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carlosmartinez

El chef

La semana del Puente de la Constitución suele ser uno de los platos fuertes de la programación cinematográfica en cuanto a estrenos se refiere, pero este año ha salido en general rana. Salvo la ya comentada la semana pasada La vida de Pi (y con algunas reservas, por su mensaje), y a la espera de poder ver lo último de Costa-Gavras (tengo que recibir en casa una entrada gratuita que me ha tocado para verla, por eso no la comento todavía), lo demás ha sido mediocre en el mejor de los casos y un espanto en el peor, da la impresión de que se reservan para estas navidades, en que podremos ver títulos a priori mucho más interesantes como El hobbit, Los miserables, El cuerpo, lo nuevo de Susanne Bier o el último y muy taquillero filme de Disney RompeRalph.

Lo único salvable, y siendo muy generosos, es el filme hispano-francés El chef. No es que sea una maravilla precisamente y lo que cuenta lo hemos visto en multitud de ocasiones, otra película de cocinero veterano en crisis y cocinero novel que pide una oportunidad, pero está bien interpretado por Jean Reno y el aquí desconocido Michaël Youn, y tiene alguna escena francamente divertida como la de Santiago Segura convertido en un sosias de Ferran Adrià haciendo "cocina molecular" (el plato que hace con los patos no tiene desperdicio). En una semana con mejores estrenos no habría pasado de discreta, en esta semana bochornosa es lo mejor, el tuerto en el país de los ciegos, porque lo que viene después no tiene nombre, pasen y vean...

Sin tregua

Maldita la hora en que al italiano Ruggero Deodato se le ocurrió el found footage para hacer Holocausto canibal, no porque fuese mala o poco original, sino por la legión de malos imitadores que le vino a partir de 1999. Fue dar el bombazo aquella tontería llamada El proyecto de la bruja de Blair y aparecer por todos lados señores y señoras que se jugaban la vida cámara al hombro (supuestamente, en la mayoría de los casos se nota mucho que no es así) en situaciones límite sin que la cámara parase. En algunos casos tenía un pase, como REC, pero es que han surgido después engendros infumables como Monstruoso, El último exorcismo, la saga Paranormal activity o Chronicle (habrá gustos para todo, pero que algunos críticos califiquen esta lamentable película de superhéroes de andar por casa entre lo mejor del año me saca completamente de mis casillas), cada vez peores, cada vez menos originales y cada vez peor hechas.

Y el virus del found footage sigue extendiéndose cual plaga bíblica. La última muestra, el bodrio policíaco estrenado esta semana Sin tregua. Lo que podría haber sido contado de otra manera una aceptable (que no buena, el guión aprobadito y gracias) buddy movie, el director se ha empeñado en rodarla dentro del subgénero found footage con la excusa de guión más chorra que recuerdo (¿un policía que quiere ser director de cine? Me da la risa), con un uso subjetivo de la cámara patético y encima falso, puesto que se nota a la legua que en cada escena de la película han usado por lo menos tres o cuatro cámaras y no todas cámara al hombro y con un final desastroso (y encima alargado, la última escena sobra). El resultado debería ser la tumba del subgénero, pero le ha dado el pego a algunos y ha hecho una buena taquilla en USA, con lo que es de preveer que no será la última vez que alguien se atreva a hacer el moñas con una cámara de vídeo. Lo único que se salva del filme es su pareja protagonista, Jake Gylleenhal y Michael Peña, lo demás mejor olvidarlo.

El origen de los guardianes

El origen de los guardianes lleva camino de ser uno de los mayores fiascos comerciales de la sección de animación de Dreamworks, y no me extraña. Solo puedo entender este filme si el guionista se comió un turrón en mal estado o fabricado con sustancias alucinógenas, porque no entiendo cómo alguien en sus cabales puede firmar un guión delirante e impresentable como este, que convierte en superhéroes a figuras infantiles norteamericanas como Papá Noel, Jack Frost (esa es otra, que me explique alguien por qué lo traducen como Jack Escarcha, odio las traducciones de nombres y apellidos, pero ya puestos que no se hubiesen quedado a medio, que le hubiesen bautizado como Juanito el frío o Juanillo Escarcha), Sandman, el hada de los dientes o El conejo de Pascua, que además en la mayoría de casos sonarán a chino a niños no estadounidenses, y encima enfrentarlos al Coco (prefiero al de Barrio Sésamo, al menos hace más gracia). El filme es horroroso, aburrido, delirante, francamente malo y visualmente feísimo (probablemente uno de los filmes de animación con peor look que recuerdo), odio en general las películas navideñas ñoñas (salvo Qué bello es vivir), pero esta es probablemente de las que se llevan la palma en mediocridad.

