Supongo que por tus palabras no leerás esto, pero por si acaso:
El acuerdo entre Disney y Pixar de 2006 no es solo por cuestiones económicas, implicaba la entrada a Disney como uno de los accionistas mayoritarios de Steve Jobs, y el control de la sección de animación de Disney de John Lasseter, así como el deseo de reactivar la animación tradicional del estudio que se había perdido. Como contraprestación, Pixar quedaba absorbido, los anteriores contratos tenían una duración determinada (te recuerdo que el acuerdo duró tanto en llegar que por momentos parecía roto), pero nunca implicaron la absorción.
Incluso Filaffinity pone como coproductora de La historia del camello que llora a Alemania, y de hecho las distintas fuentes en que he buscado ponen como estudiante y residente en Alemania a su directora Byambaguren Davaa, sigo pensando que deberías estar mejor informado
Y es completamente falso que no me guste el cine iraní, me gustan mucho A través de los olivos y El sabor de las cerezas, no tanto Copia certificada, me parece un mal homenaje de Kiarostami a una de las obras mayores de Rossellini, Te querré siempre. No le puedes hablar de odiar el ritmo lento a alguien que tiene entre sus filmes favoritos a todos los que he visto de Kenji Mizoguchi (muchos se han perdido, desgraciadamente), Yasuhiro Ozu y Kwandum-El más allá de Kobayashi (la madre de todo el "nuevo cine de terror" japonés, así como una de las películas de ritmo más pausado que recuerdo haber visto en mi vida), Ordet, Dies irae y Gertrud de Dreyer. Si me cargo la mayoría del cine iraní es porque las otras que he visto sí me parecen clones las unas de las otras (y no soy el único al que en cuanto ve a unos niños perdidos en las calles de Teherán le entran sarpullidos), y si te leyeses mínimamente este blog comprobarías que me suelo cargar a conciencia la mayor parte del cine comercial norteamericano (te sugeriría que te leyeses las críticas a las dos partes del Motorista fantasma, Battleship o Acto de valor para comprobarlo), pero desde luego no tengo la cortedad de miras que demuestras tú, sigo siendo admirador de Coppola, de Scorsese, de Tarantino, de Spielberg, de Cassavettes y de buena parte del cine clásico americano, e igualmente me encanta Susanne Bier, Nanni Moretti, Almodóvar, Ken Loach (cuando acierta, que no siempre ocurre), Víctor Erice (espero que algún día vuelva a dirigir), Juan José Campanella, Manoel de Oliveira, por mencionar unos cuantos directores no americanos vivos. Lo que odio es que me tomen el pelo, que me vendan una película francesa como argelina (ha pasado, dos veces para ser concreto, con Indigenes y con una que no se ha estrenado aquí) o como austríaca (Caché) para que puedan competir en festivales y Oscars, me parece una falta de respeto al espectador y una tomadura de pelo, ¿estamos?