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carlosmartinez

El último desafío

El último desafío es sobretodo el regreso al protagonismo de un filme de Arnold Schwarzenegger tras su etapa política, sus líos de faldas con la criada y su divorcio, pero también el debut en Hollywood de uno de los directores más prestigiosos de la cinematografía de Corea del Sur, Kim Jee-woon (El bueno, el malo y el raro y Encontré al diablo son sus filmes más conocidos).

Digámoslo claro, Arnie nunca ha sido un buen actor, pero siempre ha tenido más olfato (que no talento) y parece más listo que otros mamporreros del cine de los 80 como Norris, Seagal y Stallone. Viendo el filme, fallido aunque con ideas cómicas interesantes, creo que tenía claro que con más de 60 años a sus espaldas y un rostro muy envejecido no hubiese sido creible hacer el tipo de cine que le dio fama, que era más lógico optar por la nostalgia o directamente por la autoparodia. Para ello, qué mejor que elegir al director de la desmelenada y muy divertida El bueno, el malo y el raro. El último desafío resulta una comedia de acción muy cafre cuyo principal problema es que tiene un guión no muy conseguido que no sale de la trama "malo muy malo se dirige a un pueblo perdido y se enfrenta al sheriff". Con todo, Jee-woon aporta lo que tenía su anterior filme, parodiar la estética del western con un estilo propio de los cartoons (parece por momentos la historia del Correcaminos y el Coyote), y en esto consigue gags francamente divertidos como el de la "abuelita adorable" o el regreso de Schwarzenegger al pueblo tras el duelo con el malo, así como un excelente climax final en un maizal y un puente, pero se le va la mano en el histrionismo de secundarios como Pete Stormare o un Johny Knoxville que parece no haberse enterado que esto no era Jackass. No es un mal debut hollywodiense, pero los que conocemos filmes anteriores de Jee-woon esperábamos más, y no creo que a Arnie le quede mucha carrera por delante, este filme no ha funcionado en USA y ya veremos lo que pasa con el que protagonizará dentro de unos meses con Stallone.

La banda Picasso

Antes que nada, aclarar una cosa: por mucho que lo indique así la publicidad, yo no considero el filme de Fernando Colomo La banda de Picasso un filme sobre el famoso robo de La Gioconda, en el que el pintor malagueño y algunos otros artistas cubistas fueron considerados sospechosos. En realidad, y ya que antes hablaba de Alfred Hitchcock lo considero el macguffin del filme (la excusa para que la trama avance, para quien no conozca la palabra inventada por el cineasta inglés), el metraje dedicado al robo dentro de la película es bastante corto y no me parece lo más importante del filme.

De lo que en realidad trata el filme es de mostrar cómo un grupo de artistas afincados en París y liderados por entre otros por Picasso, Apollinaire y Braque revolucionaron el arte de su tiempo, dando lugar al cubismo. Es un filme muy cuidado y muy bien interpretado por su poco conocido reparto (a excepción de Jordi Vilches, la mayoría del reparto es novato o compuesto por actores que no son famosos), como casi siempre su director Fernando Colomo da muestras de ser un buen director (no un maestro, pero pocas meteduras de pata gordas tiene en su carrera, quizás El caballero del dragón). No es un filme redondo (por momentos cansa un poco por repetitivo hasta que entra la trama de la Gioconda), pero es muy recomendable.

Necrológicas retrasadas

Esta nueva sección (en teoría mensual, aunque es posible que no aparezca todos los meses, depende de la actualidad del mundo del cine) pretende recoger aquellos fallecimientos de las últimas semanas que se me han pasado por alto, en general por ser poco conocidos del público o por haber caído en el olvido, por lo que normalmente solo aparecen reflejados en revistas especializadas o en Internet. En este caso comentaré tres fallecimientos, descansen en paz:

Harry Carey Jr:

Actor secundario hijo de Harry Carey, una de las grandes estrellas del western de la época muda (padre e hijo coincidieron en Río rojo). Habitual en la filmografía de John Ford, Carey Jr. destacó en filmes como la ya mencionada película de Howard Hawks, Centauros del desierto o La legión invencible.

David R. Ellis:

Sería muy bueno en sus principios como especialista (Arma letal) y como director de segunda unidad (Matrix reloaded, Harry Potter y la piedra filosofal), pero como director no daba una, le debemos desastres del calibre de Cellular, Destino final 2 y 4, Tiburón, la presa y esa cumbre del despropósito que es Serpientes en el avión, buena prueba de que no siempre es conveniente fiarse de los internautas que sugieren cosas para "mejorar" los filmes (ni de los que no sugerimos nada, empezando por mí, seguid siempre vuestro propio criterio), el guión de Serpientes es un monumental desaguisado. Fallecido de manera súbita en un hotel de Johanesburgo mientras rodaba un nuevo filme.