Un buen partido

Pero sin duda la peor de toda es esa tontería dirigida por el italiano Gabriele Muccino Un buen partido (la mejor muestra de la decadencia del cine hollywoodiense no es el exceso de efectos especiales, es que en el cine clásico llegaban de Europa a USA gente como Hitchcock, Fritz Lang o Jean Renoir y ahora lo que contratan son espantos o mediocridades como Roland Emmerich, Renny Harlin o este director). Uno empieza a pensar que los productores de este género de películas han despedido a todos los guionistas de comedia romántica que tenían en plantilla y que en su lugar han colocado un ordenador que de forma aleatoria escribe los guiones, porque cada vez son más idénticos, no hay un solo segundo de metraje en esta chorrada que no hayamos visto en un filme de Meg Ryan, Sandra Bullock o Hugh Grant. No se salvan ni los excelentes secundarios como son Uma Thurman, Catherine Zeta-Jones o Dennis Quaid, el filme es un horror que no hay por donde cogerlo, aunque quizás guste a Arturo Fernández, en ésta todos son guapos (y no se manifiestan).

Editorial

Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. Perdonad el retraso de un día respecto a la publicación de mi blog semanal (desde hace un tiempo suelo hacerlo los domingos, que casi siempre es el día que más tiempo libre tengo), un cambio impresvisto en una actividad que en principio tenía que hacer el sábado me ha obligado a ello. Hay tres noticias (una con un retraso de varias semana, pero es que ha pasado tan desapercibida que no ha salido publicada en demasiados medios de comunicación, siendo en mi opinión gravísima, y no me he enterado hasta ahora) que me apetecen comentar: un ridículo, una lamentable y muy gorda estafa o intento de estafa y un fallecimiento.

El protagonista del ridículo es sin duda este señor, presidente en funciones de la Generalitat por más señas:

No se puede calificar de otra manera el convocar unas elecciones que nadie le había pedido para conseguir más poder y perder 12 diputados. Cambiando el refrán se puede decir que los árboles de la manifestación del 11S le impidieron ver el bosque del descontento que han provocado sus recortes y su gestión de la crisis. Ha tenido suerte de que no hay un partido de la oposición lo suficientemente fuerte como en época del tripartito, si no le hubiese tocado convocar de nuevo elecciones o pasar una temporadita en la oposición. De lo de sus posibles cuentas en Suiza no opino, nunca culpo a nadie sin pruebas.

La estafa o presunta estafa de la que hablo tiene como presunto culpable o cómplice a alguien muy conocido. Merecería ponerse en un cartel de aquellos de Se busca, pero no soy muy ducho en el Photoshop, así que pongo una foto normal de él y los delitos de los que se le acusa (estos sí corroborables):

José Luis García Muñoz, alias José Luis Garci. Sospechoso de haber hinchado las recaudaciones de su última película en un 5298 % con vistas a conseguir una subvención del gobierno. Entre sus antecedentes ya figuraban sospechas de haber intentado la compra de votos para ganar premios. Individuo muy peligroso, puede matar de aburrimiento con sus películas al espectador más desprevenido.

Sin coñas, lo de Garci y el descubrimiento de que misteriosamente las recaudaciones de su último filme habían aumentado tan increiblemente tras cambiar de distribuidora ("curiosamente" una distribuidora, New World, que hace tiempo que no distribuye nada, y justo cuando el filme había casi desaparecido de la cartelera) me parecen la mayor estafa que he conocido en el mundo del cine en mucho tiempo, digna de que tal individuo sea mandado a prisión como instigador o cómplice. Desgraciadamente casi nadie se ha hecho eco de la noticia, solo Fotogramas y algunos blogs, el resto no ha dicho ni pío.

El fallecido es un grande de la música ligera española, no ha tenido gran relación con el mundo del cine, pero alguna sí, descanse en paz.

Juan Carlos Calderón:

Su filmografía como compositor de películas no es tan interesante como la de compositor de grandes canciones de la música ligera española. Incluye filmes con el Dúo dinámico y Marisol, bastantes colaboraciones con Pedro Masó e incluso una adaptación libre al cine de Julio Verne, Viaje al centro de la tierra de Juan Piquer Simón. No parecía tan dotado para esta rama de la composición o quizás no cayó en manos de directores más interesantes.

