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carlosmartinez

Necrológica

Hoy nos ha dejado un polifacético hombre muy querido por quien esto escribe, descanse en paz:

Constantino Romero:

Gran locutor de radio, presentador de televisión y sobretodo actor de teatro y de doblaje. Su incofundible voz nos ha acompañado en el doblaje de muchas películas haciendo de Terminator, James Bond o en casi todos los filmes de las últimas décadas de Clint Eastwood. Y aunque no soy partidario del doblaje, sí que creo que el trabajo de Romero como Darth Vader supera la voz original de James Earl Jones para los filmes de Star Wars. Otro grande que se nos va en una primavera nefasta.

La mula

Ante un filme maldito como La mula, es difícil hacer una crítica dados los problemas que ha tenido su rodaje, su montaje y su estreno y que no sabemos si lo que vemos en la pantalla es realmente lo que pretendían sus responsables. Filme estrenado con cuatro años de retraso y abandonado por su director Michael Radford por discrepancias con los productores (el guión y la dirección están firmados como anónimo), una vez visto da la impresión de que o bien no se pudo rodar todo el guión o se quedó mucho material en la sala de montaje, porque el filme queda anárquico, inconexo, como si fuera el trailer de un filme más largo y nos faltasen escenas. Podría haber sido un filme esperpéntico en la línea de La vaquilla y se queda en algo inacabado, al que no ayuda su pareja protagonista. Por mucho premio que le hayan dado en Málaga, a mí la interpretación de Mario Casas no me convence y me distancia su impostado y poco convincente acento andaluz para un actor gallego como él (si querían acento andaluz, mejor que contratasen a un actor de esa procedencia), defecto el del acento que comparte su compañera de reparto María Valverde, a la que da toda la impresión de que su personaje ha sido uno de los más afectados por la tijera. Podría haber sido un filme interesante, pero lo que queda, por la causa que sea, no lo puedo calificar de película.

Asalto a la Casa Blanca

Veamos: yo recuerdo que en 1974 Warner y 20 th. Century Fox tenían dos proyectos de filmes sobre el incendio de un rascacielos, y cuando se dieron cuenta de la coincidencia, decidieron unirse para un filme como era El coloso en llamas. ¿Tanto cuesta hacer lo mismo hoy en día? Porque hemos visto entre otras cosas dos filmes en el mismo año sobre Robin Hood, dos sobre Wyatt Earp y dos sobre volcanes, y más casos que no me vienen ahora a la cabeza. Y repetimos con lo mismo ahora: dos filmes en muy pocos meses sobre una Casa Blanca y un presidente de los EEUU en peligro, la que se estrena ahora, Objetivo: la Casa Blanca y un Asalto a la Casa Blanca dirigido por el temible Roland Emmerich que en USA se estrena el 4 de julio y que aquí supongo que no tardará mucho más. Creo que se podían haber puesto de acuerdo para hacer una sola película o al menos no coincidir en el tiempo, y lo peor es que me temo que ninguna de las dos sea buena.

Porque Objetivo: la Casa Blanca es uno de los mayores espantos que se pueden ver en la cartelera actual. No sé en qué estado de embriaguez pueden estar dos guionistas como para copiar el guión de Jungla de cristal (son como dos gotas de agua) y mezclarlo delirantemente con Air force one, Independence day (se podría titular Independence day + 1, puesto que transcurre durante un 5 de julio) y el 11-S. El resultado, patético, una trama que no se cree ni la madre que parió a los responsables (y la supuesta acción en tiempo real, falsa, sin cronometrar a mí me salieron más minutos, por no hablar de la facilidad con que se cuelan en el recinto), unos decorados hechos con cuatro duros que no cantan por la simple razón de que no se ven (la película transcurre durante casi toda la trama a oscuras), un reparto de lujo que uno por uno jamás ha estado peor (empezando por una Melissa Leo seria candidata a razzie a peor actriz secundaria) y toda la parafernalia patriótica de la que son capaces los americanos. Para salir corriendo, el peor filme de un Antoine Fuqua que todavía vive de las rentas de un Training day al que no se ha vuelto a acercar en calidad, el resto de su filmografía es perfectamente olvidable y aquí hace su peor película.

Un lugar donde refugiarse

De las adaptaciones al cine del creador de best-sellers Nicholas Sparks ya sabíamos que eran ñoñas, cursis, aburridas y predecibles (solo se salva El diario de Noa, y ya me gustaría ver cómo ha aguantado el tiempo, hace tiempo que no la he visto). Ahora lo de Un lugar donde refugiarse es todavía peor: a todo lo demás que he dicho, hay que añadirle sospecha de plagio puro y duro, los guionistas han copiado literalmente y sin ningún rubor Durmiendo con su enemigo, con la diferencia de que Julia Roberts es una buena actriz y Julianne Hough ni por asomo, y Patrick Bergin hacía un excelente villano y el que aquí aparece da hasta pena de lo mal que lo hace. Y lo peor viene al final, un giro sorpresa que destaca por lo ridículo y grotesco. Un horror de filme que no hace sino confirmar que Lasse Hallstrom dejó de ser hace tiempo el buen director que hizo Mi vida como un perro, Querido intruso o Las normas de la casa de la sidra, a no ser que la anterior a esta, y su regreso a su Suecia natal, El hipnotista (estreno en pocas semanas, creo) nos demuestre lo contrario.

