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carlosmartinez

El fraude

No soy partidario de cambiar los títulos de las películas del original, pero esta vez hago una excepción con esta película, que tiene como título original Arbitrage. Esta película me parece un fraude, una tomadura de pelo, nos la han quedido vender como una película sobre la crisis financiera y lo que acaba siendo (perdón por el spoiler) es una película sobre un señor que le pone los cuernos a su señora, con una intriga criminal tópica, pillada por los pelos y rematada de mala manera. Algunos han considerado que Richard Gere hace una buena interpretación, a mí no me lo parece, controla algo más sus tics y poco más, y el personaje acaba careciendo del interés que hubiese podido tener si el filme se hubiese centrado en el tema de la crisis financiera. Tampoco pueden hacer mucho Susan Sarandon y Tim Roth, sus personajes son completamente planos y carentes de interés. Que esta mediocridad de película haya abierto un festival de prestigio como es San Sebastián es algo que no entiendo.

Editorial

   Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. Como váis a comprobar enseguida, he decidido dar un pequeño lavado de imagen a este blog, empezaba a estar un poco mustio, y voy a empezar a colgar imágenes, espero que os guste el nuevo aspecto del blog.

   Como no me apetece volver a hablar de Mas y Rajoy (eso sí, que alguien le explique que existe el derecho de manifestación, porque cuando le oigo decir que lo que le gustan son las personas que no se manifiestan, me pongo frenético y más cabreado de lo habitual; odio las manifestaciones violentas de cualquier tipo, pero todo el mundo tiene derecho a la queja y a la protesta, cosa que el presidente del gobierno se pasa completamente por el forro llamándoles pancarteros), me gustaría volver al tema de la última película de Woody Allen y el chiste del tenor. Cuando me refería a la crítica a cierto tipo de teatro actual, pensaba en cosas como esta foto que me ha llegado estos días:

(Aclaración: no es la primera imagen que me llegó, la otra no la he podido copiar, y era peor, con una funda o capucha de Mickey Mouse en las entrepiernas de los actores). Pertenece al montaje de Macbeth que dentro de unos días podremos ver en el TNC de Barcelona. Estos tres personajes resultan ser las "terroríficas" brujas que profetizan la sangrienta llegada al poder de Macbeth. El director es Alex Rigola, que ya nos regaló "perlas" shakesperianas anteriormente como un Tito Andrónico con música de King Africa en una de las escenas más bestias de la obra (una violación, para ser exactos) o como un Ricardo III ambientado en un puticlub. A mí esto me parece una falta de respeto al dramaturgo inglés y una tomadura de pelo al espectador, justo lo que criticaba Allen al hacer la representación de ópera con la coña del tenor, no sé qué pensaréis vosotros, lo dejo a vuestro juicio.

Blancanieves

El cine español en algunos momentos parece maldito por algunas casualidades, empezando por la coincidencia hace unos años de Los otros y El sexto sentido. Poco después de que se estrenase Ted, se descubre en el Festival de San Sebastián que se había rodado una película aquí que trataba también sobre un osito. Lo de Blancanieves es peor. No sé como se debió tomar el director Pablo Berger lo de ver que tras ocho años preparando una versión muda del famoso cuento se le adelantan por unos meses The artist y dos pavorosas versiones americanas del cuento (no sé cuál es peor de las dos). El colmo de la mala suerte, vamos, habrá que ver el daño que le pueda causar de cara a taquilla.

El caso es que la película de Berger está muy bien, es completamente diferenty perfectamente compatible con The artist y desde luego está muy por encima de las dos versiones americanas. El director lleva el cuento a los años 20 con muchísimo sentido del humor (el peculiar sentido que ya mostró en Torremolinos 73, su estupendo primer largo) y mucha originalidad. No se puede ser más original ni más gamberro convirtiendo a la madrastra en una mezcla del ama de llaves de Rebeca y la Norma Desmond de El crepúsculo de los dioses, a Blancanieves en la cabeza de cartel de un espectáculo cómico-taurino encabezado por seis enanos toreros (sí, falta uno respecto al cuento, otra coña del director), a Pere Ponce en chofer aprendiz de asesino con siniestro bigotito, a Josep María Pou en un empresario digno del sádico empresario circense del Pinocho de Disney... y dos cosas que no puedo explicar para no contar un final que no tiene desperdicio, tanto la personalidad del príncipe azul como la descacharrante escenita del beso de amor. Sé que hay mucha gente que le pondrá prejuicios por ser muda y por estar ambientada en el mundo del toreo, pero yo os recomendaría echarle un vistazo sin pensar en comparaciones ni prejuicios, me parece la mejor película del año del cine español junto con Arrugas y tiene estupendas interpretaciones de una deliciosa arpía llamada Maribel Verdú y la que es probablemente la mayor candidata a llevarse los premios de interpretación revelación del año, Macarena Gómez (empezando por el que se ha llevado en San Sebastían). Espero que Berger no nos haga esperar otros nueve años en dirigir, sus dos películas son francamente buenas y un soplo de aire fresco en nuestro cine.