 

 

La vida de Pi

Antes de hacer la crítica del último filme de Ang Lee, La vida de Pi, tengo que hacer una advertencia. Me he permitido hacer un spoiler un poco raro, primero porque lo necesito para explicar mi opinión sobre el filme, aunque me arriesgue a explicar alguna cosa del final del filme que quizás no debería, y segundo, porque lo he hecho de manera tan extraña que lo mismo pasa desapercibido o no lo entendéis hasta que veáis el filme, de todos modos quedáis avisados.

No conozco la novela en que se basa el filme de Lee, y una vez visto me da la impresión de que el director taiwanés ha mejorado mucho el relato, que el original debía de ser un vulgar libro de autoayuda con reminiscencias filosófico-religiosas (si nos fijamos bien, la historia parece una parábola o un sermón hacia alguien que no cree en la religión). Lo que ha hecho Lee tiene parte de ello, pero también es un prodigioso relato de aventuras marinas, que a pesar de transcurrir la mayor parte del filme en un escenario único con dos personajes (hay dos claras referencias cinematográficas y literarias: Náufragos de Hitchcock y Robinson Crusoe) no decae en ningún momento mientras dura la travesía marítima (cuando acaba ya puede ser más discutible), y consigue una gran fuerza visual y tiene un impresionante uso del 3D. He estado a punto de considerarlo el mejor filme del año, pero el filme tiene un pequeño pero.

¿Cúal? Que en la parte final le puede el mensaje religioso, y la explicación a lo sucedido no acaba de ser convincente, acaba convirtiéndose en una especie de "tigre que naufragó con Liberty Valance" (no sé si he sido el único en captar el homenaje a Ford) y por momentos parece en el final un panfleto de alguna religión new age. Si nos olvidamos de ello, el filme es estupendo, Lee sigue siendo uno de los grandes del cine actual haga casi lo que haga, pero el tufillo final a sermón religioso no se lo quita nadie. 

El hombre de los puños de hierro

El hombre de los puños de hierro es una discreta película de artes marciales que está producida por Quentin Tarantino y su habitual compinche Eli Roth (se les da mejor la dirección que la producción a los dos) y que supone el debut en la dirección de largometrajes del actor y rapero RZA. No aburre y puede gustar a los aficionados a este género, pero no hay nada lo más mínimamente original en el filme, todo huele a pastiche mil veces visto. Destaca por la presencia en el reparto de Russell Crowe y Lucy Liu, que desde luego han tenido momentos mejores, lo demás es perfectamente olvidable.

Invasor

Hablaba hace unos días del fiasco que había supuesto en el cine español Fin. Lo de Invasor ha sido peor todavía, si no fuera porque Manolete es todavía peor y que lo de Garci no tiene nombre, estaríamos hablando del mayor ridículo del cine español de lo que va de año. El guión no hay por donde pillarlo, es un quiero imitar a Jason Bourne y no puedo, con lagunas y fallos por doquier, el más grave unos malos de pacotilla que prefieren quedarse mirando como se larga el bueno sin ni siquiera tratar de arrancar el coche o intentar robar alguno de los que tienen a su alrededor, con unos saltos de narración inexplicables (vemos pasar al protagonista de estar en un locutorio a quemar un contenedor de basura en el puerto sin la más mínima explicación, huele a mala edición y tijera), y con un director, Daniel Calparsoro, sobrevalorado en sus principios (tampoco me parecen tan buenas como se dijo en su momento Salto al vacío y Asfalto) y que desde hace tiempo no da una a derechas. El filme es lamentable, y dudo mucho que aguante en las salas: solo estaba yo en la sala el día de su estreno, tiene toda la pinta de ser uno de los grandes fiascos comerciales del año.

Necrológicas

Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. Estando como estamos en día electoral, no me apetece hablar de política ni de la campaña electoral, lo dejamos para la semana que viene si no os importa. Me apetece más hablar de los cuatro personajes fallecidos estos días relacionados con la televisión y el cine, dada la importancia en tales medios de todos los pongo en riguroso orden alfabético para no dar más importancia a uno que a otro, descansen todos en paz:

Jose Luis Borau:

Aunque su filmografía es relativamente corta, es sin duda uno de los grandes del cine español, tanto en tareas de director como de productor. Solo por la memorable Furtivos ya merece un lugar de honor en nuestro cine, pero es que Hay que matar a B, La sabina, Tata mía y Leo son también muy buenas películas, sin olvidar que produjo Un, dos, tres, al escondite inglés, la primera película de Iván Zulueta, y dos de los títulos claves de las postrimerías del franquismo y de la transición, Mi querida señorita (sorprende que la dejase pasar la censura) y Camada negra.