Jon Finch:

Actualmente olvidado, este actor británico trabajó con gente de la talla de José Luis Borau (La sabina), Pilar Miró (Gary Cooper que estás en los cielos), Roman Polanski (Macbeth) y Alfred Hitchcock (Frenesí). Parece ser que era de carácter muy reservado, lo que lo alejó de ser una estrella, y tampoco tuvo mucha vista o suerte en algunas elecciones, tengo entendido que rechazó ser James Bond en Vive y deja morir (hubiese sido desde luego un Bond muy diferente que Roger Moore, el elegido finalmente) y que no pudo ser por enfermedad (era diabético) el personaje que John Hurt hizo en Alien, el 8º pasajero.

Un político al que se le ha ido la olla

No sé que es peor, que los políticos no nos digan la verdad o que a veces la digan y nos enteremos de lo que realmente piensan. Lo de este sujeto japonés, ministro de su gobierno al parecer, no tiene nombre:

Taro Aso:

A este ministro nipón de economía no se le ocurrió otra cosa de decir que los ancianos de su país tenían que darse prisa en morir, dados los problemas de su gobierno en pagar sus pensiones. Tengo entendido que tiene 72 años de edad, así que me imagino que debe estar preparando ya su testamento y la katana para hacerse el harakiri. Se ha ganado el título de hijo de puta de la semana cum laude.

El lado bueno de las cosas

Los distribuidores españoles no tienen remedio con los títulos. Yo entiendo que el título original de El lado bueno de las cosas, Silver linings playbook, tiene una difícil traducción, puesto que lo más aproximado, Compendio de hechos rescatables (silver linings tengo entendido que forma parte de una frase hecha que viene a decir que  dentro de lo malo siempre hay algo que se puede salvar) es poco comercial, pero la traducción es una de las más chapuceras que se recuerdan, en este caso creo que lo más adecuado hubiese sido no traducirla, dejarla como estaba o reducirla a Silver linings. Y lo peor es que no es el caso más lamentable de título horroroso en España de una película reciente, cuando se estrene en España dentro de unas semanas lo último de Judd Apatow comentaré el título en castellano de su filme, no sé cómo calificarlo y encima tenía una traducción más sencilla.

El filme está nominado a ocho Oscar y suena como posible sorpresa como ganador de algunos premios. No acabo de entenderlo. Tan solo me parece apreciable en el terreno interpretativo, donde Jennifer Lawrence, Robert de Niro y Jacki Weaver hacen muy buenos trabajos, no tanto un Bradley Cooper que solo hace un trabajo correcto, aunque no se agradece que no caiga en poses demasiado histriónicas en un papel en el que se pued caer fácilmente en ellas. El filme en sí no pasa de ser una comedieta romántica del montón, dirigida y escrita con más habilidad que la mayoría de tonterías de este género que desgraciadamente en este género (la mayoría de directores de cine románticos deberían aprender de la screwball comedy de los años 30, e incluso de directores rosáceos como Jean Negulesco, que al menos sabía mejor su oficio que muchos moñas actuales), pero de desarrollo completamente previsible y de gags en general no demasiado  memorables. Me temo que la razón de tanta nominación sea que es un filme producido por Harvey Weinstein, del que ya conocemos su desparpajo en colocarnos medianías en los Oscars como si fueran la última maravilla (y menos mal que solo se le ocurrió dirigir una película, inédita en España, los que la han visto dicen que es patética). El lado bueno de las cosas es un filme entretenido y bien interpretado, pero poco más, su director David O. Russell estuvo más inspirado en filmes como Tres reyes, Flirteando con el desastre y The fighter.

El vuelo

El vuelo es el regreso del director Robert Zemeckis al cine de imagen real, tras varios años de no demasiadas afortunadas incursiones en el cine de animación. El resultado es sumamente irregular. Parte de una idea brillante que no acaba de cuajar en un buen guión (me sorprende que lo hayan nominado al Oscar), porque no acaba de estar bien desarrollada. La historia del piloto que en plena borrachera logra salvar el vuelo que tripulaba basa su fuerza en la gran interpretación de Denzel Washington (bien secundado por Don Cheadle, John Goodman y Melissa Leo) y en la muy lograda escena del accidente aéreo, pero luego se vuelve repetitiva, le sobran minutos que no son necesarios (demasiadas escenas de borracheras, de reuniones que no aportan nada nuevo), y es rematada por una escena final que es pura moralina. El filme se queda finalmente solo en correcto, Zemeckis hace años que no hace una película redonda a la altura de títulos como Regreso al futuro o ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, para mí sus mejores títulos.