Informaros mejor antes de ir al cine (2ª parte)

Bien, tras la sesión de Phenomena de anoche, más quejas no del todo justificadas. Puedo entender que nos quejemos (yo el primero) de mala organización, no es lógico que se cambie la habitual y muy amplia entrada (dedicada a la salida en esta ocasión, cuando es el lugar de entrada más lógico) por otra más estrecha por la que teníamos que entrar de uno en uno, cuando la logística de la sesión necesitaba que se revisasen hasta tres tipos de entrada, los abonos, las sesiones dobles y las individuales, el caos que se organizó en la primera sesión era de preveer, y llevó a que mucha gente entrase una vez empezada Gremlins. Hasta ahí lo criticable, era un error perfectamente subsanable y poco a poco se fue solucionando. Lo que no acabo de entender es que los responsables de Phenomena llevasen más de un mes advirtiendo que eran 4 sesiones independientes y que tras cada película había que abandonar la sala, y todavía hubiese gente que no se hubiese enterado y que los pusiese verdes. Lo vuelvo a decir, nos informamos mal antes de ver algo, en este caso me parece que se había informado lo suficiente como para haber estado atento.

Phenomena: take two

 

Este sábado día 11, Phenomena recupera cuatro películas de gran éxito ya proyectadas en otras sesiones del ciclo. Cada una en su estilo merece una nueva revisión y son ya clásicos:

Gremlins:

 

No sé si es la más lograda película del gamberro Joe Dante (a mí me encantan sus anteriores Piraña y Aullidos), pero desde luego sí es la más popular y taquillera de su filmografía. Con el apoyo de Steven Spielberg productor y con un guión de un entonces casi desconocido Chris Columbus (todavía lejos de su etapa mucho menos interesante como director de Solo en casa y las dos primeras entregas de Harry Potter), Dante toma una aparentemente infantil historia de criatura adorable que en determinadas circunstancias (mojarlo y darle de comer después de medianoche) se multiplica y transforma en una legión de monstruos, y lo convierte en una auténtica gamberrada cinéfila, llena de chistes referentes a películas anteriores (los más evidentes, Blancanieves y los siete enanitos, Drácula y Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, pero hay muchos más, incluyendo El tiempo en sus manos y Planeta prohibido) y pone patas arriba el espíritu navideño. Se le acusó por algunos medios de demasiado oscura y por momentos terrorífica, pero el resultado fue francamente bueno, y originó una secuela que a mí me gusta mucho, más destroyer, anárquica y con más homenajes por minuto, incluyendo una memorable escena donde los Gremlins se cargaban la proyección y empezaban a hacer sombras chinescas en la pantalla blanca, hasta que los interrumpía el luchador Hulk Hogan (en la edición en vídeo, Dante rizó el rizo e hizo una escena incluso mejor con unos Gremlins cuatreros enfrentados a John Wayne). Gremlins sigue estando entre lo mejor de su autor y es una deliciosa comedia negra navideña, con soberbia banda sonora de Jerry Goldsmith y con aparición como siempre del actor Dick Miller, habitual en el cine de Joe Dante y su mentor Roger Corman.

Grease:

Cuando John Travolta se convierte en estrella en 1978, el musical parecía muerto y enterrado, los últimos musicales hechos en aquella época y con muy pocas excepciones habían sido estrepitosos fracasos comerciales. Grease y Fiebre del sábado noche son casi un oasis en medio del desierto, como de momento no toca el filme de John Badham, me centraré en el filme del hoy un tanto olvidado director Randall Kleiser, proveniente de la televisión (ya había dirigido a Travolta en El chico de la burbuja de plástico, su primer papel importante) y que cosechó aquí su mayor éxito comercial junto con El lago azul. Grease es en buena medida un musical clásico, proveniente del teatro y con la típica historia mínima de chico salvaje conoce chica pija, con un estilo muy de la época que representa, años 50-60 (no en vano aparece una estrella de la época, Frankie Avalon). Pero nadie le puede criticar su alegría, su ritmo, sus canciones pegadizas (¿quién de la época  no ha taradeado Summer nights, Grease lighting o You’re the one that i want?) y sus excelentes números musicales. Confirmó el estrellato de Travolta (aunque el mismo actor se empeña de vez en cuando en hundirlo con películas lamentables como Campo de batalla: la Tierra) y lanzó al estrellato a la cantante Olivia Newton-John, a pesar de que era demasiado mayor para el papel, igual que le pasaba a la actriz Stockard Channing. Hubo una segunda parte mucho menos interesante y con diferente reparto, pero en el que tuvo su primer papel importante una entonces prometedora actriz llamada Michelle Pfeipfer. Grease sigue siendo uno de los musicales más populares de la historia del género y un delicioso filme.