Larry Hagman:

No sé si su personaje de JR Ewing se puede considerar el mejor villano de la historia de la televisión, pero sin duda es el más famoso y carismático de la televisión americana. Junto con la de Glenn Close es probablemente la sonrisa más cínica, retorcida y peligrosa de la historia. La serie Dallas no hubiese pasado de un vulgar culebrón sin él, y la historia de la televisión de los 80 hubiese sido diferente, no habrían llegado tampoco imitaciones más o menos conseguidas como Dinastía, Falcon Crest o la delirante Los Colby, o la divertidísima parodia que es Enredo. Fuera de la televisión, solo aparece en pequeños papeles no demasiado destacados en filmes como Ha llegado el águila, Supermán o Nixon.

Tony Leblanc:

 Sin duda uno de los actores cómicos más grandes, carismáticos y prolíficos de la historia de nuestro cine. Como suele ser habitual en las filmografías de nuestros actores más veteranos, no todas sus películas están a la altura que merece su talento, pero raramente este actor estaba mal hasta en los peores proyectos. Entre lo más destacado, por su popularidad en su momento, Las chicas de la Cruz Roja y El día de los enamorados, aunque yo personalmente me quedo con Los tramposos (gran película picaresca a revindicar) y la primera entrega de Torrente.

Miliki:

 

Este gran payaso (me parece completamente injustificable utilizar como insulto o como término despectivo una profesión que ejerce la noble intención de hacer reir a la gente) forma parte con el resto de la familia Aragón de la memoria colectiva de los que fuimos niños durante los años 70. Su labor en el cine es muy limitada, si la memoria no me falla solo en el filme argentino Había una vez un circo y en la escena final de la película de su hijo Emilio Aragón Pájaros de papel, pero sin duda es uno de los grandes de la televisión de nuestro país.

Holy motors

Holy motors es probablemente el filme más polémico de la cartelera, para unos una obra maestra y para otros una inmensa tomadura de pelo, supongo que los que lo premiaron en Sitges debían estar entre los primeros y los que lo dejaron sin premio en Cannes entre los segundos, no lo sé.

Una vez visto el filme de Leos Carax, entiendo la discrepancia, porque no es un filme fácil, y porque recuerda a filmes de otros directores que en su momento montaron gran polvareda entre los cinéfilos con este tipo de cine, entre surrealista y onírico, como Buñuel, Lynch o Terry Gilliam. También recuerda a un filme muy reciente como Cosmópolis de David Cronenberg, y no solo porque los dos transcurran en el recorrido de una limusina, sino por el peculiar sentido del humor, aunque el de Carax está mucho más conseguido, yo estoy entre los que lo consideran una obra maestra y probablemente el filme más importante del año, una mirada surrealista muy divertida y a la vez por momentos muy tierna y poética a nuestro mundo actual, con momentos delirantes que harían las delicias del mejor Buñuel y un actor como Denis Lavant en estado de gracia histriónico multiplicándose en varios papeles, muy bien acompañado por  Kylie Minogue en el momento más dramático de la película (su escena en un edificio al lado de un puente, juraría que el Pont Neuf de París tan querido por Carax, pero no podría asegurarlo, es conmovedora) y por una estrella hollywoodiense como Eva Mendes a la que le toca el momento más chocante y más discutido por los detractores de la película, el que sucede a la aparición de Monsieur Merde en el cementerio. A mí me parece la mejor película del año, pero comprendo a sus detractores, tiene mucho de surrealista y de cine abstracto, y los dos estilos de arte son muy difíciles de comprender, no son plato fácil.

Golpè de efecto

Antes de hacer la crítica del filme de Robert Lorentz Golpe de efecto, vuelvo a quejarme otra vez de los distribuidores españoles y su absurda manera de traducir los títulos originales de los filmes. Siempre soy partidario de traducir literalmente el título original o en caso de difícil traducción dejar el título en el idioma original. Golpe de efecto es un título chapucero, torpe, ridículo para un filme que no se caracteriza precisamente por tener golpes de efecto. El título original, Problemas con la curva, puede resultar raro para quien no haya visto todavía el filme o tenga pocos conocimientos del mundo del beisbol, pero es más acorde con lo que cuenta el filme.