Si de verdad quieres

Seguramente esta película, correcta sin más, sería mucho menos de lo que ya es sin la presencia de dos monstruos de la interpretación como son Meryl Streep y Tommy Lee Jones. No hay nada nuevo en el filme que no nos hayan contado otras películas mejores como Historia de lo nuestro. Es la enésima versión de la historia del matrimonio que ya no se atrae, que apenas se quiere, cuya vida está marcada por la rutina y que intenta salvar la convivencia con la ayuda de un terapeuta. Está dirigida por el impersonal, rutinario y televisivo David Frankel sin convicción, como si tuviese miedo de molestar a alguien y sin ninguna intención de mostrarse mordaz. Con todo, se deja ver, porque es imposible cargarse del todo una película con dos grandes del cine americano actual en los papeles principales (Steve Carell está bastante peor, su papel no da demasiado de sí), ellos sostienen lo que en manos de otros intérpretes no sería otra cosa que un vulgar telefilme de sobremesa.

Contrarreloj

Nicolas Cage sigue en sus trece, ya hace tiempo que no hace películas de primera fila y continúa haciendo varas películas de la serie B-Z al año (debe ser ganas de comer o sus problemas con el fisco, pero ya se me ha olvidado cuándo hizo un filme medianamente presentable), en general producidas por Millenium. Con todo, su último filme, Contrarreloj, no es de los peores, narra una clásica historia de atracos, está narrada con aceptable pulso y no resulta un insulto a la inteligencia salvo alguna fantasmada puntual típica de las películas del género. El sobrino de Francis Ford Coppola hace tiempo que está lejos del actor que trabajó con Lynch o con su tío y que ganó el Oscar merecidamente por Leaving Las Vegas, tanto en interpretaciones como en el físico (otro al que le ha destrozado la cara por el botox), espero que alguna vez recapacite y vuelva a hacer películas mejores.

Atrapados en Chernobyl

Por último, Atrapados en Chernobyl, nuevo engendro de los responsables de la saga Paranormal actiity (sigo sin entender cómo van ya por la cuarta entrega si la primera era bochornosa, la segunda que ví en televisión todavía peor y de la tercera pasé olímpicamente). La única novedad es que transcurre en la ciudad del famoso desastre nuclear (falsa, por supuesto, está rodada en Serbia, no son tan burros como para ir a rodar allí), lo demás es lo de siempre, pandilla de cretinos que se meten donde no deben, seres monstruosos radiactivos que los persiguen y cámara en mano para ahorrar costes. Afortunadamente se la han pegado en taquilla, no tendremos que aguantar nuevas entregas.

Editorial

   Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. La semana ha venido marcada por el adiós a dos célebres políticos, uno fallecido, la otra dimitida.

   De Santiago Carrillo y su importancia en la Transición poco puedo decir, es sin duda uno de los personajes clave en la Historia del siglo XX español, aunque le persiga para siempre lo ocurrido en Paracuellos (no se puede decir que estuviese implicado en la matanza porque no se puede acusar a alguien sin pruebas, y dado el caos de aquellos días yo diría que es casi seguro de que se enteró después, pero sí que tenía responsabilidad en el sentido de que formaba parte importante en una Junta madrileña que debería haber hecho más por evitar la carnicería; en los cargos políticos son también graves las omisiones) y sea muy turbia la manera como expulsó en los 60 a gente clave del comunismo como Jorge Semprún. Descanse en paz, se va desde luego un buen pedazo de historia de España.

   Con sus defectos, Carrillo me caía bien, no puedo decir lo mismo de Esperanza Aguirre. En el "mejor" de su defectos, no puedo entender cómo alguien puede poner como ministra de Cultura a alguien que cuando le preguntan por Saramago contesta que no conoce a esa pintora, y cuando le preguntan por Santiago Segura afirma no conocerlo, son dos cagadas enormes. Eso es un simple desliz comparado con lo que hizo después. La considero responsable directa de la cultura del ladrillazo (el último, el bochornoso caso Eurovegas, dejando entrar sin miramientos a alguien acusado en varios países de blanqueo de dinero, y que dice que solo va a poner una cuarta parte de la inversión, miedo me da pensar de dónde van a sacar el resto, si es que pueden), como mínimo cómplice en varios casos de corrupción política en su partido y en su comunidad autónoma y responsable directa de la debacle financiera de Bankia por poner a dedo en la junta del banco a quien ella quiso. Para mí supone junto con Aznar y Álvarez-Cascos lo peor y más reaccionario de la derecha de este país, su dimisión debería haberse producido mucho antes.

A Roma con amor

   Sigo sin entender la manía que les ha cogido a algunos con que Woody Allen solo hace últimamente postales de las ciudades donde rueda, primero porque casi siempre su visión de Nueva York era mucho más idílica que lo que puede ser en realidad y segundo, porque aunque ha hecho algunos buenos dramas (con alguna excepción, como Otra mujer, no es lo que más me gusta de él), lo suyo es la comedia, con más o menos mala uva, con más o menos acierto, pero comedia al fin y al cabo, que Allen nos muestre una visión idílica y lejos de la realidad de la Europa actual a mí no me parece tan mal.