Volver a nacer

El filme italiano dirigido por el actor italiano Sergio Castellito Volver a nacer es probablemente uno de los melodramas más exagerados, patéticos, lacrimógenos y ridículos de los últimos años. Sin entrar en spoilers, la cantidad de desgracias y vicisitudes que le suceden a la pareja protagonista es tan excesiva que no hay quien se crea ni por asomo esta historia que transcurre en la guerra de la antigua Yugoslavia. Solo se salva del naufragio el trabajo de Penélope Cruz (aunque me parece excesiva su nominación al Goya, tampoco es para tanto), lo demás es material de derribo digno del peor culebrón televisivo.

Necrológicas

Esta semana nos han dejado un gran actor del cine español (otro más en una lista que está siendo terriblemente larga en los últimos meses, no ganamos para disgustos) y un grande del cine japonés. Descansen los dos en paz.

Fernando Guillén:

Gran actor de cine, teatro, televisión y doblaje, de voz inconfundible. En su larga carrera en cine, destacar su Goya de Don Juan en los infiernos, su trabajo con Almodóvar en Mujeres al borde de un ataque de nervios y su trabajo con Saura en La noche más oscura. En televisión, La saga de los Rius y su larga trayectoria en los Estudios 1 de TVE.

Nagisa Oshima:

Casi un desconocido para el gran público occidental antes de 1976 (algunos críticos dicen que sus mejores trabajos son los anteriores a esta fecha), la armó bien gorda con la muy perturbadora y excesiva El imperio de los sentidos (tanto que yo personalmente no he podido volver a verla desde la primera vez que lo hice, no me atrevo). Después haría una especie de secuela, El imperio de la pasión y las muy conocidas Feliz Navidad, Mr Lawrence y Max, mon amour, pero casi todos le recuerdan por el filme que dio a conocer al gran público a un director que intentó romper con el cine clásico nipón.

Django desencadenado

Esta semana nos han llegado dos películas nominadas a los Oscars que tienen en común tratar la guerra civil americana y la esclavitud, aunque desde dos puntos de vista completamente diferentes, uno completamente irreverente y muy bestia, y el otro más clásico. Siendo buenos los dos, me quedo personalmente con el primero.

Al igual que pasó con su anterior trabajo, Malditos bastardos, me sigue llamando la atención que alguien le continúe pidiendo a Quentin Tarantino rigor histórico, porque es pedirle peras al olmo. Lo suyo es la irreverencia, el gusto por los géneros cinematográficos y literarios más despreciados por la crítica bienpensante (pulp, blackxpotation, western europeo, cine oriental), el amor por los diálogos más alambicados a partir de lo más nimio, su gran trabajo con los actores (no recuerdo ninguno que haya estado mal en un filme suyo) y su tendencia al exceso, a lo cafre, a la violencia más extrema.

