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carlosmartinez

Por la cara

Incomprensiblemente, este engendro titulado en inglés Identity thief y aquí traducido como Por la cara (cara la que tienen los responsables de las traducciones) es el mayor éxito del año hasta ahora en USA. No hay en esta chorrada el menor atisbo de ingenio, de gracia, de buscar algo que se salga de lo corriente. Es una vulgarísima buddy movie al servicio de una insoportable histriona llamada Melissa McCarthy (que fuese nominada al Oscar por La boda de mi mejor amiga rechina todavía en mi cerebro) y un soseras llamado Jason Bateman (parece que no hay término medio en los cómicos actuales estadounidenses, o se pasan tres pueblos en muecas o no llegan a tener gracia por sosos), con una historia vista miles de veces, con unos gags malísimos y un final penoso. Ni siquiera buenos actores en otras ocasiones como Robert Patrick y Amanda Peet salvan el desastre. Lo malo es que dado el exitazo me temo que no tardarán los productores en buscar una excusa para hacer secuela o saga.

The host

Viendo The host, filme basado en otra novela de Sthephenie Meyer, autora de la inefable saga Crepúsculo, queda claro que de literatura buena no sabrá mucho, pero que algo de cine aceptable sí que sabe, puesto que ha producido la nueva película. The host sigue sin ser una buena película, tiene serios problemas de ritmo y le sobran muchos minutos innecesarios, pero es algo más decente que los filmes de la saga vampírica. Por lo menos tiene a un director competente y a una actriz buena, cosa que no pasaba en Crepúsculo. El neozelandés Andrew Niccol acierta al llevar al filme al territorio que mejor conoce, el de las distopías futuristas, aunque peca de lo mismo de siempre: salvo Gattaca y su guión de El show de Truman, sus filmes dan mucho menos de lo que prometen, tienen historias interesantes, pero les falta brío y les sobra frialdad (que un personaje protagonista sea frío no implica que la película tenga que serlo, léase El silencio de un hombre de Jean-Pierre Melville). La historia que cuenta, cercana a La invasión de los ladrones de cuerpos (aunque salvando el disparate de decir que los invasores odian la violencia, me parece una incongruencia declararse "pacifista" y tomar prestado para siempre el cuerpo de otro), no está exenta de interés, pero el desarrollo es tedioso e incide más en la trama amorosa que en la distopía. Lo mejor es como dije la protagonista. Saoirse Ronan es infinitamente mejor actriz que ese petardo con cara de acelga agria llamado Kristen Stewart, y hace creible el personaje de la extraterrestre que empieza a tener simpatía por sus víctimas, es lo mejor junto con Diane Kruger de un filme simplemente pasable cuyo final abierto da señales de que quieren hacer saga, aunque me temo que no va a repetir el éxito de Crepúsculo, no va en la línea de la saga vampírica y no acaba de tener el interés que debería para captar a otro tipo de espectadores.

El chico del periódico

Fue la película probablemente más vilipendiada del pasado Festival de Cannes, muchos críticos se mofaron del escándalo de la escena de la "lluvia dorada" de Kidman a Effron (falsa, lluvia dorada implica creo acto de excitación sexual y lo que veo en el filme es un intento de curar una herida por un sistema bastante conocido, especialmente porque copia un gag memorable de la serie Friends), por otra más bestia de la que no quiero hablar porque implicaría spoiler (es clave en parte de la trama, porque afecta decisivamente a uno de los protagonistas) y por el hecho de que siendo abiertamente gay el director por muchos momentos parecía que estuviese ligándose con la cámara a Zac Effron, mostrado en multitud de escenas en camiseta y con la cámara mostrando su belleza en todo su esplendor y desde todos los ángulos posibles (belleza que por otro lado no veo por ningún lado, no veo precisamente guapo al actor) 