   Sí he de reconocer que en A Roma con amor no se ha mostrado tan fino como en anteriores ocasiones. Primero, ya que homenajea al cine de episodios italiano clásico, yo hubiera preferido que hubiese contado cada episodio por separado, hay momentos en que me lo estoy pasando de coña con alguna de las historias y de repente cambia a otra, no acaba de salirle el estilo de Vidas cruzadas que por otro lado es un tipo de cine que no me interesa. Segundo, hay dos historias que no le funcionan, la de Roberto Begnini es un chiste malo que está demasiado estirado y al que no le ayuda el histrionismo habitual del actor italiano; tampoco acierta con la del chico enamorado de la amiga de su novia, por dos razones, porque no empatizamos en ningún momento con una Ellen Page que resulta demasiado irritante como para creernos el enamoramiento de Jesse Eisenberg, y porque el personaje de Pepito Grillo de Alec Baldwin está metido con calzador.

   Las otras dos historias sí que funcionan mucho mejor. La historia del novio, la novia perdida y la prostituta interpretada por Penélope Cruz tiene algunos altibajos, pero es la más italiana de todas y es un cariñoso homenaje a la mejor comedia italiana. Y la que se lleva la palma es la que se reserva el propio Allen, descacharrante historia del promotor musical que conoce a un tenor excepcional... solo en determinadas circunstacias (algunos medios han hecho un spoiler innecesario, yo no voy a hacerlo, si te lo cuentan pierde parte de la gracia de la trama), ahí Allen sí que muestra toda su sorna hacia cierto tipo de teatro moderno y a personajes mediáticos como Susan Boyle. El filme es muy irregular y claramente menor en la filmografía del maestro, pero no merece la saña que le han dedicado algunos, un Allen menor es siempre superior a la mayor parte de la comedia actual, y el filme tiene unos cuantos momentos muy buenos.

Mátalos suavemente

   Definitivamente, el neozelandés Andrew Dominik hace un tipo de cine bastante raro. Lo era Chopper, irónico retrato de un asesino en serie, lo era lo que nos dejaron ver de El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (después de ponerle muchas pegas en el momento de su estreno, descubro que nos tomaron el pelo los productores, que solo nos pusieron en las salas 2 horas y media de un filme que en su estreno en el Festival de Venecia duraba 4 horas, a eso lo llamo yo una carnicería, ahora me parece lógico que le pusiera pegas, debería verlo en su totalidad para poder apreciarlo) y lo vuelve a ser con su nueva película, Mátalos suavemente.

   El filme protagonizado por Brad Pitt está muy lejos de ser la típica película sobre asesinos en sueldo, tiene mucha más miga de la que puede parecer a simple vista, empezando por su plantemiento: hay que ser muy destroyer para hablar de la crisis económica a través de un sicario al que le reducen el sueldo por su trabajo y que se pasa parte del filme diciendo pestes de Obama. Es un filme notable, a pesar de que le sobran demasiados diálogos y la violencia es demasiado explícita, pero contiene excelentes interpretaciones del protagonista, de los dos actores desconocidos que interpretan a sus potenciales víctimas, de Richard Jenkins y James Gandolfini. Un muy curioso trabajo de cine negro.

El nombre

   Es curioso que en Barcelona se van a estrenar en cuestión de pocas semanas dos versiones teatrales de una misma obra, El nombre. Una, en octubre, en el Teatro Goya-Codorniu, la otra ya está en nuestros cines. Porque el filme que se ha estrenado en nuestros cines yo no lo calificaría de película, a mí me parece un mal ejemplo de cómo no adaptar una obra de teatro al cine, lo que han hecho pura y llanamente es coger el texto literario y dejarlo tal como debía estar en el escenario, lo que vulgarmente se llama teatro filmado (no es lo mismo que lo que hizo Polanski en Un dios salvaje, ahí sí que hay cine y muy bueno, aunque transcurra entre cuatro paredes casi en su totalidad). Encima, el libreto no me parece demasiado bueno, no sé si es un defecto de la película o ya estaba en la obra, la historia es demasiado plana y previsible, parece hecha por dos alumnos aplicados de Yasmina Reza que han intentado homenajear a su maestra pero que se han quedado lejos de sus logros (hay muchas, demasiadas concomitancias con la antes citada Un dios salvaje y con Arte), hay demasiada palabrería insustancial, un desarrollo previsible, unos diálogos flojos y unos actores también justitos (el actor y cantante Patrick Bruel se muestra como demasiado inexpresivo y carente de gracia)... A mí me parece una película mediocre, no sé si porque la obra no daba más de sí (cuando la vea en teatro lo comprobaré, ya os diré algo para rematar este artículo) o porque no han sabido llevarla a buen puerto.