Pues bien, Tarantino sigue en sus trece, y para mí lo sigue haciendo muy bien. Logra la probablemente la película más bestia de su carrera (y eso que puso el listón muy alto con Malditos bastardos), no se anda con remilgos en cargarse a todo cerdo esclavista que se le ponga por el camino (lo suyo ni es rigor histórico ni cuestión de matices, los malos aquí son malísimos) de la manera más  salvaje que se le pueda ocurrir. Sus referentes aquí son claramente el western europeo, por supuesto el Django de Sergio Corbucci (otro filme que tampoco se anda con remilgos en el uso de la violencia, lo he visto esta semana en pantalla grande y es mucho más interesante que lo que puede parecer a simple vista, tiene un uso de la violencia tremendo y raya por momentos en el cine de terror en un pueblo completamente tétrico y fantasmagórico) aunque no sea un remake, pero también los filmes de Sergio Leone, por momentos también se puede ver un cierto homenaje a El bueno, el feo y el malo en los tres personajes protagonistas . Por otro lado, tiene lo que siempre ha tenido Tarantino en sus diálogos, conseguir perlas de situaciones surrealistas y cotidianas, los mejores momentos los logra en la muy descacharrante escena en que los predecesores del Ku Klux Klan discuten sobre si han acertado en las capuchas que utilizan (la mejor escena para mí de la película y uno de los momentos más atrozmente divertidos que recuerdo en una sala de cine en los últimos tiempos) o en el monólogo de Leonardo Dicaprio sobre las diferencias entre el cerebro de los negros y el de los blancos (Tarantino no dará una lección de historia precisamente, pero dice mucho más de la mente de un racista en este monólogo que muchos en todo un libro), así como la peculiar manera de Christoph Waltz de "rendirse" a las autoridades tras cargarse a algún malvado. Y desde luego, consigue grandes interpretaciones de los ya mencionados Waltz y Dicaprio, y también de un Samuel L. Jackson que no duda en parodiar salvajemente el personaje del Tío Tom servicial (en el caso de su personaje, demasiado) hacia sus amos. El filme es desproporcionado, exagerado, sangriento hasta dejar en pañales cualquier filme de Peckinpah, tremendamente divertido y muy, muy entretenido, con algún altibajo (la presentación de Dicaprio y la llegada a la plantación se antojan un poco largas) su ritmo no decae en ninguna escena. Siendo fan de Tarantino desde que lo descubrí en Reservoir dogs, me parece otra obra mayor en su carrera, pero me temo que su legión de detractores seguirá pensando que el hombre se sigue pasando tres pueblos y que está sobrevalorado, empezando por la Academia de Hollywood, a la que no me extrañaría que dejase al filme sin premios salvo que vuelva a premiar a Christoph Waltz, es muy extraño que haya dejado fuera a Tarantino de la categoría de director.

Lincoln

La visión del conflicto norte-sur de Spielberg en Licoln tiene que ser forzosamente opuesta a la de Tarantino, siendo el director de ET un autor nada irreverente, más respetuoso con la historia de su país y más clásico. Con todo se permite alguna licencia crítica hacia su presidente en este buen filme, al que quizás le venga un poco grande tanta nominación al Oscar, puesto que empequeñece algo comparado con otras obras de su autor y con los referentes claros con otro filme especialmente que le veo.

Tiene un excelente guión de uno de los mejores dramaturgos actuales norteamericanos, Tony Kushner (guionista de la mucho más crítica Munich) que potencia las intrigas políticas y que aunque muestra lo respetuoso que es Spielberg con Lincoln y no oculta su admiración por el personaje, no se olvida de mostrar algunas aristas en él, especialmente la muy tormentosa relación con su mujer y los un tanto maquiavélicos modos en que el presidente intenta lograr los votos para conseguir la abolitud de la esclavitud. Ahí quizás se queda un poco corto, el filme como he dicho me parece por momentos una versión dulcificada de una de las mejores películas sobre la política americana, el filme de Otto Preminger Tempestad sobre Washington. Ambos hablan de las dificultades de un presidente para conseguir sus objetivos, pero allí Preminger era mucho más ambiguo e irónico, se atrevía a hablar de si era posible en los años 60 un político en el gobierno con pasado comunista, se atrevía a cuestionar el talante moral de los políticos del país americano, y tenía a un inmenso Charles Laughton en el último papel de su carrera (el papel de Tommy Lee Jones lo recuerda por momentos, pero no tiene tanta fuerza el personaje, aunque esté muy bien interpretado por el gran actor, a pesar del pelucón que le han cascado, pelucón por otro lado perfectamente justificado en la última escena del filme). Spielberg no se atreve a tanto como Preminger, le da alguna pincelada crítica a la labor de Lincoln, pero no llega a cuestionarlo tanto como para que no se note su admiración por el personaje, el filme resulta un tanto tibio en ese aspecto, y además por momentos resulta un tanto farragosa tanta reunión parlamentaria, podría haber reducido algo la duración de un filme que por lo demás no aburre en ningún momento. Para mí lo mejor es la cuidada ambientación y la espectacular interpretación de un Daniel Day-Lewis inmenso, pero no me parece entre los mejores filmes de Spielberg, para mí resultaría excesivo un tercer Oscar para un filme un tanto menor en alguien que ha hecho Tiburón, Encuentros en la tercera fase, En busca del arca perdida, ET, La lista de Schindler o Salvar al soldado Ryan, películas muy superiores a este cuidado filme, pero que peca de un tanto blando.