Que conste que no me voy a meterme con la película por ninguno de los tres aspectos, estoy curado de escándalos y jamás me metería con la inclinación sexual de su director, y no tengo ningún problema con que estuviese enamorado de su protagonista. Me meto con la película precisamente por lo contrario, porque me parece que busca el escándalo fácil y a la vez no mete toda la carne en el asador, parece un filme diseñado para escandalizar, pero de manera light, que no moleste mucho. Recuerdo que en su momento se habló del interés de los productores en contratar a Pedro Almodóvar para hacer el filme, dato corroborado por el mismo director manchego, y creo que él hubiese hecho un filme mucho más interesante, le hubiese aportado precisamente lo que le falta: ironía y delirio. Lee Daniels ya me pareció en Precious que era demasiado truculento y que su historia era demasiado tremebunda, pues aquí incide en lo mismo. Para conectar con un filme como este, aunque sea en plan dramón, se requiere cierto distanciamiento que implica el uso del humor (no está reñido con la tragedia, todas las tragedias de Shakespeare tienen muchos momentos humorísticos), en el filme solo buscar epatar,  y la lágrima fácil, y eso hace que lo que vemos sea difícilmente aguantable, se ha pasado tres pueblos por acumulación de desgracias. Y a lo que iba en el lado del delirio, si quieres hacer un filme de situaciones tan rocambolescas, no puedes ir con el freno de mano, como si estuvieses autocensurándote, si hay una escena sexual, ponla sin tapujos, si hay una relación homoerótica, muéstrala claramente, si hay lluvia dorada, que se vea, no uses unas elipsis que no vienen a cuento; en definitiva, el filme requería un tratamiento de grand guignol y disparate melodramático como el que Almodóvar usa en La ley del deseo o La piel que habito, y lo que Daniels nos da es un telefilme con ínfulas, mortalmente aburrido (el final se ve venir de largo, y eso es mortal de necesidad para un filme de intriga), que se las da de escandaloso cuando es muy blandito y que tiene a un actor protagonista completamente negado llamado Zac Effron, solo se salva de la quema Nicole Kidman. Un serio candidato a ser uno de los peores filmes del año.

Anna Karenina

Más carteles, no puedo evitarlo, son mi debilidad, pero al contrario que en otras ocasiones, me gustan mucho los dos, os dejo que juzguéis vosotros mismos.

A pesar de que tiene varias películas muy conocidas, el director británico y yerno del recientemente fallecido Ravi Shankar Joe Wright no  es demasiado conocido en España. Tengo curiosidad por conocer sus trabajos para televisión, especialmente un Charles II multipremiado del que he oído maravillas. Desgraciadamente, solo nos han llegado sus películas para cine, y no es poco, para mí es actualmente el mejor y más original adaptador de novelas de la actualidad, capaz de dar un nuevo punto de vista a algo tan adaptado como es Orgullo y prejuicio o de hacernos creer que se puede hacer un impresionante plano secuencia en una playa de Dunkerque en Expiación (plano falso a mi entender, puesto que se vería en algún momento el travelling, estoy convencido de que está hecho por ordenador), y es  un gran director de actores. Eso sí, le agradecería que no se apartase del género de adaptaciones que le han hecho famoso, de momento sus dos películas que se desvían del género, El solista y Hanna, dejan mucho que desear.

Tras los dos patinazos que he dicho, Wright vuelve a estar en forma con Anna Karenina. Parecía imposible que alguien dijese o rodase algo original sobre la mil veces adaptada obra de Lev Tolstoi, pero lo ha conseguido. Le da un original aire teatral con decorados que giran y telones que suben y bajan (falso, hay muchos momentos en que se nota que se ha tenido que rodar en exteriores o decorados más amplios que el escenario de un teatro abandonado, especialmente la estación, la carrera de caballos o ese final lleno de hierba claramente retocado por ordenador) y se atreve a contar en dos horas lo que solo han podido hacer en series de televisión más largas, contar las dos historias paralelas de la novela, la de Karenina y la del otro matrimonio. El resultado es una espléndida adaptación donde brilla  casi todo su reparto, con una gran Keira Kneightley (Wright es de lejos el director que mejor partido le sa sacado), aunque no le da la réplica adecuadamente un blandito Aaron Taylor-Johnson. A pesar de ser suficientemente conocida la historia, el filme no aburre en ningún momento, tiene un soberbio vestuario (muy merecido Oscar) y una preciosa y grandiosa banda sonora del compositor italiano Dario Marianelli. Esperemos que Wright prosiga por este nivel de excelencia en próximos proyectos, y deseo que alguna televisión se anime a programar alguno de sus trabajos para televisión, tengo entendido que valen la pena.

Jack el cazagigantes

Jack el cazagigantes lleva camino de ser uno de los fiascos comerciales del año, en parte por su desorbitado presupuesto para un filme infantil de estas características (se estima en más de 200 millones de dólares, algunas fuentes creen que cerca de los 300 con los gastos de promoción), en otra parte por pagar los platos rotos de otros.