Holmes & Watson: Madrid days

   Probablemente lo que menos se podía esperar de José Luis Garci es que se atreviera a hacer una película sobre Sherlock Holmes. Visto el filme, no resulta extraño: Garci ha vuelto a hacer otro filme de los suyos, plomizo, aburrido (alguien diría que antiguo y viejo, pero es que ni los cineastas clásicos hacían estos tostones, más bien los hacían los peores escritores del siglo XIX español, tipo Echegaray), encorsetado... y algún defecto nuevo más. Resulta patético que alguien que rodó dos excelentes muestras de cine negro en los ochenta como son las dos entregas de El crack (lo mejor de su filmografía), llegue a hacer un filme sobre el más famoso detective de la historia con una intriga completamente vulgar, sin chispa y además ya vista anteriormente, puesto que el encuentro entre Holmes y Jack el destripador ya se hizo en la muy interesante y olvidada Asesinato por decreto. Además, se carga la intriga a mitad del filme, no entiendo cómo no ha disimulado en la escena del carruaje donde está el Destripador la voz del actor, es demasiado conocida como para que no se note y hace que ya sepamos el desenlace demasiado pronto. Lo demás, más de lo mismo, añadiendo una esperpéntica aparición del ministro Alberto Ruiz-Gallardón como su tío abuelo Isaac Albéniz (por cierto, el ayudante de dirección, Rodrigo Ruiz-Gallardón, ¿es también de la familia?) con una barba postiza que canta como una almeja y un mal uso de la música (el tema original de Pablo Cervantes es muy bueno, pero Garci parece preferir meter a todo trapo el Asturias de Albéniz). Con todo, no es lo peor de Garci, dejó el nivel tan bajo con Sangre de mayo que era imposible hacerlo peor, por lo menos esta tiene una correcta factura técnica. Dudo que Garci cambie, pero debería,  su cine no lo ve ya casi nadie y no lo mandan ni a los Oscars.

editorial

   Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. La semana ha venido marcada por dos noticias, en las que las opiniones han estado divididas. Ante ellas, aclarar que no todo es blanco o negro, que hay grises, y que no tengo que decantarme por una opinión o por otra, es más, puedo estar enfrentado a ambas posturas.

   Porque si me preguntan si estoy a favor de la independencia de Cataluña o si estoy a favor de Madrid, lo tengo muy claro: en contra de lo que representan los dos. Respeto a los que se han manifestado en Barcelona, pero no estoy de acuerdo con ellos, para mí sería un contrasentido en mi caso estar a favor de una Unión Europea y por el otro lado pedir la independencia de la tierra que me vio nacer, por no hablar de la situación en que nos dejaría, si ya estamos mal económicamente por culpa de la crisis, no quiero pensar lo que sucedería con una Cataluña fuera del euro, gastándose lo que no tiene para formar una nueva administración y para pedir entrar de nuevo en la UE, y teniendo que pedir dinero fuera para poner en marcha un país nuevo, cosa que han olvidado muchos de los que han ido a la manifestación, empezando por el señor Mas, que ha intentado ocultar su incompetencia (no se gobierna ni con recortes ni con ladrillazos como el que pretende al lado de Port Aventura, curiosamente con un empresario valenciano, ahí si que no tiene miramientos independentistas; os recuerdo que ladrillazos como ese son los que nos han llevado casi a la ruina a toda España) convirtiéndose en un salvapatrias sofista de boquilla. Pero tampoco estoy de acuerdo con el gobierno de Madrid, primero porque el PP sigue sin entender que un gobierno centralista es algo obsoleto, porque siguen pensando que son el ombligo del mundo (la banderita de la Plaza Colón da risa, y no es lo único que han hecho producto de un nacionalismo trasnochado y más peligroso que el indenpendentista), y porque rechazan todo lo que no sean ellos, por no hablar de su incompetencia como gobernantes (aquí coinciden con Mas, se empeñan en recortar y pegar otro ladrillazo llamado Eurovegas, no aprenden). Yo no me siento nacionalista de ningún tipo, creo que el otro no es ni mejor ni peor que yo, simplemente piensa de otra manera perfectamente defendible, y creo que la mejor manera de salir de la crisis es manteniendo la unión, favorecer el empleo y no gastarse dinerales en cosas inútiles que nadie ha pedido, no hacer la guerra cada uno por su cuenta y riesgo.

   Lo mismo puedo decir de lo que ha pasado con el vídeo de Mahoma. Evidentemente no estoy de acuerdo con que una horda de exaltados ataque una embajada que nada tiene que ver con el vídeo y se cargue al embajador. Pero evidentemente también mandaría a la cárcel al responsable del vídeo, por insulto, libelo y calumnia a una religión, porque lo que ha hecho es delito, no es un chiste. No quiero pensar la que se hubiese armado si a alguien se le ocurre mostrar a Jesucristo o a Buda como dos pederastas maltratadores de mujeres, cualquier persona hubiese puesto el grito en el cielo y al responsable le hubiese caído un pollo y unos cuantos años de cárcel. No es falta de respeto a una religión, es culparla sin pruebas de un delito gravísimo, y eso es delito aquí y en cualquier parte.