Amour

Hace algunos días me preguntó alguien a que conozco que qué me había parecido el filme de Michael Haneke Amour, filme que odio profundamente por las razones que luego comentaré. Ante su extrañeza, puesto que a él le gusta Haneke, y dado que lo mío no es precisamente la oratoria, no supe bién expresarme de porqué no me gusta. Como me expreso mejor con la escritura, mejor lo haré aquí.

No me gusta la forma de rodar de Haneke, en general me parece demasiado truculenta y fría, especialmente en la para mí infausta Funny games (esas miradas de los asesinos a cámara buscando complicidad me parecen horrorosas, luego volveré a hablar de lo de mirar a cámara, porque en Amour vuelve a hacer un uso terrible de lo mismo, en mi opinión). Me pasa lo mismo que con von Trier, no puedo con sus filmes, buscan a menudo gratuitamente enervar al espectador de una manera que a mí me molesta mucho, creo que se tiene que ser más sutil.

Y  Amour empieza en principio de otra manera, he de reconocer que la primera escena entre Jean-Louis Trintignant y Emmannuelle Riva, de la que he colgado dos fragmentos arriba es maravillosa, cómo en un prodigioso plano-contraplano un marido descubre que su mujer está muy enferma, que no responde y que nada va a ser igual en ese matrimonio es lo mejor que he visto en un cine en mucho tiempo, sin necesidad de manipular al espectador, al que coloca en un plano intermedio entre los dos para que se pueda mantener imparcial (el punto de vista y dónde se coloca la cámara me parece básico en cómo contar una película). Le sigue una primera parte primorosa contando la vida cotidiana de la pareja, sus problemas con la enfermedad y su relación con su hija.

El problema empieza cuando Haneke comienza a cargar las tintas conforme la enfermedad avanza. El director alemán parece que no conoce ni la mesura, ni la elipsis ni la síntesis y por momentos da la impresión de que se regodea enseñando el sufrimiento de la mujer (tanto "me duele" empieza ya a revolverme las tripas). Y si hablaba de que dónde se coloca la cámara dice mucho de las intenciones de un director, Haneke opta por la opción para mí más perversa, discutible, repugnante y manipuladora. Me refiero en la escena (no la cronometré, pero a mí se me antojó exasperadamente larguísima) en que Trintignant, colocado en el lugar de la cámara, da de beber a su mujer, y esta nos mira a los ojos directamente. Siempre he oído (no solo ahora que participo en cortos y trabajos de creación audiovisual) que el riesgo de que mire el actor a una cámara es que el espectador entre demasiado en la historia, lo que en teatro se llama romper la cuarta pared cuando el actor comienza a hablar con el espectador, cosa que se puede asumir si el director lo hace bien. Lo que hace Haneke para mí es peor, al colocarnos desde el punto de vista de Trintignant nos está manipulando, nos está obligando a tomar partido y pedir lo que va a pasar luego, nos esta pidiendo que tomemos partido por una opción moral que por lo menos debería ser discutible éticamente. A mí la opción de Haneke de manipular emocionalmente me repugna, me recuerda al peor cine propagandístico, me parece tramposa, maniquea, me revuelve las tripas y no puedo con ella. No puedo darle ni siquiera el aprobado a una película en su fondo y en su forma deleznables, por mucho que me guste el trabajo de Trintignant y Riva.

Jack Reacher

Vaya por delante que no tengo nada en contra de los best sellers, al fin y al cabo también Alexandre Dumas y Jules Verne se pueden considerar autores de best sellers en su momento, y he disfrutado en muchas ocasiones leyendo a gente como Michael Chrichton. Que quede claro que tampoco estoy en contra de que se lleven este tipo de novelas al cine, conviene recordar que unas cuantas de mis películas favoritas y algunas de las mayores películas de la historia del cine están basadas en literatura de este género, desde Psicosis a Vértigo pasando por Las diabólicas de Clouzot, Sublime obsesión de Douglas Sirk o muchos clásicos del cine negro procedentes de una literatura pulp mucho menos interesante en novela que las obras de Dashiell Hammett o Raymond Chandler.

