

Nebraska

e

No estando entre mis películas favoritas del director Alexander Payne, sí que Nebraska me parece una notable road movie. Cuenta la historia de un abuelete que decide ir en busca de un presunto premio de un millón de dólares que le ha tocado, acompañado por su hijo, que cree que es una estafa. Siendo un filme que no aburre, creo que es más previsible que otros filmes de su director, aunque lo mejor son las interpretaciones de un grande como Bruce Dern, de un excelente veterano como Stacy Keach y de dos actores poco conocidos para mí como Will Forte y June Squibb (solo la recuerdo en el breve papel de mujer de Jack Nicholson en la para mí superior a esta A propósito de Schmidt). Buen filme de Payne, aunque a mí me gustan más Election, A propósito de Schmidt y Los descendientes, tiene varias nominaciones al Oscar, pero seguramente se irá de vacío, no parte como favorita a priori en ninguna categoría.

La Venus de las pieles

 

El maestro francopolaco Roman Polanski sigue en plena forma a sus juveniles 80 años (aparenta unos cuantos menos). La Venus de las pieles es una comedia negra erótica francamente divertida.

Y aunque alguno seguramente saldrá con el tema de que es teatro filmado, puesto que se basa en una obra teatral y se desarrolla en un escenario con dos únicos actores, yo creo que ha hecho una lección de cómo hacer cine. Ví hace unos meses en el Teatre Goya la obra teatral de David Ives en que se basa (inspirada en la obra de Leopold von Sacher-Masoch del mismo título, origen del sadomasoquismo) y creo que la supera, ha cambiado un final (al menos el que ví en teatro) que no cuadraba en mi opinión del todo bien con el espíritu juguetón de la obra teatral y ha añadido un arranque y un final que hacen intuir un elemento fantástico en el origen del personaje femenino (¿una musa?, ¿la propia Venus?). También es novedoso el decorado propio de un western, muy fálico (ese cactus...) y muy original y divertido. Polanski mueve con mano maestra la cámara y el montaje (lo que la aleja del teatro, donde no hay esos medios evidentemente) y tiene dos grandes intérpretes, su mujer Emmannuelle Seigner que en principio no tenía la edad del personaje (mucho más joven en la obra, pero teniendo en cuenta el elemento fantástico, no es importante), pero que resulta muy creible como la mujer fatal que va a poner en un aprieto al director de la obra, y un Mathieu Almaric claramente sosias del propio Polanski. Los 90 minutos que dura la película se pasan en un suspiro, y cuenta con el inestimable apoyo de una banda sonora sublime de un Alexander Desplat tan juguetón como la misma película. Excelente trabajo del maestro, esperemos que siga haciendo más cine, porque a su edad no le quedan muchos años de carrera salvo que sea tan longevo como Manoel de Oliveira.