   Por último, informar de un milagro en el cine español: debe ser la primera vez en muchos años que las tres películas envíadas a los Oscars se van a estrenar en su plazo. Ignoro si es que han cambiado las bases, si es que se han dado cuenta de los despropósitos cometidos durante años, si es producto de la casualidad o que no tenían nada más decente que enviar, pero por lo menos lo enviado es defendible, no está fuera de plazo ni es oportunista. Albricias, que siga la racha.  

desafío total

   Lo reconozco, soy un pesado, siempre digo lo mismo, pero es que a las pruebas me remito. Hacer un remake no tiene por qué ser necesariamente malo. Nadie se quejó cuando Howard Hawks retomó Río Bravo para hacer una obra maestra llamada El Dorado, no he oído ningún lamento por que John Sturgess se atreviese a coger Los siete samurais e hiciese Los siete magníficos, a Hitchcock no lo pusieron a caer de un burro por volver a hacer en color El hombre que sabía demasiado, no he visto a nadie tirarse de los cabellos porque George Sidney hiciese por enésima vez Los tres mosqueteros con un bailarín llamado Gene Kelly, a mucha gente le gusta el Ben-hur de Charlton Heston ignorando de que hay una joya muda de Fred Niblo basada en la misma novela, nadie pretendió colgar a la Hammer o a Billy Wider por hacer más versiones de Drácula o de Sherlock Holmes... Y podría poner decenas de ejemplos más de buenos remakes, el problema de muchos de ellos no es que tomen una historia ya conocida, es que lo hagan rematadamente mal.

   Y los responsables del remake de Desafío total no lo han podido hacer peor. No sé si no han entendido las intenciones del original o simplemente se las han pasado por el forro para buscar un filme comercial (que encima no lo ha sido, se ha pegado un castañazo morrocotudo en USA).

   Tengo que aclarar que yo no acabo de considerar el Desafío total de 1990 una adaptación de un relato de Philip K. Dick, en el sentido de que el relato del maestro para mí es una simple excusa, y además era imposible hacer una adaptación fiel, puesto que el argumento del cuento es mínimo, todo transcurre en la agencia de viajes virtual y como mucho se podía hacer un corto con él. Lo que hicieron los guionistas Dan O’Bannon y Ronald Shusett (autores del libreto de Alien y de una pequeña joya de la serie B como Muertos y enterrados, por no hablar de la gran trayectoria del desaparecido O’Bannon por separado) fue aprovechar las posibilidades que tenía la historia y hacer un gran guión con ella, donde casi nadie era lo que parecía, donde podía haber más de una lectura (el aspecto onírico de toda la trama es tan fuerte que puede suponerse perfectamente que el protagonista no ha salido de la agencia de viajes virtual, y tienen la virtud de sugerirlo, no la torpeza de mostrarlo claramente). Tuvieron la suerte de que el proyecto cayó en manos de un director en estado de gracia, un Paul Verhoeven que añadió muchísimas cargas de ironía y mala leche habituales en él, más unas nada sutiles metáforas políticas: Marte era algo así como un tercer mundo del capitalismo, un estercolero en manos de un capitalista sin escrúpulos que tenía a la gente al borde de la indigencia. Se podría discutir si Arnold Schwargenegger era el actor adecuado (a mí no me parece tan mal en esta película, dentro de sus limitaciones tiene el carisma que requiere el suculento personaje), pero por contra tenía unos inmensos Ronny Cox, Michael Ironside y una deliciosamente malvada Sharon Stone que ya pedía a gritos el estrellato que le daría Instinto básico, por no hablar de la cachonda escena en que se nos aparecía un marciano mutante con la cara de Jordi Pujol.

   El remake no es precisamente lo mismo, tiene muchísimos problemas. Al cambiar de escenario Marte por un lugar indeterminado entre Asia y Oceanía hace obvio y torpe el mensaje político (no tan contundente y más acomodaticio que el de Verhoeven). Al olvidarse de toda la mala leche e ironía del filme original (no hay prácticamente un momento en el filme de un mínimo humor), el remake se convierte en un vulgar y terriblemente aburrido filme de acción sin sustancia ninguna. Colin Farrel es probablemente mejor actor que Arnie, pero su papel es demasiado confuso y plano, y carece de la fuerza que requiere, no empatizamos en ningún momento con el héroe. Kate Beckinsale tampoco ayuda, es muy guapa pero muy limitada actriz, su interpretación como villana está en las antípodas de Sharon Stone. Bryan Cranston carece como villano de la fuerza de Cox y su papel carece de la fuerza que tenía el Cohagen del original. Nos falta el sosias de Jordi Pujol, y eso duele. Y por último, los responsables cometen en el final lo que yo llamo el error del unicornio de Blade runner, nos toman por idiotas y tienen que subrayar innecesariamente con una voz en off en la pelea final y con un cartel luminoso la segunda lectura del argumento del filme. Finalmente, añadir en el aspecto visual la falta de originalidad, el filme copia sin el más mínimo pudor Blade runner, Minority report o Star wars, cualquier escena huele a refrito. Como conclusión, el filme es malo, chapucero y carente de interés, no porque sea remake, sino porque los responsables se han mostrado incapaces de hacer algo como mínimo digno y entretenido.