Lo digo porque muchos de los que han criticado la por otro lado bastante mediocre Jack Reacher lo primero que le han echado en cara es su origen literario, lo que muchos llaman despectivamente literatura de aeropuerto porque es lo que acostumbra mucha gente a leer en sus viajes y periodos vacacionales para desconectar, yo pienso que ese no es el problema, lo malo es que se ha hecho  rematadamente mal la película. No sé si la novela de Lincoln Child no daba más de sí, porque no tengo el gusto de conocer su obra, el caso es que el guión es muy, muy flojo, cualquier espectador acostumbrado a este tipo de intrigas puede advertir en seguida qué es lo que no encaja en este asesinato múltiple de cinco personas escojidas al azar con conocer la biografía de los cinco muertos, con lo que nos hemos cargado ya buena parte de la intriga. No ayuda tampoco la omnipresencia de Tom Cruise, uno preferiría saber más de personajes como los del director alemán Werner Herzog, Richard Jenkins o Robert Duvall, mucho más interesantes que el protagonista, tanto protagonismo entorpece una trama a la que dada su simplicidad le sobran un montón de minutos de relleno. Quizás hubiese necesitado un director mejor que Christopher Macquarrie, muy prometedor como guionista tras Sospechosos habituales, pero cuya obra posterior me temo que no ha estado a la altura de su primer libreto, ni como guionista (Valkyria) ni como director (esta es su segunda película como director tras una anterior, Secuestro infernal, que pasó completamente desapercibida). El problema de Jack Reacher no es su origen de best seller, es su mediocridad y falta de interés.

Cambios en el blog

Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. Como habréis podido observar los habituales lectores de este blog, le he hecho un completo lavado de imagen, espero que os guste. Queda algún detalle que quizás pueda mejorar, como el tamaño de la letra, pero creo que así está más claro y por fin he logrado cambiar el color de la letra de los textos. También he remozado algunas secciones. A partir de ahora el tradicional editorial desaparece, y el blog se estructurará de la siguiente manera: una primera parte de actualidad no relacionada con cine que me apetezca comentar (que no siempre aparecerá, depende de si hay algo novedoso), después actualidad de cine (premios, por ejemplo), un homenaje a las figuras del mundo del cine, teatro y televisión que hayan fallecido recientemente y finalmente las críticas de las películas vistas. Cada sección tiene un encabezamiento en el que indicará lo que podréis leer. Como siempre, espero vuestros comentarios, estén de acuerdo conmigo o no, siempre intento respetar vuestras opiniones, eso sí, no admito spam, si aparece alguno será inmediatamente eliminado.

Nominaciones a Goyas y Oscars

Esta semana se han conocido las nominaciones a los Goyas y a los Oscars. Si bien no me gusta hablar de las nominaciones, sino de los premios una vez entregados, sí que me gustaría comentar algunas cosas sobre las mismas.

En cuanto a los Goya, me tengo que repetir cada año en lo mismo: habría que cambiar la costumbre (también presente en los Oscars) de que sean los productores quienes, a su antojo y según lo que ellos creen más conveniente para la carrera comercial de la película, propongan qué actores van en unas categorías o en otras. Que Daniel Giménez Cacho esté nominado como actor principal siendo tan secundario en Blancanieves como Ángela Molina, o que Emilio Gavira esté propuesto como actor revelación cuando lo debió estar por El milagro de P. Tinto hace catorce años (claro que peor fue lo de Walter Vidarte, veteranísimo actor nominado como actor revelación por su ultimo filme antes de morir) clama al cielo. Tampoco tiene justificación lo del guión adaptado, cuatro de los nominados (Fin, Invasor, Tengo ganas de tí, Todo es silencio) están con creces entre lo peor del año, y el quinto, Las aventuras de Tadeo Jones, no lo puedo considerar adaptado, porque, a pesar de basarse en un personaje de dos cortos, la historia que cuenta es muy diferente de la de los mismos. Lo dicho, como cada año, lo de los Goyas sigue siendo un despropósito.

En cuanto a los Oscars, todo ha sido más previsible. Como pensé, The master fuera de los premios grandes salvo las interpretaciones, Tarantino no tanto pero no tiene todas las nominaciones que se esperaba, y Lincoln tiene toda la pinta de que va ser la triunfadora. Si acaso, lo más sorprendente ha sido que Amour se colase como nominada a mejor película y director y la ausencia de Kathryn Bigelow en la categoría de dirección. De momento hay muchos premios (especialmente actriz y actor secundario) que no están nada claros, veremos si los Globos de Oro de esta noche empiezan a aclarar el panorama:

Necrológicas

Estos días nos han dejado una gran actriz teatral y una actriz estadounidense desde hace muchos afincada en España. Descansen las dos en paz.

Anna Lizarán

Su carrera es más importante en teatro que en cine, a pesar de haber trabajado varias veces con Ventura Pons (Forasters y Actrius quizás las más importantes), con Pedro Almodóvar. Su último trabajo para cine fue Herois. Una de las mejores actrices del teatro catalán.