Estando lejos de ser una obra maestra, creo que tampoco merece el desastre. El filme está mucho más cerca del relato tradicional infantil de aventuras que de la corriente revisionista de los cuentos infantiles tan en boga en la actualidad en el cine hollywoodiense, y que ha llevado a desastres del calibre de Caperucita roja, las dos Blancanieves de Hollywood (no incluyo la española porque es un filme de otro tipo) o Hansel y Gretel. Al contrario que las mencionadas, Jack sí tiene un director competente. Bryan Singer ya hace tiempo que dejó de ser el prometedor director de Sospechosos habituales, para convertirse en un competente artesano al servicio de los estudios de Hollywood (salvo su Supermán, el resto son francamente dignas), y logra un filme infantil entretenido, con muy buenos efectos especiales y con más respeto al cuento original (Jack y las judías mágicas) que otros. Le pierde su desmesura (creo que el formato más adecuado para el filme era un filme de animación, la acción real dispara mucho el presupuesto en filmes de este tipo) y le falta algo de chispa y un tono más adulto para ser mejor. Le doy un aprobado alto, aunque creo que no va a recuperar ni por asomo su alta inversión.

¿El último?

Bien, no han pasado ni dos meses tras el ridículo de la profecía maya y ya hay algún espabilado amigo de mi querido Sacerdote que nos recuerda que según un tal San Malaquías (experto en metáforas floridas que no entiende ni Pedro Ocón de Oro, el rey de los jeroglíficos) este señor de blanco trae el fin del mundo porque Pedro el Romano significa en realidad Partir Roma (porque hay dos papas vivos, original la explicación sí es). En fin, ya me puede poner verde nuestro querido Sacerdote si quiere, pero yo esta nueva profecía la mando al cubo de la basura como el resto de las que ha habido en la historia, no creo en profetas.

Pasando a lo serio, tenemos otro gobernante en ese país de bolsillo llamado Vaticano (país creado por dos dictadores, Mussolini y Pío XI, no lo olvidemos, antes del Tratado de Letrán, y yo diría que después también, un papa era un monarca absoluto, y por tanto un dictador), elegido tan "democráticamente" como siempre. Dicen que es del ala reformista, que es como decir que es ligeramente menos retrógrado que otros del colegio cardenalicio (que Monseñor Camino, de la Conferencia Episcopal Española, tan "progresista" ella, diga que es muy amigo suyo y que tienen muy buena relación lo dice todo). Lo que me resulta divertido es que digan que ha sido una sorpresa su elección, porque tengo entendido que quedó segundo en la elección del anterior. Claro que los "especialistas en cónclaves" suelen fallar tanto como los profetas, no sé si porque los caminos del Señor son inescrutables o porque ningún experto tiene ni puñetera idea de lo que piensa un cardenal, y menos 115 que son los que votan. Le deseo un papado largo, pero no me busque entre sus seguidores, el tipo de iglesia que representa la curia romana no es mi tipo de iglesia.

Opiniones sobre Hugo Chávez

No hace falta decir que su fallecimiento ha sido la noticia de la semana. Decía la web de El jueves medio en coña que no sabían sin calificarlo de revolucionario o dictador. En realidad se pueden ser las dos cosas (Lenin y Fidel Castro), aunque no acabo de ver a Chávez como un dictador al menos al uso, puesto que que yo sepa no tiene delitos de sangre (Castro muchos), nadie ha puesto en duda sus elecciones ganadas y ha dejado hacer a la oposición a pesar de que algunos de sus miembros intentaron derrocarle con un golpe de estado. Eso sí, nunca me calló simpático, aquí lo he calificado de hipócrita (daba misa y repicaba, ponía verdes a los americanos, pero luego les vendía el petróleo sin problemas), de bocazas (no hace falta recordar lo sucedido con el Rey) y de torturador de oidos por sus programas de radio y televisión. Reconozco su importancia en la política hispanoamericana de los últimos veinte años (veremos si su influencia continúa una vez muerto), aunque no simpatizo con él, y desde luego no puedo compararle con Perón como alguno ha hecho; aquel sí que fue un dictador y un fascista (sus actuales seguidores no, ojo) que apoyó a Franco y encubrió nazis fugitivos y cuyo desastroso último mandato y el de su segunda mujer desembocó en el horror de la dictadura argentina de 1976. Descanse en paz Chávez.

Creced y multiplicaos, Matrimonios gays, no, gracias ( un ministro dixit)

El ministro del Interior Jorge Fernández Díaz se ha cubierto de gloria. No siendo gay, me indigna que un ministro de mi país cargue contra los matrimonios homosexuales (legales, al menos de momento, que cualquiera se fía de esta troupe que nos gobiera) diciendo que amenazan la perpetuación de la especie. Y encima, leyendo sobre este hombre, me encuentro con que debería estar en el libro Guiness de los records, ahí es nada: tiene el dudoso honor de haber enchufado en 1979 a ocho miembros, ocho, de su familia en la delegación de Trabajo de Barcelona de la que era jefe. Creo que sobran comentarios, por lo de esta semana le doy el título de hijo de puta de la semana, de lo que pienso de lo otro mejor me lo callo, no me vayan a cerrar el blog, cualquier insulto que se os ocurra vale.