shanghai

   Hacía tiempo que no entregaba el premio "estamos en cuarentena" a las películas estrenadas con retraso (ganas no me han faltado, lo que pasa es que algunas películas películas de las que sospechaba el retraso no lo he podido corroborar por falta de pruebas), y de nuevo lo vuelvo a entregar a Shanghai, que por lo que he podido comprobar en la red nos llega con un retraso de entre dos y tres años (si buscáis imágenes en Google del filme encontraréis unas cuantas carátulas de DVD extranjeros, prueba más que evidente del retraso).

   El principal problema del filme es otro tipo de retraso. Lo que cuenta lo hemos visto infinidad de ocasiones desde 1943, la fecha en que Michael Curtiz, Humphrey Bogart e Ingrid Bergman hicieron leyenda con Casablanca. Shanghai es un nuevo pastiche que copia sin rubor el esquema de la película de Curtiz, con pinceladas añadidas de El imperio del sol. No es un horror de película, simplemente se queda en una mediocridad pasablemente entretenida siendo generosos, y la sostienen los actores John Cusack (al que le sigo pidiendo mejores películas, sigue peligrosamente perdido los últimos años, siendo uno de los mejores actores americanos de su generación), Gong Li y Ken Watanabe (Chow Yun Fat tiene mucho menos peso, a pesar de ir el tercero en el reparto), el problema es que el filme está anticuado, no aporta nada nuevo y es muy previsible.

the possession

   Por último, The possession. Me cuesta imaginar qué le vio Sam Raimi a este guión para producirlo, no es más que la enésima vuelta de tuerca al tema de las posesiones diabólicas, cajas o libros maléficos y exorcistas de todo tipo (aunque la verdad es que creo que es la primera vez que veo en una película a un exorcista judío). No hay nada nuevo en ella, me aburre como una ostra, lo que me temo es que teniendo en cuenta que ha sido número uno en USA corra la misma suerte que Saw o Paranormal activity (el trailer de la cuarta entrega produce vergüenza ajena, igual que el resto de la saga), que nos empiecen a soltar cada año The possession 2, 3, 4, el reboot, la precuela, el remake del remake y las que hagan falta, porque lo del cine del terror actual en USA en su mayor parte es para llorar, no saben cuándo parar cuando encuentran la gallina de los huevos de oro.

necrológicas/las aventuras de tadeo jones

   Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. Como la semana ha sido tranquila en cuanto a noticias, salvo la visita de Angela Merkel, solo comentaré un par de fallecimientos en el mundo del cine. He de reconocer que he estado a punto de cometer un error por culpa de la Wikipedia española (nunca os fiéis demasiado de ella, suele cometer errores garrafales), no diré de quién, pero ha cometido el desliz de incluir como fallecido a alguien que creo que sigue vivito y coleando porque algún cachondo en un blog mató en broma a un famoso actor televisivo de los años 60 (tan en broma que iba cambiando la fecha de fallecimiento, incluso en plan Nostradamus, la última aparecida será mañana) y el que colgó el artículo en la Wikipedia no se dio cuenta de que no era verdad, que no constaba en ningún lado, ni siquiera en la Wikipedia en inglés. Con lo que a partir de ahora solo comentaré fallecimientos contrastados por periódicos, televisiones o revistas de cine especializados, aún con riesgo de enterarme tarde de algún fallecimiento.

   Quien seguro que ha fallecido es el actor secundario Michael Clarke Duncan. Tuvo su momento de fama con La milla verde, papel por el que fue nominado al Oscar, pero después no llegó al estrellato, siguió haciendo papeles secundarios más o menos importantes en películas hollywoodienses como Falsas apariencias, El planeta de los simios, La isla o Sin city.

   Mucho más olvidado es el nombre del director César Fernández-Ardavín, a pesar de ser el primer director español en ganar uno de los tres grandes festivales de cine mundiales, en su caso el Festival de Berlín. Sus películas, incluida la que ganó el premio, Lazarillo de Tormes, están prácticamente olvidadas en la actualidad, en mi caso creo haber visto solamente su versión de La celestina y hace mucho tiempo como para recordarla, pero solo por el hito histórico que supuso en su momento el Oso de Oro merece su mención aquí.

   Descansen los dos en paz.

   Pasemos a comentar los filmes vistos estos días. El más interesante y el más taquillero ha sido el filme español de animación Las aventuras de Tadeo Jones. Aunque me lo he pasado muy bien viéndolo, tengo un pequeño problema con él: me gustan mucho más los cortos del personaje; el primero, Tadeo Jones, es una muy divertida parodia del arqueólogo, con una sorpresa final que quedará chafada si has visto el largo antes, y Tadeo Jones y el sótano maldito es una joya, a medio camino entre el homenaje a Spielberg y a La ventana indiscreta, si los podéis revisar en Internet (desgraciadamente no se pueden ver en otro sitio que yo sepa) os lo recomiendo.