Patty Shepard

Actriz norteamericana de nacimiento, pero que vino muy joven a España con su familia (su padre era militar destinado en Torrejón de Ardoz) y aquí se quedó, estaba casada con el actor Manuel de Blas. Participó en muchos westerns españoles e italianos (no me gusta llamarlos spaguetti western, me parece una falta de respeto porque no todos son malos) y películas de terror. Sus dos filmes más conocidos quizás sean el primer largo de Iván Zulueta, Un, dos tres al escondite inglés y La noche de Walpurgis, de Leon Klimovski

El hombre de las sombras

A veces es una lástima mi obligación como crítico de no poder hacer spoilers, porque películas como El hombre de las sombras lo merecería, para que nadie picase en verla. Este filme es pura y llanamente un timo, nos han intentado vender como un filme de terror (su director Pascal Laugier viene de ese género, habiéndo destacado la inédita en nuestras salas y al parecer brutal Martyrs) un filme que no es más que un vulgar trhiller con sorpresas y giros inesperados que cuando se descubren resultan ridículos y absurdos. Para salir huyendo, no hay por donde cogerla, otro patinazo (ya no sé cuántos lleva) en la que un tiempo fue prometedora actriz Jessica Biel. El hombre de las sombras es sin duda el primer fiasco en toda regla del recién comenzado año.

Peso pesado

Lo del actual cine de humor estadounidense es como para hacer un estudio serio. No me explico que un país que dio grandes del humor de todos los tiempos como Buster Keaton, Jerry Lewis o Woody Allen acabe derivando en cómicos lamentables como Will Ferrell o Adam Sandler y toda su troupe, a la que pertenece Kevin James. Lo peor es que una tontería como una casa como Peso pesado hasta parezca buena si la comparamos con Desmadre de padre y Jack y su gemela, esta parodia de Rocky y similares tiene poca gracia y es muy ñoña, pero por lo menos carece de la brocha gorda y lo soez de los últimos trabajos de Sandler. Mejor no verla, salvo que se tenga la tarde libre y sea la única película que se pueda ver por horario, como me pasó a mí.

Editorial

Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. Hoy no me apetece demasiado hablar de algo que no sea cine, y después de casi una semana de empezar el año me parecería un severo retraso hablar de mi lista de propósitos para el nuevo año. Desearía eso sí que la crisis dejase de tocarme las narices, al igual que Rajoy, Merkel y todos los capitalistas habidos y por haber, que Wert se fuese al cuerno, que no me tocasen el IVA y que los lectores de este blog se mostrasen más activos dejándome comentarios (aunque acabe la cosa como el rosario de la aurora como pasó con Juan Aldea). Feliz año nuevo y que veamos buenas películas.

Como casi siempre, en las últimas semanas se me suele escapar algún fallecido. Es el caso de un productor estadounidense no muy conocido del gran público, pero con algunas películas muy conocidas en su haber.

Martin Richards:

Procedente de la producción teatral, su filmografía es bastante corta: Chicago (por la que ganó el Oscar y que ya había producido en teatro), El resplandor, Los niños del Brasil y Fort Apache: The Bronx son sus filmes más conocidos. Descanse en paz.

 

La noche más oscura

Pasando a comentar los estrenos de esta semana, si me permitís quiero pararme en la salvajada que han hecho con la traducción en castellano de dos de los títulos de los filmes. Del segundo y más lamentable ya hablaré cuando haga después la crítica. Lo peor de que a Zero dark thirty (título extraño, pero que alude a la hora del comienzo de la operación para acabar con Bin Laden) le hayan puesto La noche más oscura es la falta de originalidad, de tomar con todo el morro un título que ya había utilizado Carlos Saura en su filme sobre San Juan de la Cruz. Lamentablemente no es la primera vez ni la última que suceda (a veces más de una, hay tres Al límite, por ejemplo), creo que lo más lógico hubiese sido dejar el título en inglés o traducirlo como 12 y media de la noche.