 Desafío total:

Si al final de la película, el personaje de Arnold Schwarzenegger acaba dudando de si en realidad está en Marte o continúa soñando (afortunadamente no se aclara), yo pondría en seria duda de si el filme podemos considerarlo una excelente adaptación de un estupendo relato corto de Philip K. Dick o un excelente guión original de los maestros Dan O’ Bannon y Ronald Shusett. Dado que el relato es muy corto y la trama se centra en la escena de la agencia de viajes virtual, lo demás es fruto de la imaginación de los guionistas, toda la historia de que Quaid es un agente secreto solo está apuntado en el relato, y por supuesto no se habla de Marte. Si se añade un director holandés llamado Paul Verhoeven con una mala uva directamente proporcional a los músculos de Arnie, el resultado es una salvajemente divertida metáfora sobre las relaciones entre primer y tercer mundo (el tema del poder tan querido siempre por su director), una brillantísima película donde (casi) nadie es lo que parece y donde no sabes si el personaje está soñando o está viviendo la peripecia en Marte (los efectos especiales y la dirección artística le dan un aire muy onírico a Marte, y evidentemente está hecho a profeso) y un filme tremendamente entretenido. Confirmó como estrella a Arnie y lanzó a una de sus coprotagonistas a la fama, una Sharon Stone que brillaría más que nunca en el siguiente filme de Verhoeven, Instinto básico; ambos están perfectamente secundados por dos excelentes actores como Ronny Cox y Michael Ironside como los villanos de la función. Finalmente, el filme se ha hecho más popular en nuestro país por dos cosas al margen de la calidad del filme: por el extraño parecido entre uno de los personajes secundarios con el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol (mucho más que el tan sobado con Yoda, que yo personalmente nunca lo he visto), y por una banda sonora genial del maestro Jerry Goldsmith, que en el mismo año Canal + empezó a utilizar para las retransmisiones de fútbol. Para mí una de las mejores películas de cine fantástico de las últimas décadas, masacrada en 2012 por un infame remake que sustituyó Marte por Australia (haciendo más obvio el discurso), y que carecía de todas las virtudes del filme de Verhoeven.

 Aliens, el regreso:

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 Tras el éxito de la primera parte (cuyo guión curiosamente es fruto de un dolor de estómago de su guionista Dan O’ Bannon; desgraciadamente el dolor de estómago derivaría en una enfermedad intestinal que le llevaría a la tumba y que nos privaría de uno de los mejores guionistas del cine fantástico), los productores inteligentemente le dieron la oportunidad de dirigir la secuela a un prometedor James Cameron, que venía de hacer Terminator y coescribir Rambo.

Cameron se aparta de lo poco que explica Ridley Scott sobre el origen de la criatura (casi todo eliminado en la sala de montaje), y, tomando ideas de La humanidad en peligro y la novela Starship troopers de Robert Heinlein (más tarde llevada al cine por Paul Verhoeven en una gran parodia del género), convierte a los aliens en una colonia de bichos comandados por una reina, y a Sigourney Weaver la pone al mando de un grupo de marines que se meten en la boca del lobo. El resultado: una espectacular película de guerra espacial, mal recibida en su momento entre cierta crítica seria que solo veía similitudes con Rambo (Rambo era mujer, tituló uno en España) y muy bien recibida por los aficionados que enseguida vieron lo valores de un filme muy diferente a su antecesor, tremendamente entretenido, con un reparto excelente y una villana memorable. El climax final, que comienza en el nido de la reina y acaba en un combate cuerpo a cuerpo en la nave es casi insuperable. Cameron hizo una gran película, y a pesar de sus detractores, no bajaría más del olimpor de rey del mundo. La saga no correría tanta suerte, la tercera parte de un guión que nadie acaba de entender entre los productores, despidiendo al director previsto y contratando a un debutante muy prometedor llamado David fincher, que no acaba de levantar el fallido proyecto. La cuarta tiene un guión flojísimo, ante el que poco puede hacer Jean Pierre Jeunet. Le siguen dos horrendos pastiches que enfrentan al bicho con Depredador como consecuencia de una bromita de la segunda entrega de Depredador que nunca debió pasar del chiste, y finalmente Ridley Scott hace en Prometeus una especie de precuela donde las explicaciones le salen peor que a Cameron, en un filme con ideas visuales interesantes pero guión fallido. Aliens es una de las mejores secuelas de la historia del cine, y tiene una de las mejores bandas sonoras de un James Horner mucho más inspirado que ahora.

 

 

Necrológicas

Este jueves nos han dejado un grande de nuestro cine (lo de esta primavera está siendo más que trágico para el cine español) y un director no excesivamente conocido en España, aunque con alguna película de prestigio, descansen los dos en paz. Dado que le doy más importancia a uno que a otro, esta vez altero el orden alfabético.

Alfredo Landa:

No puedo cargarme el landismo, ni es el momento oportuno ni creo que tenga que hacerlo. Aunque no desearás al vecino del quinto y Vente a Alemania, Pepe no son el tipo de película que me gusta, forman parte de la historia de nuestro cine y convirtieron en estrella a este magnífico actor, tan grande en la comedia como en el drama. Sin ellas, este intérprete (nacio el 3-3-1933, que vivía en un tercer piso de un número 3, y que debutó con Atraco a las 3, desde luego el tres era su número) no habría pasado de ser un buen actor de reparto y no hubiese protagonizado filmes de la talla de Los santos inocentes, El puente, El crack, La vaquilla, El bosque animado o La marrana. Landa es un nombre clave de la historia del cine español, tanto en los mejores momentos como en los peores, y quizás el único actor nuestro que ha dado nombre a un tipo de cine.