En cuanto al filme, siempre hay expectación por un estreno de Clint Eastwood y esta vez es quizás la mayor de sus decepciones en los últimos años. Es el primer filme que interpreta en los últimos 20 años que no dirige (el último fue el filme de 1993 En la línea de fuego, al que por un despiste traducí la semana pasada como En el punto de mira, disculpad el error), y se nota mucho en el resultado. Es el primer largometraje dirigido por Robert Lorentz, colaborador habitual de Eastwood en su productora Malpaso, y se nota mucho su bisoñez en las tareas de dirección. El filme parece más bien un modesto telefilme que un largometraje, tiene un guión repleto de tópicos sobre relaciones paterno-filiales y sobre el mundo del deporte americano y tiene un interés limitado para quien no conoce el mundo del beisbol. No es que sea un filme malo, pero se nota demasiado que Lorentz ha querido copiar el estilo de Eastwood y no tiene el talento del maestro, el filme solo resulta medianamente entretenido y se sostiene en las excelentes interpretaciones de Eastwood, Amy Adams y John Goodman. Ha sido un fracaso comercial estrepitoso en USA, parece que al menos de cara a la taquilla la carrera de Clint ha iniciado un profundo declive, no tiene un gran éxito en su país desde Gran Torino.

Fin

Fin era a priori una de las apuestas fuertes del cine español de cara a la taquilla en este final de año. A falta de datos, y en vista de la poca calidad del filme y de la respuesta del público los primeros días, me temo que se ha quedado en agua de borrajas. El filme es un tostón aburrido y con poco sentido, una mala copia apocalíptica de la genial obra de Agatha Christie Diez negritos, que queda todavía en menos habiendo visto como yo el día anterior la que considero obra cumbre del cine apocalíptico, El planeta de los simios. Una cosa es no dar explicaciones sobre lo que ha sucedido (en el caso de El planeta no se dan, pero se sobreentienden, lo que conocemos de la catástrofe nuclear y la revolución simia son cosa de las posteriores secuelas) y otra no lograr algo mínimamente coherente, lo que cuenta el filme no lo es ni por asomo. Tiene alguna escena mínimamente inquietante como la de las cabras, pero es un filme completamente fallido del que solo se salvan los actores y siendo mínimamente generosos, Maribel Verdú y Clara Lago son lo más destacado, pero están lejos de sus mejores interpretaciones. La sala donde ví el filme estaba prácticamente vacía, dudo mucho que el filme remonte el vuelo, es un serio candidato en mi opinión a fiasco comercial español del año.

Editorial

Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. Pasó la huelga general (y las que te rondarán, morena, no merecen otra cosa los políticos) y el gobierno sigue haciéndose el sueco (lo lógico sería hacerse el alemán, pero no es una frase hecha) o peor, han vuelto a hacer el ridículo con lo de los desahucios, mal, deprisa y corriendo, dejando fuera a la mayoría de los que los sufren (los casos recientes de suicidio se habrían quedado fuera de lo que ha propuesto el gobierno) y no dándole su merecido a los que han montado el pollo. Se admiten apuestas sobre cuánto tardará en caer la próxima huelga, yo no doy de plazo ni medio año, veremos.

En los últimos días me ha llegado la noticia de la muerte de un compositor de bandas sonoras estadounidense no muy conocido para el gran público, pero que participó en unas cuantas películas algo sobrevaloradas a mi entender, pero muy conocidas. En cualquier caso, su música era muy superior a los resultados de los filmes. Descanse en paz

Richard Robbins:

Colaborador habitual del director estadounidense (y para mí uno de los directores más sobrevalorados de las últimas décadas, sus películas me parecen, frías, académicas y que buscan el preciosismo a cualquier precio) James Ivory, le dio a su cine la elegancia que el director pretendía, y es autor de algunas de las páginas musicales más bellas de los últimos años: Regreso a Howards End, La copa dorada y sobretodo su obra maestra musical, Lo que queda del día. No muy conocido para el gran público, pero un más que notable compositor.