Los amantes pasajeros

Soy un pesado, siempre estoy con el tema de los cartelitos y las traducciones de los títulos al castellano (de eso hablaré cuando haga la crítica de Oz), pero es que en el caso de los carteles de cine soy un gran amante de los mismos, y considero que Almodóvar es uno de los directores actuales los ha tratado con más mimo. Pues bien, no entiendo lo que ha pasado con el cartel de Los amantes pasajeros. No sé si lo había querido esconder hasta el momento del estreno, si el diseño de Mariscal no había llegado a tiempo o si en el peor de los casos ha habido censura (no sería la primera vez). El caso es que el cartel de Mariscal (el de la izquierda), muy superior al otro, se puede ver en muchos menos sitios que el mucho más soso segundo. No lo entiendo, de verdad.

Pasemos a comentar el filme. Me temo que muchas críticas hacia el filme de Almodóvar han sido personales hacia él y han sido más afiladas y sangrientas de lo que deberían hacerse,  Almodóvar me temo que hace tiempo que no es profeta en su tierra (Hable con ella es más reconocida fuera que aquí) y no le dejan pasar una. Que conste que no es mi caso, que desde que lo descubrí con Entre tinieblas y pasé a ser gran fan suyo lo defiendo a capa y espada aún cuando a veces sus trabajos no sean lo buenos que espero en el director que mejor ha combinado el esperpento y la españolada con el cine de Berlanga y Azcona.

Pues bien, lo que voy a hacer es ser lo más objetivo que puedo siendo crítico aficionado y siendo a la vez admirador de Pedro. Los amantes pasajeros me parece una de sus películas más flojas y una película brutalmente fallida. Reconozco en ella al creador manchego en cada uno de sus fotogramas, pero no reconozco al maestro. El filme tiene como principal problema en que parte de un guión muy flojo, bastante indigno del resto de su carrera, y ello repercute en el ritmo, el montaje, la música y muchas de las interpretaciones. El guión está mal desarrollado, le sobran personajes mal compuestos y escritos y que no van a ninguna parte, especialmente una subtrama como la de Guillermo Toledo y sus amantes, que hubiese sido mejor que hubiese funcionado por elipsis y no dedicarle varios minutos insulsos y sospechosamente parecidos a Mujeres al borde de un ataque de nervios (si se cambia a Toledo por Fernando Guillén, a Blanca Suárez por Carmen Maura, a Paz Vega por Julieta Serrano y a Carmen Machi por Chus Lampreave, los parecidos son mucho más que razonables, y desde luego no han mejorado la estupenda comedia de 1988), esto entorpece la película, y lo que entorpece sobra. La película tiene falta de ritmo, lo peor que le puede pasar a una comedia, y no tiene nada que ver con que sea rápida o lenta, me son tan válidos el ritmo frenético de Uno , dos, tres de Billy Wilder como el delicioso y parsimonioso ballet con la bola del mundo de Chaplin en El gran dictador; si me refiero al ritmo interno es que las situaciones son repetitivas, estiradas, alargadas más de lo que la película requiere. Falla en la música, la versión rumbera del Para Elisa de Beethoven con que arranca la película es patética, y Alberto Iglesias extrañamente en él no ha sabido (o Almodóvar no le ha dejado) combinar la música  armoniosamente con las imágenes, a veces sobra y a veces es demasiado tibia. Finalmente, tiene buenas interpretaciones de tres cómicos mayúsculos como son Javier Cámara, Raul Arévalo y Carlos Areces (no solo el numerito musical), bien acompañados por Antonio de la Torre y Lola Dueñas, pero el resto del reparto está como ido, no conecta con el resto de la película, quizás por mala escritura de guión; finalmente, y mención aparte, para Hugo Silva, su actuación es lamentable, no le veo la gracia por ningún lado. Por todo ello, y a pesar de algún momento aislado logrado de comedia petarda, me parece uno de los filmes menos afortunados de Pedro, le falta chispa, le sobran personajes y tramas y le falta la frescura de las comedias underground que le hicieron justamente famoso, probablemente porque el cine de Almodóvar ya hace tiempo que dejó de ser aquel y ya no puede salirle igual, el filme en manos de otro sería más pasable, pero a un maestro del cine actual hay que pedirle más, no una comedia pasable sin más, siendo generosos le doy un aprobadillo raspado, me parece muy fallida.