Bryan Forbes:

Cuando he leído esta mañana la noticia de la muerte de este actor, guionista y director británico, me ha costado recordarlo. No estoy seguro de haber visto su película más famosa, Cuando el viento silba, y debo haber visto hace muchos años Las mujeres perfectas, puesto que cuando ví el remake protagonizado por Nicole Kidman me sonaba mucho la historia. El filme que más recuerdo de él fue uno de los últimos protagonizados por David Niven, aquí titulado menage à trois. Siempre se le consideró nada más que un aceptable artesano, y se le recuerda también por sus colaboraciones en algunos filmes de Richard Attemborough, especialmente Chaplin, en que coescribió el guión.

Necrológica

Hoy ha  llegado la noticia de un grande del cine y un maestro del cine fantástico, responsable de unas cuantas obras maestras aunque nunca firmase ninguna como director:

Ray Harryhausen:

 

Si todavía hay algún idiota que odie el cine fantástico en general porque está lleno de efectos especiales (el problema del cine comercial actual son la falta de buenos guionistas y directores, no le echemos la culpa a los de efectos especiales, ellos por lo menos sí saben hacer su trabajo), que se entere que este británico "solo" firmaba los efectos especiales de sus películas, pero que en realidad era el autor de sus películas, mucho más que el Nathan Juran o el Don Chaffey de turno. Y le debemos auténticas maravillas como la trilogía de Simbad (Simbad y la princesa, El viaje fantástico de Simbad, Simbad y el ojo del tigre), Furia de titanes (la de 1980, por supuesto, no el engendrete de 2010 y secuela), Hace un millón de años o esa maravilla de Jasón y los argonautas, la escena de stop motion de los esqueletos sigue siendo insuperable con los medios de entonces. Con todos los derechos un grande del cine y uno de los mejores creadores de cine fantástico de la historia, descanse en paz.

Ayer no termina nunca

Más de una vez he dicho que no soy demasiado fan de Isabel Coixet, que sus historias no me acaban de cuajar, que en ocasiones se pasa con lo blandito cuando no es necesario y que en alguna ocasión debería pulir más sus guiones (la metedura de pata de los siameses en Mi vida sin mí es algo que perfectamente se podría haber ahorrado, cualquiera le debería haber dicho que dos gemelos siameses son idénticos y por tanto no pueden ser niño y niña). Todo lo dicho no es óbice para que me parezca una excelente directora de actores y en ocasiones me emocione, como sucedió en La vida secreta de las palabras y Elegy.

Y me vuelve a emocionar en Ayer no termina nunca, y me habría emocionado todavía más si hubiese pulido algo más la historia. No veo ningún problema de que parezca una obra de teatro (como si no se hubiesen hecho obras maestras a partir de obras teatrales, incluso muy teatrales como Dogville) en que tenga un ritmo lento (no tanto para mí, incluso se me hizo corta la película) ni en que se base en dos personajes solos que no paran de hablar. El principal problema que le veo es que creo que le sobra el principio, que no me hace falta que me expliquen con una voz de un informativo la situación de España en un poco hipotético (por realista me temo que no se ha equivocado) 2017, con lo que hablan los personajes en el resto del filme me basta para hacerme una idea de lo que ha pasado, no hace falta que Coixet me lo subraye al principio del filme, y no me hace falta que me ponga una publicidad nada encubierta de cervezas en dos momentos perfectamente eliminables (cuyos anuncios creo recordar que ha hecho alguna vez Coixet) que encajan mal en el espíritu de la película. Más que esos pequeños peros, lo que más me gusta del filme es el duelo actoral a tumba abierta de dos actores en estado de gracia, acompañados de un decorado magnífico (no sé si real o creado para la película) que dice mucho más de la crisis que lo que pueda decirme el informativo del principio, un espacio, abandonado, en tierra de nadie, destrozado, dejado de la mano de dios y con un futuro amenazador. A mí me parece una excelente película, quizás la mejor de su directora, pero hubiese preferido que hubiese arrancado directamente en el búnker, hubiese sido todavía más efectiva y contundente.

Noche de vino y copas

Yo a veces cuando veo alguna traducción de título al castellano empiezo a pensar que a los responsables de la traducción no les ponen la película antes, si no no entiendo algunas traducciones. Vale que el título original de Noche de vino y copas, Superclasico, puede sonar raro a alguien que no conoce Argentina, puesto que hace referencia al partido que disputan los dos principales equipos de Buenos Aires, Boca Juniors y River Plate, pero de ahí a poner un título que alude solo a una pequeña escena de la película, que no es determinante en la trama y que tampoco es de lo mejor de la película, es algo que no acabo de entender, queda rarísimo y soso, como siempre digo, mejor dejar los títulos originales, y si no se pueden traducir, mejor dejarlos en el idioma original, que luego nos llegan cosas delirantes como encontrarnos con cuatro películas tituladas Al límite que nada tienen que ver una con otra (la última, estrenada en Canal + hace poco, ignoro si es un telefilme porque no la he visto y en cines no se estrenó), y salvo una las otras tienen títulos originales bien distintos.