Amanecer (2ª parte)

Llegó el final de la saga Crepúsculo, y mis sensaciones en contra de la misma no han variado. Sigo pensando que las películas son un insulto al noble género de vampiros (la castidad y el canto ultraconservador a la familia que predica casa horrorosamente con unos seres cuya principal virtud más o menos camuflada en la historia del cine por la censura, es que son unos salidos en busca de sexo, tanto que tengo entendido que hay una costumbre sexual llamada vampirismo consistente en excitarse viendo sangre en el acto sexual), sigo sin encontrarle el más mínimo atractivo físico a Robert Pattinson (es más, me parece tremendamente feo), Kristen Stewart me parece una actriz lamentable que siempre pone la misma cara de amargada haga lo que haga, y la principal virtud interpretativa de Taylor Lautner es la de quitarse con mucho arte la camiseta a la menor oportunidad (y eso que no le recuerdo verle practicar sexo en toda la saga).

El filme final acentúa todos los defectos, y añade algunos más. Después de mostrarnos en la anterior entrega lo horroroso que puede llegar a ser practicar sexo, lo que vemos se puede calificar casi de la Sagrada Familia vampírica, con niña repipi practicando milagros (encima parece la versión femenina de la peor película de Francis Ford Coppola, Jack), con los padres haciendo monerías (y tapándose bien las partes íntimas, no vaya a excitarse algún adolescente, que hay que reivindicar la castidad) a ritmo de la música más pegajosa y cursi que se encuentre a mano y una batalla final que pretenden épica y que resulta finalmente francamente mal rodada y patéticamente mal rematada (de todas las formas que la podían haber acabado, han optado por la más previsible, tópica e idiota). El filme es un horror como el resto de la saga, podría decir que afortunadamente será el último, pero no me fío, hay rumores de que los productores quieren seguir aprovechando la gallina de los huevos de oros haciendo remakes o spin-offs, y la escritora amenaza con otra saga de futuro estreno en cine, The host, dicen que más oscura, pero yo no me fiaría (no he leído la novela, que creo que pasó más desapercibida que Crepúsculo)

En la casa

No me deja de llamar la atención que se suela comparar al director francés François Ozon con Pedro Almodóvar, porque sus estilos me parecen muy distintos. Ozon es más alambicado e intelectual, con alguna salvedad como Potiche, sus filmes cuestan algo más de seguir, y Almodóvar es mucho más popular, salvo casos aislados. En la casa me parece su mejor película, la historia del profesor que empieza a obsesionarse por las historias que escribe uno de sus alumnos resulta mucho más interesante y accesible que otros trabajos suyos, y tiene excelentes interpretaciones de Fabice Luccini, Kristin Scott-Thomas y el chico protagonista. Quizás vea algo exagerada la Concha de Oro del Festival de San Sebastián teniendo en cuenta que competía con la para mí mejor Blancanieves, pero el premio no me parece un disparate (de los que está lleno la historia del Festival), me parece un estupendo filme de autor.

En la mente del asesino

Normalmente, y salvo casos excepcionales como este, suelo poner como imagen el cartel original de la película, que suele ser el americano (qué lejos queda la época de grandes cartelistas españoles, algunos como en el caso de Los diez mandamientos incluso fueron contratados por Hollywood para hacer el cartel original). En el caso del filme En la mente del asesino, como podéis comprobar arriba, el americano difiere completamente del español.

La razón es bien simple: dudo mucho que aquí hubiese ido alguien a ver una película por el nombre del actor Tyler Perry, en USA es una de las grandes estrellas de raza negra (hasta ahora dentro de la comedia, tiene varios número uno en la taquilla americana) y aquí es un completo desconocido, no sé si se ha llegado a estrenar alguna comedia suya en DVD y yo solo he visto algún fragmento en algún documental que no me ha atraído demasiado.

Vista En la mente del asesino, me convence menos. La película es un flojito trhiller  basado en una novela del conocido superventas James Patterson que tiene como personaje protagonista a Alex Cross, interpretado anteriormente por Morgan Freeman en El coleccionista de mujeres y La hora de la araña. No hay en todo el filme el más mínimo atisbo de originalidad, desde el minuto uno el cinéfilo habituado a este tipo de filmes puede preveer minuto a minuto todo lo que va a pasar y quién es ese villano en la sombra por mucho que intenten ocultarlo. Perry hace una interpretación mediocre, no le llega a la suela del zapato a Freeman cuando tiene que estar relajado y resulta blandito y aburrido cuando se tiene que poner en plan Charles Bronson. Lo mejor del filme son un Mathew Fox convincente como villano (aunque abuse del estereotipo, lo del malo haciendo llamaditas al héroe está más visto que el tebeo desde que se puso de moda en los años 90 con En el punto de mira, Speed y Jungla de cristal 3) y una estupenda Cicely Tyson como voz de la conciencia de Perry (el filme es tan confuso en la presentación de los personajes que no me acabo de aclarar si es su madre o su suegra). Filme del montón y completamente olvidable.