Oz, un mundo de fantasía

Empecemos por lo de siempre, aunque no es tan grave como otras veces. Como veis en el cartel, el título original de la versión-homenaje de Sam Raimi de la saga de novelas infantiles de Lyman Frank Baum (más homenaje que versión, puesto que no se basa en ninguna de las catorce que escribió) es Oz: el grande y poderoso. Siendo una de las frases preferidas del personaje del mago, tiene mucho sentido, no merece el torpe subtítulo español de Un mundo de fantasía, o se deja el original o se deja en Oz, no merecemos que nos tomen por idiotas.

La primera tentación es comparar Oz con la Alicia de Tim Burton, aunque creo que, teniendo muchas cosas en común, son bastante diferentes, y el filme que ha hecho Raimi es bastante mejor que el de Burton, aunque al filme le falte el punto de locura que tenía el director en su primera etapa; uno hubiese preferido el ritmo cartoonesco de la saga Posesión infernal (a ver qué han hecho con el remake que se estrena el mes que viene, miedo me dan) y en menor medida Arrástrame al infierno que el aplicado y comercial trabajo de la saga Spiderman. Raimi hace un cariñoso homenaje a la obra maestra de Victor Fleming (para mí mejor que su Lo que el viento se llevó, del mismo año), aunque haciendo una precuela no aporta demasiadas informaciones a lo que ya sabíamos del filme original. Hace un muy buen uso de los efectos especiales y consigue una buena interpretación de James Franco y de tres deliciosas brujitas como Rachel Weisz, Michelle Williams y Mila Kuris (no sé si decir si irreconocible en la foto de arriba como bruja del este, porque tengo mis sospechas de que no es ella, sino una imagen muy bien hecha por ordenador). Pero al filme le falta el tono loco que le daba Raimi a sus primeros trabajos, y algo más de tono adulto (aunque algún crítico la haya calificado de oscura, yo no le veo la oscuridad por ningún lado, es un filme infantil Disney del estilo de toda la vida, más blaco que muchos de sus filmes de animación, que a veces bordean el cine de terror), es un trabajo más que competente y entretenido (en el actual cine comercial estadounidense no es poco), pero le falta algo de chispa, eso  sí, es muy superior a los tres anteriores intentos de homenajear al filme de 1939, el fiasco comercial y artístico de los 80 de la propia Disney (desaparecido del mapa, no sé ni si está editado en DVD en España), aquel horror pseudofilosófico que perpetró John Boorman y protagonizó Sean Connery (es la peor película de ambos) llamado Zardoz (el título es un homenaje, claro, mago es wizard en inglés), y la versión fallida musical de Sidney Lumet titulada El mago con Michael Jackson y Diana Ross. Probablemente uno preferiría que en vez de este filme se hubiese hecho Wicked, el musical que homenajea a Oz y que es uno de los grandes éxitos de la cartelera de Broadway. Seguramente tendrá secuela si funciona en taquilla como se prevée, aunque dado su alto coste está por ver, no tengo todavía los datos de USA y al menos en los cines de Barcelona donde he estado este fin de semana no había mucha animación con la película.

Hansel y Gretel, cazadores de brujas

De brujas y adaptación libre de literatura infantil va también Hansel y Gretel, pero los resultados no hay por donde pillarlos. Y si el filme de Almodóvar tiene problemas de ritmo por defecto, este los tiene por exceso. No puede ocultar en ningún momento el ritmo a toda pastilla de la película que detrás no hay nada, que el argumento del filme y el desarrollo no son más que un mal chiste (ojo, spoiler, muy bonito, Hansel y Gretel hijos de bruja buena quemada y encima Hansel diabético, algunos guionistas malos no saben qué hacer para hacerse pasar por originales) estirado hasta la hora y media (la historia no da ni para cinco minutos) y sospechosamente parecido al Van Helsing, y con un monstruo (el troll) que da vergüenza ajena y que hace que por comparación sus colegas de David el gnomo den miedo. No es que esperase mucha cosa del director noruego de la tontorrona Zombies nazis, pero es que no cumple ni con la expectativas de un posible público que solo pida entretenimiento, de momento es la peor película de este año, muy, muy mal tendría que darse el resto del año para que no esté entre lo peor al final del mismo.