   El largometraje tiene una impecable factura, es muy recomendable para los más pequeños y no aburre en ningún momento, pero no tiene la inventiva de los cortos, se supedita demasiado a la parodia más descarada de Indiana Jones, con situaciones y trampas demasiado parecidas a los filmes de Spielberg (no era exactamente eso en los cortos, allí no buscaba tesoros) y algún personaje (el del indio vendedor) no me acaba de convencer. Quizás es que le esté buscando tres pies al galgo, que soy demasiado exigente o que los cortos del personaje me gustaron demasiado, pero yo esperaba más, lo que hay es un más que bueno filme comercial, pero le falta algo de chispa y originalidad, aunque me alegro de su éxito.

    

todos tenemos un plan

   Recuerdo cuando se estrenó Alatriste que más de uno (yo no, a mí no me disgustaba su interpretación ni su voz baja) le acusó a Viggo Mortensen de poner una voz muy extraña (muy bajita y por momentos difícilmente entendible, según sus detractores) en castellano para ocultar su acento argentino (vivió bastante tiempo allí antes de convertirse en estrella). Lo digo porque se acaba de estrenar un filme argentino, Todos tenemos un plan, protagonizado por él, y pone exactamente el mismo tono de voz que en el filme de Agustín Díaz-Yanes, luego me parece que no era cosa del acento, sino de la manera de interpretar del actor.

   El filme estrenado ahora es una correcta película argentina de intriga, al parecer con un guión premiado para que se pudiera hacer, pero que tiene un serio inconveniente: para lo que cuenta (la historia de dos hermanos gemelos metidos en un lío criminal), tiene un serio problema de ritmo, le sobran muchos minutos inútiles, repetitivos y que no llevan a ningún lado (¿hace falta recrearse tanto en el paisaje del delta de Tigre?; por muy bello que  sea, a la película le supone una rémora), sigo pensando que en el cine actual se ha perdido demasiado la elipsis y la síntesis, que no hay que contarlo todo punto por punto (y los espectadores también lo han perdido, casi dos meses después del estreno de Batman, todavía oigo algún espectador enfadado porque no se explica cómo regresa el Caballero oscuro a Gotham después de su cautiverio, cuando creo que no hace maldita la falta contarlo, que todos sabemos que va a volver y que hubiese sido un gasto inútil de minutos en una película de casi tres horas). El filme se ve con interés gracias a la esforzada interpretación de Mortensen, aunque la parte final es demasiado previsible.

dredd

   Antes de hablar de la nueva versión de las andanzas del personaje de comic del Juez Dredd, tengo que hacer una advertencia: mis conocimientos del mundo del comic son bastante limitados, con lo que los defectos que detecto en el filme no sé si provienen de un mal comic o una mala adaptación al cine del mismo, espero que ningún posible fan del comic británico se lo tome a mal, porque no suelo hacer aquí críticas de comic (ya me pasó con Linterna verde en otro blog donde suelo dejar comentarios, la patética versión de cine hizo que cometiese el error de juzgar el comic sin conocerlo bien, intentaré que no vuelva a pasar).

   Lo digo porque una vez visto el filme británico-sudafricano (en EEUU no hay rastro de él por el momento, que yo sepa), no sé discernir cuál de las dos versiones es peor, si el bochornoso engendro que perpetró Danny Cannon a mayor gloria de un Sylvester Stallone en los comienzos de su declive como estrella o esta cutrez de película de ciencia-ficción (si es una superproducción lo han disimulado muy bien) producida y guionizada por dos colaboradores habituales de Danny Boyle, que aquí se la han pegado a gusto. El guión es muy flojo, la enésima y chapucera revisión del tópico de poli veterano-poli novato enfrentados a los malos malísimos de turno, el presupuesto desde luego no se lo han gastado en decorados, cuando la mayor parte del filme transcurre en el interior de un edificio muy oscuro, supongo que para ocultar la presunta falta de medios, el mensaje, de un fascistoide que deja las pelis de Charles Bronson como símbolo de la extrema izquierda (he oido decir que el comic tiene más ironía, se la deben haber dejado en el tintero, porque yo no la encuentro por ningún lado en las dos versiones cinematográficas)... Para rematar, el filme es soporífero, mucho ruido (de tiros) y pocas nueces. De lo peor de la cartelera actual.

editorial

   Bienvenidos a mi blog de críticas de cine. Llegó la subida del IVA, de la que ya he comentado lo que quería comentar, pero ya que un espabilado cargo del Ministerio de Hacienda nos ha dicho que hay que distinguir entre cultura y entretenimiento (encima recochineo, la cultura debe ser siempre entretenida, aunque sea un ensayo), voy a hacer lo mismo con las noticias de los últimos días, incluyendo una de la que no pensaba hablar y que me viene al pelo para diferenciar.