Noche de vino y copas se estrenó hace más de un año, puesto que recuerdo perfectamente que estuvo a punto de optar al Oscar que ganó el filme iraní Una separación (quedó entre las nueve finalistas, aunque no fue nominada finalmente), sigo sin entender el retraso de algunas distribuidoras en estrenar según qué filmes, lo de falta de pantallas no me sirve, porque cuando hay premios o nominaciones las encuentran rápido. Es una muy divertida comedia danesa en la línea de la tradicional comedia de enredos amorosos (en este caso, la historia de un hombre al que su mujer abandonó por un jugador de Boca y que intenta recuperarla) y el choque entre culturas diferentes, en este caso la danesa y la argentina. Tiene un buen guión cómico y un excelente reparto, destacando para mí Adriana Mascialino como peculiar criada. Una grata sorpresa y la confirmación de la buena salud del cine danés de las últimas décadas, y no solo en el Movimiento Dogma.

Memorias de un zombie adolescente

Memorias de un zombie adolescente es una curiosa, irregular, divertida y un tanto irreverente versión zombie de Romeo y Julieta (o R y Julie como se les llama en la película). Alterna los momentos brillantes e ingeniosos con algunos al más puro estilo Crepúsculo (no en vano produce el mismo estudio), pero con sus irregularidades es un muy curioso filme que demuestra que de vez en cuando (solo de vez en cuando) hay algún brote de ingenio en los productos comerciales de Hollywood que no firman nombres consagrados. Ha tenido bastante éxito, esperemos que no les dé por montar una saga, con un filme es suficiente.

La gran boda

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Pues yo añadiría que los ejecutivos de Hollywood se empeñan en dárselas cuantas más veces mejor en la misma piedra, y que lo mismo hasta les gusta, tienen un punto sadomasoquista. La gran boda es la enésima película idiota de Hollywood desarrollada en una boda (he perdido la cuenta en los últimos años, y ninguna que recuerde es buena), el enésimo remake chorra de un filme europeo ni siquiera estrenado en nuestro país (Mon frère se marie, cómo sería como para no quererlo ninguna distribuidora aquí), la enésima confirmación de que Katherine Heigl es una actriz inaguantable, que a Robin Williams hace tiempo que se le pasó el arroz y que lo de Robert de Niro, Diane Keaton y Susan Sarandon es como para que lo mire Iker Jiménez en Cuarto milenio, es un misterio sobrenatural cómo con contadas excepciones tres de los mejores actores norteamericanos de las últimas décadas están echando a perder su carrera con engendros como este. Y la enésima confirmación de que nada hay más peligroso que un equipo de doblaje español con ínfulas de "creatividad": parece ser que nos creen tontos del culo y que si ponen a un personaje colombiano (mejor dicho, 3) con el que no se aclaran los protagonistas no lo vamos a entender puesto que todos hablan castellano; pues nada, los convertimos en brasileños, obviando el pequeño detalle de que Alejandro en portugués es Alexandre y que yo juraría que no debe haber muchas Nurias en Río de Janeiro, no es la primera vez, y me temo que no será la última. Lo dicho, La gran boda es un cargante bodrio que no hay por dónde pillarlo.

Necrológica

Me ha llegado la noticia esta mañana de la muerte de una actriz actualmente muy olvidada, pero que en los años 30 y 40 tuvo mucha popularidad, descanse en paz

Deanna Durbin:

Junto con Judy Garland y los todavía vivos Shirley Temple y Mickey Rooney, la más conocida niña prodigio del Hollywood clásico. Su filmografía está muy olvidada para el público español actual y su filme más conocido es Loca por la música, del también muy olvidado Henry Koster. Se dice que entre sus admiradores se encontraban Winston Churchill y Anna Frank. No soy muy partidario en general de los niños prodigio, pero su éxito en su momento merece que le haga esta necrológica; como la mayoría de niños prodigio se retiró del cine muy pronto.

Informaros mejor antes de ir a ver un filme

Como estaba previsto, fui a ver Phenomena el sábado pasado, aunque finalmente no me quedé a la proyección de The Rocky horror show por problemas de hora. Al día siguiente mi sorpresa ha sido mayúscula al comprobar en Facebook las quejas de algunos asistentes por, entre otras cosas, que la gente no callaba, que les intentaban dibujar pollas u otras cosas en la frente, que disparaban agua con pistolas y otras gamberradas por el estilo

Es evidente que no sabían lo que es una sesión del filme protagonizado por Tim Curry, es lo más normal del mundo que el público se pase tres pueblos y forma parte del espectáculo, como ya indiqué en mi artículo de hace unos días. Lo que me extraña es que alguien no estuviese avisado, y no es la primera vez. He visto a gente poniéndose las manos en la cabeza por las "lindezas" del Bruno de Sacha Baron Cohen, poner verde al acomodador porque Sweeney Todd era un musical, etc. Una cosa es que uno no quiera saber el desarrollo de la trama de un filme, pero creo que por lo menos antes de ir a ver un espectáculo, debería informarse de qué va o qué se hace en la sala, porque lo The rocky y sus perfomances del público están publicadas hasta en la Wikipedia. Y me parece una falta de respeto también al que va a pasárselo bien que los pongan verdes; al igual que en Carnavales, creo que todos tenemos derecho a desmelenarnos de vez en cuando.