Y pasemos al filme de Katrhyn Bigelow, que está empezando a ser muy polémico y pienso que la polémica no ha hecho más que empezar. Desde que la conocí en Acero azul, la directora americana siempre se ha caracterizado por ser una de las directoras más ideológicamente ambiguas del cine americano, y también de las que han expresado mejor la atracción de los personajes por el lado oscuro y lo turbio. Aparentemente, el filme es una americanada sobre la captura de Bin Laden, que ensalza a las víctimas americanas de Al Qaeda (lo hace sin tapujos en los títulos de crédito finales) y que justifica el uso de la tortura. El problema para juzgar así de fácilmente el filme es que tiene varios elementos en su contra, es mucho más rico e interesante de lo que pueda parecer a simple vista. Yo recomiendo al que vea el filme la primera vez que se fije en la aparentemente muy fría mirada de Jessica Chastain durante las escenas de tortura; hay momentos que son la pura expresión del horror ante lo que está haciendo el torturador, y hay momentos que parece fascinada por el trabajo del mismo, por no hablar de la sensación de desolación del personaje en el último plano de la película, a eso me refiero en la ambiguedad de Bigelow. En su querencia por mostrar la fascinación por lo turbio y en cómo un personaje normal puede llegar a ser lo peor daré dos ejemplos: para mí lo mejor de su anterior En tierra hostil era cómo después de ver las locuras de su protagonista en Irak comprobábamos que en la vida normal era un apacible padre de familia haciendo las compras en un  supermercado, sin decir una palabra Bigelow dejaba claro que el personaje cambiaba en la guerra y se sentía fascinado por el peligro y el riesgo de muerte. Aquí lo hace con el torturador, después de verlo darle una paliza a un terrorista lo vemos capaz de cuidar cariñosamente a los animales de la base donde está, Bigelow sigue siendo capaz de mostrar lo bueno y lo horroroso de un personaje en pocos planos. La hora más oscura me parece una gran película a pesar de algunos momentos de ideología dudosa y de una duración excesiva, se muestra especialmente brillante en las escenas de acción y especialmente remarcable me parece el trabajo de Jessica Chastain, para mí claramente favorita para el Oscar con lo que he visto de momento este año, muy bien acompañada por el actor que hace de torturador. Jason Clarke, y por un inquietante James Gandolfini en un breve papel como frío jefe de la CIA. La daría como favorita para los premios gordos este año, de no ser porque el anterior Oscar de Bigelow está muy reciente y porque Lincoln parece que va varios cuerpos por delante en la preferencia de la crítica y el público estadounidenses.

The master

Cuando se estrenó The master en el Festival de Venecia, parecía que se iba a comer el mundo en los premios de este año. Ya en el Festival no se llevó el premio gordo, y a falta de ver lo que pasa en los Globos de Oro y en las nominaciones a los Oscars esta semana, parece que se va a quedar en mucho menos. Habiendo visto el filme, no me extraña del todo, con ser una muy buena película, me parece lejos de los mejores filmes de su director Paul Thomas Anderson, por varias razones.

Primero, porque la encuentro demasiado ambigua. Hay muchos momentos en que no sé si el filme está criticando la secta que muestra la película (claramente inspirada en la Cienciología de L. Ron Hubbard), si la está parodiando o si directamente la está ensalzando, Anderson no acaba de tomar partido y se toma con demasiado cariño a unos personajes que a mi juicio no deberían ser tan agradables. La ambigüedad está bien en una obra de arte, pero aquí me parece por momentos que Anderson no se ha acabado de atrever a poner toda la carne en el asador, que haya tenido miedo de que Tom Cruise, John Travolta y compañía le hayan puesto a caer de los caballos.

Segundo, que el filme me remite directamente a un filme de su director mucho más inspirado que este y más tangencialmente a otro suyo. No sé si soy el único que ha visto las similitudes entre el personaje de Mark Wahlberg entrando en la comunidad del cine porno que dirigía Burt Reynolds en Boogie nights y el de Joaquin Phoenix entrando en la secta que dirige Phillip Seymour Hoffman, a mí me parecen más que evidentes, aunque me parece que el retrato que Anderson hacía de la América de los años 70 está más conseguido y es más incisivo que el de la de los 50. Y si hablamos de sectas y Tom Cruise, nos tenemos que ir por supuesto a uno de los grandes papeles del actor, el predicador que interpretaba en Magnolia, mucho más ácido en mi opinión que el retrato demasiado paternal del sosias de Hubbard que hace Seymour Hoffman.

Todo ello hace que un filme que tiene un buen guión, una gran dirección y un trabajo superlativo de sus dos protagonistas me parezca un peldaño por debajo de Boogie ninghts, Magnolia y Pozos de ambición. The master me parece una excelente película, pero no una obra maestra, al que es uno de los mejores y más originales directores del actual cine americano le pido más, y el filme no me lo acaba de ofrecer, se queda en un producto muy competente, pero que no le acaba de sacar todo el jugo y la mala leche que el tema requería.