Necrológica

Mi plan como casi todas las semanas era no escribir más artículos hasta el domingo que viene, pero dado que la noticia de este fallecimiento ha aparecido pocas horas después de publicar las críticas de esta semana, he decicido recogerlo hoy, descanse en paz:

Pepe Sancho:

La filmografía de este gran actor valenciano es muy amplia, con directores tan importantes como Almodóvar (Goya por Carne trémula), Saura (Ay, Carmela) o Berlanga (Todos a la cárcel, París-Tombuctú). Pero donde alcanzó más popularidad fue en la televisión, con importantes papeles en Curro Jiménez, Cuéntame, Crematorio e Imperium. Uno de los grandes actores de carácter de las últimas décadas del cine español.

Blue valentine

Antes de comenzar con Blue valentine, me gustaría pedir una ayuda: ¿alguien conoce qué significa exactamente el título? No he logrado averigüar, he mirado en los títulos de crédito si era alguna canción de las que suenan en el filme, y al menos ahí no aparece. Gracias por cualquier posible aclaración.

Ya no me sorprende nada en la distribución española, aunque siempre son capaces de tratarnos peor a los espectadores cada día. Que un filme como este, mucho mejor que la media de películas románticas que nos llegan, protagonizado por un actor de moda y con nominación al Oscar a la interpretación femenina nos llegue con dos años de retraso y encima con la fecha de estreno cambiada varias veces desde las pasadas navidades, es algo que no me cabe en la cabeza. No merecía este mal trato, sin ser una obra maestra, si es un más que notable tratamiento en paralelo del enamoramiento y ruptura de una pareja (no tiene una estructura lineal, ambos periodos de la pareja se cuentan a la vez), muy en la línea de la muy superior Dos en la carretera, con un buen guión y dos espléndidas interpretaciones de Ryan Gosling y Micehelle Williams, ambos aquí mucho mejor que en las posteriores y muy sobrevaloradas Drive y Mi semana con Marilyn. Si se hubiese estrenado a su debido tiempo hubiese sido una grata sorpresa, ahora tras dos años de cuarentena provoca un enorme cabreo hacia unos distribuidores que no tienen puñetera idea de cine ni de cómo tratar las películas que compran para su distribución. No es la única, también parece ser que llega este mes con casi dos años de retraso Once upon a time in Anatolia, premiada con uno de los premios gordos de Cannes 11, y se han olvidado completamente de los últimos filmes de gente antaño tan respetable entre la cinefilia como Claude Chabrol o William Friedkin, y ni siquiera con el prestigio que han tenido Shame o Drive se han animado a presentar al público español los trabajos anteriores de sus directores, algunos muy buenos como Hunger o Bronson. Dantesco.

Un asunto real

Es curioso que esta película nominada al Oscar y ganadora de dos premios en el Festival de Berlín del año pasado (guión e interpretación masculina para el actor que hace de rey), tenga como productores a Lars von Trier y a otros responsables del movimiento Dogma. Su  clasicismo en principio casa mal con lo que se considera uno de los movimientos más rompedores de las últimas décadas. Claro que yo no lo considero tan rompedor, se ha quedado en agua de borrajas (ninguno de sus directores ha seguido después el decálogo, aún haciendo algunos muy buenas películas) y hasta alguno de sus integrantes ha acabado en Hollywood (Susanne Bier y Lone Scherlig), es el riesgo de encumbrar a los altares a un movimiento nada más que empezar, a veces el tiempo juega una mala pasada.

Un asunto real es un excelente, muy cuidado y muy bien interpretado filme de época, que narra cómo entró la Ilustración en Dinamarca de la mano de un médico amante de la reina y el destino de ambos. Algunos le han buscado similitudes con el motín de Esquilache, las tiene, pero menos que las que aparenta, sin entrar en spoilers la parte final de la película es algo diferente de lo que pasó en España. Destaca el trabajo de ambientación y el trabajo del trío protagonista, y confirma que en Dinamarca siempre ha habido muy buen cine desde los tiempos de Dreyer, aunque personalmente no sea amante de von Trier.

Hermosas criaturas

Que me lo explique alguien, porque yo no lo entiendo: Deberían explicarle a las distribuidoras que no es lógico estrenar dos películas sobre brujas el mismo fin de semana, por muy diferentes que puedan ser entre ellas, porque la gente va a acabar eligiendo entre una u otra (o dado el interés de las propuestas, por quedarse en casa), difícilmente va a optar por las dos en un mismo fin de semana (al menos eso he hecho yo, he dejado una para otro día). Teniendo en cuenta que tanto Hermosas criaturas como Hansel y Gretel se estrenaron en USA hace ya unas semanas (allí no fue en la misma semana, los ejecutivos de cine actuales saben poco del séptimo arte en general, pero de negocios sí que algo más), podían haber cambiado la fecha de estreno de alguna de las dos.