Necrológicas atrasadas

Llega el final de mes, y como muchas veces al comprar las revistas de cine, aparecen fallecimientos que no suelen comentarse en otros medios menos especializados. Ahí van tres que quisiera comentar, descansen en paz:

Annette Funicello:

Hoy justa y completamente olvidadas, sus películas playeras con Frankie Avalon fueron muy populares al principio de los 60. No ha pasado a la historia del cine por su talento precisamente, pero en su momento tuvo bastante éxito en su momento, además de ser una de las primeras chicas Disney en el antecedente del actual Club Disney.

Ruth Prawer Jhabvala:

Prestigiosa guionista de la mayoría de filmes del para mí sobrevalorado director estadounidense James Ivory. Ganadora de dos Oscars por Una habitación con vistas y Regreso a Howards End, aunque personalmente me quedo con su guión de Lo que queda del día, para mí la mejor película de Ivory.

Harry Reems:

Debe ser la primera vez que incluyo aquí a un actor porno, pero mal que le pese a algunos, Garganta profunda es un mito en el género; también apareció en el documental que se hizo en 2005 sobre el filme, Dentro de Garganta profunda. Como sé poco sobre el género, le dejo a mi querido Sacerdote si le apetece que haga él una valoración sobre sus talentos interpretativos, yo no sé mucho sobre el tema.

Iron man 3

Como siempre que llegamos al mes de mayo, comienza la temporada de blockbusters de Hollywood, y como en los últimos años, comienza con una película de superhéroes, en este caso la tercera entrega de Iron man. La novedad es que en esta ocasión les ha salido un producto mucho más original de lo que parece y francamente divertido.

La mano del director-guionista Shane Black se nota mucho en el cambio de rumbo respecto a la un tanto estancada segunda entrega. Primero, al igual que en su guión de El último gran héroe, Black opta primero por darle un tono mucho más irónico y a menudo autoparódico, presente desde la primera escena, en que un Tony Stark con unas cuantas copas de más la lía en una escena aparentemente anodida en la Nochebuena de 1999, pero que finalmente es la clave de la trama. Segundo, opta por algo a lo que pocos se atreven en las adaptaciones de los superhéroes: no sé si alguien más se habrá fijado, pero Robert Downey Jr. actúa en la mayor parte de la película sin la máscara de Iron man (no es el único, mirando a Gata blanca en los comics, nadie diría que es el personaje que interpreta Rebeca Hall), y cuando lo hace con ella lo hace con suma torpeza (lo que hablaba de la autoparodia y la ironía). Tercero, nos ofrece un giro sorpresa a mitad de la película en uno de los personajes claves del filme (y uno de los más queridos para los fans de Marvel, no sé si los puristas del comic se lo habrán tomado bien) que evidentemente no voy a desvelar, pero que a mí me pilló desprevenido, y que hace que la película crezca más en ironía en incluso en una soterrada carga política. El filme es muy divertido, gamberro, espectacular y sumamente entretenido, con un Robert Downey Jr. en plena forma, un gran Ben Kingsley con un registro interpretativo que yo no le recuerdo habérselo visto antes, un Guy Pearce muy pasado de rosca y una Rebeca Hall a la que quizás se le queda corto el papel. Un excelente blockbuster (insisto, se puede hacer muy buen cine de entretenimiento, lo que falta es talento y ganas de arriesgar por parte de los estudios de Hollywood), de lo mejor de la Marvel. Y advertencia, no os perdáis la escena final tras los créditos, francamente divertida, y con un viejo amigo de la casa.

Combustión

Conbustión es el segundo patinazo en menos de un año del antaño enfant terrible Daniel Calparsoro tras la lamentable Invasor. No llega a ser tan mala como la anterior, pero es bastante mediocre. Repleta de tópicos sobre carreras de coches ilegales (hasta la saga A todo gas parece original al lado de este guión), poco original en cuanto a películas de atracos y de cine negro se refiere y con una pareja protagonista muy guapa pero con muy poco talento interpretativo, el filme es mortalmente aburrido, intenta dar el pego como producto comercial a estilo Hollywood pero no hay quien se la crea y no está muy bien rodada en cuanto a las escenas de carreras de coches. Calparsoro prometió mucho al principio de su carrera, pero se ha quedado estancado e intenta hacer un tipo de cine muy diferente al que le dio fama y no le sale, aspira a taquillazo, pero me temo que no va a dar ni para pipas, ya veremos los datos.

Phenomena rock concert

La nueva sección de este blog dedicada a Phenomena arranca con la maratón del sábado 27 de abril dedicada a tres películas míticas musicales de los años 70 y 80.