   Entretener al personal para que no piense es montar el pollo con la chorrada del Ecce homo de Borja y no parar de darnos la tabarra durante todo el mes de agosto, cuando a nadie en su sano juicio le debería importar tres pimientos el destrozo que le ha hecho una buena señora a una pintura que ya era de por sí mediocre y que no conocía ni Dios (por cierto, el responsable de la iglesia ¿qué hacía mientras se "restauraba"?, creo que debió tener tiempo para darse cuenta). Encima la noticia se podría considerar un remake, espero no ser el único en haber pensado en el argumento de la primera película de Mr Bean, donde el célebre personaje hacía exactamente lo mismo con un célebre cuadro...

   Dar "cultura" debería ser sacar en primera página de todos los periódicos a ese cabrón (lo de hijo de puta de la semana se queda corto) de diputado del PP que afirma pasarlas canutas con 5100 € de sueldo al mes. No es que le pida la dimisión, es que con lo que está cayendo debería acabar en la cárcel o exiliado para que aprenda a no mofarse de la gente que lo está pasando mal.

   Y si estuviésemos en Alemania, también le habríamos "culturizado" con un paso por la trena al fascista coronel que propone atacar Cataluña si pide la independencia. En un país como el germano eso se llama apología del fascismo y está penado con la cárcel, aquí el sujeto, al menos por ahora, sigue en su puesto. Y que conste que yo no soy ni independentista ni nacionalista (empezando por los nacionalistas de Madrid, que son peores y más peligrosos que los de Cataluña).

   Finalmente, y sin segundas, CULTURA con mayúsculas es la triste desaparición en pocos días de tres grandes de nuestro cine. Como es mi costumbre, al ser un mínimo de tres los pongo en orden alfabético, aunque tengo una especial estima por el último por lo que diré, descansen en paz.

   Aurora Bautista. Gran intérprete de cine y de teatro, lanzada a la fama por las películas franquistas históricas Locura de amor (si alguien quiere saber algo sobre falsear datos históricos en un filme, le recuerdo la escenita de la Catedral de Burgos: como se hacía corta y poco rimbombante, no duraron en inventarse todo tipo de títulos de la reina, y puedo asegurar que se sacaron de la manga un buen número, la escena es larguísima) y Agustina de Aragón. Yo personalmente me quedo con la gran película de Miguel Picazo La tía Tula, sin duda lo mejor que hizo para cine esta gran intérprete.

   Bernardo Bonezzi. Tras ser un nombre clave en la Movida madrileña, empieza a hacerse un notorio nombre como estupendo compositor de cine, haciendo todos los filmes de Almodóvar entre Laberinto de pasiones y Mujeres al borde un ataque de nervios, grandes bandas sonoras como Todos los hombres sois iguales, El amor perjudica la salud o Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (su único Goya). Llevaba retirado una década del cine, parece ser que el tipo de música que le pedían no le interesaba.

   Carlos Larrañaga. Aparte de ser un gran actor, por lo que dice mi madre es pariente lejano mío, por lo que para mí siempre ha sido como de la familia. Memorable en la obra cumbre de Fernando Fernán-Gómez El extraño viaje, en la serie Los gozos y las sombras y en muchas películas y series de televisión.

abraham lincoln, cazador de vampiros

  En cuanto a los filmes vistos esta semana, han sido en el mejor de los casos decepcionantes y en los peores un cúmulo de despropósitos.

   El único que tiene una factura decente, pero que no acaba siendo bueno por una equivocada manera de enfocarlo es Abraham Lincoln, cazador de vampiros. La idea del filme no era del todo mala, coger al más conocido de los presidentes estadounidenses y meterlo en un terreno irónico al más puro estilo de Malditos bastardos. Lo malo es que esa idea se quedó en el tintero o no se atrevieron a llegar a las últimas consecuencias. El director kazajo Tibur Bekmambetov no es Tarantino ni por asomo, le falta mala leche, ironía y buen trabajo con los actores, y no se ha atrevido a tomarse a cachondeo un icono como Lincoln, aún llevándolo al terreno fantástico lo sigue tomando como defensor de los derechos civiles, liberador de esclavos (cosa que algunos historiadores dudan, en algún lado he oido hablar de que seguía siendo un racista y que los motivos de la Guerra son sobretodo económicos, veremos por dónde lo lleva Spielberg en el otro filme sobre el personaje, y desde luego el recientemente fallecido Gore Vidal ofrece una visión mucho más crítica en su libro sobre el personaje) y padre de la patria, no encuentro por ningún lado ningún rastro de crítica al personaje, falta de respeto e ironía, y el tema lo pedía a gritos. Tampoco convence el protagonista, el desconocido Benjamin Walker, su interpretación es monolítica y poco expresiva. Se salvan las escenas de acción (la del tren es muy buena) y dos buenos malos como Rufus Sewell y la vampira de la que no logro recordar el nombre, lo demás es correctito y gracias, por no decir mediocre.