Respecto a la primera que he visto, Hermosas criaturas ha sido un fiasco comercial en toda regla, el enésimo y vano intento de ver si los fans muy desesperados de Crepúsculo o Harry Potter pican con la primera adaptación de novelilla fantástica que se parezca a alguna de las anteriores. No ha sido el caso, en USA no ha dado ni para pipas y aquí va por el mismo camino teniendo en cuenta que la sala donde la ví estaba casi vacía. Dirigida por un director y guionista como Richard Lagravanese que todavía vive de las rentas del prestigio que le dieron en su momento los guiones de El rey pescador y Los puentes de Madison (no le recuerdo desde entonces una película decente como guionista o como director, y aquí sí que me mirado su filmografía), el filme es aburrido, torpe, tópico hasta la náusea (otro de chic@ conoce monstru@ o ser sobrenatural, eso ya huele) y ni en él se salvan un grande como Jeremy Irons (que cambie de agente de una vez, que poco hay salvable en su filmografía en los últimos años) o una desde hace tiempo venida a menos Emma Thompson, que aquí hace el peor papel que le recuerdo queriendo emular en su colección de muecas a Jim Carrey. Afortunadamente, no tendrá saga, irá al mismo rincón del olvido donde duermen La brújula dorada o Eragon.

Una aclaración sobre los Oscars

Tras escribir el artículo sobre la gala de los Oscars, tengo que hacer una corrección sobre lo escrito: había dos Oscars ex aequo más de los que conocía. A los tres que comenté y al concedido este año, hay que añadir uno en 1949 al mejor corto documental y otro en 1986 al mejor largometraje documental. Perdón por el lapsus, conozco bastante bien la historia de los Oscars, pero no puedo recordar todos los galardones, y estos dos no los conocía.

Necrológicas (una atrasada)

Esta semana nos ha dejado una gran actriz del cine español. Como estamos a principios de mes y toca revisar las muertes de personajes del mundo del cine que me han pasado desapercibidas las últimas semanas, quisiera recordar a un director británico olvidado actualmente (tanto que pensaba que llevaba tiempo muerto), pero que tuvo algunas películas muy populares en su momento, aunque bastante malas en general. Descansen los dos en paz.

María Asquerino:

Gran actriz de carácter del cine, la televisión y el teatro españoles. En cine el único papel protagonista que le recuerdo fue en Surcos, el primer intento del cine español de hacer cine neorealista, pero tuvo papeles importantes en películas como Ese oscuro objeto del deseo, El mar y el tiempo, La comunidad o Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto.

Michael Winner:

Responsable junto con otro director británico, Jack Lee Thompson, de convertir a un buen actor secundario como Charles Bronson en estrella de los videoclubes de los 80, merced a películas de dudosa ideología política (¿me permite el Sacerdote que las llame fascistas o fascistoides?) y baja calidad (de la época de estrella de Bronson de mediados de los 70 en adelante, solo salvo la estupenda Teléfono, del maestro Don Siegel) , como la saga Death wish, conocida aquí como El justiciero de la ciudad o Yo soy la justicia, según como les diese a los distribuidores en España de titular la entrega de turno. El resto de su filmografía fuera de sus colaboraciones con Bronson tampoco es para tirar cohetes, filmes discretos de acción como El poder del fuego o la peor adaptación que conozco de Raymond Chandler, Detective privado (de la novela El sueño eterno), de la que solo se salvaba Robert Mitchum.

Oscars 2012

Terminaron los Oscars de este año. Para mí no han sido tan sorprendentes como muchos han dicho, la prueba es el número de aciertos de mi quiniela, 8 de 9 (y puedo asegurar que tenía dudas con Ang Lee, era mi segunda opción, una vez descartado Ben Affleck tras el anuncio de las nominaciones). Desde la ceremonia de los Globos de Oro, a cada premio quedaba claro que Argo iba para arriba como favorita, todo lo contrario de un Lincoln que salvo el premio para Daniel Day-Lewis iba perdiendo todas sus posibilidades. Me sorprende, eso sí, que muchos no diesen como favorito a actor secundario a Christoph Waltz tras llevarse el Globo de Oro y el BAFTA, y que sea la primera vez que recuerdo que las categorías de película, director y actores quedan divididas entre seis películas distintas. Argo para mi gusto personal no era mi película favorita, yo me quedaba personalmente con Django desencadenado y La noche más oscura, pero me parece una buena ganadora, no tengo nada que reprochar. Por cierto, Ben Affleck sí estaba nominado y ganó, pero como productor, y si no olvido a nadie creo que  George Clooney es el tercer actor que gana un Oscar como productor de un filme que no ha interpretado, tras Burt Lancaster por Marty y Michael Douglas por Alguien voló sobre el nido del cuco.