Una advertencia: Dentro de mis conocimientos, tengo un relativamente corto conocimiento de la historia del rock como para hacer un análisis exhaustivo de la música de los tres filmes, con lo que prefiero centrarme en los aspectos puramente cinematográficos de los tres filmes. Si alguien quiere conocer más del aspecto musical, le recomiendo el artículo sobre la maratón publicado por mi amigo Raul en el blog clubsocialpolpositiu, creo que él lo ha hecho mucho mejor de lo que puedo hacerlo yo, tenéis el enlace en la portada de mi blog a la derecha bajo los archivos por meses del blog.Dicho esto, paso a comentar cada uno de los filmes:

The wall:

Su director Alan Parker forma parte de la generación de directores británicos que, provenientes del mundo de la publicidad, dan el salto al cine en las décadas de los 70 y de los 80: Parker, los hermanos Scott y Adrian Lyne. Su pasado publicitario se nota en el estilo de cada uno de ellos, y en el caso de Parker sobresale especialmente en el terreno del cine musical; a pesar de títulos tan conocidos como El expreso de medianoche, Arde Mississipi o El corazón del ángel, creo que son más representativos del estilo de Parker Bugsy Malone, Fama, Los Commitments y The wall (Evita me parece bastante más discutible). The wall es más un poema visual psicodélico que una película al uso, la historia del músico, sus traumas del pasado y sus pesadillas en forma de cine animado son casi una excusa para que luzca la música de Pink Floyd (aunque alguna de las canciones no está interpretada por ellos), tanto que la película tiene muy pocos diálogos. El resultado es hipnótico y muy sugestivo, y muy influyente en el campo del videoclip, medio que estaba dando sus primeros pasos en 1982, año de la realización del filme. Destacar la interpretación del músico Bob Geldorf y las escenas de animación. Probablemente el mejor filme de Parker junto con El expreso de medianoche.

El fantasma del paraíso:

Antes que nada, para espectadores que acudan a ver el filme por primera vez,una advertencia cuidadito con mirar según qué fuentes sobre el filme y según qué carteles de la película. En su empeño en nombrar las fuentes de inspiración del filme de Brian de Palma, todos insisten en nombrar una influencia literaria aparte de la novela de Gaston Leroux El fantasma de la ópera, y por otro lado, el slogan elegido para los carteles originales me parece completamente desafortunado, ambas cosas ponen sobre la pista un giro sorpresa en uno de los personajes principales que si la memoria no me falla (hace tiempo que no veo el filme) se produce bastante avanzado su metraje. Intentaré en lo que pueda no mencionar ninguna de las dos cosas, sería un flaco favor a quien descubra en Phenomena el filme por primera vez.

El filme es uno de mis preferidos de su director, el muy a menudo vilipendiado e infravalorado Brian de Palma, en el que demasiados críticos no supieron ver en su momento nada más que un vulgar imitador de Hitchcock, cuando creo que nunca lo fue, es cierto que en unas cuantas de sus películas homenajea al maestro (yo diría que cualquiera que hace un trhiller o una película de suspense acaba imitando al maestro), pero creo que al igual que Tarantino no se queda en la mera copia, que sobretodo Fascinación y Vestida para matar son dos memorables películas de suspense, y que de Palma no ha escondido nunca su admiración por los clásicos, desde Howard Hawks (el remake de Scarface es una muy buena adaptación del filme de los años 30) a Eisenstein (Los intocables no es solo el homenaje a la escalinata de El acorazado Potemkin, es una excelente película de gangsters) pasando por Antonioni (para llevar la contraria, y sin ánimo de ofender, me parece mucho mejor su Impacto que el tostón de Blow-up que lo inspira), pero sus filmes tienen un estilo propio de de Palma que los hacen únicos. Le pierde en algunas ocasiones el exceso granguignolesco y le perdono tomaduras de pelo como La hoguera de las vanidades o La dalia negra, sus dos películas más erróneas y la primera un desastre comercial de tal magnitud que ya desde entonces Hollywood no lo vuelve a ver con buenos ojos, a pesar de algún éxito como Misión imposible, ya no vuelve a tener la libertad creativa en USA que antes, y sus últimos filmes son independientes o directamente europeos, incluida la última, Passion, remake de un filme francés no muy bien recibido en Venecia (aunque para otros una nueva obra maestra) que no sé si podremos ver algún día en España.

El fantasma del paraíso pertenece a su mejor época, la que va de Hermanas a Los intocables. Esta mezcla de cine fantástico y película rock es mucho más que un mero pastiche de la novela de Leroux, de Palma saca petróleo de la historia del rockero lanzado a la desgracia y con rostro desfigurado por las malas artes del pérfido dueño de la compañía de discos que se queda con su trabajo, y que busca la venganza como enmascarado. Contiene todo el talento de su director (y toda su habitual tendencia al exceso) y una memorable interpretación como villano del músico y actor Paul Williams, bien secundado por Jessica Harper y William Finley, actor habitual en la filmografía de de Palma ya fallecido, y que aquí consiguió su papel más famoso como Fantasma. Una pequeña joya de su director.