Editorial protesta

Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. Hasta las mismísimas narices estoy de la distribución española, no tienen en general ni idea de estrenar los filmes de una manera decente, ni de tratarlos adecuadamente salvo que sean americanos o tengan nominación al Oscar (y a veces ni así, hay unas cuantas películas nominadas o ganadoras que no se han dignado estrenar, algunas con grandes estrellas como Nicole Kidman o Woody Harrelson). Lo último, lo de esta semana es bochornoso, lamentable, un insulto al maestro del giallo italiano Dario Argento aunque esté en horas bajas. Relegar a horario de tarde-noche (no hay ninguna sala en Barcelona que proyecte antes de las 20 horas el filme, no sé si ocurre igual en otras localidades) un filme en su semana de estreno como Drácula es condenarlo al fracaso, y ningún filme por malo que pueda ser merece tal oprobio. Aducirán que en horario de tarde tenían que poner un filme como Las aventuras de Tadeo Jones porque estaba funcionando muy bien, pero creo que ese hueco de noche se podía cubrir perfectamente con filmes estrenados ya como Sinister, por ejemplo, creo que cualquier filme la semana de su estreno tiene derecho a tener todos los posibles pases del día. En señal de protesta, me niego a aceptar lo que ha hecho Filmax y no voy a hacerles el honor de ver el filme en el cine, ni de hacer la crítica, para estrenarlo así hubiese sido mejor pasarlo directamente al vídeo o al VOD.

Sinister

Sinister no es desde luego el colmo de la originalidad en cuanto a cine de terror se refiere: otra pelicula de casa encantada con inidividuo gilipollas que se empeña en investigar donde no debe (y que comete el mismo error que en Insidious, de lo mismos productores: sale de una casa con un aspecto horrible para meterse en una más terrorífica todavía; debe ser problema de miopía), diablillo con muy mala leche, niñitos "adorables" y final sorpresa muy previsible (se ve venir desde el principio). Lo que pasa es que lo que cuenta lo hace muy bien, mantiene el interés y la tensión en prácticamente toda la cinta y cuenta con una buena actuación de Ethan Hawke, que hace creible y da cariño a un personaje que hubiese sido tópico y detestable en otras manos. No aporta nada nuevo pero entretiene a los amantes del cine de terror, eso sí, espero que no se les ocurra comenzar una nueva saga como suelen hacer la mayoría de filmes de terror actuales, con una basta.

Todo es silencio

 

Hacía cuatro años que el director de Albacete afincado en Galicia José Luis Cuerda no dirigía (el último fue Los girasoles ciegos). Todo es silencio supone el segundo patinazo consecutivo en su carrera, esperaba mucho de un director que había mostrado su talento en filmes mucho mejores como La lengua de las mariposas, El bosque animado o Amanece que no es poco. El filme estrenado ahora no pasa de discreto, tiene una primera parte aceptable con los niños y la interpretación de un estupendo Juan Diego, pero naufraga en una segunda mitad con una tópica historia de narcotráfico y de amistad traicionada. Se salvan los niños, Diego y la excelente banda sonora de Sergio Moure, lo demás es solo correctito, ojalá Cuerda mejore en próximas películas (tiene talento para hacerlo) y no se pegue otros cuatro años cultivando vinos.

Los amos del barrio

Finalmente, Los amos del barrio, sucesión de chistes malos (se habrán calentado mucho la cabeza para ponerles donde les ponen el cerebro a los aliens) y escenas miles de veces vistas sobre invasiones extraterrestres con cuatro actores que no hacen otra cosa que repetir el estereotipo que se han impuesto a sí mismos en la mayoría de comedias donde aparecen. No hay por dónde pillarla, y es la enésima confirmación de que en general el cine cómico americano cada vez a peor, el fracaso comercial en USA ha sido sonado, aunque algunos lo hayan querido atribuir a la matanza en un cine que proyectaba la última de Batman (la película se estrenó a la semana siguiente allí).