La ceremonia acabó resultando demasiado pesada por exceso. Yo creo que se les fue la mano con los números musicales, entendibles en los casos de Shirley Bassey (sigue sorprendiendo que Goldfinger no fuese ni nominada en su época, la ausencia del palmarés de las canciones de Bond hasta ayer es uno de los errores más clamorosos del apartado musical de los Oscars, junto con La misión), el homenaje a Marvin Hamlisch por parte de Barbra Streisand y las nominadas a mejor canción, pero no tanto al poner tres números, tres para arrancar la gala, o acompañar a Los miserables con canciones de Chicago y Dreamgirls, tanto gorgorito y baile acabó siendo un lastre. Tampoco me convenció el presentador. Seth Macfarlane estuvo lo gamberro que se esperaba en el número de las tetas, pero poco más, los chistes correctitos y gracias (demasiado políticamente correctos para quien se supone es un gamberro de la televisión salvo la coña de la "abuela" Jennifer Lawrence, vista según la edad de Quvenzané Wallis, claro) y alguno copiado directamente de  Ricky Gervais (lo poco que entienden los yanquis el acento de los hispanos). Seguimos añorando a Billy Cristal en sus mejores años.

Tampoco se lucieron los de Canal +. Mucha bromita, pero se equivocaron con el número de Oscar exeaquo (hubo uno de sonido para La noche más oscura y Skyfall) , primero dijeron que solo había habido uno en la historia de los Oscars y después que dos. Pues resulta que eran tres hasta anoche: uno en 1932 al mejor actor (Friedrich March y Walace Beery), uno en 1968 a la mejor actriz (Katherine Hepburn y Barbra Streisand) y uno en 1994 al mejor cortometraje (no recuerdo los títulos). Se emperraron en la sorpresa del premio a Waltz, que para mí no existió como he dicho antes. Tampoco entiendo ni se dio explicación al repentino final de la gala, al menos en la retransmisión de Canal +, cortado en seco el diálogo final de Macfarlane cuando en teoría quedaba un número musical que no apareció por ningún lado. También aquí añoramos los tiempos de Jaume Figueras.

Para dos de mis queridos comentaristas

Con motivo de dos comentarios que he recibido de Juan Aldea, he decidido dejar este breve comentario para él y mi querido Sacerdote. Espero que no se lo tomen a mal.

Sacerdote: sé que me dices siempre que pare ya con Juan, que el tema ya cansa, pero es que él me obliga, sigue con sus mismos comentarios una y otra vez, sin cambiar ni una sola coma. Ahora además te ha involucrado a tí: en un comentario que ha escrito sobre un artículo que escribí el 7 de enero, dice que estás mal de la cabeza y que no paras de decir tonterías. Por si quieres decirle cuatro cosas, te dejo el enlace de su blog, www.cineysociedad.hazblog.com , tú mismo, yo ya me he cansado de contestarle, aunque lo voy a hacer por última vez.

Juan: Me parece muy bien que no te guste el cine americano, que ames el cine iraní y patatín y patatán, pero por favor, CAMBIA DE PALABRAS. Que siempre dices lo mismo, que te repites más que el ajo, que me torturas más que los americanos a los presos de Guantánamo. Por mí puedes seguir dejándome comentarios, pero agradecería que dijeses otras cosas, ni estoy colonizado, ni me gusta en general el cine iraní (salvo Kiarostami) ni me apetece hablar más del tema, si no cambias de chip no voy a volver a mencionarte aquí, aunque no borraré tus comentarios, no me gusta hacer censura. 

Siete psicópatas

A los que nos soprendimos con el primer largometraje del dramaturgo Martin Macdonagh (a ver si algún teatro de Barcelona se anima a estrenar alguna obra suya, que yo recuerde están inéditas en nuestra ciudad), Escondidos en Brujas, su nuevo filme Siete psicópatas, sin ser malo, sí es una pequeña decepción. Es competente, tiene un buen guión y está muy bien interpretado, pero huele a refrito de Quentin Tarantino y de los Coen de Barton Fink, hay muy poca originalidad en esta historia de un escritor que pierde la inspiración y que se ve implicado en una rocambolesca historia criminal. Con todo, tiene buenos gags, y estupendas interpretaciones de Colin Farrell, Christopher Walken, Sam Rockwell y Tom Waits, no tanto de las chicas, sumamente poco utilizadas en la trama. El problema por mi parte es que esperaba más de un autor de prestigio como es Macdonagh, el filme sabe a poco.