The rocky horror picture show:

Una buena maratón de cine musical no se puede cerrar sin esta mítica gamberrada, un musical que nació en teatro con poco ruido y que poco a poco fue ganando seguidores merced a sus memorables actuaciones en directo donde decir que el público se implicaba en la trama es quedarse corto. La implicación no le va a la zaga en el filme, ver una sesión del filme en una sala es algo más que una sesión de cine es asistir a que el público se vuelva un payaso en el mejor sentido del término y venga disfrazado de cualquier personaje de la película (y con material o prop traido de casa para ayudarle) y monte el show delante de la pantalla con procacidades varias, si hay algún desprevenido que piense que va a ver una sesión normal de cine, va listo. ´La película es una deliciosa gamberrada y un gran homenaje al cine fantástico clásico y un desfile glam-gay o lo que se quiera llamar el desfile inenarrable de modelitos que lucen los actores. Lanzó a la fama a sus dos protagonistas, un Tim Curry genial como locaz@ doctor@ Frank N. Furter (aún con otros estupendos papeles como el diablo de Legend, Curry siempre es recordado por el filme) y una Susan Sarandon que venía de trabajar con Billy Wilder y que poco después llegaria al estrellato. También en un papel secundario podemos ver al cantante Meat Loaf. Su director, Jim Sharman, provenía del teatro y este es su filme más conocido, del que unos años más tarde haría una continuación,Treatment shock, de menor éxito aunque también con fans. Mucho más que un filme musical.

 

 

Nueva sección en el blog

No sé si muchos sabréis que este no es el único blog en el que colaboro, participo en otro de un club social, Pol positiu (el enlace lo tenéis a la derecha de la portada, por si queréis echarle un vistazo alguna vez) y en él hablo de otras cosas, de conciertos, de teatro, de películas más clásicas y del ciclo Phenomena de Barcelona. Pues acabo de sufrir un "tijeretazo" en el otro blog. No porque no me pudiesen pagar mi colaboración (difícilmente, porque no me pagan, je, je), sino porque consideraban que hablaba demasiado de cine, que ocupaba demasiado hueco en mis comentarios en detrimento de otros compañeros y que especialmente Phenomena empezaba a sobrar porque no era actividad del club. No quiero perder mi colaboración con el otro blog, y tampoco quiero discutir con los responsables en este aspecto, y porque respeto sus decisiones, aunque no comparta del todo su opinión en este tema. Pero como no quería dejar de lado mis comentarios sobre Phenomena, a los que les he tomado cariño y me permitían hablar de filmes que no suelen entrar en este blog, he optado por la opción más lógica. A partir de la semana que viene, tendréis nueva sección en este blog sobre las películas que irá proyectando Phenomena, al fin y al cabo este es un blog de cine y el ciclo de películas que propone Nacho Cerdà también forma parte de la actualidad del cine, espero que estéis de acuerdo con mi nueva propuesta y que os guste la nueva sección a los que no la conociáis.

Tierra prometida

Antes que nada, y ya que hablamos del nuevo filme de Gus van Sant, Tierra prometida, me gustaría comentar algo sobre su peor película, aquel lamentable engendro que era el remake de Psicosis: que nadie me vuelva a decir que copió plano a plano el filme de Hitchcock, porque no es cierto ni por asomo en mi opinión. Para ser correcto, debería haberla hecho con el reparto original, en blanco y negro y sin añadir elementos nuevos. Van Sant la hizo en color (patético, el color en el filme es penoso), con un reparto inadecuado (Vince Vaughn y Anne Heche se parecen a Anthony Perkins y Janet Leight lo que Rajoy a Karl Marx, y Julianne Moore hace la peor interpretación con diferencia de su carrera) y con elementos "novedosos" tan impresentables como el personaje de Moore con un walkman o Norman Bates cascándosela antes de la escena de la ducha (inverosímil según cualquier psiquiatra para el tipo de transtorno que padece Bates). Eso no es un remake plano a plano, eso es una completa abominación que no tiene nada que ver con la genialidad de Hitchcock. Lo he dicho muchas veces en este blog: no hay remakes fotocopia, en cuanto cambias el reparto, los decorados o la fotografía, el resultado siempre es distinto.

Después de este ladrillo (si no lo digo alguna vez reviento), Tierra prometida me parece un filme simplemente correcto, uno más del tipo que suele hacer van Sant cuando trabaja para estudios y no le da la vena "autoral" de Psicosis, entretenido aunque con tufillo de telefilme y con buenas interpretaciones. Esta historia del empleado de corporación que no mira los intereses ecológicos que descubre los trapos sucios y los tejemanejes de su empresa para poder hacer prospecciones de gas en un pueblo nos la conocemos de memoria, la sombra de Capra (que no es uno de mis directores favoritos, pero que hacía muy bien su trabajo y es con permiso de John Ford el director que más ha influido en el Hollywood posterior) está siempre muy presente, y no aporta nada nuevo salvo un giro de guión en uno de los personajes protagonistas bastante sorprendente que evidentemente me abstendré de comentar. Lo mejor, un Matt Damon convincente que hace que nos creamos la trama y la evolución de su personaje y dos grandes secundarios de la talla de Frances Macdormand y Hal Holbrook, ellos hacen mejor un filme agradable y correcto sin más.